Eco­lo­gía Social. KLEIN y el amianto

Por Joa­quín Orte­ga Herre­ra, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 de febre­ro de 2021.

En 1922, se ins­ta­la en la ciu­dad de Sego­via la empre­sa Klein y Cía. S.R.C. El geren­te de la socie­dad, Robert Klein y Ducroq, com­pró unos terre­nos que ocu­pa­ban una zona pan­ta­no­sa cono­ci­da como el “Char­cón de Cham­be­rí”, cer­ca de la pla­za de toros de la ciu­dad de Segovia.

La fábri­ca des­de sus ini­cios esta­ba dedi­ca­da a la ela­bo­ra­ción de cur­ti­dos, gomas, correas, empa­que­ta­du­ras, man­gue­ras, reves­ti­mien­to de amian­to (detec­ta­da publi­ci­dad expli­ci­ta des­de 1920 a 1978). La Klein, como así se la cono­cía, se con­so­li­dó como una gran empre­sa duran­te la épo­ca de los años 20.

Duran­te la Gue­rra Civil, exis­tió un parón gene­ra­li­za­do en la indus­tria espa­ño­la, bien por la des­truc­ción de fábri­cas o por su mili­ta­ri­za­ción a favor del ban­do nacio­nal. En este últi­mo caso, empre­sas que se las con­si­de­ra­ba cla­ve en el con­flic­to siguie­ron su acti­vi­dad. La empre­sa Klein fue mili­ta­ri­za­da por su impor­tan­cia en la fabri­ca­ción de com­po­nen­tes para mate­rial de guerra.

Su éxi­to empre­sa­rial fue en aumen­to lle­gan­do a tener, en los años 80 más de 200 tra­ba­ja­do­res, expor­tan­do millo­nes de metros anua­les de man­gue­ras de cau­cho, (su gran espe­cia­li­dad), el 70% de su fabri­ca­ción se expor­ta­ba fun­da­men­tal­men­te a Euro­pa, Áfri­ca, Suda­mé­ri­ca y los paí­ses del golfo.

En la actua­li­dad, cuen­ta con 66 tra­ba­ja­do­res en su plan­ti­lla, entre los que hay algún tra­ba­ja­dor de la anti­gua empre­sa que cerró en 1991, pues la actual Klein, con nue­vos socios, sur­gió en 1992.

La base fun­da­men­tal de su nego­cio eran las man­gue­ras de cau­cho, fun­da­men­tal­men­te las man­gue­ras para vapor de agua que resis­ten has­ta tem­pe­ra­tu­ras supe­rio­res a 200ºC des­ti­na­das a pro­ce­sos indus­tria­les, agrí­co­las y petroquímicos.

Estas man­gue­ras se rea­li­za­ban en base a una dos capas de cau­cho y una cen­tral de tela de amian­to, el pro­ce­so de fabri­ca­ción con­sis­tía en recep­cio­nar miles de metros de tela de amian­to alma­ce­nán­do­los en estan­te­rías, des­pués las telas se engo­ma­ban con una máqui­na espe­ci­fi­ca, se cor­ta­ban en ban­das con cúter o tije­ra y una vez cor­ta­das se colo­ca­ban manual­men­te sobre los tubos, para ter­mi­nar vul­ca­ni­zán­do­los y des­mol­dán­do­los, todas estas ope­ra­cio­nes se rea­li­za­ban sin nin­gún tipo de pro­tec­ción, ni adver­ten­cia sobre los peli­gros del amian­to para la salud de los tra­ba­ja­do­res, ¡has­ta las mesas de tra­ba­jo esta­ban forra­das de tela de amianto!.

No ha sido has­ta 2017, cuan­do se ha detec­ta­do el pri­mer caso de meso­te­lio­ma Pleu­ral Maligno enfer­me­dad indu­bi­ta­da­men­te cau­sa­da por la expo­si­ción a amian­to, el tra­ba­ja­dor afec­ta­do ejer­ció las fun­cio­nes de inge­nie­ro de pro­duc­ción y cali­dad, pues­to de tra­ba­jo expues­to a las fibras malig­nas al rea­li­zar prue­bas en diver­sos con­tro­les de calidad.

