Boli­via. Ale­jo Brig­no­le: “Luis Arce tie­ne por delan­te la inelu­di­ble tarea de una pro­fun­da refor­ma castrense»

Por Correo del Alba, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 25 de febre­ro de 2021.

Lue­go de la asun­ción de Luis Arce a la pre­si­den­cia de Boli­via, Correo del Alba dia­lo­gó con el escri­tor y ana­lis­ta inter­na­cio­nal argen­tino Ale­jo Brig­no­le, sobre esta nue­va eta­pa demo­crá­ti­ca que se ini­ció en Boli­via tras el gobierno de fac­to de Jea­ni­ne Áñez.

El escri­tor ana­li­zó los desa­fíos que enfren­ta­rá el Movi­mien­to Al Socia­lis­mo (MAS) y el pre­si­den­te Arce en los dife­ren­tes esce­na­rios. Entre algu­nas refle­xio­nes, seña­ló la nece­si­dad de enca­rar una refor­ma cas­tren­se pro­fun­da y fun­cio­nal a los nue­vos retos, jun­to a un giro en los plan­tea­mien­tos estra­té­gi­cos den­tro de la cam­bian­te geo­po­lí­ti­ca internacional.

Usted ha dicho, en algu­nos artícu­los recien­tes, que Evo cayó en par­te por sus pro­pios erro­res estra­té­gi­cos que fue­ron más allá de lo elec­to­ral… ¿Podría ampliar estas definiciones?

Des­de ya… Sin cues­tio­nar el rol fun­da­men­tal de Evo y el Pro­ce­so de Cam­bio en la his­to­ria boli­via­na y lati­no­ame­ri­ca­na y sus pro­fun­dos apor­tes en la derro­ta de los vie­jos para­dig­mas socia­les –que fue­ron la ver­da­de­ra revo­lu­ción cul­tu­ral apor­ta­da por Evo y el MAS – , hubo en reali­dad tam­bién grue­sos erro­res tác­ti­cos y estra­té­gi­cos. Aun­que sin duda los más gra­ves fue­ron estos últi­mos, las mira­das a lar­go pla­zo, que falla­ron. Tam­bién hubo des­acier­tos polí­ti­cos y coyun­tu­ra­les que sir­vie­ron de abono a un des­con­ten­to pre­fa­bri­ca­do, mani­pu­la­do mediá­ti­ca­men­te y azu­za­do des­de las esfe­ras esta­dou­ni­den­ses. Evo for­zó una re-reelec­ción con méto­dos que a mí me pare­cie­ron muy váli­dos en este con­tex­to de gue­rra de cuar­ta gene­ra­ción. Rein­ter­pre­tar la letra jurí­di­ca a efec­tos de una fun­cio­na­li­dad con­ti­nuis­ta no fue una mala opción. De hecho, la dere­cha lo hace todo el tiem­po, y más aún… des­co­no­ce o direc­ta­men­te vul­ne­ra los con­ve­nios jurí­di­cos esta­ble­ci­dos y la mis­ma lega­li­dad. Evo no lo hizo, recu­rrió a la Jus­ti­cia y ganó su dere­cho a ser reelec­to. Lue­go pode­mos dis­cu­tir si su empe­ci­na­mien­to fue útil o con­tra­pro­du­cen­te. Pero sal­tán­do­nos estas cues­tio­nes, creo el gran error tác­ti­co estu­vo en haber lla­ma­do a un ple­bis­ci­to tres años antes de los comi­cios pre­si­den­cia­les. Eso puso en mar­cha toda una maqui­na­ria gol­pis­ta que esta­ba laten­te pero des­or­ga­ni­za­da. Inclu­so aho­ra, tras haber supe­ra­do un año de gobierno ile­gí­ti­mo, lo sigue estan­do. La dere­cha boli­via­na está menos dis­per­sa que antes del gol­pe, pero sigue sien­do una bol­sa de gatos furio­sos sin saber por don­de cazar al ratón. En lo per­so­nal, no sé si era reco­men­da­ble que Evo estu­vie­ra un perío­do más en la pre­si­den­cia. Los can­di­da­tos que podían con­ti­nuar con su obra los tenía allí, fren­te a sus ojos, y esa alter­nan­cia hubie­ra cam­bia­do la ecua­ción de poder en favor del MAS en Boli­via, dán­do­le un nue­vo impul­so que ya había comen­za­do a decaer des­de al menos el 2015. 

Sin embar­go, creo que más allá de estos erro­res de cálcu­lo o pato­lo­gías inter­nas en las pujas per­so­na­les por los posi­cio­na­mien­tos polí­ti­cos (que den­tro del MAS fue­ron inten­sas), hubo algu­nas fal­tas inad­mi­si­bles de orden geo­po­lí­ti­co y estra­té­gi­co que fue­ron, en defi­ni­ti­va, las que posi­bi­li­ta­ron ese gol­pe de Esta­do a las apu­ra­das, des­or­de­na­do y sin acto­res dema­sia­do cla­ros en la toma del poder. En cual­quier caso, sería dema­sia­do com­ple­jo ana­li­zar aquí las razo­nes múl­ti­ples que mina­ron al Gobierno del MAS, y expo­ner la hete­ro­ge­nei­dad de los intere­ses cru­za­dos que nece­si­ta­ban la caí­da de Evo, ávi­dos de un retro­ce­so en todo lo logra­do des­de el 2006 en adelante.

¿Para usted cuál sería ese hori­zon­te que el Pro­ce­so de Cam­bio no vio u omitió?

Si dejá­se­mos de lado la dis­cu­sión doc­tri­nal sobre si el Pro­ce­so fue una pra­xis socia­lis­ta, o en vías de ser­lo, o sim­ple­men­te se que­dó en un capi­ta­lis­mo de Esta­do (asun­to que cons­ti­tu­ye todo un deba­te aún pen­dien­te de pro­fun­di­za­ción teó­ri­ca), creo que la omi­sión más gra­ve fue de tipo geo­es­tra­té­gi­ca regio­nal, por un lado, y una incom­pren­si­ble caren­cia de un orde­na­mien­to sobe­rano interno más sóli­do. Y cuan­do digo “sóli­do” podría­mos cam­biar­lo por el voca­blo “defen­si­vo”. Des­de sus orí­ge­nes, el Gobierno del MAS con­tó con unas bases com­ba­ti­vas dis­pues­tas a la lucha calle­je­ra e ins­ti­tu­cio­nal con un fer­vor y cohe­sión de enor­me sig­ni­fi­can­cia. Ese apo­yo y estruc­tu­ra popu­lar fue una ver­da­de­ra garan­tía en los pri­me­ros años. Las cla­ses domi­nan­tes boli­via­nas ya cono­cían los alcan­ces efec­ti­vos, el “poder de fue­go” que podían alcan­zar las cla­ses popu­la­res, pues­tas a prue­ba duran­te las lla­ma­das Gue­rra del Agua en 2000 y la Gue­rra del Gas en 2003. La oli­gar­quía plu­to­crá­ti­ca de Cocha­bam­ba y del Orien­te ya habían toma­do debi­da cuen­ta de lo que es capaz el pue­blo boli­viano en su furia res­ti­tu­ti­va. Sin embar­go, Evo y el apa­ra­to del MAS no supie­ron arti­cu­lar una ins­ti­tu­cio­na­li­dad de la defen­sa sobe­ra­na. Es decir, lle­var al plano orgá­ni­co-esta­tal un pro­yec­to de defen­sa inte­rior popu­lar y mili­ta­ri­za­do, tal y como han hecho los gobier­nos con una con­ti­nui­dad revo­lu­cio­na­ria exi­to­sa en Amé­ri­ca Latina.

