Argen­ti­na. Cau­sa arma­da: San­tia­go Almi­rón libre tras pasar 27 meses en cár­cel por un cri­men que no cometió

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de febre­ro de 2021

Este jue­ves por la tar­de, lue­go de que la fis­cal de jui­cio desis­tie­ra de la acu­sa­ción, el Tri­bu­nal Oral Cri­mi­nal N° 3 de Morón absol­vió a San­tia­go Almi­rón y orde­nó su inme­dia­ta liber­tad. San­tia­go esta­ba impu­tado por un homi­ci­dio duran­te un robo ocu­rri­do el 27 de julio de 2018 y estu­vo más de dos años en cár­cel por un cri­men que no come­tió. Des­de el prin­ci­pio la fami­lia denun­ció que había sido víc­ti­ma de una cau­sa arma­da: un jefe de calle de la Poli­cía Bonae­ren­se que lo habría iden­ti­fi­ca­do a par­tir del tes­ti­mo­nio de una per­so­na de iden­ti­dad reser­va­da y rea­li­zan­do tareas de encu­bier­to sin orden fis­cal. La Comi­sión Pro­vin­cial por la Memo­ria (CPM) fue con­vo­ca­da como vee­do­ra del jui­cio. La Coor­di­na­do­ra Con­tra la Impu­ni­dad Poli­cial, que inte­gra la Red de fami­lia­res de la CPM, estu­vo con la fami­lia des­de el principio. 


“Estoy feliz por­que voy a tener a mi hijo nue­va­men­te con­mi­go, pero toda­vía sien­to el dolor de este tiem­po, fue muy duro. En un pri­mer momen­to nos sen­ti­mos solos, pero segui­mos cami­nan­do, gol­pean­do puer­tas y pelean­do para demos­trar que era ino­cen­te, hoy la jus­ti­cia nos dio la razón”, dice Ste­lla Maris, la mamá de San­tia­go Almi­rón, pocas horas des­pués de ser absuelto.

Esta tar­de, duran­te la segun­da audien­cia del deba­te oral y públi­co, la fis­cal de jui­cio Caro­li­na Rodrí­guez reco­no­ció que no había prue­bas para incri­mi­nar a San­tia­go y desis­tió de la acu­sa­ción. Lue­go de escu­char los ale­ga­tos, el Tri­bu­nal Oral Cri­mi­nal N° 3 de Morón, inte­gra­do por Ale­jan­dro Rodrí­guez Rey, Die­go Bon­nano, Marie­la Mora­le­jo Rive­ra, dic­tó la abso­lu­ción y orde­nó la liber­tad inme­dia­ta de Almi­rón que esta­ba dete­ni­do des­de el 30 de agos­to de 2018.

La Comi­sión Pro­vin­cial por la Memo­ria (CPM), en su carác­ter de Meca­nis­mo Local de Pre­ven­ción de la Tor­tu­ra, fue con­vo­ca­da como vee­do­ra del jui­cio por pedi­do del abo­ga­do defen­sor Ale­jan­dro Bois. Ade­más, duran­te todos estos años, la Coor­di­na­do­ra con­tra la impu­ni­dad poli­cial, que inter­vie­ne en cau­sas arma­das y es una de las dece­nas de orga­ni­za­cio­nes que inte­gran la Red de fami­lia­res de la CPM, estu­vie­ron detrás del caso y acom­pa­ñan­do a la familia.

