Absol­vie­ron a ex cura pedó­fi­lo /​Se tra­ta de Eduar­do José

Absol­vie­ron al ex cura Eduar­do José autor de múl­ti­ples abu­sos sexuales

Resu­men lati­no­ame­ri­cano, 9 de mar­zo de 2021.

El ex sacer­do­te recu­pe­ró la liber­tad. «No pue­do creer cómo dejan libre a un pedó­fi­lo», dijo a Página/​12 la denun­cian­te, Mai­lín Gob­bo. Recu­rri­rán la deci­sión ante «Casa­ción y la Cor­te Supre­ma de Justicia».

Ima­gen: Télam

«No pue­do creer cómo dejan libre a un pedó­fi­lo», advir­tió a Página/​12 Mai­lín Gob­bo. El Tri­bu­nal Oral en lo Cri­mi­nal N° 2 de San Mar­tín con­si­de­ró pres­crip­tos los hechos por los cua­les Gob­bo denun­ció por abu­so sexual al ex cura Car­los Eduar­do Joséacu­sa­do por el deli­tode “abu­so sexual gra­ve­men­te ultra­jan­te” agra­va­do por su con­di­ción de sacer­do­te. “Esto no ter­mino acá, vamos a recu­rrir a Casa­ción y a la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia”, seña­ló Héc­tor Sil­vei­ra, abo­ga­do de la denun­cian­te. Tras la deci­sión del Tri­bu­nal, a car­go de los jue­ces Raúl Luche­lli Ramos, Móni­ca María Carrei­ra y Caro­li­na Mar­tí­nez, el ex cura fue absuel­to y recu­pe­ró su liber­tad. «Es ver­gon­zo­so, una puer­ta abier­ta a que sigan abu­san­do», advir­tió Silveira.

Mai­lín Gob­bo denun­ció al ex párro­co en 2017. Des­de ese año, el acu­sa­do se encon­tra­ba en el penal de José León Suá­rez, cum­plien­do pri­sión pre­ven­ti­va por inten­to de fuga. En la lec­tu­ra de la sen­ten­cia, que se lle­vó a cabo en los Tri­bu­na­les de San Mar­tín, estu­vie­ron tan­to la denun­cian­te como el impu­tado. «Todo el sis­te­ma judi­cial tie­ne que cam­biar, ¿por qué ten­go que expo­ner­me duran­te días y horas ante la per­so­na que abu­só de mi?», se pre­gun­tó Gob­bo. Otras tres víc­ti­mas del sacer­do­te, que se pre­sen­ta­ron como tes­ti­gos duran­te el jui­cio, aguar­dan el vere­dic­to de la Supre­ma Cor­te de Jus­ti­cia de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires para que avan­cen sus cau­sas, que tam­bién fue­ron decla­ra­das pres­crip­tas en ins­tan­cias ante­rio­res. “Yo fui abu­sa­da por el cura Car­los Eduar­do José“, seña­lan una serie de car­te­les col­ga­dos en la puer­ta del Juz­ga­do, don­de se ven imá­ge­nes de las denun­cian­tes cuan­do eran niñas.

«El pro­ce­so es trau­má­ti­co por­que te hace revi­vir la situa­ción. Una para poder seguir vivien­do repri­me las secue­las y aho­ra vuel­ven a apa­re­cer», rela­tó la joven, que aho­ra tie­ne 33 años, y agre­gó que, duran­te el jui­cio, «mien­tras que él podía no res­pon­der nada sobre los hechos, si yo decía que no me acor­da­ba de algo sus abo­ga­dos me acu­sa­ban de omi­tir infor­ma­ción». Los hechos por los cua­les Gob­bo denun­ció al ex cura suce­die­ron en 1999 y 2008, pri­me­ro cuan­do ella cur­sa­ba en el Ins­ti­tu­to San José Obre­ro, en Case­ros, don­de el ex cura “tenía la auto­ri­dad sufi­cien­te para sacar­la de cla­ses cuan­do él qui­sie­ra”. Como el sacer­do­te era de con­fian­za para los padres de Mai­lín, siguió visi­tan­do a la fami­lia inclu­so cuan­do ella se cam­bió de cole­gio, a los 15 años. En la sen­ten­cia, el Tri­bu­nal sepa­ró los hechos según el lugar don­de Gob­bo denun­ció que ocu­rrie­ron y esta­ble­ció ‑por una­ni­mi­dad- la pres­crip­ción de la acción penal para los que la denun­cian­te ubi­có en el ámbi­to esco­lar y ‑por mayo­ría- la abso­lu­ción «en vir­tud del bene­fi­cio de la duda» para los que la víc­ti­ma ubi­có en su pro­pia casa.

Cuan­do en 2017 Gob­bo se ani­mó a hacer la denun­cia for­mal, el párro­co renun­ció a sus car­gos ecle­siás­ti­cos. Ese año fue encar­ce­la­do con una orden de pri­sión pre­ven­ti­va por per­ma­ne­cer pró­fu­go duran­te una sema­na. «La pres­crip­ción es un tec­ni­sis­mo, no sig­ni­fi­ca que el acu­sa­do sea ino­cen­te», agre­gó el abo­ga­do Ale­jan­dro Sti­pan­cic, que for­ma par­te de la querella.

Ima­gen: Télam.

