Siria. «Las poten­cias que des­es­ta­bi­li­za­ron la nación en 2011 quie­ren que se con­vien­ta en una espe­cie de Esta­do paria»

Por Rodri­go Isa­si Arce /​Resu­men Medio Orien­te /​06 de mar­zo de 2021 – Se cum­plen 10 años de cri­sis, de con­flic­to en Siria, y los gran­des com­ba­tes mili­ta­res en la región han dado paso a otro tipo de lucha, la eco­nó­mi­ca. El 80% de los sirios vive bajo el umbral de la pobre­za en un país don­de hoy el suel­do medio no lle­ga a los 20 euros men­sua­les res­pec­to a los casi 400 de antes de 2011, cuan­do esta­lló el con­flic­to. En gran par­te del país, el que está bajo con­trol del Gobierno, la comi­da y el abas­te­ci­mien­to de pro­duc­tos no fal­ta, pero los bol­si­llos de los sirios están vacíos. El Gobierno sirio se esfuer­za por sacar ade­lan­te a su pue­blo, por hacer cam­bios ‑bas­tan­tes y poco cono­ci­dos – , pero las san­cio­nes impues­tas por EEUU y la Unión Euro­pea no ayu­dan y agra­van bru­tal­men­te el sufri­mien­to del pue­blo sirio.
Habla­mos con el ana­lis­ta, perio­dis­ta y pro­fe­sor de la Uni­ver­si­dad Com­plu­ten­se de Madrid (UCM) Pablo Sapag, uno de los prin­ci­pa­les exper­tos en Siria de nues­tro país y autor del libro ‘Siria en Pers­pec­ti­va‘.
¿Cuá­les cree que son las cla­ves de la cri­sis siria tras 10 años de con­flic­to?
Aho­ra mis­mo yo creo que la cri­sis siria tie­ne dos aspec­tos total­men­te dife­ren­cia­dos y uno de ellos es la par­te mili­tar de la cri­sis, que empe­zó en abril de 2011 y lle­gó a haber has­ta 17 fren­tes en todo el país, pero aho­ra diga­mos que que­da un fren­te y medio. Son fren­tes inter­mi­ten­tes que se acti­van y se des­ac­ti­van y que no tie­nen capa­ci­dad de exten­der­se al res­to de Siria, don­de la situa­ción de segu­ri­dad se ha reco­bra­do en bue­na medi­da.
El gran pro­ble­ma aho­ra de Siria es eco­nó­mi­co y social, huma­ni­ta­rio inclu­so. En Siria hoy el suel­do medio no lle­ga a 20 euros men­sua­les, es una deva­lua­ción muy gran­de si con­si­de­ra­mos que, cuan­do esta­lla la cri­sis, Siria, que nun­ca ha sido un país rico, ha sido pobre pero bas­tan­te igua­li­ta­rio, pues tenía un suel­do medio de unos 300 o 400 euros. El 80% de los sirios hoy está bajo el nivel de pobre­za. Siria ha per­di­do más del 40% de su Pro­duc­to Inte­rior Bru­to en estos 10 años y tie­ne un dete­rio­ro impor­tan­te de infra­es­truc­tu­ras, muchas se van recu­pe­ran­do, la sani­ta­ria, la edu­ca­ti­va o las carre­te­ras, pero el défi­cit sigue sien­do muy gran­de. La situa­ción eco­nó­mi­ca y social es con­se­cuen­cia de lo que hemos vivi­do en tér­mi­nos mili­ta­res, polí­ti­cos y diplo­má­ti­cos en estos 10 años.
Sobre los fren­tes en Ilib y el nores­te de Siria. ¿Cómo ve el futu­ro de los com­ba­tes en la zona?
En Siria hay dos zonas, ambas en el nor­te del país, don­de hay acti­vi­dad mili­tar inter­mi­ten­te, de baja inten­si­dad en todo caso. Una de ellas es el nor­te de la pro­vin­cia noroc­ci­den­tal de Idlib. En esa zona hay terri­to­rios en manos de gru­pos arma­dos, entre ellos Jabhat Al Nus­ra, la mar­ca de Al Qae­da en Siria, res­tos de otros gru­pos, el lla­ma­do Fren­te de Libe­ra­ción Nacio­nal, que es una orga­ni­za­ción vin­cu­la­da a Tur­quía, etcé­te­ra. Allí hay esca­ra­mu­zas de vez en cuan­do y no hay un inte­rés del Esta­do sirio por hacer un asal­to defi­ni­ti­vo por­que sabe que eso ten­dría un cos­to muy alto en vidas, ten­dría un cos­tó muy alto en la ima­gen públi­ca del Gobierno sirio y ade­más podría gene­rar una reac­ción de Tur­quía.
