Esta­do espa­ñol. “La mayo­ría de los repre­sa­lia­dos de izquier­das fue­ron gen­te de esca­sos medios, en gene­ral jornaleros”

Por Enric Llopis/​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 23 febre­ro 2021.

Entre­vis­ta al his­to­ria­dor Fran­cis­co Espi­no­sa, autor de Por la sagra­da cau­sa nacio­nal. His­to­rias de un tiem­po oscu­ro. Bada­joz 1936 – 1939 (Crí­ti­ca)

El alto man­do de la Guar­dia Civil, Manuel Gómez Can­tos (1892−1977), fue “un sinies­tro per­so­na­je que debe­ría figu­rar en el cua­dro de honor del fas­cis­mo espa­ñol”; el fis­cal mili­tar Manuel Fer­nán­dez Mar­tín (1914−1967) “actuó en cien­tos de cau­sas pese a no tener ni la carre­ra de Dere­cho”; en la zona cen­tral y occi­den­tal de la pro­vin­cia de Bada­joz fue­ron ase­si­na­das más de 500 muje­res; Miguel Muñoz Muri­llo, edil del Par­ti­do Socia­lis­ta en el muni­ci­pio de Azua­ga, fue con­de­na­do –en mar­zo de 1942- a 20 años de pri­sión por un Con­se­jo de Gue­rra. Se tra­ta de per­so­nas y epi­so­dios repre­si­vos inclui­dos por el his­to­ria­dor Fran­cis­co Espi­no­sa Maes­tre (Villa­fran­ca de los Barros, Bada­joz, 1954) en el libro Por la sagra­da cau­sa nacio­nal. His­to­rias de un tiem­po oscu­ro. Bada­joz 1936 – 1939, edi­ta­do por Crí­ti­ca en enero.

La inves­ti­ga­ción reco­rre 29 muni­ci­pios extre­me­ños ocu­pa­dos por el ban­do fas­cis­ta entre agos­to y sep­tiem­bre de 1936. “La jus­ti­cia mili­tar care­cía de prin­ci­pios que rigie­ran su actua­ción; era sim­ple­men­te un ins­tru­men­to repre­si­vo al ser­vi­cio del gol­pe”, afir­ma Espi­no­sa Maes­tre, tam­bién autor de La colum­na de la muer­te. El avan­ce del ejér­ci­to fran­quis­ta de Sevi­lla a Bada­joz (2003); La jus­ti­cia de Quei­po (2009); y Vio­len­cia roja y azul. Espa­ña 1936 – 1950 (2010), entre otros volú­me­nes. Ade­más fue coor­di­na­dor del pro­yec­to de recu­pe­ra­ción de la memo­ria Todos los Nom­bres, pro­mo­vi­do por el sin­di­ca­to CGT y la Aso­cia­ción Anda­lu­za Memo­ria His­tó­ri­ca. La siguien­te entre­vis­ta se rea­li­za por correo electrónico.

-¿Cuán­tos expe­dien­tes judi­cia­les con­sul­tas­te para la inves­ti­ga­ción y cuál fue el pun­to de partida?

El archi­vo mili­tar se abrió a la inves­ti­ga­ción en 1997. Su esta­do era desas­tro­so, pero había que ale­grar­se de que al menos todo ese mate­rial, que sufrió dos mudan­zas, hubie­se lle­ga­do a noso­tros. Su orde­na­ción y cata­lo­ga­ción lle­vó años. De los mil expe­dien­tes rela­ti­vos a Bada­joz selec­cio­né dos­cien­tos cin­cuen­ta, de los que final­men­te me que­dé con unos sesen­ta. Del tiem­po que lle­vó este pro­ce­so dará idea el hecho de que los pri­me­ros pro­ce­di­mien­tos los vi a fines de los años noven­ta y el últi­mo en 2018. Des­gra­cia­da­men­te, pese a exis­tir una míni­ma des­crip­ción de ellos, no todos aparecieron.

-¿Te encon­tras­te con difi­cul­ta­des en la con­sul­ta de los archi­vos militares?