“Nos encon­tra­mos fren­te un caso que reúne todos los com­po­nen­tes de una cau­sa arma­da: una per­so­na ino­cen­te, dete­ni­da sin razón, sin prue­bas que sos­tu­vie­ran ni la impu­tación y mucho menos la ele­va­ción a jui­cio. Una jus­ti­cia selec­ti­va y apu­ra­da para resol­ver un caso sin nin­gún tipo de sus­ten­to pro­ba­to­rio ni cri­te­rio jurí­di­co. El com­por­ta­mien­to del fis­cal de pri­me­ra ins­tan­cia debe revi­sar­se, pero este caso expo­ne una matriz que lo tras­cien­de. Es cada vez más nece­sa­rio que el rol del Minis­te­rio Públi­co Fis­cal sea audi­ta­do; vemos con el caso de Úrsu­la Bahi­llo que eso for­ma par­te inclu­so de un fuer­te recla­mo social”, expre­sa­ron des­de el pro­gra­ma de Liti­gio Estra­té­gi­co de la CPM, que reali­zó la vee­du­ría de la audien­cia de hoy.

San­tia­go Almi­rón esta­ba impu­tado por un homi­ci­dio duran­te un robo ocu­rri­do el 27 de julio de 2018 en un local de comi­das de Morón; des­de el pri­mer momen­to, la fami­lia defen­dió su ino­cen­cia y denun­ció que se tra­ta­ba de una cau­sa de arma­da. Duran­te las audien­cias del jui­cio que­da­ron de mani­fies­to las enor­mes irre­gu­la­ri­da­des en la inves­ti­ga­ción, que estu­vo a car­go del fis­cal Mario Alber­to Ferrario.

San­tia­go fue vin­cu­la­do al cri­men por un agen­te de la Poli­cía de la Pro­vin­cia de Bue­nos Aires, el jefe de calle Matías Bar­ca. A los pocos días de ocu­rri­do el hecho, el poli­cía se pre­sen­tó ante el fis­cal y decla­ró que un tes­ti­go, que “pre­fi­rió man­te­ner su iden­ti­dad reser­va­da”, indi­có a San­tia­go y otro joven como res­pon­sa­bles del hecho. Y que rea­li­zan­do “tareas de encu­bier­to” con­si­guió cono­cer cuá­les eran sus domicilios.

El fis­cal Ferra­rio nun­ca orde­nó a Bar­ca que rea­li­za­ra tareas de encu­bier­to, ni se moles­tó en lla­mar al tes­ti­go bajo “iden­ti­dad reser­va­da”; la sola decla­ra­ción poli­cial le bas­tó para orde­nar los allanamientos.

Duran­te el alla­na­mien­to en la casa de San­tia­go, secues­tra­ron una Pie­tro Beret­ta Storm 9mm, el arma regla­men­ta­ria de la her­ma­na del joven, que era agen­te de la Poli­cía de la Ciu­dad de Bue­nos Aires.

El 22 de agos­to de 2018 se rea­li­za la peri­cia balís­ti­ca de cote­jo: los peri­tos ofi­cia­les con­clu­yen que la vai­na y el pro­yec­til encon­tra­dos en el lugar del cri­men fue dis­pa­ra­da por el arma encon­tra­da en el domi­ci­lio de los Almi­rón. Una sema­na des­pués San­tia­go es detenido.

Sin embar­go, los resul­ta­dos de esa peri­cia fue­ron cues­tio­na­dos de mane­ra con­tun­den­te y deci­si­va por el peri­to de par­te, pro­pues­to por el abo­ga­do de la fami­lia Ale­jan­dro Bois. En un deta­lla­do infor­me, el Téc­ni­co supe­rior en balís­ti­ca foren­se Omar Este­ban Bri­tez enun­cia una lar­ga cade­na de erro­res e impre­ci­sio­nes que echan por tie­rra la peri­cia orde­na­da por el fiscal.

En este infor­me, Bri­tez deta­lla que los sobres que con­te­nían el mate­rial para la peri­cia fue­ron reci­bi­dos ya abier­tos. Ade­más no se con­sig­nó si tenían algu­na ins­crip­ción ni de quien era la rúbri­ca. Lo más gra­ve, sos­tie­ne, es la fal­ta total de la pla­ni­lla de cade­na de cus­to­dia de los ele­men­tos a analizar.