Es indu­da­ble que el tra­ba­jo que eje­cu­ta­ba dicho inge­nie­ro no era el que supo­nía más expo­si­ción a las dañi­nas fibras de amian­to, todos los tra­ba­ja­do­res que mani­pu­la­ban las telas de amian­to, tie­nen muchas más posi­bi­li­da­des de con­traer las gra­ví­si­mas enfer­me­da­des deri­va­das de la expo­si­ción al amian­to como la asbes­to­sis o fibro­sis pul­mo­nar, el cán­cer de pul­món, el cán­cer de larin­ge o el mesotelioma.

¿Pero, si es tan evi­den­te que una gran can­ti­dad de los tra­ba­ja­do­res de la Klein pue­den estar afec­ta­dos, por­qué no se ha detec­ta­do nin­gún otro caso?

Mi pri­me­ra deduc­ción es que al afec­ta­do le detec­ta­ron la enfer­me­dad en el sis­te­ma sani­ta­rio pri­va­do, con­cre­ta­men­te en la clí­ni­ca Qui­rón de Madrid, la sani­dad publi­ca es fun­da­men­tal­men­te cura­ti­va y nor­mal­men­te no detec­ta la posi­bi­li­dad de labo­ra­li­dad de la enfermedad.

El últi­mo estu­dio sobre este asun­to, pre­sen­ta­do en el pasa­do con­gre­so de la Socie­dad Espa­ño­la de Epi­de­mio­lo­gía, esti­ma que en un solo año el cán­cer labo­ral cues­ta al Sis­te­ma Nacio­nal de Salud más de 155 millo­nes de euros. El infor­me, cal­cu­la que, en 2015, últi­mo ejer­ci­cio del que había datos ofi­cia­les, se pro­du­je­ron más de 16.600 ingre­sos hos­pi­ta­la­rios y más de 10.100 aten­cio­nes ambu­la­to­rias espe­cia­li­za­das por tumo­res rela­cio­na­dos con el tra­ba­jo. Esto con­tras­ta con el ínfi­mo y ver­gon­zo­so núme­ro de casos reco­no­ci­dos ofi­cial­men­te, solo 23, de los cua­les 19 han sido pro­du­ci­dos por amian­to, menos del 0,1%, en Ale­ma­nia o en Fran­cia el por­cen­ta­je osci­la entre el 5% y el 10%. Es una ver­güen­za como des­de la admi­nis­tra­ción se vul­ne­ran tan impu­ne­men­te los dere­chos de los tra­ba­ja­do­res afec­ta­dos por cán­ce­res deri­va­dos del trabajo.

Esta acti­tud de la Segu­ri­dad Social no es nue­va (aho­ra que su caja está bajan­do a nive­les insos­te­ni­bles), si no es habi­tual que por aho­rrar cos­tes se pri­ve a los tra­ba­ja­do­res de sus dere­chos, hay que tener en cuen­ta que las pres­ta­cio­nes deri­va­das de enfer­me­dad pro­fe­sio­nal siem­pre son supe­rio­res a las pres­ta­cio­nes comu­nes. Al final es una cues­tión eco­nó­mi­ca injus­ta e ile­gal, en la que gana el sis­te­ma y pier­den los tra­ba­ja­do­res enfermos.

En el caso que nos ocu­pa, dado que los infor­mes médi­cos eran con­clu­yen­tes, que la Ins­pec­ción de Tra­ba­jo de Sego­via como es habi­tual reali­zó un tra­ba­jo impe­ca­ble, y que la recla­ma­ción la reali­zó un buen equi­po de abo­ga­dos, fue cali­fi­ca­do como Enfer­me­dad Pro­fe­sio­nal por el Equi­po de Valo­ra­ción de Inca­pa­ci­da­des, “sola­men­te tar­da­ron sie­te meses en comunicárselo”.

En otros casos se hubie­se dene­ga­do, si el tra­ba­ja­dor enfer­mo qui­sie­ra hacer valer sus dere­chos, ten­dría que comen­zar una lar­ga y cos­to­sa vía admi­nis­tra­ti­va y judi­cial, des­pués de tres o cua­tro años y es muy pro­ba­ble que un juez le de la razón, aun­que en muchos casos, por des­gra­cia para el tra­ba­ja­dor afec­ta­do, la sen­ten­cia lle­ga dema­sia­do tarde.

