Bra­sil. En Pará, indí­ge­nas Tem­bé que sufrie­ron el ase­si­na­to de su líder, denun­cian que viven bajo una «llu­via venenosa»

Por Cata­ri­na Bar­bo­sa. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 de febre­ro de 2021.

Ade­más de la plan­ta­ción, el ver­ti­do de pla­gui­ci­das afec­tó a los agri­cul­to­res del MST. Una mujer emba­ra­za­da resul­tó afec­ta­da y enfer­ma por las fumigaciones.

La «llu­via vene­no­sa» es un dis­po­si­ti­vo que uti­li­zan los empre­sa­rios agrí­co­las para fumi­gar gran­des plan­ta­cio­nes. Sin embar­go, el meca­nis­mo tam­bién es una for­ma de dañar a los agri­cul­to­res e indí­ge­nas que viven de la tierra.

El 25 de enero, un ver­ti­do aéreo ile­gal de pla­gui­ci­das bañó una tie­rra indí­ge­na Tem­bé y un cam­pa­men­to del Movi­mien­to de Tra­ba­ja­do­res Sin Tie­rra (MST), ubi­ca­do en el muni­ci­pio de San­ta Luzia do Pará, en la región nores­te de Pará. La ciu­dad se ubi­ca cer­ca de la en el muni­ci­pio de Capi­tão Poço, don­de el líder indí­ge­na Isac Tem­bé, de 24 años, reci­bió varios dis­pa­ros en el pecho el pasa­do vier­nes 12.

Isac Tem­bé, de 24 años, líder del pue­blo Tem­bé The­ne­te­ra­ha, ase­si­na­do el 12 de febre­ro pasado

Daños ambien­ta­les y de salud

Con­si­de­ra­da un deli­to ambien­tal, la «llu­via vene­no­sa» resul­tó no solo en daños a las plan­ta­cio­nes, sino tam­bién en difi­cul­tad para res­pi­rar, aler­gias y pica­zón entre los agri­cul­to­res. Según un miem­bro del MST, una mujer emba­ra­za­da enfer­mó a cau­sa del veneno.

Nail­ce Verô­ni­ca es pro­fe­so­ra de geo­gra­fía y vive en Cam­pino Quin­tino Lira, víc­ti­ma de ver­ti­dos ile­ga­les de veneno. For­ma par­te de la coor­di­na­ción esta­tal del MST y dice que, des­de 2017, las comu­ni­da­des del muni­ci­pio de San­ta Luzia do Pará vie­nen sufrien­do una serie de ataques.

“Para los agri­cul­to­res y terra­te­nien­tes, es mejor echar veneno sobre las comu­ni­da­des que pagar­le a la gen­te para hacer el huer­to, la juqui­ra [cor­tar el arbus­to manual­men­te y qui­tar la male­za de la plan­ta­ción]. En 2018, fue en la comu­ni­dad de Pira­ce­ma, aquí cer­ca a noso­tros y cer­ca de los pue­blos [Tem­bé]. Y cuan­do fue la sema­na pasa­da, des­de el lunes, comen­za­ron las fumi­ga­cio­nes aéreas sobre nues­tro cam­pa­men­to. Fazen­da Bom Jesus, que se encuen­tra en el muni­ci­pio de Viseu, cuyo pro­pie­ta­rio es un equi­po de empre­sa­rios – que No sabe­mos el nom­bre de. Comen­za­ron a rociar veneno aéreo, y este veneno afec­tó direc­ta­men­te nues­tras plan­ta­cio­nes, cau­san­do no solo daño ambien­tal, sino tam­bién a la salud de las per­so­nas ”, dice.

Veró­ni­ca enu­me­ra algu­nos de los sín­to­mas que afec­ta­ron a los habi­tan­tes de la comu­ni­dad y aca­ba­ron con 59 parcelas.

