Bra­sil. Denun­cian que en una pri­sión de Mato Gros­so los pre­sos son some­ti­dos a «méto­dos medie­va­les» de tortura

Por Pedro Rafael Vile­la. Bra­sil de Fato. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 25 de febre­ro 2021.

Un infor­me de la Corre­ge­do­ria mues­tra que la vio­len­cia fue una prác­ti­ca ins­ti­tu­cio­na­li­za­da en la uni­dad peni­ten­cia­ria de Sinop. La visi­ta sor­pre­sa y la reco­gi­da de tes­ti­mo­nios tuvo lugar entre el 14 y el 16 de diciem­bre de 2020, pero el infor­me solo se fina­li­zó hace unos 10 días

El Depar­ta­men­to de Asun­tos Inter­nos de la Cor­te de Jus­ti­cia de Mato Gros­so (TJ-MT) con­fir­mó la prác­ti­ca sis­te­má­ti­ca de tor­tu­ra y gol­pi­zas a los pre­sos en la peni­ten­cia­ría Osval­do Flo­ren­tino Lei­te Ferrei­ra, cono­ci­da como Ferru­gem, en Sinop, ciu­dad de 146 mil habi­tan­tes en el nor­te del Estado.

Los deta­lles están con­te­ni­dos en un infor­me de ins­pec­ción, rea­li­za­do por una comi­sión inte­gra­da por jue­ces, auxi­lia­res y defen­so­res públicos.

La visi­ta sor­pre­sa y la reco­gi­da de tes­ti­mo­nios se reali­zó entre el 14 y el 16 de diciem­bre de 2020, pero el infor­me solo se fina­li­zó hace unos 10 días, para con­cluir los reco­no­ci­mien­tos médi­cos rea­li­za­dos a los presos.

En total, se escu­chó a 72 pri­sio­ne­ros, ele­gi­dos median­te un cri­te­rio de mues­treo que inclu­yó a miem­bros de todas las ramas de la uni­dad. De este total, 67 denun­cia­ron prác­ti­cas simi­la­res de tor­tu­ra y gol­pi­zas, con prác­ti­cas de carác­ter medieval.

“El infor­me dice, por ejem­plo, que hubo diná­mi­cas de tor­tu­ra con una meto­do­lo­gía lla­ma­da nata mon­ta­da, que con­sis­te en la apli­ca­ción de gas pimien­ta en los ojos del pre­so, uti­li­zan­do tam­bién herra­mien­tas, des­de porras has­ta un ins­tru­men­to lla­ma­do ‘cape­ta fork’ uti­li­za­do con­tra los cuer­pos de estas per­so­nas ”, seña­la Lucas Gonçal­ves, ase­sor legal de Pas­to­ral Car­ce­rá­ria Nacional.

Tam­bién se ha infor­ma­do de la prác­ti­ca de un ritual anual de gol­pes colec­ti­vos en la pri­sión. Varios agen­tes fue­ron acu­sa­dos​direc­ta­men­te, inclui­do el enton­ces direc­tor y el jefe de dis­ci­pli­na de la unidad.

Las «ruti­nas» de agre­sio­nes inclu­yó el uso indis­cri­mi­na­do de arma­men­to no letal uti­li­za­do para herir a los dete­ni­dos e inclu­so el uso del palo de gua­ca­ma­yo, un méto­do cono­ci­do de tor­tu­ra, amplia­men­te uti­li­za­do duran­te la dic­ta­du­ra mili­tar (1964−1985), en el que los pre­sos son ata­dos. una barra de hie­rro, con los tobi­llos y muñe­ca ata­dos, per­ma­ne­cien­do en esa posi­ción has­ta que la san­gre ya no cir­cu­la, el cuer­po se hin­cha y tie­ne difi­cul­tad para respirar.

Bra­sil de Fato con­ver­só con uno de los miem­bros de la comi­sión que reali­zó la ins­pec­ción, quien pre­fi­rió no ser iden­ti­fi­ca­do. Según él, la tor­tu­ra era una prác­ti­ca ins­ti­tu­cio­na­li­za­da en la prisión.

«Fue como una polí­ti­ca del esta­blish­ment, algo ins­ti­tu­cio­na­li­za­do». Ade­más, prác­ti­ca­men­te no hubo ins­pec­ción exter­na de lo que suce­día en el inte­rior, lo que gene­ró un ambien­te de impu­ni­dad y alien­to al ciclo inter­mi­na­ble de torturas.

«Es impor­tan­te men­cio­nar que varios ser­vi­do­res del sis­te­ma peni­ten­cia­rio pre­sen­ta­ron tes­ti­mo­nio ante los magis­tra­dos, con­fir­man­do las agre­sio­nes con­tra los pre­sos, que jun­to con la fil­ma­ción de los tes­ti­mo­nios, foto­gra­fías y exá­me­nes del deli­to, indi­can la ocu­rren­cia de tor­tu­ra sis­té­mi­ca en la uni­dad», dice el informe.

Tras la inspección

La denun­cia por las dis­tin­tas vio­la­cio­nes que se habían come­ti­do en la uni­dad peni­ten­cia­ria fue rea­li­za­da por Pas­to­ral Car­ce­rá­ria a fines de noviembre.

Tras la ins­pec­ción, el Depar­ta­men­to de Segu­ri­dad Públi­ca del Esta­do (Sesp) iden­ti­fi­có a 12 fun­cio­na­rios, entre ellos el direc­tor, el sub­di­rec­tor, el jefe de dis­ci­pli­na y otros agen­tes acu­sa­dos​de malos tratos.