En el nores­te de Siria, al este del Éufra­tes, nos encon­tra­mos con la pre­sen­cia de las lla­ma­das Fuer­zas Demo­crá­ti­cas Sirias, que son un gru­po mayo­ri­ta­ria­men­te for­ma­do por kur­dos sirios apo­ya­do por Esta­dos Uni­dos, y que no tie­ne tam­po­co capa­ci­dad para con­tro­lar esa zona por­que los kur­dos qué viven en esa región lo hacen de mane­ra dis­con­ti­nua, no hay toda una cor­ni­sa del nores­te de Siria habi­ta­da por kur­dos, las prue­bas son las gran­des ciu­da­des en esa zona, que son Qamish­li y Hasa­ka, don­de se com­par­te la segu­ri­dad entre esa mili­cia y el Ejér­ci­to y la Poli­cía Nacio­nal de Siria.
Lo que ocu­rre es que es una mili­cia que está al ser­vi­cio, de algu­na mane­ra, de Esta­dos Uni­dos, que quie­re man­te­ner esa ten­sión para ver si pue­de obte­ner algo, pero el pro­ble­ma ya no depen­de tan­to de Siria, sino que depen­de de Tur­quía, que no va a per­mi­tir jamás que haya nin­gún tipo de sis­te­ma de muni­ci­pios autó­no­mos. Es impo­si­ble crear una espe­cie de can­tón úni­co en el nor­te de Siria. Al final, los dos fren­tes que que­dan abier­tos depen­den en algu­na mane­ra de Tur­quía. Es decir, cuan­do hay una pre­sión en el nores­te y pare­ce que los kur­dos pue­den obte­ner más de lo que Tur­quía está dis­pues­ta a acep­tar se acti­va el fren­te de Idlib. Eso va a lle­var bas­tan­te tiem­po en resol­ver­se por­que ahí hay otros acto­res, por ejem­plo Esta­dos Uni­dos, pero lo impor­tan­te de eso es que no tie­ne capa­ci­dad para con­ta­mi­nar al res­to del país y para que Siria pue­da entrar en una esca­la­da como la que vimos entre 2012 y 2015.
¿Qué decir sobre la ocu­pa­ción tur­ca y esta­dou­ni­den­se en Siria?
Hay zonas del nor­te de Siria don­de hay tro­pas tur­cas y hay otras zonas don­de son mili­cias, nor­mal­men­te los res­tos de lla­ma­do Ejér­ci­to Sirio Libre, que están apo­ya­dos por Tur­quía. En la zona del nores­te hay algu­nos des­ta­ca­men­tos de tro­pas esta­dou­ni­den­ses que entran y salen des­de Irak y están apo­yan­do a las Fuer­zas Demo­crá­ti­cas Sirias.
Esta­dos Uni­dos lo que bus­ca aho­ra en Siria es una polí­ti­ca de míni­mos, por­que la polí­ti­ca de máxi­mos no la con­si­guió, que era tro­cear el Esta­do sirio, pero sí le intere­sa esa pre­sen­cia y man­te­ner estos focos para, en pri­mer lugar, hacer que el Esta­do sirio no pue­da recu­pe­rar­se ple­na­men­te en tér­mi­nos eco­nó­mi­cos y polí­ti­cos. En segun­do lugar, hora­dar la pre­sen­cia de Irán en la región y ahí entra­mos ya en una cues­tión mucho más com­ple­ja, ya que se supo­ne que esta Admi­nis­tra­ción esta­dou­ni­den­se pre­ten­de reto­mar el acuer­do 5 + 1 del pro­gra­ma nuclear ira­ní que se había fir­ma­do en la Admi­nis­tra­ción de Oba­ma y que Trump dejó sin efec­to.
