Perú. Mil­cia­des Ruiz: Des­con­fian­za electoral

Mil­cia­des Ruiz* /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 19 de febre­ro de 2021

Gober­nar un país, es como asu­mir un nego­cio que poco cono­ce­mos. A muchos, eso no intere­sa. No saben nada del nego­cio, pero quie­ren sacar pro­ve­cho per­so­nal. Sin embar­go, todo nego­cio solo pros­pe­ra si es mane­ja­do con efi­cien­cia y efi­ca­cia. Si mane­jo mal mi nego­cio par­ti­cu­lar, las con­se­cuen­cias las sufren mis fami­lia­res sola­men­te. Pero, si mane­jo mal el nego­cio nacio­nal, los per­ju­di­ca­dos son más de 30 millo­nes de perua­nos. ¿Hay cons­cien­cia de esta responsabilidad?

La cam­pa­ña elec­to­ral en cur­so, nos hace ver que muchos can­di­da­tos no están pre­pa­ra­dos para gober­nar, ni han repa­ra­do en las con­di­cio­nes que reci­bi­rán el nego­cio nacio­nal. Si un nego­cio arro­ja défi­cits por años con­se­cu­ti­vos y le sobre­vie­ne una gra­ve cri­sis, enton­ces está en peli­gro de rui­na. En estas con­di­cio­nes está nues­tro país, si nos fija­mos en las cuen­tas nacio­na­les. Tene­mos défi­cits con­se­cu­ti­vos, caí­da del 11% del PBI y ya, empe­za­mos a sen­tir los paros regio­na­les de protesta.

No es que ten­ga men­ta­li­dad mer­can­ti­lis­ta de ver todo como un nego­cio. Me expre­so de esta for­ma por razo­nes didác­ti­cas, pues en cier­to modo se tra­ta de un nego­cio nacio­nal en pro­cu­ra de ren­ta­bi­li­dad social y eco­nó­mi­ca para todos, como suce­de con las coope­ra­ti­vas y empre­sas comu­na­les. Esta­mos en un momen­to suma­men­te crí­ti­co, que impli­ca una drás­ti­ca reduc­ción de ingre­sos esta­ta­les, per­so­na­les, fami­lia­res, ins­ti­tu­cio­na­les, empre­sa­ria­les, etc.

¿Saben los can­di­da­tos aspi­ran­tes a gober­nar, de qué vive el país? ¿De dón­de pro­vie­nen los ingre­sos estatales? 

Por eso, bien podría­mos pre­gun­tar: ¿Saben los can­di­da­tos aspi­ran­tes a gober­nar, de qué vive el país? ¿De dón­de pro­vie­nen los ingre­sos esta­ta­les? ¿Cómo se gas­ta el dine­ro de todos los perua­nos? ¿Cómo se mane­ja el pre­su­pues­to de la repú­bli­ca? ¿Cuál es el bene­fi­cio de los con­tri­bu­yen­tes por sus apor­tes al esta­do? ¿Con qué recur­sos afron­tar el futu­ro? ¿Cómo levan­tar el nego­cio nacio­nal de una situa­ción ruinosa?

Mien­tras la farán­du­la elec­to­ral entra en apo­geo dis­tra­yen­do nues­tra aten­ción, la Socie­dad Nacio­nal de Indus­trias ya ha plan­tea­do al Par­la­men­to, apli­car cua­tro medi­das: Shock de gene­ra­ción de empleo, shock de la ges­tión públi­ca, shock tri­bu­ta­rio, y shock de inver­sión públi­ca. Bien sabe­mos, lo que son los shocks neo­li­be­ra­les pues se apli­ca­ron con el fuji­mo­ris­mo. Esos shocks no son con­tra los adi­ne­ra­dos, sino con­tra el pue­blo. “No hay lon­che gra­tis” fue la sen­ten­cia. “No popu­lis­mo”, nos dicen ahora.

Los par­ti­dos de dere­cha tam­bién dicen “Nue­va cons­ti­tu­ción”, pero están pen­san­do a su modo. ¿Y de don­de pro­vie­ne la dere­cha perua­na, sino de la aris­to­cra­cia colo­nia­lis­ta y repu­bli­ca­na? La inde­pen­den­cia dejó al país en esta­do rui­no­so, y fue­ron los colo­nia­lis­tas los que asu­mie­ron el gobierno bajo los prin­ci­pios de la inde­pen­den­cia. ¿Eman­ci­pa­ción? ¿liber­tad? ¡No pues! ¿Y mis escla­vos? Igual­dad sí, pero entre colo­nia­lis­tas. No con los indios apes­to­sos. San Mar­tín abo­lió el impues­to per­so­nal a los nati­vos, pero los gober­nan­tes dije­ron ¡No pues! ¿Y de qué va a vivir el nue­vo estado?