El infor­me seña­la el haci­na­mien­to y la fal­ta de higie­ne en las cel­das, ade­más del racio­na­mien­to del agua, como con­di­cio­nes que aten­tan con­tra la dig­ni­dad huma­na de quie­nes cum­plen con­de­na en el lugar.

Haci­na­mien­to evidente

Con capa­ci­dad para 326 dete­ni­dos, la peni­ten­cia­ría de Ferru­gem cuen­ta actual­men­te con unos 880 pre­sos, lo que repre­sen­ta el 269% de su ocu­pa­ción máxi­ma. En gene­ral, cada ala de la pri­sión tie­ne dos cel­das con un total de ocho camas de con­cre­to y dos baños, y este es un espa­cio divi­di­do entre 50 y 70 pre­sos, infor­ma el informe.

El día de la ins­pec­ción, la comi­sión desig­na­da por el Depar­ta­men­to de Asun­tos Inter­nos infor­mó haber encon­tra­do mucha sucie­dad acu­mu­la­da en las cel­das, hume­dad y fal­ta de ventilación.

“Hemos detec­ta­do la pro­pa­ga­ción de insec­tos, pla­gas y trans­mi­so­res de enfer­me­da­des, entre los que muchos inter­nos han vis­to la apa­ri­ción cons­tan­te de mico­sis en los pies y piti­ria­sis tipo ‘tela blan­ca’ en la espalda”.

La fal­ta de agua, según el infor­me, es una situa­ción cró­ni­ca en la uni­dad, que obli­ga a los pre­sos a alma­ce­nar el líqui­do en cubos de plás­ti­co a dia­rio. Los baños son defi­cien­tes y la estruc­tu­ra del edi­fi­cio en su con­jun­to está dañada.

En cuan­to a la vio­len­cia y tor­tu­ra, en el tra­ba­jo de la comi­sión se iden­ti­fi­ca­ron per­so­nas con con­tu­sio­nes, mar­cas y narra­ti­vas sobre este tipo de hechos.

Homo­fo­bia

Se repor­ta­ron varios repor­tes de agre­sión y incum­pli­mien­to de los dere­chos de la pobla­ción LGBTQIA +. En un caso, los pre­sos infor­ma­ron que cier­tos sir­vien­tes ingre­sa­ron a las cel­das sin nin­gún moti­vo, salien­do ya para la agre­sión y usan­do tér­mi­nos homofóbicos.

A una mujer trans que había ingre­sa­do recien­te­men­te al penal se le afei­tó el cabe­llo, a pesar de haber pre­sen­ta­do su pro­ce­so de cam­bio de nom­bre a la uni­dad, en cla­ra vio­la­ción a la Reso­lu­ción No. 348 del Con­se­jo Nacio­nal de Jus­ti­cia (CNJ), que esta­ble­ce expre­sa­men­te, entre otros dere­chos, la posi­bi­li­dad de man­te­ner el pelo lar­go de las per­so­nas trans detenidas.

Orien­ta­ción religiosa

La Comi­sión de Asun­tos Inter­nos de TJ-MT iden­ti­fi­có una seg­men­ta­ción reli­gio­sa entre los pre­sos de la uni­dad. En un ala recien­te­men­te reno­va­da se asig­na­ron pre­sos vin­cu­la­dos a la igle­sia evan­gé­li­ca Asam­blea de Dios. En el lugar, a dife­ren­cia de todas las demás alas de la pri­sión, estos dete­ni­dos tenían garan­ti­za­dos sus dere­chos, como un espa­cio más orga­ni­za­do y lim­pio, y el acce­so a la edu­ca­ción y el trabajo.

“Fue­ron esas cel­das que visi­ta­ron las orga­ni­za­cio­nes que rea­li­za­ban las ins­pec­cio­nes pre­via­men­te en el penal, dan­do la impre­sión de que todo esta­ba bien den­tro. Los pre­sos que no están en esa ala, sin embar­go, no tie­nen estos mis­mos dere­chos, sufrien­do las agre­sio­nes denun­cia­das. ante­rior­men­te y se encuen­tran en pabe­llo­nes pre­ca­rios e insa­lu­bres, inclui­da la basu­ra acu­mu­la­da ”, dice Pas­to­ral Carcerária.

Bra­sil de Fato se puso en con­tac­to con el Depar­ta­men­to de Asun­tos Inter­nos de TJ-MT para cono­cer cuá­les serán los desa­rro­llos basa­dos​en este infor­me, pero aún no ha reci­bi­do respuesta.

«Soli­ci­ta­re­mos a la Cor­te de Jus­ti­cia que even­tual­men­te res­pon­sa­bi­li­ce al Juz­ga­do de Eje­cu­ción Penal, si se carac­te­ri­za su res­pon­sa­bi­li­dad. De igual for­ma, soli­ci­ta­re­mos a la Defen­so­ría Públi­ca para garan­ti­zar el dere­cho de los pre­sos y bus­car la even­tual ren­di­ción de cuen­tas de la ser­vi­do­res y la direc­ción. de la uni­dad peni­ten­cia­ria que prac­ti­ca­ba los actos de tor­tu­ra ”, seña­la Lucas Gonçal­ves, de Pas­to­ral Carcerária.

Según él, a pesar de haber sido saca­dos de la pri­sión de Ferru­gem, tan­to los fun­cio­na­rios como los exdi­rec­to­res no per­die­ron sus car­gos y fue­ron tras­la­da­dos a otras uni­da­des penitenciarias.

Fuen­te: Bra­sil de Fato

Foto: Corre­ge­do­ria-Geral de Jus­tiça de MT

Tra­duc­ción Resu­men Latinoamericano

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