¿Se refie­re a Cuba y Venezuela?

Así es… O Nica­ra­gua a par­tir del 79. Inclu­so Gra­na­da has­ta 1983, antes de sufrir la cri­mi­nal inva­sión por par­te de Esta­dos Uni­dos. De todos ellos, Boli­via fue el últi­mo gran expe­ri­men­to social y revo­lu­cio­na­rio regio­nal pero, a dife­ren­cia de aque­llos, pre­fi­rió no orga­ni­zar una arqui­tec­tu­ra defen­si­va inter­na inde­pen­di­za­da de las Fuer­zas Arma­das e inmu­ne a la maca­bra influen­cia esta­dou­ni­den­se sobre los cua­dros tra­di­cio­na­les del Ejér­ci­to, la Poli­cía y otras fuerzas.

Si pre­ci­sa­men­te Cuba y Vene­zue­la se man­tie­nen sobe­ra­nas y con bue­nos anti­cuer­pos a las tre­tas gol­pis­tas y des­es­ta­bi­li­za­do­ras, es por­que tra­ba­ja­ron des­de sus ini­cios en for­mar fuer­zas popu­la­res de reser­va, dis­pues­tas a dar una res­pues­ta inme­dia­ta a cual­quier inten­to de derri­bo por par­te del Depar­ta­men­to de Esta­do nor­te­ame­ri­cano y sus alia­dos internos.

¿A qué adju­di­ca usted esta cier­ta mio­pía o inac­ción en los ini­cios del Pro­ce­so de Cambio?

Creo que hubo cier­ta auto­com­pla­cen­cia influen­cia­da por el esplen­dor de la vic­to­ria obte­ni­da y los hori­zon­tes posi­bles que se abrían. Aquel pano­ra­ma del año 2006, 2007 y siguien­tes, en don­de no fal­tó volun­tad polí­ti­ca y hubo una gran deter­mi­na­ción de cam­biar para siem­pre el mapa socio­eco­nó­mi­co y sobe­rano de Boli­via, fue un perío­do lumi­no­so, inclu­so más que el ini­cia­do por el Movi­mien­to Nacio­na­lis­ta Revo­lu­cio­na­rio (MNR) y Paz Estens­so­ro en 1952. La revo­lu­ción indí­ge­na tuvo, sin dudas, un momen­to muy mere­ci­do de eufo­ria jus­ti­fi­ca­da, pero que no debía supe­rar su cate­go­ría de éxta­sis… Cual­quier Revo­lu­ción debe saber salir de ese éxta­sis triun­fal y poner a tra­ba­jar des­de la hora cero todos los recur­sos del Esta­do para con­se­guir dos cosas: pro­fun­di­zar el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio y crear anti­cuer­pos sobe­ra­nos de resis­ten­cia popu­lar y arma­da. Son dos pro­ce­sos tan­gen­tes, yux­ta­pues­tos y coe­tá­neos que no pue­den pres­cin­dir el uno del otro. Creo que el MAS des­es­ti­mó o sub­es­ti­mó el aspec­to defen­si­vo, inclu­so tenien­do exce­len­tes fuen­tes expe­ri­men­ta­les de las que abre­var. En 2006 Hugo Chá­vez esta­ba con vida y la Revo­lu­ción boli­va­ria­na en su apo­geo, mien­tras que Cuba ya con­ta­ba con 45 años de pra­xis defen­si­va y un mag­ní­fi­co his­to­rial de meca­nis­mos anti­im­pe­ria­lis­tas que esta­ban a dis­po­si­ción de la revo­lu­ción indí­ge­na. Por decir­lo en tér­mi­nos actua­les, a Evo no le fal­tó Know-How sobre cómo defen­der­se de un gol­pe de Esta­do o de las maqui­na­cio­nes de Washing­ton. De hecho, Evo superó exi­to­sa­men­te en 2008 los inten­tos sece­sio­nis­tas del Orien­te apli­can­do esta lógi­ca de defen­sa a ultran­za. Des­pués le fal­tó visión o volun­tad polí­ti­ca para refor­zar ese camino. No lo juz­go, solo inter­pre­to la reali­dad de enton­ces des­de el cómo­do lugar que da la mar­gi­na­li­dad del ana­lis­ta. Una cosa es hacer una aná­li­sis frío y otra muy dis­tin­ta es coman­dar un pro­ce­so de cam­bio de enor­me com­ple­ji­dad y ase­dia­do inter­na­cio­nal­men­te. Hay que enten­der el con­tex­to ini­cial, los pri­me­ros años de gobierno en don­de esta­ba todo por hacer­se en mate­ria social y eco­nó­mi­ca, las nacio­na­li­za­cio­nes, las rees­truc­tu­ra­cio­nes. Había un fer­vor por cam­biar­lo todo…

Sin embar­go, es ver­dad lo que usted seña­la… No hubo una pla­ni­fi­ca­ción esta­tal para la defen­sa inte­rior en caso de injerencia.

Por eso insis­to en que toda pro­fun­di­za­ción revo­lu­cio­na­ria debe ir acom­pa­ña­da de una visión estra­té­gi­ca para la defen­sa… ¡Jamás pue­de ir sepa­ra­da la una de la otra! Todo pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio en Amé­ri­ca Lati­na o en Áfri­ca aten­ta con­tra los intere­ses más sen­si­bles de los paí­ses sumer­gen­tes, del nor­te rico. Todo pro­ce­so eman­ci­pa­to­rio supo­ne, como sos­te­nía el eco­no­mis­ta egip­cio Samir Amin en sus tesis, una des­co­ne­xión del mode­lo explo­ta­dor capi­ta­lis­ta tras­na­cio­nal. Cuan­do un país rico en recur­sos como Boli­via o Vene­zue­la des­co­lo­ni­zan sus sis­te­mas pro­duc­ti­vos, los paí­ses cen­tra­les se ven pri­va­dos de la sus­tan­cia que sus­ten­ta sus eco­no­mías y su bien­es­tar. Sin esa trans­fe­ren­cia de rique­zas des­de el Sur hacia el Nor­te, los paí­ses cen­tra­les deben afron­tar su vacío fisio­crá­ti­co, su fal­ta de recur­sos para una indus­tria que no pue­den sos­te­ner. Enton­ces ata­can con todo lo que tie­nen: medios, pre­sio­nes finan­cie­ras, blo­queos, embar­gos. Y si nada de eso fun­cio­na, recu­rren a la manu mili­ta­ri. Siem­pre la últi­ma ratio del capi­ta­lis­mo –sobre todo aho­ra que se encuen­tra en ple­na fase impe­ria­lis­ta, como des­cri­bie­ra Lenin en 1916– es la fuer­za de las armas. El caso boli­viano demos­tró que la gue­rra híbri­da sir­ve has­ta cier­to pun­to, pero al final lo que defi­ne el jue­go es la impo­si­ción de la vio­len­cia direc­ta o, como des­cri­bie­ra el ana­lis­ta esta­dou­ni­den­se Joseph Nye, el Hard Power.