En momen­tos de cri­sis, “nadie quie­re car­gar con el muer­to”. Enton­ces se pre­sen­tan los apro­ve­cha­do­res pro­po­nien­do las opcio­nes de su con­ve­nien­cia, sin afec­tar los intere­ses de los domi­na­do­res. Tras­la­dar la car­ga a otro, siem­pre ha sido la vive­za de gobierno, aun­que ese otro sea el país, al que le ponen la soga al cue­llo de la deu­da exter­na. Es que, opre­so­res y opri­mi­dos pien­san dife­ren­te. Si estos se defien­den, son acu­sa­dos de deli­to con­tra la tran­qui­li­dad públi­ca y son terro­ris­tas. Si los pri­me­ros repri­men, dicen defen­der la esta­bi­li­dad democrática.

Por eso resul­ta des­con­cer­tan­te que des­de nues­tras filas un can­di­da­to pro­pon­ga una alian­za de gobierno con la inver­sión pri­va­da, sabien­do que esta se expre­sa a tra­vés de la Con­fe­de­ra­ción Nacio­nal de Ins­ti­tu­cio­nes Empre­sa­ria­les Pri­va­das (CONFIEP). No intere­sa quien lo diga, sino los plan­tea­mien­tos, que nos hacen per­der la fe en la izquier­da y en quie­nes la repre­sen­tan. Tex­tual­men­te propone:

“Aumen­tar inver­sión públi­ca del 25% al 35% del pre­su­pues­to gene­ral de la repú­bli­ca en pró­xi­mos 5 años. Cole­gios moder­nos, mejo­ras a los esta­ble­ci­mien­tos de salud con redes de pro­duc­ción de oxí­geno local, carre­te­ras, pla­ta­for­ma y redes de fibra ópti­ca, pro­gra­mas de vivien­da social y cie­rre de bre­chas de ser­vi­cios de agua y redes de alcan­ta­ri­lla­do en los tres nive­les de gobierno. Una gran ofen­si­va con meca­nis­mos de una gran refor­ma tri­bu­ta­ria (lle­gar al 20% de pre­sión tri­bu­ta­ria, en Amé­ri­ca Lati­na lle­ga al 23.2% del PBI, en Perú ape­nas el 14.4%.) para dis­po­ner de un fon­do finan­cie­ro para infra­es­truc­tu­ra públi­ca con voca­ción de mer­ca­do y empleo digno.

Eli­mi­nar las exo­ne­ra­cio­nes tri­bu­ta­rias, com­ba­tir efi­caz­men­te la eva­sión y la elu­sión en el pago del impues­to a la ren­ta (según Sunat el 7.5% del PBI se fuga a los paraí­sos fis­ca­les). Cree­mos en alian­za seria y trans­pa­ren­te con la inver­sión pri­va­da. Es pre­fe­ri­ble endeu­da­mien­to externo para relan­zar el desa­rro­llo y reac­ti­va­ción en el bicen­te­na­rio. El pro­me­dio en Amé­ri­ca Lati­na lle­ga al 80.5% de su PBI. En Perú debe­mos lle­gar a 50% del PBI. (Dia­rio UNO- 15.02.2021)

Tal vez lo diga de bue­na fe y qui­zá ten­ga razón. Pero habría que con­si­de­rar lo siguien­te: aumen­tar el pre­su­pues­to en momen­tos en que hay enor­me caí­da en la recau­da­ción podría ser poco fac­ti­ble. (Des­de el mis­mo gru­po se pro­po­ne aumen­tar la buro­cra­cia con un nue­vo minis­te­rio de Cien­cia y Tec­no­lo­gía). Aumen­tar los gas­tos en inver­sio­nes no repro­duc­ti­vas tam­po­co podría ser convincente.

aumen­tar el pre­su­pues­to en momen­tos en que hay enor­me caí­da en la recau­da­ción podría ser poco factible 