“Muchos sin­tie­ron pica­zón y ardor en los ojos, pica­zón en el cuer­po, difi­cul­tad para res­pi­rar. El hedor del veneno era muy fuer­te. Según algu­nas per­so­nas que saben, el veneno que se roció es Tor­don, que lo mata todo”, dice.

Cri­men ambiental

El artícu­lo 10 de la Ins­truc­ción Nor­ma­ti­va No. 02, de 3 de enero de 2008, del Minis­te­rio de Agri­cul­tu­ra, Gana­de­ría y Abas­te­ci­mien­to, prohí­be la apli­ca­ción aérea de pla­gui­ci­das en áreas ubi­ca­das a una dis­tan­cia míni­ma de 500 metros de las aldeas. El uso indis­cri­mi­na­do de pla­gui­ci­das pro­vo­ca dolo­res de cabe­za y gar­gan­ta, dia­rrea y fie­bre en las personas.

El infor­me con­fir­ma la contaminación

A pedi­do de la comu­ni­dad, un infor­me ela­bo­ra­do por el depar­ta­men­to muni­ci­pal de medio ambien­te de San­ta Luzia do Pará con­fir­mó el ver­ti­do ile­gal de pla­gui­ci­das en el cam­pa­men­to Quin­tino Lira y en una tie­rra indí­ge­na del pue­blo Tembé.

“Visi­ta­mos una de las áreas y veri­fi­ca­mos visual­men­te la influen­cia del pro­duc­to deri­va­do del vien­to en las plan­tas de yuca, que pre­sen­ta­ban mar­chi­tez, así como los sín­to­mas ya demos­tra­dos en las otras plan­tas de las comu­ni­da­des ya men­cio­na­das”, dice el documento.

Dispu­ta territorial

La zona afec­ta­da por el veneno está ocu­pa­da des­de 2007 por agri­cul­to­res del MST. El lugar aho­ra se lla­ma Cam­pa­men­to Quin­tino Lira, un área antes cono­ci­da como Fin­ca Cambará.

Des­de 2018, las fami­lias alre­de­dor de la gran­ja Bom Jesus han esta­do sufrien­do la fumi­ga­ción aérea de pes­ti­ci­das. Sin embar­go, el cam­pa­men­to nun­ca había sido afec­ta­do direc­ta­men­te has­ta el 25 de enero de 2021, cuan­do hubo fumi­ga­ción direc­ta, como «llu­via».

Denun­cia en curso

El abo­ga­do de la Socie­dad Para­en­se de Defen­sa de los Dere­chos Huma­nos (SDDH), Jesús Gonçal­ves, expli­ca que la enti­dad quie­re medi­das de la Secre­ta­ría de Segu­ri­dad Públi­ca, así como un rele­va­mien­to de licen­cias ambientales.

“Ya hemos remi­ti­do una denun­cia a Segup y a los órga­nos muni­ci­pa­les y la situa­ción sigue igual. Lo que le hemos pedi­do al gobierno de Pará es inves­ti­gar y com­pro­bar si hay licen­cias ambien­ta­les y si hubo con­ce­sión, en qué situa­cio­nes se hicie­ron, por­que la zona de deri­va de la asper­sión está afec­tan­do direc­ta­men­te a las comu­ni­da­des, no solo al cam­pa­men­to Quin­tino Lira, sino tam­bién a las comu­ni­da­des indí­ge­nas ale­da­ñas ”, dice Gonçalves.

En nota, la Secre­ta­ría de Segu­ri­dad Públi­ca y Defen­sa Social de Pará (Segup) dijo que «reci­bió la soli­ci­tud y la remi­tió a la Poli­cía Civil para su inves­ti­ga­ción. Sin embar­go, exis­te la posi­bi­li­dad de que par­te de los hechos narra­dos sea res­pon­sa­bi­li­dad de la Poli­cía Fede­ral, por­que se tra­ta de tie­rras indígenas”.

Fuen­te: Bra­sil de Fato

Tra­duc­ción: Resu­men Latinoamericano

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