“Cual­quier Revo­lu­ción debe saber salir de ese éxta­sis triun­fal y poner a tra­ba­jar des­de la hora cero todos los recur­sos del Esta­do para con­se­guir dos cosas: pro­fun­di­zar el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio y crear anti­cuer­pos sobe­ra­nos de resis­ten­cia popu­lar y armada”

El capi­tal y sus fuer­zas pro­duc­ti­vas mun­dia­li­za­das no pue­den sos­te­ner­se sin sus meca­nis­mos cla­ves de reser­va (ulti­ma ratio) que se ponen en mar­cha cuan­do la diplo­ma­cia espu­ria o la pre­sión eco­nó­mi­ca fallan. El prin­ci­pal es la reduc­ción físi­ca del adver­sa­rio bajo sus tres moda­li­da­des fun­da­men­ta­les: gol­pes de Esta­do, tor­tu­ra y des­apa­ri­ción de opo­si­to­res. Y si eso no pros­pe­ra, que­da el de la inva­sión direc­ta, las coa­li­cio­nes arma­das y toda esa ins­tru­men­ta­ción sinies­tra que ya vimos en Irak, Gra­na­da, en Pla­ya Girón o Hai­tí. No enten­der estos even­tua­les fac­to­res de ries­go en un pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio es como comen­zar la cons­truc­ción de una casa por el techo. Sin los cimien­tos de un Ejér­ci­to depu­ra­do y fide­li­za­do, sin bases popu­la­res arti­cu­la­das bajo orga­nis­mos mili­ta­ri­za­dos dife­ren­cia­dos de las Fuer­zas Arma­das tra­di­cio­na­les, todo pro­ce­so nacio­nal refrac­ta­rio a los impe­ria­lis­mos está des­ti­na­do al fra­ca­so. Si fra­ca­sa a cor­to pla­zo, como le suce­dió a Sal­va­dor Allen­de en Chi­le, o a Jaco­bo Árbenz en Gua­te­ma­la en 1954, es una cues­tión de rela­ti­va impor­tan­cia. No pode­mos olvi­dar estas cues­tio­nes esen­cia­les que la mis­ma his­to­ria nos expo­ne con sus con­clu­sio­nes a la mano. Espe­cial­men­te en el caso de Amé­ri­ca Lati­na, suje­ta al impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se que impo­ne un sis­te­ma colo­nial infor­mal, o de semi­co­lo­nia­li­dad y que no admi­te rela­ja­cio­nes en esa nece­sa­ria arti­cu­la­ción defen­si­va. La pér­di­da de un país rico en yaci­mien­tos como Boli­via supu­so un tre­men­do gol­pe para la indus­tria esta­dou­ni­den­se y sus depen­den­cias mate­ria­les. Ten­ga en cuen­ta que Esta­dos Uni­dos depen­de en un 75% de mate­rias pri­mas que no posee en su terri­to­rio para sol­ven­tar su arma­men­tis­mo y sus indus­trias. Eso con­vier­te a ese país y su com­ple­jo mili­tar-indus­trial en un adic­to extre­mo, psi­có­ti­co le diría, capaz de todo si lo pri­van de su cuo­ta de recur­sos naturales.

Según usted lo plan­tea, Esta­dos Uni­dos con su lógi­ca inter­ven­cio­nis­ta ten­dría que haber actua­do enér­gi­ca­men­te en los pri­me­ros años del Pro­ce­so de Cambio.

No esta­ban dadas las con­di­cio­nes geo­po­lí­ti­cas regio­na­les. La for­ta­le­za de Vene­zue­la como enti­dad mili­tar com­pro­me­ti­da con la libe­ra­ción lati­no­ame­ri­ca­na era deter­mi­nan­te. Hugo Chá­vez hubie­ra pues­to en mar­cha toda la maqui­na­ria béli­ca y eco­nó­mi­ca vene­zo­la­na para sos­te­ner a Boli­via. Por aque­llos años ya esta­ba in pec­to­re crear la Unión de Nacio­nes Sur­ame­ri­ca­nas (Una­sur). Los man­da­ta­rios más proac­ti­vos como Nés­tor Kirch­ner, Chá­vez, Fidel y Rafael Correa incli­na­ban la balan­za estra­té­gi­ca en con­tra de Washing­ton. No olvi­de­mos que Esta­dos Uni­dos es bási­ca­men­te una poten­cia que se encres­pa como un gallo pero se esca­bu­lle como una galli­na cuan­do un país sóli­do y deter­mi­na­do se le opo­ne. Esta­dos Uni­dos evi­ta la gue­rra con cual­quier nación que posea un apa­ra­to béli­co de media­nas pro­por­cio­nes dis­pues­to a plan­tar­le cara. Boli­via no era ni es una poten­cia mili­tar, pero hubie­se sido un hue­so duro para Washing­ton en aquel contexto.

En 1991 Irak era una poten­cia mili­tar con­si­de­ra­ble y esta­ba dis­pues­ta a pre­sen­tar pelea en la Pri­me­ra Gue­rra del Gol­fo con­tra Sad­dam Husein… Y Esta­dos Uni­dos sin embar­go inva­dió el país. Ese dato des­mien­te su tesis.

Fíje­se que no… Esta­dos Uni­dos entró en gue­rra con Irak en 1991 por diver­sos moti­vos hege­mó­ni­cos en el com­ple­jo table­ro de Orien­te Medio, pero lo hizo con una coa­li­ción inter­na­cio­nal bru­tal. Ingla­te­rra, Aus­tra­lia, Cana­dá, Fran­cia, Pakis­tán, Ara­bia Sau­di­ta, etc… En Amé­ri­ca Lati­na Esta­dos Uni­dos esta­ría solo con­tra una agre­sión direc­ta. Sus alia­dos serían Colom­bia y cual­quier otro país con un gobierno sumi­so, pero en la gran fami­lia lati­no­ame­ri­ca­na, inser­ta en una región pací­fi­ca en tér­mi­nos de vecin­dad inter­na­cio­nal, nadie quie­re abo­nar con­flic­tos para el futu­ro. Por caso, ima­gi­ne­mos el Bra­sil de Bol­so­na­ro… Podría apo­yar una agre­sión direc­ta con­tra Vene­zue­la, pero esta­ría com­pran­do un con­flic­to de lar­go alien­to con un país fron­te­ri­zo mili­tar­men­te pode­ro­so. Ni las opi­nio­nes públi­cas regio­na­les ni las res­pec­ti­vas Fuer­zas Arma­das apues­tan por focos de des­es­ta­bi­li­za­ción geo­po­lí­ti­ca a lar­go pla­zo en sus países.