Lo digo por­que, tenien­do los pre­su­pues­tos apro­ba­dos y estan­do asig­na­dos los recur­sos para los pro­yec­tos soli­ci­ta­dos, tan­to los minis­te­rios como los gobier­nos regio­na­les no lle­gan a uti­li­zar­los total­men­te, y “devuel­ven” los recur­sos por inca­pa­ci­dad de gas­to y de inver­sión. El minis­tro de Desa­rro­llo Agra­rio y Rie­go indi­ca que su car­te­ra tie­ne 101 obras para­li­za­das des­de el 2011 a la fecha por S/​248 millo­nes. Sabi­do es que, de la inver­sión públi­ca, los que más sacan pro­ve­cho no son los pobres. Lo nues­tro es la eco­no­mía popu­lar y en esto, debe­ría­mos con­cen­trar nues­tras propuestas.

En ple­na pan­de­mia, con dra­má­ti­cas esce­nas de des­abas­te­ci­mien­to de oxí­geno, de camas UCI, de equi­pos de res­pi­ra­ción, con pacien­tes ubi­ca­dos en los pasa­di­zos, y otras pre­mu­ras, el minis­te­rio de salud no pudo gas­tar todo el pre­su­pues­to que se le asig­nó para el 2020. Igual­men­te, los demás minis­te­rios, no han uti­li­za­do todo lo pre­su­pues­ta­do para inver­sión públi­ca. Es la inope­ran­cia buro­crá­ti­ca y la inep­ti­tud lo que hay que corregir.

Apu­rí­mac es una región con una pobla­ción agrí­co­la. Sin embar­go, se pre­fie­re cons­truir monu­men­tal esta­dio de fut­bol y otras obras que gene­ran “diez­mo”, pues los pro­gra­mas cam­pe­si­nos no dan eso. Muchas muni­ci­pa­li­da­des levan­tan edi­fi­cios que son “ele­fan­tes blan­cos” en pue­blos peque­ños. Hay tam­bién, un gran núme­ro de fon­dos esta­ta­les no reem­bol­sa­bles para pro­yec­tos de inver­sión, pero son poco usados.

El can­di­da­to pro­po­ne actuar con seve­ri­dad tri­bu­ta­ria jus­to cuan­do esta­mos en rece­sión y se nece­si­ta ali­viar la car­ga para reac­ti­var la eco­no­mía (que paguen los que no tri­bu­tan, dirá la dere­cha en refe­ren­cia a las micro y peque­ñas empre­sas). La medi­da ha sido recla­ma­da des­de antes de la pan­de­mia, pero en momen­tos de zozo­bra eco­nó­mi­ca podría ser con­tra­pro­du­cen­te. Sabe­mos que la car­ga tri­bu­ta­ria la ter­mi­na pagan­do el pue­blo, por­que las empre­sas la tras­la­dan a los con­su­mi­do­res. Qui­zá lo más apro­pia­do sería un plan de emer­gen­cia tri­bu­ta­ria, abo­lien­do pri­vi­le­gios e inequidades.

Agre­ga que es pre­fe­ri­ble un mayor endeu­da­mien­to, pues tene­mos un bajo nivel en com­pa­ra­ción con otros paí­ses lati­no­ame­ri­ca­nos coin­ci­dien­do con los can­tos de sire­na del Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal (FMI), que repi­te a cada rato ¡Aquí está la pla­ta! Es que el endeu­da­mien­to es la mejor mane­ra de tener cau­ti­vos a los nece­si­ta­dos. Esto lo vemos coti­dia­na­men­te con los inter­me­dia­rios que habi­li­tan a los campesinos.

Pre­ci­sa­men­te por pen­sar de esa mane­ra, bus­can­do salir del apu­ro con la deu­da exter­na es que toda Lati­noa­mé­ri­ca está fre­ga­da. Lo hemos sufri­do en car­ne pro­pia y sabe­mos lo que sufre Argen­ti­na, Ecua­dor y otros paí­ses her­ma­nos que recu­rren a la deu­da exter­na para no afec­tar los intere­ses de los opre­so­res. No debe­ría­mos seguir con la mala prác­ti­ca guber­na­men­tal de “pan para hoy, y ham­bre para mañana”.