Hoy Esta­dos Uni­dos está per­dien­do posi­cio­nes en muchos fren­tes, por ejem­plo el eco­nó­mi­co res­pec­to a Chi­na, fren­tes regio­na­les como el de Orien­te Pró­xi­mo y Medio en rela­ción a Rusia, y ahí entra Siria cla­ra­men­te, pero Esta­dos Uni­dos toda­vía man­tie­ne un gran poder a nivel glo­bal des­de el pun­to de vis­ta del con­trol de la pro­li­fe­ra­ción nuclear.
Esta­dos Uni­dos sabe que si se pro­du­ce una pro­li­fe­ra­ción nuclear no desea­da por él, el poder men­guan­te que le que­da des­apa­re­ce­ría antes o des­pués y por tan­to, esa baza Esta­dos Uni­dos la va a jugar, va a inten­tar que Irán no ten­ga un desa­rro­llo nuclear que hipo­té­ti­ca­men­te le per­mi­ta tener el arma nuclear, y para eso tie­ne que hacer cesio­nes. El pro­ble­ma es que al nego­ciar con Irán pues evi­den­te­men­te está, de algu­na mane­ra, ponien­do pre­sión a su rela­ción pri­vi­le­gia­da con Israel y con Ara­bia Sau­dí. ¿Cómo com­pen­sa esto? Con ata­ques en la fron­te­ra entre Irak y Siria, que no tie­nen mayor reper­cu­sión que esa y que obvia­men­te supo­nen una vio­la­ción del dere­cho inter­na­cio­nal o con el vis­to bueno a que Israel ata­que deter­mi­na­das posi­cio­nes de fuer­zas proira­níes en Siria.
¿Qué se espe­ra de Biden y su polí­ti­ca hacia Siria?
Hay que enten­der que la Admi­nis­tra­ción de Joe Biden es una con­ti­nua­ción de la Admi­nis­tra­ción Oba­ma, es Oba­ma 2.0, y Oba­ma tuvo una posi­ción muy beli­co­sa res­pec­to a Siria, con ata­ques reite­ra­dos, e inclu­so lle­gó a bara­jar en su momen­to la posi­bi­li­dad de una ope­ra­ción a gran esca­la, que no se hizo por la pro­pia debi­li­dad de Esta­dos Uni­dos, su fra­ca­so en Irak, etcé­te­ra. A Esta­dos Uni­dos lo que le intere­sa es evi­tar una pro­li­fe­ra­ción nuclear y eso pasa por reto­mar el acuer­do 5+1 con Irán y eso evi­den­te­men­te moles­ta a cier­tos socios de Esta­dos Uni­dos en la región, que son Ara­bia Sau­dí e Israel.
No va a supo­ner un cam­bio mayor en la región. Va a supo­ner un cam­bio res­pec­to a Irán pero no un cam­bio res­pec­to a Siria. Esta­dos Uni­dos sabe muy bien que tie­ne una línea roja gigan­te en Siria que se lla­ma Rusia y que eso no va a cam­biar. Enton­ces, lo que pue­de hacer son accio­nes de des­gas­te. Creo que esto tie­ne más que ver con un men­sa­je que Biden man­da a Irán pero tam­bién a Ara­bia Sau­dí e Israel dicién­do­les: bueno de algu­na mane­ra sigo aquí no os preo­cu­péis voy a recu­pe­rar el acuer­do 5+1 del pro­gra­ma nuclear ira­ní pero eso no quie­re decir que os voy a dejar solos.
Aho­ra bien, tam­bién tene­mos que enten­der que, por lo gene­ral, las admi­nis­tra­cio­nes demó­cra­tas de Esta­dos Uni­dos son bas­tan­te más inter­ven­cio­nis­tas que las repu­bli­ca­nas, qué es algo que muchas veces no se sue­le con­si­de­rar. Esa espe­cie de idea­lis­mo en polí­ti­ca exte­rior que todos sabe­mos que no da más de sí, por­que no se pue­den plan­tear deter­mi­na­das pos­tu­ras idea­lis­tas cuan­do lo que se hace es vio­lar el dere­cho inter­na­cio­nal. Qui­zás se lo creen más que los repu­bli­ca­nos en ese sen­ti­do y enton­ces pode­mos encon­trar­nos inter­ven­cio­nes bajo el man­tra de misio­nes huma­ni­ta­rias, como las que vimos en la Admi­nis­tra­ción de Oba­ma o en la de Clin­ton.