Dado que mis pri­me­ras incur­sio­nes en estos archi­vos fue­ron en los años ochen­ta pue­do decir que ha habi­do de todo. En los pri­me­ros años te hacían sen­tir como un intru­so. Recuer­do que en el anti­guo Ser­vi­cio His­tó­ri­co Mili­tar uno no podía ver catá­lo­go alguno sino que el mili­tar de turno te pre­gun­ta­ba qué bus­ca­bas y él te decía lo que podías ver. El actual Archi­vo Mili­tar e His­tó­ri­co de la Defen­sa, situa­do en el Paseo de Moret, exis­tió antes con otro nom­bre y otro empla­za­mien­to. Acu­dir allí era una pesa­di­lla. Una copia que soli­ci­té de un expe­dien­te me la envia­ron al año y medio.

Y ya en Moret, has­ta no hace mucho, te ponían pegas para todo has­ta el pun­to de que para con­sul­tar unos expe­dien­tes de Bada­joz, cuya con­sul­ta me nega­ban, tuve que pre­sen­tar un recur­so de alza­da. ¿Y qué decir del de Sego­via, en el que te impe­dían ver cual­quier hoja de ser­vi­cio en la que hubie­ra cual­quier trá­mi­te recien­te? La suer­te que hemos teni­do con el Archi­vo del Tri­bu­nal Mili­tar Terri­to­rial Segun­do de Sevi­lla es que siem­pre ha sido un archi­vo abier­to a la inves­ti­ga­ción y con un per­so­nal cola­bo­ra­dor. No es el úni­co, ya que otros, como el de Ferrol, tam­bién han cum­pli­do su fun­ción social.

-En el artícu­lo “El revi­sio­nis­mo en pers­pec­ti­va: de la FAES a la Aca­de­mia” (Con­ver­sa­ción sobre la His­to­ria, 2019), te refie­res al “carác­ter indis­cri­mi­na­do de la matan­za de Bada­joz, sin duda el mayor ejer­ci­cio de terror que hubo en todo el país”. ¿Qué sin­gu­la­ri­da­des tuvo la repre­sión fas­cis­ta en esta provincia?

Lo ocu­rri­do en Bada­joz se debió a varias cir­cuns­tan­cias. La pri­me­ra es común a todo el sur­oes­te: era una pro­vin­cia mar­ca­da­men­te de izquier­das en la que la dere­cha no ganó ni en las elec­cio­nes de 1933. La fuer­za del Par­ti­do Socia­lis­ta era enor­me y se había for­ja­do des­de fines del XIX. Como en el caso de Huel­va el gol­pe mili­tar fra­ca­só y miles de dere­chis­tas fue­ron dete­ni­dos por orden del Gobierno Civil. Y lo peor: la deci­sión de subir a Madrid por Extre­ma­du­ra con el ejér­ci­to de Áfri­ca en cabe­za con­vir­tió esa ope­ra­ción que va de julio a noviem­bre en el últi­mo cole­ta­zo de la gue­rra colo­nial al esti­lo afri­ca­nis­ta. Se actuó igual que antes con las cabi­las rife­ñas: una vio­len­cia ili­mi­ta­da y el pre­mio del botín de gue­rra tras cada loca­li­dad ocu­pa­da. Todo ello dejó un regue­ro de terror des­de el nor­te de Áfri­ca has­ta Madrid, la épo­ca del gol­pe triun­fal en mar­cha. La derro­ta ante la capi­tal supu­so el ini­cio de la lar­ga gue­rra civil.

-Según el magis­tra­do e inves­ti­ga­dor Juan José del Águi­la Torres, en el perio­do 1936 – 1945 se cele­bra­ron más de 300.000 Con­se­jos de Gue­rra en Espa­ña. ¿Qué fue­ron los audi­to­res militares?