Duran­te el jui­cio, Gob­bo tuvo que enfren­tar­se a su agre­sor, e inclu­so escu­char su decla­ra­ción. “Es vio­len­to cómo el sis­te­ma judi­cial tra­ta a las víc­ti­mas”, pre­ci­só la denun­cian­te y ase­gu­ró que el ex cura «va a seguir abu­san­do». La fis­ca­lía, jun­to con la que­re­lla, pre­sen­tó 17 tes­ti­gos, mien­tras que las decla­ra­cio­nes de la defen­sa fue­ron 23, “en su mayo­ría fal­sos tes­ti­mo­nios, gen­te que cobra suel­dos direc­ta­men­te del Obis­pa­do y que tie­ne una estre­cha rela­ción eco­nó­mi­ca con la Igle­sia”, advir­tió Silveira.

En 2009 Gob­bo le con­tó a su fami­lia sobre los abu­sos, que recor­dó duran­te una sesión de tera­pia con su psi­có­lo­go ‑el mis­mo pro­fe­sio­nal que atien­de a sacer­do­tes del Obispado‑, y sus padres fue­ron a hablar con el ex cura que, según rela­tó la denun­cian­te, se limi­tó a dis­cul­par­se. Ese año ella denun­ció los hechos ante el Obis­pa­do de San Mar­tín, que se encar­gó de tras­la­dar a José a la parro­quia San José Obre­ro de Tan­dil, a car­go de la dió­ce­sis de Azul“El cura nun­ca lo negó, los hechos están con­fir­ma­dos. Lo que dice es que aho­ra no lo pue­den penar, como si por con­fe­sar­se pudie­ra reci­bir el per­dón”, seña­ló el abogado. 

Según esta­ble­ce la Ley 27.206, cono­ci­da como Ley Piaz­za ‑san­cio­na­da en 2011 y actua­li­za­da en 2015‑, los tiem­pos de vigen­cia en los deli­tos por abu­so sexual infan­til empie­zan a correr una vez que la víc­ti­ma radi­ca la denun­cia, es decir que has­ta tan­to no se denun­cian, los hechos no pres­cri­ben. “Los jue­ces tenían la opor­tu­ni­dad his­tó­ri­ca de hacer un cam­bio y no lo hicie­ron», seña­ló Gob­bo y remar­có que «los abu­sos se van a seguir natu­ra­li­zan­do si no se pue­de con­fiar en la Jus­ti­cia». En 2016 la Cáma­ra Fede­ral de Casa­ción Penal emi­tió un fallo a favor de una joven que en 2012 había denun­cia­do un abu­so sexual come­ti­do hacía 17 años. Cuan­do el Juz­ga­do de la Ciu­dad de Bue­nos Aires, don­de esta­ba radi­ca­da la cau­sa, absol­vió al acu­sa­do, el abo­ga­do Sti­pan­cic recu­rrió a la Cáma­ra, que revo­có la sen­ten­cia. «Hay leyes y fallos vigen­tes que demues­tran que este tipo de deli­tos no pue­den pres­cri­bir», afir­mó Silveira. 

Jaz­mín Detez, quien radi­có la denun­cia jun­to a Gob­bo, hace tres añosespe­ra que la Supre­ma Cor­te de Jus­ti­cia de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires dic­te el vere­dic­to para que su cau­sa pue­da lle­gar a jui­cio. En la mis­ma situa­ción están Ceci­lia Bur­gos y Karen May­da­na, dos ex alum­nas del mis­mo Ins­ti­tu­to de Case­ros que tam­bién denun­cia­ron al ex cura José. “Denun­cia­mos cuan­do pode­mos, no cuan­do que­re­mos”, seña­la un car­tel col­ga­do en la puer­ta de los Tri­bu­na­les de San Mar­tín. Sobre las bal­do­sas de la vere­da, se lee en aero­sol “refor­ma judi­cial femi­nis­ta ya”. En Argen­ti­na, según la Red de Sobre­vi­vien­tes de Abu­sos Ecle­siás­ti­cos, hay radi­ca­das más de 70 denun­cias por abu­sos sexua­les en la Igle­sia. Ana­lía Rive­rón, inte­gran­te de la orga­ni­za­ción «Yo sí te creo», que lucha con­tra los abu­sos sexua­les en la infan­cia, eva­luó que el fallo del Tri­bu­nal «demues­tra la fal­ta de empa­tía, y cómo los jue­ces hacen oídos sor­dos a lo que pasa alre­de­dor». En cuan­to a la pro­tec­ción de las víc­ti­mas «tene­mos leyes muy bue­nas, pero la Jus­ti­cia no las res­pe­ta», seña­ló a este dia­rio Riverón.

En sin­to­nía con la que­re­lla, la Uni­dad Fun­cio­nal de Ins­truc­ción (UFI) N°14, a car­go de los fis­ca­les Ricar­do Rome­ro y Pao­la Cam­pos, había pedi­do la pena máxi­ma, de 20 años, ya que cali­fi­có los deli­tos come­ti­dos por el ex cura como “abu­so sexual gra­ve­men­te ultra­jan­te” agra­va­do por ser minis­tro de cul­to, por tener a car­go la guar­da de la niña y por las lesio­nes en tér­mi­nos de salud men­tal que le pro­vo­có a la víctima. 

Infor­me: Lore­na Bermejo

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