La eco­no­mía siria no pasa por su mejor momen­to.
La situa­ción eco­nó­mi­ca de Siria es deses­pe­ra­da hoy en día por­que se ha dado una espe­cie de tor­men­ta per­fec­ta. Obvia­men­te la pos­gue­rra siem­pre es dura, pero en el caso de Siria ade­más hay que sumar otros ele­men­tos como las medi­das coer­ci­ti­vas que se le han impues­to por par­te de Esta­dos Uni­dos y la Unión Euro­pea.
En 2018, cuan­do ya Siria más o menos tenía con­tro­la­da la situa­ción mili­tar, se ini­cia un esfuer­zo por recons­truir el país que da cier­tos fru­tos. La mone­da esta­ba esta­ble, pero en octu­bre de 2019 se pro­du­ce el colap­so de la eco­no­mía liba­ne­sa y Líbano tie­ne mucho que ver con Siria en tér­mi­nos eco­nó­mi­cos por­que era el canal por el cual se finan­cia­ba la eco­no­mía Siria. Cuan­do esta­lla la cri­sis en Siria muchos empre­sa­rios, sobre todo del nor­te de Ale­po, van a lle­var los acti­vos finan­cie­ros al Líbano don­de la ban­ca inter­na­cio­nal, has­ta la cri­sis de 2019, fun­cio­na­ba per­fec­ta­men­te, y don­de ade­más el dólar fun­cio­na­ba casi como mone­da nacio­nal, había un cam­bio fijo entre el dólar y la lira liba­ne­sa, y por tan­to, se podían tener depó­si­tos en dóla­res en los ban­cos y reti­rar en dóla­res.
Lo que ocu­rre es que la eco­no­mía liba­ne­sa colap­sa. Has­ta octu­bre de 2019 un dólar eran 1.500 liras liba­ne­sas, y así había esta­do el cam­bio duran­te más de 20 años. Hoy, un dólar son 8.000 liras liba­ne­sas. Eso supu­so un pro­ble­ma por­que los ban­cos, para no que­brar, hicie­ron lo que popu­lar­men­te se cono­ce como corra­li­to e impi­die­ron la reti­ra­da de depó­si­tos en dóla­res, y eso tuvo un impac­to muy direc­to en la eco­no­mía siria.
El segun­do impac­to es que el gran pro­vee­dor de pro­duc­tos para Líbano siem­pre ha sido Siria. La eco­no­mía liba­ne­sa es de ser­vi­cios, sobre todo finan­cie­ros o turís­ti­cos, pero no es una eco­no­mía pro­duc­ti­va o indus­trial, y la eco­no­mía siria sí lo es, con sus limi­ta­cio­nes, pero tie­ne indus­tria para pro­veer de bie­nes a Líbano. Enton­ces, Líbano deja de tener opcio­nes de com­pra. A todo eso le suma­mos los efec­tos de la pan­de­mia de coro­na­vi­rus a par­tir de mar­zo de 2020, cuan­do Siria sabía que tenía prác­ti­ca­men­te el 40% de su indus­tria sani­ta­ria dete­rio­ra­da, y la impo­si­ción de unas medi­das muy res­tric­ti­vas y el cie­rre de las fron­te­ras con Líbano y Jor­da­nia.
Todo esto ha supues­to una gran deva­lua­ción la lira Siria. Has­ta 2011, antes de la cri­sis, 1 dólar eran 50 liras sirias. A media­dos de 2019 el cam­bio lle­gó a 600 liras sirias, más o menos, y resul­ta que hoy 1 dólar son 3.700 liras sirias, lo que supo­ne que la lira siria ha per­di­do seis veces su valor des­de octu­bre de 2019. Eso supo­ne un pro­ble­ma para un país que tie­ne défi­cit de pro­duc­ción de petró­leo y que tie­ne que impor­tar petró­leo, que tie­ne que impor­tar insu­mos médi­cos muchas veces a pre­cios más ele­va­dos que lo nor­mal para sor­tear las san­cio­nes. En Siria se ha dado una espi­ral de infla­ción con tasas de infla­ción por enci­ma del 25% men­sual en pro­duc­tos de pri­me­ra nece­si­dad.
