Vene­zue­la. El par­la­men­to ita­liano aprue­ba una reso­lu­ción en su contra

Por Geral­di­na Colot­ti, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 13 de mar­zo de 2021.

El nue­vo gobierno ita­liano, el gobierno de los ban­que­ros, de los indus­tria­les, de las ins­ti­tu­cio­nes supra­na­cio­na­les y del com­ple­jo mili­tar-indus­trial, ha dado otra mala señal. Con una reso­lu­ción apro­ba­da por una­ni­mi­dad, la Comi­sión de Rela­cio­nes Exte­rio­res de la Cáma­ra alla­nó el camino para el reco­no­ci­mien­to del auto­pro­cla­ma­do «pre­si­den­te inte­ri­no» de Vene­zue­la, Juan Guaidó.

Los gobier­nos ante­rio­res, gra­cias a la posi­ción del Movi­mien­to 5 Estre­llas, habían man­te­ni­do una posi­ción de «neu­tra­li­dad»: ni con Guai­dó, pero ni siquie­ra con el gobierno legí­ti­mo de Vene­zue­la, enca­be­za­do por Nico­lás Madu­ro. La reso­lu­ción tam­bién fue vota­da por los par­la­men­ta­rios del Movi­mien­to 5Stelle, con la úni­ca abs­ten­ción del dipu­tado Pao­lo Cabras, pero «a títu­lo personal.

A la mane­ra típi­ca del ladrón que se fro­ta las manos por la lle­ga­da de más dine­ro al bol­si­llo, Guai­dó agra­de­ció a sus impul­so­res con gran fan­fa­rria. Reite­ran­do el estri­bi­llo del «gobierno de tran­si­ción-fin de la usur­pa­ción, elec­cio­nes libres», dijo de hecho: «Espe­ra­mos tra­ba­jar con nues­tros alia­dos en todo el mun­do para aumen­tar sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te la can­ti­dad de ayu­da que lle­ga a Vene­zue­la». Y ter­mi­nan, debe­ría haber agre­ga­do, direc­ta­men­te en nues­tros espa­cio­sos bolsillos.

Los medios de comu­ni­ca­ción tam­bién die­ron mucho espa­cio al encuen­tro vir­tual entre la can­ci­ller sue­ca, Ann Lin­de, y el auto­pro­cla­ma­do, impul­sa­do por el reno­va­do apo­yo de la admi­nis­tra­ción Biden y la Unión Euro­pea. El can­ci­ller vene­zo­lano, Jor­ge Arrea­za, envió una nota de pro­tes­ta a su homó­lo­ga sue­ca, lamen­tan­do que Sue­cia apo­ye a per­so­na­jes simi­la­res para des­truir la demo­cra­cia, siguien­do el guión de Trump. “Sue­cia – escri­bió Arrea­za en un tuit – no se carac­te­ri­zó por el apo­yo al gol­pe ni por la vio­la­ción de la Car­ta de Nacio­nes Unidas”.

Pero para imple­men­tar una nue­va ron­da de ata­ques con­tra la Vene­zue­la boli­va­ria­na, fue­ron dos infor­me de la ONU, ambos pre­sen­ta­dos en Gine­bra en el mar­co de la 46a sesión del Con­se­jo de Dere­chos Huma­nos de Nacio­nes Uni­das, y fuer­te­men­te recha­za­dos por el gobierno boli­va­riano: el pri­me­ro es fru­to de la deno­mi­na­da Misión Inter­na­cio­nal de Deter­mi­na­ción de Hechos, que actuó en 2020 por man­da­to del lla­ma­do Gru­po de Lima, sin el con­sen­ti­mien­to del gobierno boli­va­riano. El segun­do, que se ins­pi­ró en el pri­me­ro, vino de la Alta Comi­sio­na­da para los Dere­chos Huma­nos, Miche­lle Bache­let, quien nue­va­men­te agre­dió a la Vene­zue­la boli­va­ria­na por pre­sun­tas violaciones.

En una nota de pro­tes­ta, el gobierno de Madu­ro encon­tró muy preo­cu­pan­te que la Alta Comi­sio­na­da cedie­ra a las pre­sio­nes de acto­res anti-vene­zo­la­nos, a pesar de la pre­sen­cia de su ofi­ci­na en Vene­zue­la y a pesar de los flui­dos meca­nis­mos de diá­lo­go que exis­ten con el Esta­do vene­zo­lano. Y des­ta­có que sus posi­cio­nes no difie­ren mucho de las de quie­nes abo­gan por un esce­na­rio de vio­len­cia en Vene­zue­la. Para ello, el gobierno boli­va­riano revi­sa­rá sus com­pro­mi­sos con el Alto Comisionado.