Pero vol­vien­do a su pre­gun­ta… Si una cosa han sabi­do demos­trar las usi­nas estra­té­gi­cas nor­te­ame­ri­ca­nas, es que saben espe­rar. Washing­ton aguar­dó pacien­te­men­te a Evo Mora­les. Espe­ró los pri­me­ros sig­nos de deca­den­cia en el Pro­ce­so de Cam­bio, abo­nó sus fisu­ras, sus omi­sio­nes tác­ti­cas y tra­ba­jó pacien­te­men­te sobre las caren­cias estra­té­gi­cas a tra­vés de los medios y de las redes socia­les. Por últi­mo, uti­li­zó magis­tral­men­te el nai­pe de la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos (OEA), con un trai­dor ser­vil como es Luis Alma­gro, quien edul­co­ró públi­ca­men­te al Pro­ce­so de Cam­bio y sus logros eco­nó­mi­cos. Una actua­ción magis­tral que ter­mi­nó con Evo inter­cam­bian­do elo­gios, con­de­co­ra­cio­nes y ges­tos con­ci­lia­do­res con esa mario­ne­ta infa­me, abso­lu­ta­men­te repug­nan­te, que es el actual secre­ta­rio gene­ral de la OEA. En este pun­to uno se pre­gun­ta si Evo se leyó la his­to­ria de los derro­ca­mien­tos en Amé­ri­ca Lati­na. La astu­ta uti­li­za­ción de los recur­sos de adu­la­ción-coope­ra­ción-pre­sión e inje­ren­cia vio­len­ta que ha hecho Esta­dos Uni­dos a lo lar­go de todo el siglo XX, se des­ple­gó en Boli­via en su tota­li­dad a lo lar­go de los 14 años del Pro­ce­so de Cam­bio. El Smart Power, plan­tea­do por el estra­te­ga mili­tar Jos­peh Nye en la déca­da de los 90, tuvo en Boli­via un labo­ra­to­rio de ensa­yo que resul­tó par­cial­men­te exitoso. 

¿Por qué “par­cial­men­te”?

Por­que si bien Evo fue derro­ca­do y eso siem­pre es una con­fir­ma­ción de que los méto­dos que des­plie­ga esta­dos Uni­dos con­tra las demo­cra­cias resul­tan efi­ca­ces, tam­bién es ver­dad que ello no alcan­zó para res­ta­ble­cer el vie­jo orden neo­co­lo­nial en la socie­dad boli­via­na. Los boli­via­nos mos­tra­ron una capa­ci­dad de refle­xión crí­ti­ca duran­te el año que duró el gobierno de fac­to de la intru­sa Jea­ni­ne Áñez. Inclu­so hubo un retorno al masis­mo de super­fi­cie entre aque­llos sec­to­res que ascen­die­ron a la cla­se media y que necia­men­te le die­ron la espal­da al MAS (res­pon­sa­ble ver­da­de­ro de su ascen­so social).

Tam­bién que­dó expues­ta la pre­ca­rie­dad que tuvo el gol­pe con­tra Evo, la fal­ta de direc­tri­ces cla­ras y la dis­pa­ri­dad de acto­res que inter­vi­nie­ron. Ni Car­los Mesa ni Cama­cho se hicie­ron con el poder, sino una opor­tu­nis­ta obe­dien­te como Jea­ni­ne Áñez, que ade­más no supo cons­truir espa­cios de poder per­so­nal o un gobierno de con­ti­nua­ción reac­cio­na­ria. Podría­mos decir que Washing­ton se mos­tró algo oxi­da­do en sus meto­do­lo­gías y que los sec­to­res gol­pis­tas boli­via­nos demos­tra­ron lo que en reali­dad son: ape­nas empre­sa­rios de baja esto­fa sin ideas polí­ti­cas orgá­ni­cas y perros fie­les de la colo­nia, sin la menor capa­ci­dad en mate­ria de pra­xis política.

¿En qué lugar se encuen­tra aho­ra el pre­si­den­te Arce?

Qui­tan­do la pro­ble­má­ti­ca aña­di­da de la pan­de­mia, creo que en un lugar rela­ti­va­men­te cómo­do debi­do al apo­yo popu­lar que lo cata­pul­tó, pero en reali­dad está en una posi­ción muy pre­ca­ria… Has­ta le diría que es una posi­ción peli­gro­sa. Sobre todo si no asu­me de una vez las impos­ter­ga­bles medi­das de segu­ri­dad inter­na que le garan­ti­cen una demo­cra­cia esta­ble, un escu­do con­tra las inje­ren­cias de un nor­te siem­pre inter­ven­cio­nis­ta dis­pues­to a sedu­cir con dine­ro, cur­sos, y pre­ben­das a los des­cla­sa­dos de siem­pre y a los mer­ce­na­rios internos.

¿Y eso cómo se logra?

En pri­mer lugar toman­do cabal con­cien­cia de ese peli­gro…. ¡Jamás sub­es­ti­mar los silen­cios y los fal­sos ges­tos de amis­tad de las nacio­nes sumer­gen­tes! Estas siem­pre están al ace­cho. Creer que ese Nor­te rico, con cri­sis cada vez más recu­rren­tes (demo­grá­fi­ca, de inmi­gra­ción, de con­cen­tra­ción de la rique­za y con una pro­duc­ción insen­sa­ta de bie­nes de con­su­mo) esta­rá resig­na­do a una obser­va­ción pasi­va sobre cómo los paí­ses del Sur recu­pe­ran el con­trol de sus recur­sos, es un gra­ve error de aná­li­sis y even­tual­men­te de ges­tión. La pri­me­ra y más impor­tan­te cons­truc­ción de nues­tros pue­blos es, pre­ci­sa­men­te, la crea­ción de esos anti­cuer­pos. Arce tie­ne por delan­te la inelu­di­ble tarea de una pro­fun­da refor­ma cas­tren­se. Evo Mora­les cre­yó que la Escue­la Anti­im­pe­ria­lis­ta Juan José Torres para mili­ta­res y poli­cías era sufi­cien­te para des­co­lo­ni­zar sus men­tes, su idio­sin­cra­sia sumi­sa a Esta­dos Uni­dos, su mino­raz­go canil hacia el exu­be­ran­te mili­ta­ris­mo del nor­te. Las Escue­la Anti­im­pe­ria­lis­ta fue sin dudas una idea genial, revo­lu­cio­na­ria en Amé­ri­ca Lati­na y abso­lu­ta­men­te nece­sa­ria, pero cla­ra­men­te insu­fi­cien­te. Era ape­nas el bra­zo teó­ri­co de una pla­ni­fi­ca­ción mucho más com­ple­ja que fal­tó, que no se enca­ró y aca­so no fue pensada.