¿Qué gran­des retos tie­ne el Gobierno sirio para revi­ta­li­zar la eco­no­mía?
El Gobierno sirio está hacien­do varias cosas pero que tar­dan en dar resul­ta­dos. Una de ellas fue crear una gran dis­tri­bui­do­ra nacio­nal públi­ca para eli­mi­nar o redu­cir el peso de los inter­me­dia­rios en la dis­tri­bu­ción de pro­duc­tos de pri­me­ra nece­si­dad o inclu­so de pro­duc­tos eléc­tri­cos para las casas. Se han abier­to dece­nas de sedes de la dis­tri­bui­do­ra Sur­ya Tiya­ri (Siria Comer­cial), pero está cla­ro que no da abas­to. Por otra par­te, sigue habien­do mucha espe­cu­la­ción por­que con una deva­lua­ción tan ace­le­ra­da de la mone­da pues a veces a un dis­tri­bui­dor le intere­sa man­te­ner una par­ti­da de cual­quier pro­duc­to en el alma­cén por­que en ese pedi­do en una sema­na va a ganar el doble, más aún si es si son pro­duc­tos impor­ta­dos.
A pesar de estas duras con­di­cio­nes, este año se ha reno­va­do una par­te muy impor­tan­te de los cana­les de rega­dío, y eso era fun­da­men­tal, por­que Siria es esen­cial­men­te un país agrí­co­la, sobre­to­do des­de el pun­to de vis­ta de su expor­ta­ción, y el 35% de los cana­les de rega­dío en zonas agrí­co­las habían resul­ta­do afec­ta­dos duran­te el con­flic­to. Eso se está hacien­do y segu­ra­men­te en la cose­cha de este año vamos a ver el resul­ta­do.
Las san­cio­nes inter­na­cio­na­les tam­po­co ayu­dan y están asfi­xian­do a Siria.
Las san­cio­nes inter­na­cio­na­les se radi­ca­li­zan con el comien­zo de la cri­sis siria por­que se ve en ellas un ins­tru­men­to para ace­le­rar el obje­ti­vo final, que era: o bien tener una Siria dócil con un Gobierno títe­re, o bien crear varias peque­ñas sirias can­to­na­li­za­das con recur­sos limi­ta­dos y, por tan­to, depen­dien­tes; en defi­ni­ti­va, repro­du­cir el esque­ma de lo que se hizo con el Líbano en los años 20.
Esas medi­das coer­ci­ti­vas que apli­ca Esta­dos Uni­dos las tene­mos des­de antes de la cri­sis mien­tras que las euro­peas se ini­cian con la cri­sis y no han variado.Estas san­cio­nes no están per­ju­di­can­do a deter­mi­na­das figu­ras de la Admi­nis­tra­ción del Esta­do sirio, están afec­tan­do a los sirios de a pie. Un ejem­plo de esto es el poder man­dar dine­ro a fami­lia­res en Siria a tra­vés de empre­sas de envíos, que se hace con un cam­bio ofi­cial que no se corres­pon­de con el cam­bio en el mer­ca­do negro, por­que Siria no pue­de acce­der a divi­sas por otra vía y eso es con­se­cuen­cia de las san­cio­nes. No se pue­de uti­li­zar nin­gún ban­co para man­dar dine­ro a Siria ni siquie­ra con fines pura­men­te bené­fi­cos. No se pue­den com­prar insu­mos, la lis­ta de bie­nes y pro­duc­tos que se con­si­de­ran de doble uso es lar­guí­si­ma, como el alu­mi­nio, que sí que se pue­de usar para mate­rial mili­tar pero que tam­bién se uti­li­za para la cons­truc­ción, por ejem­plo.
Des­de el pun­to de vis­ta del dere­cho inter­na­cio­nal es obvia­men­te muy cues­tio­na­ble pero lo preo­cu­pan­te es que la Unión Euro­pea, que for­ma par­te de la región euro­me­di­te­rrá­nea, haga un segui­dis­mo de unas polí­ti­cas de EEUU que no le bene­fi­cian, por­que si la situa­ción eco­nó­mi­ca no mejo­ra en Siria, lo que había­mos empe­za­do a ver del retorno de des­pla­za­dos sirios des­de dis­tin­tas par­tes del mun­do, no se va a pro­du­cir y si la situa­ción eco­nó­mi­ca sigue empeo­ran­do es posi­ble que haya otros sirios que tam­bién quie­ran salir.