Los erro­res en la peri­cia son tan gra­ves que, a modo de ejem­plo, bas­ta con citar uno: el nom­bre asig­na­do al arma que fue­go peri­ta­da no se corres­pon­de con el del arma incau­ta­da. En el infor­me ofi­cial, se colo­ca el nom­bre de “PISTOLA D.G.F.M‑BROWNING CALIBRE 09X19 M.M”, cuan­do en los hechos se tra­ta de una Pis­to­la Pie­tro Beret­ta Storm 9mm. Es decir, un arma de dis­tin­ta pro­duc­ción, dis­tin­to mode­lo y con dis­tin­to nombre.

Nin­gu­na de esas irre­gu­la­ri­da­des lla­mó la aten­ción del fis­cal que deci­dió, en su momen­to, ele­var a jui­cio la inves­ti­ga­ción des­es­ti­man­do, a su vez, las muchas prue­bas que sos­te­nían la ino­cen­cia de Santiago.

El hecho ocu­rrió en una fran­ja hora­rio en la que San­tia­go esta­ba tra­ba­jan­do, su fiso­no­mía no se con­di­ce con las decla­ra­cio­nes de los tes­ti­gos del robo y ase­si­na­to: Las cua­tro per­so­nas coin­ci­den en que el autor del hecho tenía unos 30 años y medía apro­xi­ma­da­men­te 1,65 mts; San­tia­go mide más de 1,80 mts y en ese momen­to tenía 22 años.

Pero, ade­más, no fue iden­ti­fi­ca­do por nin­guno de los tes­ti­gos en las cua­tro rue­das de reco­no­ci­mien­to que se rea­li­za­ron. Uno de ellos inclu­so afir­mó que no era nin­gu­na de esas per­so­nas, mien­tras que la due­ña del local dijo que si bien no era nin­guno de ellos, era pare­ci­do al núme­ro 2 de la rue­da. Ese núme­ro 2 no solo no era San­tia­go Almi­rón sino que era una per­so­na mucho más baja.

A pesar de todo, el fis­cal defen­dió la ver­sión del poli­cía Bar­ca y se negó a inves­ti­gar cual­quier otra hipó­te­sis, inclu­so des­es­ti­mó la sos­pe­cha que tenía la due­ña del local, que podía tra­tar­se del mari­do de una ex emplea­da, que la habían ame­na­za­do en varias oportunidades.

San­tia­go estu­vo impu­tado por un cri­men con una expec­ta­ti­va de pena de pri­sión per­pe­tua y dete­ni­do casi tres años por un cri­men que no come­tió. “La fami­lia fue impor­tan­te para sos­te­ner esta lucha, para estar pen­dien­tes de él, todos via­ja­mos a ver­lo. Es muy duro, te mar­ca eco­nó­mi­ca y psi­co­ló­gi­ca­men­te. Era levan­tar­se todos los días pen­san­do qué pode­mos hacer para lle­gar a su ino­cen­cia”, recuer­da su mamá Ste­lla Maris.

Duran­te el ale­ga­to de la defen­sa, lue­go de pedir la abso­lu­ción, el abo­ga­do Ale­jan­dro Bois expre­só: “La pro­pia fis­cal está ase­gu­ran­do que no hay ele­men­tos para con­de­nar, no ten­dría­mos que haber lle­ga­do a esta ins­tan­cia y no lo hubié­se­mos hecho si se acep­ta­ba el pedi­do de nuli­dad de la ele­va­ción a jui­cio que sos­tu­vi­mos en su momen­to. Fue­ron casi tres años, nos hubié­se­mos aho­rra­do muchos recur­sos judi­cia­les, pero fun­da­men­tal­men­te le hubié­se­mos aho­rra­do gas­tos y dolor a la fami­lia y a San­tia­go. Se podría haber evi­ta­do si el fis­cal de ins­truc­ción actua­ba con criterio”.

Fuen­te: ANRed

Itu­rria /​Fuen­te

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