Chi­le. En jaque gobierno por migra­ción y vio­len­cia policial

Por Rafael Cal­ci­nes Armas, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 13 de febre­ro de 2021.

Una cri­sis migra­to­ria aun laten­te en el nor­te del país y la repul­sa de amplios sec­to­res a los reite­ra­dos hechos de vio­len­cia poli­cial, man­tu­vie­ron en jaque al gobierno de Chi­le en la sema­na que fina­li­za hoy.
La muer­te del artis­ta calle­je­ro Fran­cis­co Mar­tí­nez, balea­do por un cara­bi­ne­ro en la sure­ña ciu­dad de Pan­gui­pu­lli el vier­nes 5 de febre­ro, devol­vió en los últi­mos días al cen­tro del deba­te polí­ti­co el recla­mo por refor­mar o inclu­so refun­dar las ins­ti­tu­cio­nes policiales.

El caso gene­ró fuer­tes pro­tes­tas en ciu­da­des del país duran­te varios días, y una ola de crí­ti­cas a la bru­ta­li­dad poli­cial, sobre todo des­de la opo­si­ción. El gobierno, en voz del pre­si­den­te Sebas­tián Piñe­ra, lamen­tó la muer­te del joven, pero al mis­mo tiem­po defen­dió el actuar de Cara­bi­ne­ros y no pare­ce haber pres­ta­do mayor aten­ción a las deman­das de refun­dar esa ins­ti­tu­ción, cuyo pres­ti­gio pare­ce cada vez más car­co­mi­do y que ya no da para más, según afir­man des­de la oposición.

En para­le­lo La Mone­da debió enfren­tar una cri­sis en el nor­te del país por la entra­da masi­va de migran­tes ile­ga­les, que tuvo su máxi­ma expre­sión con la aglo­me­ra­ción de más de mil indo­cu­men­ta­dos en el peque­ño pobla­do de Col­cha­ne, cer­ca del lími­te con Boli­via, gene­ran­do lo que medios y orga­ni­za­cio­nes socia­les cali­fi­ca­ron de cri­sis humanitaria.

La situa­ción lle­vó al gobierno a optar por una polí­ti­ca de mano dura, empe­zan­do por el des­plie­gue de mili­ta­res en la zona para impe­dir la entra­da por pasos no autorizados.

Des­de Col­cha­ne, el minis­tro del Inte­rior, Rodri­go Del­ga­do, anun­ció la expul­sión de los migran­tes y advir­tió que quie­nes entren a Chi­le de mane­ra clan­des­ti­na, ‘no van a ser regu­la­ri­za­dos, no van a tener car­net de iden­ti­dad, no van a tener nada que pue­da gene­rar esas expec­ta­ti­vas que les han incul­ca­do ban­das internacionales’.

La pro­me­sa se cum­plió el miér­co­les con la expul­sión de 86 colom­bia­nos y vene­zo­la­nos en un avión de la Fuer­za Aérea que par­tió de la ciu­dad de Iqui­que, mien­tras que 52 perua­nos y boli­via­nos fue­ron devuel­tos en ómni­bus a sus países.

La pos­tu­ra de las auto­ri­da­des fue cri­ti­ca­da por orga­ni­za­cio­nes de migran­tes y fuer­zas polí­ti­cas y socia­les que exi­gie­ron al gobierno asu­mir el pro­ble­ma des­de la pers­pec­ti­va de los dere­chos huma­nos, más que como un asun­to de segu­ri­dad nacional.

Pero la polé­mi­ca aumen­tó cuan­do –coin­ci­den­cia o no- el mis­mo día el can­ci­ller Andrés Alla­mand dijo que los indo­cu­men­ta­dos que­da­rían exclui­dos del plan de vacu­na­ción con­tra la Covid-19 que avan­za en el país.

De inme­dia­to médi­cos y aca­dé­mi­cos advir­tie­ron que esa posi­ción resul­ta­ba per­ju­di­cial a la polí­ti­ca de vacu­na­ción, por pre­ten­der dejar fue­ra a un sec­tor que pudie­ra con­ti­nuar tras­mi­tien­do la enfermedad.

Des­de el mun­do polí­ti­co se con­si­de­ró como una expre­sión de xeno­fo­bia y caren­te de huma­ni­dad hacia per­so­nas que por su con­di­ción de indo­cu­men­ta­dos se encuen­tran en una situa­ción más vul­ne­ra­ble que el res­to de los ciudadanos.

Tal fue el revue­lo, que en 24 horas el gobierno rec­ti­fi­có y el minis­tro de Salud, Enri­que Paris, acla­ró que los extran­je­ros resi­den­tes, regu­la­ri­za­dos o no, sí serán vacu­na­dos, de acuer­do con el calen­da­rio pre­vis­to, igual que los chilenos.

Fuen­te: Pren­sa Latina

Itu­rria /​Fuen­te

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