Fun­da­la­tin, orga­ni­za­ción con esta­tus Con­sul­ti­vo Espe­cial en el Con­se­jo Eco­nó­mi­co y Social de las Nacio­nes Uni­das tam­bién redac­tó un comu­ni­ca­do para resal­tar cómo el infor­me no con­de­na que «Pdv­sa, el Ban­co Cen­tral, el sec­tor mine­ro, el Clap, Petro, los ban­cos y Vene­zue­la los nego­cios están com­ple­ta­men­te blo­quea­dos ”. El infor­me de Bache­let ‑dice Fun­da­la­tin- no cues­tio­na las res­pon­sa­bi­li­da­des de Esta­dos Uni­dos en la con­fis­ca­ción ile­gal de acti­vos y cuen­tas ban­ca­rias de la empre­sa Cit­go, sub­si­dia­ria de Psv­sa, que impi­dió que 53 niños y niñas se some­tie­ran a tras­plan­tes de híga­do y médu­la ósea.

Tam­po­co con­de­na el com­por­ta­mien­to ile­gal y coer­ci­ti­vo de algu­nos paí­ses, como Rei­no Uni­do y Por­tu­gal, que se han incau­ta­do de más de $ 6 mil millio­nes de recur­sos vene­zo­la­nos, que han impe­di­do al Esta­do adqui­rir medi­ca­men­tos, tra­ta­mien­tos y vacu­nas. “Las san­cio­nes están amplia­men­te demos­tra­das como las prin­ci­pa­les vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos del pue­blo vene­zo­lano”, con­clu­yó Fun­da­la­tin, invi­tan­do a Bache­let a incluir el recien­te infor­me del exper­to inde­pen­dien­te de la ONU sobre los efec­tos de las medi­das coer­ci­ti­vas unilaterales.

Pero la Unión Euro­pea se ha toma­do la pelo­ta para decla­rar­se «extre­ma­da­men­te preo­cu­pa­da por la situa­ción en Vene­zue­la», y para ame­na­zar con nue­vas san­cio­nes si «con­ti­núan las vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos». Y al coro se unie­ron repre­sen­tan­tes de los paí­ses miem­bros de la UE y, por supues­to, los del Gru­po de Lima.

En repe­ti­das oca­sio­nes hemos dicho que Vene­zue­la es un para­dig­ma, una prue­ba de fue­go para com­pren­der la natu­ra­le­za del cho­que en cur­so entre dos mode­los anta­gó­ni­cos de desa­rro­llo: uno, el capi­ta­lis­ta, con el domi­nio impe­ria­lis­ta nor­te­ame­ri­cano, el otro que mira al socia­lis­mo, inser­ta­do en las alian­zas que avan­zan hacia la cons­truc­ción de un mun­do mul­ti­cén­tri­co y multipolar.

Es bueno, sin embar­go, repe­tir­lo nue­va­men­te ante esta nue­va ron­da de ata­ques lan­za­dos por Esta­dos Uni­dos a tra­vés de las ins­ti­tu­cio­nes que con­tro­la inter­na­cio­nal­men­te, y a tra­vés de los esta­dos subor­di­na­dos a sus polí­ti­cas. Sim­bó­li­ca­men­te, el socia­lis­mo boli­va­riano está demo­ni­za­do de la mis­ma mane­ra que lo que suce­dió con el comu­nis­mo y la Unión Sovié­ti­ca en el siglo pasa­do. Se con­vier­te en un tema de con­flic­to polí­ti­co den­tro de los gobier­nos, inclu­so en Euro­pa, y un indi­ca­dor de ten­den­cias según se apo­ye o se con­de­ne la revo­lu­ción boli­va­ria­na en este año elec­to­ral en Amé­ri­ca Latina.

Esto se pue­de ver en Chi­le o Perú, don­de emer­ge con fuer­za la nece­si­dad de una Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te, que los pue­blos qui­sie­ran una expre­sión del poder popu­lar, como lo fue para Vene­zue­la o Boli­via, mien­tras que la bur­gue­sía qui­sie­ra explo­tar­lo una vez más para defrau­dar la exi­gen­cia de una ver­da­de­ra democracia.

Itu­rria /​Fuen­te

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