Resul­ta poco expli­ca­ble este tipo de medi­das que cla­ra­men­te están per­ju­di­can­do de mane­ra bru­tal a la pobla­ción siria, que tie­ne serías difi­cul­ta­des para abas­te­cer­se de ali­men­tos, de medi­ci­nas y de poder lle­var una vida míni­ma­men­te nor­mal. Hay for­mas de cas­ti­gar o de san­cio­nar polí­ti­cas pero eso no tie­ne por qué supo­ner san­cio­nar y cas­ti­gar a la pobla­ción por la vía del ham­bre y de la salud, que es lo que se está hacien­do.
Hay una gran dife­ren­cia eco­nó­mi­ca entre las zonas con­tro­la­das por el Gobierno sirio y las que no lo están.
Las zonas que esca­pan al con­trol del Esta­do sirio no supo­nen más del 10% del terri­to­rio. Ahí pode­mos hablar de cam­pa­men­tos de refu­gia­dos o des­pla­za­dos, que los encon­tra­mos en Idlib y en una zona pró­xi­ma a la fron­te­ra con Jor­da­nia, en Tanf. Está cla­ro que ahí las con­di­cio­nes son durí­si­mas pero eso es res­pon­sa­bi­li­dad de quié­nes crea­ron la des­es­ta­bi­li­za­ción de Siria y de quié­nes se tie­nen que hacer car­go de admi­nis­trar aque­llo, sobre todo cuan­do no per­mi­ten que el Esta­do sirio recu­pe­re sus terri­to­rios.
En estas zonas tam­bién hay una espe­cie de uti­li­za­ción de esas per­so­nas. Hay un inte­rés para qué Siria per­ma­nez­ca en un lim­bo, ya no de con­flic­to arma­do abier­to, por­que eso ya no exis­te, pero sí hay inte­rés de que Siria se con­vier­ta en una espe­cie de esta­do paria, en un lim­bo, que no pue­da recu­pe­rar su rol inter­na­cio­nal, que no pue­da vol­ver a las ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les, que ten­ga pro­ble­mas per­ma­nen­tes para resol­ver su pro­ble­ma eco­nó­mi­co finan­cie­ro, y es en reali­dad el inte­rés de casi las mis­mas poten­cias que des­es­ta­bi­li­za­ron Siria en 2011.
En zonas como Guta orien­tal y en otras zonas del país que en su momen­to estu­vie­ron bajo el con­trol de gru­pos arma­dos de dis­tin­tas carac­te­rís­ti­cas la vida se ha nor­ma­li­za­do en la medi­da de lo posi­ble, hay abas­te­ci­mien­to pero lo que no hay es dine­ro. Las fami­lias se tie­nen que apre­tar muchí­si­mo el cin­tu­rón.
¿Por qué algu­nas poten­cias occi­den­ta­les quie­ren aca­bar con Siria?
Siria es un esta­do incó­mo­do para deter­mi­na­das poten­cias occi­den­ta­les, como EEUU o Fran­cia, por­que se resis­te a acep­tar las impo­si­cio­nes deri­va­das de la pre­sen­cia o crea­ción del Esta­do de Israel en la zona. Siria está en esta­do de gue­rra con Israel des­de el año 1948 y, mien­tras otros esta­dos, por ejem­plo en su día Egip­to o Jor­da­nia, o más recien­te­men­te Emi­ra­tos Ára­bes Uni­dos, Bah­réin, Sudán o inclu­so Marrue­cos, lle­gan a acuer­dos con el Esta­do de Israel, Siria se ha man­te­ni­do fir­me en eso, tam­bién por razo­nes obvias: tie­ne fron­te­ra con Israel y aco­ge a más de medio millón de pales­ti­nos. Siria tie­ne un pro­ble­ma de segu­ri­dad en rela­ción a Israel por la debi­li­dad mili­tar del Líbano, que prác­ti­ca­men­te es el res­pal­do de segu­ri­dad de una par­te del terri­to­rio sirio.
Se habla mucho de que en Siria no hay opo­si­ción polí­ti­ca.