Los audi­to­res orien­ta­ban la acti­vi­dad de la acción judi­cial mili­tar de prin­ci­pio a fin. Su fir­ma apa­re­ce en todos los pro­ce­di­mien­tos inme­dia­ta­men­te antes del jefe mili­tar de la zona, que en este caso fue Quei­po. El audi­tor de la Segun­da Región Mili­tar fue Fran­cis­co Bohór­quez Veci­na. Su poder le per­mi­tía todo, des­de deci­dir qué pro­ce­di­mien­to se abría y cuál no has­ta orien­tar el cur­so y con­clu­sión de la ins­truc­ción. Resul­ta escan­da­lo­so cómo ayu­da­ban a los suyos y cómo deja­ban que su modo de actua­ción lle­va­ra a los demás al final desea­do. Bohór­quez lle­gó a dar ins­truc­cio­nes a la Fis­ca­lía de las Audien­cias Pro­vin­cia­les sobre el por­cen­ta­je de las penas que debían dictarse.

-¿Sobre qué aspec­tos lla­ma­rías la aten­ción res­pec­to a la jus­ti­cia cas­tren­se apli­ca­da por los sublevados?

La jus­ti­cia mili­tar care­cía de prin­ci­pios que rigie­ran su actua­ción. Era sim­ple­men­te un ins­tru­men­to repre­si­vo al ser­vi­cio del gol­pe. Fue adap­tán­do­se a las cir­cuns­tan­cias. Las gran­des matan­zas de los pri­me­ros meses se hicie­ron a gol­pe de ban­dos de gue­rra que todo per­mi­tían. Antes del cer­co a Madrid pre­pa­ra­ron lo que se lla­mó la Fis­ca­lía del Ejér­ci­to de Ocu­pa­ción, ins­ta­la­da en Tala­ve­ra y for­ma­da por una doce­na de con­se­jos de gue­rra. Ante el fra­ca­so de Madrid opta­ron por enviar la deno­mi­na­da colum­na jurí­di­ca a las diver­sas pro­vin­cias que se iban ocu­pan­do, empe­zan­do por Mála­ga a comien­zos de 1937. Por este mis­mo tiem­po pusie­ron en mar­cha la segun­da eta­pa repre­si­va median­te los con­se­jos de gue­rra suma­rí­si­mos de urgen­cia, que actua­ron pri­me­ro has­ta el final de la gue­rra y que ya con el país ocu­pa­do y al ampa­ro del nazi­fas­cis­mo, siguie­ron has­ta 1944, cuan­do el cur­so de la gue­rra mun­dial les acon­se­jó parar. Es decir, ocho años segui­dos. Pero no aca­bó aquí, ya que la repre­sión de la lucha gue­rri­lle­ra pro­lon­gó esta situa­ción has­ta ya entra­dos los años cincuenta.

-¿Se pro­du­jo una vio­len­cia espe­cí­fi­ca de los gol­pis­tas con­tra las mujeres?

Aque­llas com­pro­me­ti­das con la expe­rien­cia repu­bli­ca­na fue­ron víc­ti­mas de una repre­sión simi­lar a la de los hom­bres. Me refie­ro a líde­res sin­di­ca­les o a maes­tras de izquier­das. Apar­te de mal­tra­to y humi­lla­cio­nes, hubo muje­res que antes de ser ase­si­na­das fue­ron vio­la­das y hubo hom­bres que tras ser ase­si­na­dos fue­ron cas­tra­dos. Tam­bién sufrie­ron vio­len­cia por ser fami­lia­res direc­tos de izquier­dis­tas hui­dos o ase­si­na­dos. Por lo demás y de modo gene­ral que­da­ron en total inde­fen­sión y a mer­ced de las fuer­zas que ocu­pa­ron cada loca­li­dad y de los fas­cis­tas que ocu­pa­ron el poder. En esa situa­ción cual­quier con­tac­to o rela­ción social era impor­tan­te y, al mis­mo tiem­po, su ausen­cia, podía resul­tar fatal. Sir­va de ejem­plo el caso que se cuen­ta de Montijo.

-¿Qué méto­dos de repre­sión prac­ti­ca­ron en los pue­blos de Extre­ma­du­ra los falan­gis­tas y los requetés?