Por ejem­plo…

Por ejem­plo, se podrían haber gene­ra­do un sis­te­ma de coope­ra­cio­nes bila­te­ra­les y per­ma­nen­tes con Chi­na y Rusia en mate­ria arma­men­tís­ti­ca. La lar­ga tra­di­ción clien­te­lar de Amé­ri­ca Lati­na con el Pen­tá­gono y el com­ple­jo mili­tar-indus­trial esta­dou­ni­den­se ha sido deter­mi­nan­te en la colo­ni­za­ción ins­ti­tu­cio­nal de nues­tras Fuer­zas Arma­das, edu­ca­das en para­dig­mas de admi­ra­ción por la poten­cia que los domi­na, que los des­pre­cia y a la que ven como el cenit de la rea­li­za­ción. La ima­gen que pro­yec­tan las Fuer­zas Arma­das esta­dou­ni­den­ses ha sido cru­cial en la asi­mi­la­ción de nues­tros cua­dros mili­ta­res a ese para­dig­ma. Por ello los inter­cam­bios comer­cia­les con Washing­ton deben cesar por com­ple­to en mate­ria béli­ca. Detrás de toda com­pra de arma­men­to le siguen cur­sos de ins­truc­ción, que son en reali­dad de adoc­tri­na­mien­to. La maca­bra Escue­la de las Amé­ri­cas, en don­de se for­ma­ron miles de tor­tu­ra­do­res y gol­pis­tas lati­no­ame­ri­ca­nos duran­te déca­das, fue la expre­sión paro­xís­ti­ca de una tra­di­ción mucho más silen­cio­sa en las rela­cio­nes bila­te­ra­les. Cen­te­na­res de peque­ños cur­sos, visi­tas, invi­ta­cio­nes y ejer­ci­cios con­jun­tos son una cons­tan­te entre el Pen­tá­gono y nues­tros ejér­ci­tos. Esta diná­mi­ca debe cesar, tal y como lo hizo Chá­vez en Vene­zue­la. Luis Arce debe enten­der que un vira­je hacia Asia en mate­rial mili­tar, comer­cial y estra­té­gi­ca es impos­ter­ga­ble, y ade­más lle­na de muy poten­cia­les bue­nos fru­tos y ven­ta­jas políticas.

En segun­do lugar, el pre­si­den­te de Boli­via tie­ne hoy una res­pon­sa­bi­li­dad éti­ca de enor­me tras­cen­den­cia para el futu­ro de la Región, y que con­sis­te en dar un men­sa­je cla­ro a los gol­pis­tas que ya ace­chan nues­tras demo­cra­cias, con peli­gro­sas nos­tal­gias de los años 70 y 80 del siglo XX. Per­so­nal­men­te creo que la Jus­ti­cia boli­via­na debe iden­ti­fi­car, juz­gar y con­de­nar de for­ma alec­cio­na­do­ra a los altos man­dos mili­ta­res y cua­dros medios que estu­vie­ron impli­ca­dos en la dis­rup­ción demo­crá­ti­ca y las masa­cres de Sen­ka­ta y Saca­ba en noviem­bre de 2019. Tam­bién las fuer­zas poli­cia­les que se auto­acuar­te­la­ron y pro­pi­cia­ron el gol­pe deben ser san­cio­na­das con un sis­te­ma de tra­ba­jos comu­ni­ta­rios de lar­go pla­zo si quie­ren recu­pe­rar sus pri­vi­le­gios sala­ria­les y jubi­la­to­rios… Las fór­mu­las pue­den ser muchas y varia­das. Impo­si­ble deta­llar­las a todas aquí.

Pero Arce auto­ri­zó hace poco al Minis­tro de Gobierno, Eduar­do del Cas­ti­llo, a estu­diar la jubi­la­ción poli­cial con el 100% de los habe­res de actividad…

Esa medi­da no es erró­nea en el aspec­to doc­tri­nal, es un dere­cho que bien podría con­tem­plar­se y arti­cu­lar­se, pero no en este con­tex­to post­gol­pis­ta… Una rei­vin­di­ca­ción pre­vi­sio­nal en medio de una coyun­tu­ra don­de se dis­cu­ten res­pon­sa­bi­li­da­des por vio­la­cio­nes a los DD.HH es un men­sa­je ambi­guo, como poco. Un ges­to que hue­le a temor o fal­ta de fuer­za por par­te del Gobierno. Arce debe aho­ra mos­trar una enér­gi­ca deter­mi­na­ción, hacer una depu­ra­ción y un sanea­mien­to de todas las fuer­zas que deten­tan el mono­po­lio de las armas en Boli­via. En mi opi­nión, debe enviar a muchos cua­dros supe­rio­res al extran­je­ro. Reco­lo­car a los ele­men­tos menos con­fia­bles en emba­ja­das de paí­ses peri­fé­ri­cos como Qatar, Sudá­fri­ca, Nue­va Zelan­da, Ban­gla­desh, bien lejos de Suda­mé­ri­ca. Es decir, des­man­te­lar los teji­dos cor­po­ra­ti­vos cas­tren­ses que podrían ame­na­zar­lo en un futu­ro y tra­ba­jar con los cua­dros medios más jóve­nes de las Fuer­zas Arma­das y for­mar­los en una nue­va lógi­ca y una nue­va mira­da hacia el Orien­te Glo­bal. Tam­bién debe dar­les reti­ro y jubi­la­ción a otros y encar­ce­lar a los impli­ca­dos acti­va­men­te en el gol­pe y en deli­tos de lesa huma­ni­dad, sin con­tem­pla­cio­nes. Arce no pue­de obviar que Jea­ni­ne Áñez se pre­sen­ta­rá como can­di­da­ta a Gober­na­do­ra del Beni y que el fan­to­che filo­fas­cis­ta evan­gé­li­co Fer­nan­do Cama­cho tam­bién se pos­tu­la­rá como gober­na­dor de San­ta Cruz. Es decir, se están crean­do polos de poder polí­ti­co dise­mi­na­dos en la geo­gra­fía nacio­nal, que se suman al poder mediá­ti­co cor­po­ra­ti­vo ya con­so­li­da­do. El pre­si­den­te Arce no pue­de aña­dir a esta lis­ta la admi­sión de un polo de pre­sión cas­tren­se que, sin dudas, se arti­cu­la­rá con los otros fac­to­res des­es­ta­bi­li­za­do­res cuan­do la coyun­tu­ra les sea propicia.

¿Esa dis­per­sión y des­ar­ti­cu­la­ción del apa­ra­to cas­tren­se que usted seña­la como nece­sa­ria, no pue­de crear males­tar y ten­sio­nes aña­di­das al Gobierno de Arce?

Ese es el desa­fío… No dije que fue­ra fácil de hacer. En la Argen­ti­na pos­te­rior a 1983 exis­tie­ron estas ten­sio­nes y pro­nun­cia­mien­tos mili­ta­res vio­len­tos como los acuar­te­la­mien­tos cara­pin­ta­das, pero el con­tex­to polí­ti­co exi­gía jui­cio y cas­ti­go a los geno­ci­das y gol­pis­tas, y el Gobierno de Raúl Alfon­sín con­ti­nuó en esa direc­ción. A pesar de que Alfon­sín debió pro­mul­gar la Ley de Obe­dien­cia Debi­da que deja­ba fue­ra de enjui­cia­mien­to a los cua­dros meno­res a coro­ne­les, fue un pre­ce­den­te his­tó­ri­co muy impor­tan­te. Aún hoy siguen los jui­cios a tor­tu­ra­do­res y mili­ta­res impli­ca­dos, pues los deli­tos de lesa huma­ni­dad no pres­cri­ben. Argen­ti­na ha mar­ca­do una ten­den­cia ejem­plar en mate­ria de Dere­chos Huma­nos y jui­cios tras­na­cio­na­les para este tipo de deli­tos. Luis Arce tie­ne allí un sopor­te jurí­di­co inva­lua­ble que debe apro­ve­char. Es, en reali­dad, un man­da­to éti­co inelu­di­ble para su gestión.