Des­de el comien­zo de la repú­bli­ca bicen­te­na­ria este ha sido el recur­so y “recur­seo” del entre­guis­mo, endeu­dán­do­nos a cos­ta de nues­tras rique­zas natu­ra­les. De eso saca­ron pro­ve­cho Ingla­te­rra y EE UU que finan­cia­ron nues­tras urgen­cias a cam­bio de expo­liar­nos. El pago de la deu­da exter­na ha sido nues­tra mal­di­ción des­de enton­ces, aun­que seguía­mos can­tan­do “somos libres”. Lle­gó un momen­to en que ya no había ni para pagar los intere­ses de la deu­da con­traí­da prin­ci­pal­men­te con Gran Bre­ta­ña que finan­ció la gue­rra de Independencia.

Lo que sal­vó a la repú­bli­ca de enton­ces, fue el estiér­col mal olien­te. Me refie­ro al de las aves gua­ne­ras. Con eso, se paga­ron deu­das y se com­pró la liber­tad de los escla­vos negros. No fue gra­tis. Pero no se pen­só en el desa­rro­llo nacio­nal ni en crear una base tri­bu­ta­ria sóli­da para sufra­gar los gas­tos esta­ta­les del futu­ro. Esta con­duc­ta polí­ti­ca hizo acu­ñar la fra­se “el Perú, es un men­di­go sen­ta­do en un ban­co de oro”.

El endeu­da­mien­to para cubrir gas­tos esta­ta­les no es lo mis­mo que, el endeu­da­mien­to para la inver­sión de desarrollo. 

El endeu­da­mien­to para cubrir gas­tos esta­ta­les no es lo mis­mo que, el endeu­da­mien­to para la inver­sión de desa­rro­llo. El endeu­da­mien­to para gas­tos, es el camino clá­si­co a la subor­di­na­ción, la pér­di­da de sobe­ra­nía, depen­den­cia polí­ti­ca y colo­nia­lis­mo finan­cie­ro. Eso es lo que se ha hecho his­tó­ri­ca­men­te. El endeu­da­mien­to ha sido para tapar hue­cos y no para sem­brar desarrollo.

Des­pués de la Gue­rra del Pací­fi­co el país que­dó en rui­nas. Los pres­ta­mis­tas extran­je­ros esta­ban como mos­cas ofre­cien­do finan­cia­mien­to a cam­bio de entre­guis­mo y así se pose­sio­na­ron del país los capi­ta­les forá­neos que has­ta aho­ra exis­ten. Pero esta vez, la sal­va­ción estu­vo en la agri­cul­tu­ra de expor­ta­ción. Caña de azú­car y algo­dón enri­que­cie­ron a inver­sio­nis­tas extran­je­ros que, en alian­za con terra­te­nien­tes nacio­na­les de la cos­ta, gene­ra­ron la oli­gar­quía de tris­te recor­da­ción. Jun­to a los Par­do y los Pra­do, esta­ban los Gil­de­meis­ter, Lar­co, Gra­ce, Aspí­lla­ga y otros.

Estos expor­ta­ban en nom­bre de Perú, pero los que se desa­rro­lla­ban eran nues­tros depre­da­do­res. Así, nues­tra eco­no­mía se hizo cada vez más extran­je­ri­zan­te a cos­ta de ser menos perua­ni­zan­te. Esto mis­mo suce­de aho­ra con la expor­ta­ción de meta­les y mate­ria pri­ma. Por esto, pro­po­ner una alian­za de gobierno con la inver­sión pri­va­da en estas con­di­cio­nes, creo que no cae­ría bien a nues­tro pueblo.

Aho­ra, esta cri­sis no es sola­men­te nues­tra, sino del mun­do ente­ro. No podre­mos salir de ella sin que pri­me­ro lo hagan nues­tros depre­da­do­res. Pero sí, podría­mos apro­ve­char que estos están debi­li­ta­dos, para bus­car salir por nues­tros pro­pios medios. Eso, siem­pre que los nue­vos gober­nan­tes asu­man una estra­te­gia que nos libe­re de las con­di­cio­nan­tes estruc­tu­ra­les a que esta­mos some­ti­dos. ¿Lo harán? ¿Uste­des qué dicen?

(escri­to el 18 de febre­ro de 2021)


* Mil­cía­des Ruiz es espe­cia­lis­ta en desa­rro­llo rural. Diri­ge el por­tal Repú­bli­ca Equi­ta­ti­va: https://​repu​bli​cae​qui​ta​ti​va​.word​press​.com/

FUENTE: SERVINDI

Itu­rria /​Fuen­te

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