En Siria siem­pre ha habi­do tres opo­si­cio­nes. Ha habi­do una opo­si­ción inter­na ins­ti­tu­cio­nal, que par­ti­ci­pa de las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do y par­ti­cu­lar­men­te del Par­la­men­to, que tie­ne pre­sen­cia en los gobier­nos regio­na­les y en las asam­bleas de los ayun­ta­mien­tos. En Siria el úni­co par­ti­do que ha esta­do fun­cio­nal­men­te veta­do y sobre todo des­pués de sus levan­ta­mien­tos arma­dos ha sido la Her­man­dad Musul­ma­na, pero en Siria hay hay otros par­ti­dos dis­tin­tos al Baaz y siem­pre los ha habi­do. Ade­más, en el Par­la­men­to sirio, que tie­ne 250 miem­bros, siem­pre ha habi­do un por­cen­ta­je impor­tan­te reser­va­do de asien­tos para can­di­da­tos inde­pen­dien­tes, que pue­den secun­dar o no las polí­ti­cas del par­ti­do Baaz o las polí­ti­cas de los otros par­ti­dos. En Siria siem­pre ha habi­do una opo­si­ción inter­na ins­ti­tu­cio­na­li­za­da, ya que de no haber­la habi­do, segu­ra­men­te el régi­men polí­ti­co en Siria hubie­se colap­sa­do y no lo ha hecho.
En segun­do lugar, ha habi­do una opo­si­ción inter­na no ins­ti­tu­cio­nal. En ese sen­ti­do tene­mos que hablar de la gen­te que en el año 2000 pro­ta­go­ni­za eso que se lla­mó mediá­ti­ca­men­te ‘la pri­ma­ve­ra de Damas­co’, gen­te sobre todo de núcleos urba­nos inte­lec­tua­les, algu­na gen­te que había per­te­ne­ci­do a la opo­si­ción ins­ti­tu­cio­na­li­za­da y había par­ti­ci­pa­do en polí­ti­ca pero ya no lo hacía.
La ter­ce­ra opo­si­ción es la exter­na que bási­ca­men­te está vin­cu­la­da a la Her­man­dad Musul­ma­na. Cuan­do la Her­man­dad Musul­ma­na pro­ta­go­ni­za su segun­do levan­ta­mien­to arma­do, que va des­de el año 1973 al año 1982 y pro­vo­ca miles de muer­tos en Siria, el Esta­do, des­pués de derro­tar el cali­fa­to que se pro­cla­ma en Hama, pros­cri­be defi­ni­ti­va­men­te a la Her­man­dad Musul­ma­na y los cua­dros de esta orga­ni­za­ción se exi­lian en dis­tin­tos luga­res.
¿Qué refor­mas guber­na­men­ta­les se han lle­va­do a cabo?
Des­de el prin­ci­pio de la cri­sis, en 2011, el Esta­do sirio adop­ta una serie de refor­mas impor­tan­tes, como el cam­bio de la cons­ti­tu­ción de 1973 en 2012 que, entre otras cosas, eli­mi­na el carác­ter de par­ti­do hege­mó­ni­co, que no úni­co, que se le otor­ga­ba al par­ti­do Baaz. Tam­bién se refuer­za toda­vía más el carác­ter del Esta­do acon­fe­sio­nal sirio como pro­tec­tor de la mul­ti con­fe­sio­na­li­dad social siria.
Hay una cues­tión muy impor­tan­te que pasó bas­tan­te des­aper­ci­bi­da, y aquí estoy citan­do a Karim Atas­si, que es un gran cons­ti­tu­cio­na­lis­ta sirio que tra­ba­ja para Nacio­nes Uni­das en El Cai­ro, y es que a lo lar­go de todas las cons­ti­tu­cio­nes que ha habi­do en Siria se ha man­te­ni­do lo que él lla­ma los prin­ci­pios de los padres fun­da­do­res y eso tie­ne que ver con el carác­ter acon­fe­sio­nal del Esta­do. En la cons­ti­tu­ción de 2012 se abre la puer­ta, por ejem­plo, a la edu­ca­ción en len­guas dis­tin­tas a la ára­be, como el arme­nio, el siria­co o el kur­do.