He leí­do algún artícu­lo suyo en don­de usted pro­mue­ve la crea­ción de un Tri­bu­nal Penal Inter­na­cio­nal para Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be… ¿no es así?

En efec­to… Pero sería lar­go de expli­car aquí. Nos exten­de­ría­mos. Solo diré que Amé­ri­ca Lati­na (y en gene­ral los blo­ques regio­na­les de Asia y Áfri­ca) deben arti­cu­lar un sis­te­ma penal inter­na­cio­nal de tipo domés­ti­co, que sea inde­pen­dien­te del Tri­bu­nal de La Haya, que muchas veces no refle­ja ni acu­de a las nece­si­da­des de los paí­ses peri­fé­ri­cos, fuer­te­men­te afec­ta­dos por crí­me­nes de lesa huma­ni­dad, inclu­so eco­nó­mi­cos. ¿Los crí­me­nes de Piñe­ra en Chi­le, Iván Duque o Juan Manuel San­tos en Colom­bia, que­da­rán impu­nes? ¿Quién va a juz­gar a Lenín Moreno o a Macri por su terro­ris­mo eco­nó­mi­co? Más allá de los fue­ros nacio­na­les de cada país (abso­lu­ta­men­te ena­je­na­dos por diver­sas cau­sas y las lla­ma­das “bue­nas prác­ti­cas” que pro­mue­ve Washing­ton para adoc­tri­nar a jue­ces y fis­ca­les) los atro­pe­llos a los Dere­chos Huma­nos deben ser some­ti­dos a un Tri­bu­nal Penal regio­nal per­ma­nen­te que sir­va, ade­más, como una ins­tan­cia disua­si­va. Si Iván Duque o Sebas­tián Piñe­ra en sus paí­ses pue­den com­prar a una Jus­ti­cia corrom­pi­da has­ta los cimien­tos, sabrán que lue­go hay una ins­tan­cia supra­na­cio­nal que bus­ca­rá san­cio­nar los deli­tos de lesa huma­ni­dad. La Unión Euro­pea (UE) es un buen ejem­plo de esta mecá­ni­ca, en don­de los con­ve­nios supra­na­cio­na­les tie­nen juris­dic­ción por sobre los fue­ros nacio­na­les en mate­ria penal, en algu­nos casos.

¿No es un desa­fío dema­sia­do gran­de para Nues­tra Amé­ri­ca, con­ti­nua­men­te mina­da en sus ini­cia­ti­vas sobe­ra­nas y sus dise­ños colectivos?

Es un desa­fío enor­me, des­de varias pers­pec­ti­vas, pero sobre todo des­de el pun­to de vis­ta doc­tri­nal, pues exis­te cier­ta incli­na­ción quie­tis­ta, de aca­tar el sta­tu quo y las ins­ti­tu­cio­nes dise­ña­das para el mun­do en la segun­da post­gue­rra. Muchos afir­man que no se pue­de crear un tri­bu­nal supra­na­cio­nal des­lin­da­do de La Haya. Inclu­so pien­san así muchos juris­tas de la izquier­da con­ti­nen­tal con los que he con­ver­sa­do. Yo no lo creo. Siem­pre el sta­tu quo legal de cada épo­ca ha teni­do carac­te­rís­ti­cas apa­ren­te­men­te ina­mo­vi­bles: el feu­da­lis­mo, las monar­quías, la escla­vi­tud, el colo­nia­lis­mo, el apartheid racial… Todo pare­ció insu­pe­ra­ble en su momen­to, y sin embar­go todo pue­de –y debe– sub­ver­tir­se. Por eso creo que el pre­si­den­te Arce tie­ne entre manos una opor­tu­ni­dad his­tó­ri­ca de dar un men­sa­je cla­ro a los pue­blos de Amé­ri­ca Lati­na de cara a este siglo XXI que se anun­cia san­grien­to. ¡No más gol­pes de Esta­do y tole­ran­cia cero a los deli­tos de lesa huma­ni­dad! Hoy Boli­via está en la mira de todos: del Nor­te saquea­dor y del Sur rei­vin­di­ca­ti­vo, que con­tem­plan las deci­sio­nes que toma­rá este gobierno.

La dere­cha no tie­ne escrú­pu­los en apli­car el law­fa­re a opo­si­to­res. La lis­ta es lar­ga: Lula, Dil­ma Rous­sef, Correa, Jor­ge Glas. Y en Argen­ti­na Mila­gro Salas, Luis D’elía y Ama­do Bou­dou, por citar los prin­ci­pa­les… ¿Enton­ces por qué a la izquier­da le cues­ta seña­lar y encar­ce­lar a geno­ci­das, gol­pis­tas y terro­ris­tas eco­nó­mi­cos? ¿Hace fal­ta expli­car que Jea­ni­ne Áñez o el minis­tro de Inte­rior, Artu­ro Muri­llo, come­tie­ron masa­cres y deben ser juz­ga­dos por deli­tos de lesa humanidad?

Actual­men­te pare­ce que es nece­sa­rio expli­car lo evi­den­te. La pos­ver­dad, los slo­gans ins­tru­men­ta­li­za­dos como cer­te­zas his­tó­ri­cas y la mani­pu­la­ción con­cep­tual se apo­yan en una vas­ta red mediá­ti­ca inter­na­cio­nal tute­la­da por las prin­ci­pa­les usi­nas estra­té­gi­cas de los paí­ses sumer­gen­tes. Por eso Rafael Correa dijo recien­te­men­te en una entre­vis­ta que “mien­tras no se resuel­va la cues­tión mediá­ti­ca, no habrá ver­da­de­ra demo­cra­cia en Amé­ri­ca Latina”.

Que un geno­ci­da como el expre­si­den­te de Colom­bia, Juan Manuel San­tos, ten­ga el Nobel de la Paz des­pués de masa­crar a miles de cam­pe­si­nos dis­fra­za­dos de gue­rri­lle­ros por el mis­mo gobierno para jus­ti­fi­car su ani­qui­la­ción, nos habla a las cla­ras sobre cómo se fabri­can los con­sen­sos y las opi­nio­nes. Cómo se maqui­llan los deli­tos y omi­ten las evi­den­cias en este mun­do de la pos­ver­dad. Tal y como dijo Rafael Correa, ya no hay espa­cio para come­ter algu­nos erro­res en las polí­ti­cas mediá­ti­cas como hizo el MAS en la últi­ma déca­da, entre ellas dar­le la espal­da a Tele­sur, por dar un ejem­plo de los muchos posi­bles. Tele­sur es el úni­co canal inter­na­cio­nal sobe­rano y des­con­ta­mi­na­do de inje­ren­cias en Amé­ri­ca Lati­na, y sin embar­go bri­lló por su ausen­cia en la agen­da comu­ni­ca­cio­nal del Pro­ce­so de Cam­bio. Arce debe­rá apos­tar por una fuer­te pre­sen­cia esta­tal en los medios y un equi­po de avan­za­da de téc­ni­cos espe­cia­li­za­dos en redes socia­les y, des­de ya, per­se­guir el terro­ris­mo mediá­ti­co, aquel que se fun­da en men­ti­ras avie­sas y ope­ra­cio­nes de pren­sa lesi­vas de la salud públi­ca o de la esta­bi­li­dad polí­ti­ca. Cual­quier inci­ta­ción al racis­mo, a la vio­len­cia, o a des­truir la ins­ti­tu­cio­na­li­dad vigen­te, debe ser san­cio­na­da con dure­za. En el Ecua­dor de Rafael Correa, los medios paga­ban for­tu­nas en con­cep­to de mul­tas por lan­zar ope­ra­cio­nes mali­cio­sas pla­ga­das de men­ti­ras indemostrables.