Hay que tener en cuen­ta que en la zona en la que se desa­rro­llan las his­to­rias del libro, Falan­ge y Reque­té eran gru­pos mino­ri­ta­rios antes del 18 de julio. La avan­za­di­lla del gol­pe en cada loca­li­dad no era otra que la Guar­dia Civil, pun­to final de una línea que empe­za­ba en los Esta­dos Mayo­res y las Audi­to­rías de gue­rra pasan­do por las Comi­sa­rías de Orden Públi­co y las Coman­dan­cias de la Guar­dia Civil. Falan­gis­tas, reque­tés y cívi­cos no eran sino el esla­bón final de la cade­na. Siem­pre obe­dien­tes a las órde­nes que venían de arri­ba, ya fue­ra la cama­ri­lla que orien­ta­ba la repre­sión en cada pue­blo o las direc­tri­ces mar­ca­das por las Coman­dan­cias. Por así decir­lo eran la par­te visi­ble del ice­berg, de ahí que la gen­te los per­ci­bie­ra como res­pon­sa­bles de todo lo ocu­rri­do. Nadie sabía el nom­bre del coman­dan­te mili­tar ni del que daba las órde­nes des­de Bada­joz o Sevi­lla, pero todos sabían los nom­bres de los falangistas.

-¿En qué con­sis­tie­ron los saqueos y “dona­ti­vos” for­zo­sos con que se cas­ti­gó a los rojos?

La mayo­ría de los repre­sa­lia­dos de izquier­das eran gen­te de esca­sos medios, jor­na­le­ros por lo gene­ral. Dife­ren­te era en el caso de algu­nos diri­gen­tes, que dis­po­nían de algu­nas pose­sio­nes y de cier­tos medios. El expo­lio tuvo dos fases. Una pri­me­ra, ya men­cio­na­da, a car­go de las fuer­zas de ocu­pa­ción, que orien­ta­das por gen­te de la loca­li­dad saquea­ban los domi­ci­lios y las empre­sas. Y una segun­da a tra­vés de los Comi­tés Pro­vin­cia­les de Incau­ta­cio­nes y tras la gue­rra los Tri­bu­na­les igual­men­te pro­vin­cia­les de Res­pon­sa­bi­li­da­des Polí­ti­cas. Todo ello que­da­ba englo­ba­do en lo que lla­ma­ron “repa­ra­ción pecu­nia­ria”. A esto hay que aña­dir los sim­ples saqueos, bien docu­men­ta­dos en el libro.

-¿Qué papel desem­pe­ñó la pren­sa “por la sagra­da cau­sa nacional”?

La pren­sa libe­ral o de izquier­das fue igual­men­te absor­bi­da por el Nue­vo Orden. El ABC de Sevi­lla o el HOY de Bada­joz siguie­ron su tra­yec­to­ria reac­cio­na­ria aun­que aho­ra vol­ca­dos cla­ra­men­te hacia el fas­cis­mo, tan­to hacia el de aquí como hacia el de Ale­ma­nia o Ita­lia. Se con­vir­tie­ron sim­ple­men­te en medios de pro­pa­gan­da al ser­vi­cio del gol­pe mili­tar jus­ti­fi­can­do todos sus exce­sos. El HOY, crea­do en 1933 por la Edi­to­rial Cató­li­ca, estu­vo siem­pre al ser­vi­cio de la reac­ción y con­tra la República.

-Por últi­mo, ¿res­ca­ta­rías del olvi­do algu­na esca­be­chi­na o epi­so­dio repre­si­vo que haya que­da­do en el olvido/​impunidad?

La lis­ta sería inter­mi­na­ble. Hay que pen­sar que lo que nos ha lle­ga­do es solo una míni­ma par­te de lo ocu­rri­do. Las razo­nes por las que se abrían o no dili­gen­cias sobre un asun­to que­dan fue­ra de nues­tro alcan­ce. La mayor par­te de los hechos vio­len­tos ocu­rri­dos en aque­llos años no die­ron lugar a pro­ce­di­mien­to alguno. Los que cono­ce­mos no son más que cier­tas ven­ta­nas abier­tas a ese pasa­do oscu­ro del que ya no que­da memo­ria y al que, pese al tiem­po trans­cu­rri­do, aún no hemos podi­do acce­der ple­na­men­te por las limi­ta­cio­nes de acce­so a fon­dos docu­men­ta­les de carác­ter civil, mili­tar, judi­cial y eclesiástico.

Itu­rria /​Fuen­te

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