Ade­más de todo eso, se ha apro­ba­do una nue­va ley de admi­nis­tra­ción local que aumen­tó en un 10% el núme­ro de muni­ci­pios y se ha dado nacio­na­li­dad siria a 300.000 kur­dos de ori­gen no sirio, kur­dos de Tur­quía, de Irak o inclu­so de Irán, que habían lle­ga­do des­de los años 20 a Siria.
En Siria ha habi­do muchí­si­mos cam­bios de legis­la­ción impor­tan­tes que se des­co­no­cen por­que no intere­sa, pero en el fon­do eso es lo que le ha per­mi­ti­do al Esta­do sirio man­te­ner­se en pie, si no se hubie­sen pro­du­ci­do cam­bios pues segu­ra­men­te hubie­se colap­sa­do. Toda­vía que­dan muchas cosas por hacer por­que el sis­te­ma sirio siem­pre ha sido un sis­te­ma pare­ci­do al que tenía Méxi­co has­ta los años 2000, don­de había un par­ti­do hege­mó­ni­co, don­de había limi­ta­cio­nes para la crea­ción de nue­vos par­ti­dos, pero eso no quie­re decir que el sis­te­ma haya sido ni de mono par­ti­do ni nada que se le parez­ca, es bas­tan­te más com­ple­jo que eso.
¿Cómo se están hacien­do estos cam­bios?
Yo des­ta­ca­ría en el caso de Siria, qué es un esta­do joven, el papel que jue­gan deter­mi­na­das estruc­tu­ras de poder que no son ins­ti­tu­cio­na­les, pero que tie­nen mucha fuer­za: me estoy refi­rien­do a los líde­res reli­gio­sos, a los líde­res de las tri­bus allí don­de las hay y me estoy refi­rien­do una figu­ra que se here­da de la épo­ca del Impe­rio Oto­mano qué son los muh­tar, que son una espe­cie de nota­bles, de jue­ces de paz, alcal­des en zonas ale­ja­das e inclu­so en barrios de ciu­da­des que cuen­tan con el res­pal­do de la pobla­ción de la zona don­de ellos actúan como media­do­res y son a su vez inter­me­dia­rios con el Esta­do en muchas cosas.
En Siria no se hubie­se podi­do des­mon­tar la tra­ma mili­tar sin esos ele­men­tos por­que han sido los jefes tri­ba­les, los líde­res reli­gio­sos a pie de calle los que han nego­cia­do acuer­dos de recon­ci­lia­ción, de entre­ga de armas, de nor­ma­li­za­ción, de aper­tu­ra de carre­te­ra, de reso­lu­ción de secues­tros, de devo­lu­ción de casas ocu­pa­das.
Has­ta aho­ra Siria ha cum­pli­do a raja­ta­bla con su calen­da­rio elec­to­ral y polí­ti­co y no me cabe la menor duda que lo va a hacer. Aho­ra tocan unas elec­cio­nes pre­si­den­cia­les y las habrá, pero no serán reco­no­ci­das por el pro­ble­ma que tie­nen deter­mi­na­dos esta­dos con Siria, como Esta­dos Uni­dos o algu­nos esta­dos de la Unión Euro­pea, par­ti­cu­lar­men­te Fran­cia y quié­nes por care­cer de polí­ti­ca exte­rior siguen la polí­ti­ca exte­rior fran­ce­sa y no van a acep­tar nun­ca la auto­de­ter­mi­na­ción del pue­blo sirio en fun­ción de sus carac­te­rís­ti­cas.
El pue­blo sirio es un pue­blo mul­ti­con­fe­sio­nal y mul­ti­ét­ni­co y ade­más es un pue­blo que recha­za las inje­ren­cias exter­nas, por­que des­pués de vivir tres siglos y medio bajo el man­da­to del impe­rio tur­co oto­mano y 25 años bajo el man­da­to bru­tal de la ocu­pa­ción fran­ce­sa, los sirios no están dis­pues­tos a per­der eso por­que saben que eso lle­va a una ani­qui­la­ción cul­tu­ral, a una ani­qui­la­ción social, a per­der el patri­mo­nio de Siria, qué es su carác­ter mul­ti­ét­ni­co y mul­ti­con­fe­sio­nal, a per­der su rique­za lin­güís­ti­ca.
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