“Luis Arce debe enten­der que un vira­je hacia Asia en mate­rial mili­tar, comer­cial y estra­té­gi­ca es impos­ter­ga­ble, y ade­más lle­na de muy poten­cia­les bue­nos fru­tos y ven­ta­jas políticas”

No olvi­de­mos tam­po­co que la pasi­vi­dad en mate­ria comu­ni­ca­cio­nal se paga a muy alto pre­cio en la Era de las comu­ni­ca­cio­nes. Hoy los minis­tros de comu­ni­ca­ción en Amé­ri­ca Lati­na deben tener una gran fami­lia­ri­dad con mate­rias como strea­ming, redes socia­les y neu­ro­cien­cias apli­ca­das a crea­ción de con­sen­sos. Deben saber com­pren­der las nue­vas dia­léc­ti­cas capi­ta­lis­tas que inclu­yen la pos­ver­dad y la mani­pu­la­ción de masas en un gra­do iné­di­to des­de el siglo XVIII cuan­do el pro­le­ta­ria­do urbano irrum­pió como cla­se. Fue esa masi­vi­dad demo­grá­fi­ca con­cen­tra­da en espa­cios urba­nos redu­ci­dos como los barrios obre­ros de Lon­dres, Man­ches­ter o Liver­pool duran­te el maqui­nis­mo a vapor, la que hizo emer­ger los pri­me­ros dia­rios bri­tá­ni­cos como The Times de Lon­dres. De la mis­ma mane­ra, si hoy un minis­tro de comu­ni­ca­ción no está aggior­na­doen mate­ria de comu­ni­ca­ción de masas, debe muñir­se de equi­pos jóve­nes, de for­ma­ción sóli­da en estas asig­na­tu­ras y pre­fe­ri­ble­men­te agre­si­vos en mate­ria de mane­jo de datos e infor­ma­ción. Exac­ta­men­te como hace la derecha.

Pero eso recru­de­ce­ría las vie­jas acu­sa­cio­nes de dic­ta­du­ra, popu­lis­mo tota­li­ta­rio y otras figu­ras que la dere­cha tie­ne en su menú…

¡Por supues­to!… Pero es inge­nuo pen­sar que sin hacer­lo no exis­ti­rán esas acu­sa­cio­nes dic­ta­to­ria­les. Si usted revi­sa los dis­cur­sos de las dere­chas inter­na­cio­na­les, por caso de Espa­ña, de Argen­ti­na, de Uru­guay, de Méxi­co, de Nica­ra­gua… pare­cen todos saca­dos de un mis­mo guión. Y de hecho lo están. La inter­na­cio­nal neo­fas­cis­ta orga­ni­za­da por el mag­na­te esta­dou­ni­den­se y ase­sor de Donald Trump, Ste­ve Ban­non, jun­to a las usi­nas neo­li­be­ra­les y los medios hege­mó­ni­cos coor­di­na­dos glo­bal­men­te, han logra­do inter­na­cio­na­li­zar sus guio­nes, a mi jui­cio, de mane­ra algo tor­pe, aun­que muy efi­caz. Ade­más los think tanks pro­por­cio­nan una infra­es­truc­tu­ra vital para la demo­li­ción de los para­dig­mas demo­crá­ti­cos. Crean fun­da­cio­nes, semi­na­rios, uni­ver­si­da­des y empre­sas espe­cia­li­za­das en mani­pu­la­ción en redes socia­les. Debe­mos estu­diar estas ins­ti­tu­cio­nes: la Red Atlas, la Cor­po­ra­ción Rand, Fun­da­ción Nacio­nal para la Demo­cra­cia (NED) y sus imi­ta­cio­nes, jun­to a una lar­ga lis­ta euro­pea y lati­no­ame­ri­ca­na finan­cia­da por ellas. Debe­mos afron­tar esta ofen­si­va y sus ins­tru­men­tos des­de pers­pec­ti­vas cien­tí­fi­cas y estu­diar­las como nodos orgá­ni­cos, res­pon­sa­bles de los intrin­ca­dos pro­ce­sos de for­ma­ción trans­na­cio­nal de cla­ses en la socie­dad civil. Fíje­se algu­nos deta­lles… En 1975 exis­tían ape­nas sie­te think tanks neo­li­be­ra­les en Amé­ri­ca Lati­na, fren­te a los 35 de 2005. En nues­tra Región había solo 10 uni­ver­si­da­des con pro­fe­so­res neo­li­be­ra­les en com­pa­ra­ción con las 40 que sur­gie­ron has­ta el 2005. Esa cifra por supues­to aumen­tó, aun­que yo no la poseo en este momen­to. Se edi­ta­ban por enton­ces unas pocas revis­tas y otras publi­ca­cio­nes perió­di­cas sobre “libre mer­ca­do”. Hoy se publi­can dos dece­nas e inclu­so más.

Tam­bién pode­mos detec­tar la trans­ver­sa­li­dad de esos dis­cur­sos que pro­mue­ven la pri­va­ti­za­ción de la salud, de la edu­ca­ción, o el achi­ca­mien­to del Esta­do. Lo defien­den tan­to las cla­ses más humil­des, aun­que parez­ca increí­ble, como los sec­to­res aco­mo­da­dos de esos paí­ses que men­cio­né ante­rior­men­te, aun­que el fenó­meno es sin dudas glo­bal. Exis­te toda una arqui­tec­tu­ra de crí­ti­cas espu­rias y de visio­nes incon­sis­ten­tes: que en las escue­las públi­cas se adoc­tri­nan a los niños, que el Esta­do es inefi­caz y corrup­to y debe cua­si des­apa­re­cer y, por supues­to, que los gobier­nos popu­lis­tas (tér­mino que abo­rrez­co) son de natu­ra­le­za tota­li­ta­ria, clien­te­la­res e inevi­ta­ble­men­te corrup­tos. Poco impor­ta que la reali­dad indi­que que en esos paí­ses la demo­cra­cia es más direc­ta y par­ti­ci­pa­ti­va o que los gobier­nos más corrup­tos, saquea­do­res y regre­si­vos son los de la dere­cha neo­li­be­ral… ¡Y sin embar­go, todos repi­ten lo contrario!

Para ter­mi­nar, ¿cree usted que es posi­ble alcan­zar la sobe­ra­nía infor­ma­ti­va en un mun­do globalizado?