Lo nor­mal en este caso de decla­ra­ción de enfer­me­dad pro­fe­sio­nal, es que la pro­pia Segu­ri­dad Social remi­tie­se los datos de todos los tra­ba­ja­do­res que hayan tra­ba­ja­do en la Klein, (el perio­do de laten­cia des­de la expo­si­ción has­ta que apa­re­ce la enfer­me­dad varia de 10 a 40 años), a la Comu­ni­dad Autó­no­ma, para regis­trar­los en el Pro­gra­ma de Vigi­lan­cia de la Salud de los Tra­ba­ja­do­res que han esta­do Expues­tos al Amian­to (PIVISTEA), y que se les reali­ce una vigi­lan­cia perió­di­ca, espe­ci­fi­ca y gra­tui­ta ante la posi­bi­li­dad de haber con­traí­do algu­nas de las gra­ví­si­mas enfer­me­da­des cita­das, esta detec­ción es en la mayo­ría de los casos de suma impor­tan­cia para una posi­ble curación.

Pero no ha sido así, dada la impor­tan­cia del tema el sin­di­ca­to UGT, ha rea­li­za­do un segui­mien­to y des­pués de varias reunio­nes con res­pon­sa­bles de la Segu­ri­dad Social solo han encon­tra­do nega­ti­vas sis­te­má­ti­cas para entre­gar el lis­ta­do al sis­te­ma sani­ta­rio auto­nó­mi­co, basa­das en fal­sas milon­gas admi­nis­tra­ti­vas, con un úni­co obje­ti­vo, pri­var de sus dere­chos eco­nó­mi­cos a los posi­bles tra­ba­ja­do­res afectados.

En con­clu­sión, es muy pro­ba­ble que, en la pro­vin­cia de Sego­via, exis­ta una can­ti­dad inde­ter­mi­na­da de per­so­nas, en la mayo­ría de los casos jubi­la­dos, que actual­men­te estén enfer­mos cró­ni­cos por haber tra­ba­ja­do con amian­to, en otros casos pue­den estar ini­cian­do la enfer­me­dad y solo ten­gan pla­cas pleu­ra­les, por lo que su detec­ción es fun­da­men­tal para su posi­ble tra­ta­mien­to o que por últi­mo que hayan falle­ci­do. En cual­quie­ra de los casos les hubie­se corres­pon­di­do unas pres­ta­cio­nes eco­nó­mi­cas supe­rio­res o poder optar, en un futu­ro, al fon­do com­pen­sa­to­rio que algún día apro­ba­rá algún gobierno de nues­tro país.

Nota de edi­ción de Rebelión.org:

Ante el impac­tan­te y escan­da­lo­so con­te­ni­do de este mag­ní­fi­co tex­to, cabe legí­ti­ma­men­te pre­gun­tar­se qué han veni­do a hacer, mien­tras tan­to, ante seme­jan­tes con­di­cio­nes de inse­gu­ri­dad y de expo­si­ción a la con­ta­mi­na­ción labo­ral por el amian­to, tan­to la Segu­ri­dad Social (a su Ins­ti­tu­to, el «íncli­to» I.N.S.S., en su acta fun­da­cio­nal, en el preám­bu­lo, se le enco­mien­da la defen­sa de los intere­ses de los tra­ba­ja­do­res), como la Ins­pec­ción de Tra­ba­jo, o el Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Segu­ri­dad e Higie­ne en el Tra­ba­jo, o su equi­va­len­te actual, y su Dele­ga­ción o Dele­ga­cio­nes Pro­vin­cia­les corres­pon­dien­tes, así como tam­bién la Fis­ca­lía de Lo Social, de la Jus­ti­cia Espa­ño­la y el Ser­vi­cio Médi­co de Empre­sa, ya sea pro­pio o exter­na­li­za­do, dado que, por el núme­ro de tra­ba­ja­do­res inte­gran­tes de la plan­ti­lla de la empre­sa en cues­tión ‑terri­ble empre­sa- al menos duran­te unos deter­mi­na­dos años, su obli­ga­to­rie­dad está ya demos­tra­da, y todo ello para poder lle­gar a poner coto a seme­jan­te cala­mi­to­sa situa­ción de los sufri­dos tra­ba­ja­do­res por cuen­ta aje­na, fren­te a la suso­di­cha con­ta­mi­na­ción ocu­pa­cio­nal por asbes­to, «en can­ti­da­des indus­tria­les», nun­ca mejor dicho.

Fuen­te: https://​dia​rio16​.com/​k​l​e​i​n​-​y​-​e​l​-​a​m​i​a​n​to/, Rebe­lión.

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