Argen­ti­na. Fran­cis­ca Herre­ra Cusi: ¡otra vez la mira­da patriar­cal y pre­jui­cio­sa de la Justicia!

Por Kay Pacha, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 17 de febre­ro de 2021.

Sonia Iva­noff, reco­no­ci­da abo­ga­da y defen­so­ra de los dere­chos indí­ge­nas, nos acla­ra la situa­ción por la que atra­vie­sa la mujer que­chua hablan­te Fran­cis­ca Herre­ra Cusi, un caso que recuer­da a Rei­na Maraz. 


Fran­cis­ca Herre­ra Cusi es una mujer que­chua hablan­te al igual que Rei­na Maraz, ¿se acuer­dan? Al igual que ella ha sido víc­ti­ma de la jus­ti­cia con una “mira­da pre­jui­cio­sa y patriar­cal”, que no tuvo en cuen­ta el gra­do de vul­ne­ra­bi­li­dad de alguien que no com­pren­de con exac­ti­tud el idio­ma de la socie­dad en la que vive actual­men­te. Ella es oriun­da de Huan­ca­ra­ni, Boli­via, y está ins­ta­la­da en la zona petro­le­ra de Como­do­ro Riva­da­via, Pro­vin­cia de Chu­but, des­de 2014. Es madre de cua­tro hijos, dos varo­nes y dos nenas, entre 13 y 5 años.

En enero de 2018, Zaca­rías Ren­gi­fo, mari­do y padre de sus hijos, los lle­vó a un con­trol de ruti­na al cen­tro de salud del barrio y la pedia­tra que los aten­dió detec­tó sig­nos de abu­so sexual en una de las meno­res, pro­vo­can­do la denun­cia penal con­tra el hom­bre y su exclu­sión del hogar. Fran­cis­ca, que no enten­dió bien la situa­ción y que no podía expre­sar­se como corres­pon­de, cuan­do le infor­ma­ron sobre la prohi­bi­ción de acer­ca­mien­to de su mari­do, y a pesar de que pedía que alguien le expli­ca­ra lo que esta­ba ocu­rrien­do, los agen­tes inter­pre­ta­ron que ella lo esta­ba encubriendo.

Enton­ces, igno­ran­do su con­di­ción de mujer pobre, que­chua par­lan­te, expo­nen­te de una diver­si­dad étni­ca y cul­tu­ral y, sobre todo, víc­ti­ma tam­bién de vio­len­cia de géne­ro, en 2019 la jue­za María Mar­ta Nie­to resol­vió qui­tar­le la rela­ción paren­tal de sus cua­tro hijos y entre­gar­los al régi­men de adopción.

Pri­me­ra­men­te, sus hijos estu­vie­ron en “La Casa del Niño”, en don­de, cada vez que los visi­ta­ba, la direc­to­ra la mal­tra­ta­ba y dis­cri­mi­na­ba por su con­di­ción de boli­via­na. En los infor­mes del Ser­vi­cio de Pro­tec­ción de Dere­chos, depen­dien­te de la Secre­ta­ria de Desa­rro­llo Humano y Fami­lia de la muni­ci­pa­li­dad de Como­do­ro Riva­da­via, se eva­luó que la mujer no mos­tra­ba inte­rés en la revin­cu­la­ción por­que per­ma­ne­cía “calla­da”. Ade­más, uno de los requi­si­tos del Juz­ga­do de Fami­lia para res­ti­tuir­le a sus hijos era que tuvie­ra una casa de mate­rial con tres habitaciones.

“Hoy no se sabe dón­de están, pue­den seguir ins­ti­tu­cio­na­li­za­dos o estar en guar­dia pro­vi­so­ria con algu­na fami­lia. Esto es impor­tan­te por­que los dos mayo­res son boli­via­nos y que una jue­za argen­ti­na este resol­vien­do sobre ellos, pue­de des­en­ca­de­nar un con­flic­to diplo­má­ti­co”, seña­la Oli­va Cor­tez, una de las abo­ga­das, jun­to con Sonia Iva­noff, que repre­sen­tan a Francisca.

Ambas abo­ga­das, ade­más de denun­ciar la mul­ti­pli­ci­dad de vio­len­cias sufri­da por su clien­ta y seña­lar los este­reo­ti­pos que con­for­ma­ron una sen­ten­cia “tan auto­má­ti­ca como estig­ma­ti­zan­te”, soli­ci­ta­ron la nuli­dad de aquel fallo y la revin­cu­la­ción inme­dia­ta de la mujer con sus hijos.

Fuen­te: ANRed

Itu­rria /​Fuen­te

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