Si entra­mos en pre­ci­sio­nes más exhaus­ti­vas, hablar de sobe­ra­nía infor­ma­ti­va resul­ta algo com­ple­jo, sobre todo por­que pri­me­ro debe­mos hablar de sobe­ra­nía tec­no­ló­gi­ca y digi­tal, que tam­bién impli­ca una sobe­ra­nía sate­li­tal y aero­es­pa­cial que nos per­mi­tan un acce­so inde­pen­dien­te de Inter­net y des­li­ga­do de la depen­den­cia obli­ga­da a la asis­ten­cia extran­je­ra. Fíje­se que Boli­via ya tie­ne saté­li­tes en órbi­ta, lo mis­mo que Argen­ti­na, y sin embar­go duran­te la pre­si­den­cia de Macri se habla­ba de “los lava­rro­pas espa­cia­les” que el Gobierno de Cris­ti­na Fer­nán­dez había colo­ca­do en la posi­ción orbi­tal geo­es­ta­cio­na­ria de 81o Oes­te, de gran cober­tu­ra hemis­fé­ri­ca. Esa mofa a un gran avan­ce sobe­rano nacio­nal por par­te de la socie­dad argen­ti­na, ali­nea­da con el macris­mo y ver­da­de­ra­men­te lobo­to­mi­za­da en sus capa­ci­dad crí­ti­ca, fue una exce­len­te mues­tra sobre la lum­pe­ni­za­ción indu­ci­da del pen­sa­mien­to colec­ti­vo, sobre todo de las capas medias, que cri­ti­can has­ta los mejo­res avan­ces del país, por humil­des que estos pue­dan ser. Y la razón de todo eso está en esa domi­na­ción infor­ma­ti­va y en la puja por la hege­mo­nía de un dis­cur­so de la depen­den­cia que tan bue­nos resul­ta­dos da a los pro­yec­tos neocoloniales.

Por otra par­te, ya hay sig­nos muy alar­man­tes, ver­da­de­ra­men­te gra­ves, sobre cómo se está dise­ñan­do el avan­ce cor­po­ra­ti­vo sobre la comu­ni­ca­ción de masas y esa ansia­da hege­mo­nía infor­ma­ti­va (que es tam­bién del pen­sa­mien­to, y por tan­to de la acción. O si lo pre­fie­re, de la inac­ción). Goo­gle anun­ció hace una sema­na la cons­truc­ción de un con­sor­cio de medios de comu­ni­ca­ción lati­no­ame­ri­ca­nos aso­cia­dos a la pla­ta­for­ma de Goo­gle News Show­ca­se, des­ti­na­da a repro­du­cir mate­rial infor­ma­ti­vo local en dis­tin­to paí­ses (Bra­sil, Argen­ti­na, Colom­bia y otros más). Sola­men­te en Argen­ti­na el acuer­do inclu­ye a más de 30 gru­pos perio­dís­ti­cos y se ins­tru­men­ta­rá con un finan­cia­mien­to de los medios loca­les por par­te de Alpha­bet (la cor­po­ra­ción que admi­nis­tra Goo­gle), a cam­bio de per­mi­tir a ese gigan­te esta­dou­ni­den­se la selec­ción y linea­mien­tos en los con­te­ni­dos. Este avan­ce bru­tal en la expan­sión del domi­nio del pen­sa­mien­to y los con­sen­sos socia­les, es el pre­lu­dio neu­ro­nal de un sis­te­ma crip­to­fas­cis­ta que ya comien­za a dar mues­tras de tener una voca­ción cada vez menos demo­crá­ti­ca, no solo en mate­ria infor­ma­ti­va, sino tam­bién en la ges­tión de los dere­chos gene­ra­les de la ciu­da­da­nía. Ante este pano­ra­ma… ¡Hay que salir a tomar los medios! Hay que des­mem­brar los mul­ti­me­dios. No per­mi­tir­les poseer TV abier­ta y de cable en un mis­mo país. Qui­tar­les bue­na par­te de sus espec­tros radio­fó­ni­cos y limi­tar­les su par­ti­ci­pa­ción en empre­sas pro­vee­do­ras de Inter­net. El Esta­do nacio­nal debe comen­zar a incor­po­rar y lan­zar empre­sas mix­tas con con­sor­cios chino e hin­dúes que garan­ti­cen esa sobe­ra­nía comu­ni­ca­cio­nal, digi­tal y tec­no­ló­gi­ca apli­ca­da al comu­ni­ca­ción, jun­to a un cor­pus regu­la­to­rio ad hoc. Dicho en una pala­bra, cor­tar­les bue­na par­te de sus ten­tácu­los. Dejar­les los impres­cin­di­bles para se expre­sen, difa­men y mien­tan, pero sabien­do que el Esta­do posee espa­cios para la répli­ca y su ver­sión de la reali­dad. Des­de ya ven­drán acu­sa­cio­nes con­tra una supues­ta fal­ta de liber­tad de expre­sión, pero los medios recu­pe­ra­dos ten­drán una voz para des­mon­tar las acu­sa­cio­nes y los entra­ma­dos de pos­ver­da­des. No se tra­ta aquí de aca­llar las voces disi­den­tes, que tam­bién deben ser ase­gu­ra­das, por más infa­mes que sean en sus estra­te­gias des­in­for­ma­ti­vas. Se tra­ta de dar­les voz a las lógi­cas demo­crá­ti­cas y popu­la­res, hoy secues­tra­das por un poder mediá­ti­co falaz y enemi­go de la demo­cra­cia que actúan en con­ni­ven­cia con las cor­po­ra­cio­nes tras­na­cio­na­les euro­peas y esta­dou­ni­den­se. Si me van a acu­sar de dic­ta­dor, pre­fie­ro tener una bue­na can­ti­dad de medios para repli­car esas acu­sa­cio­nes y expli­car el lado de B de la reali­dad a los gober­na­dos… ¿No le parece?

Si Luis Arce no avan­za con deci­sión en estos varios aspec­tos medu­la­res, ten­drá serios pro­ble­mas. La his­to­ria demues­tra que ser con­ci­lia­dor, dubi­ta­ti­vo o com­pla­cien­te con la dere­cha, solo logra aumen­tar su capa­ci­dad des­truc­ti­va y esti­mu­lar su agre­si­vi­dad anti­de­mo­crá­ti­ca. Chá­vez y Fidel, demos­tra­ron cuál es el camino en la admi­nis­tra­ción de estas ame­na­zas. Es un camino que tie­ne muchos mati­ces de apli­ca­bi­li­dad depen­dien­do de cada esce­na­rio. Pero el camino es ese. Creo que Evo Mora­les ha entra­do con ver­da­de­ros méri­tos en la his­to­ria gran­de lati­no­ame­ri­ca­na y aca­so mun­dial, pero ha lle­ga­do la hora de com­ple­tar una obra que que­dó deli­be­ra­da­men­te incon­clu­sa en muchos aspec­tos. No sé si Arce es el hom­bre que lo hará. Oja­lá que sí, por­que tie­ne las con­di­cio­nes téc­ni­cas nece­sa­rias y un con­tex­to pro­pi­cio si sabe dón­de bus­car apo­yos y eje­cu­tar las accio­nes adecuadas.

Itu­rria /​Fuen­te

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