Ecua­dor. 13 con­clu­sio­nes de la elec­ción del 7 de febrero

por Daniel Kersf­feld, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 de febre­ro de 2021.

1) La pri­me­ra vuel­ta elec­to­ral tuvo un ele­men­to nove­do­so: la esce­na estu­vo domi­na­da no por tres sino por cua­tro fuer­zas. Al correís­mo y al fren­te UNES se les debe sumar CREO-PSC (Gui­ller­mo Las­so), Pacha­ku­tik y la Izquier­da Demo­crá­ti­ca. Al día de hoy, lunes 8 de febre­ro, no esta­rá cla­ro quien será el con­ten­dien­te de Andrés Arauz para la segun­da vuel­ta del 11 de abril: Yaku Pérez, de Pacha­ku­tik, tie­ne el 19,80%, y Gui­ller­mo Las­so, el 19,60%. Toda­vía fal­ta escru­tar un 2,5% de los votos generales.

2) Si bien triun­fó en la elec­ción con el 32%, el correís­mo obtu­vo un resul­ta­do menor al espe­ra­do (más aun, cuan­do se insis­tía en que se gana­ba en pri­me­ra vuel­ta). Por pri­me­ra vez se per­ci­be el des­gas­te de la prin­ci­pal fuer­za polí­ti­ca del Ecua­dor, sobre todo, si se com­pa­ra con la elec­ción de 2017 cuan­do Lenin Moreno obtu­vo casi el 40% de los votos en la pri­me­ra vuelta.

3) Ante el ascen­so de Pacha­ku­tik y de la Izquier­da Demo­crá­ti­ca (con casi 35% entre los dos), pro­ba­ble­men­te falló el aná­li­sis de que la cri­sis social, eco­nó­mi­ca y sani­ta­ria del gobierno de Lenín Moreno nece­sa­ria­men­te arras­tra­ría votos en direc­ción al correís­mo. De igual modo, se difi­cul­tó la seduc­ción hacia el “correís­ta des­en­can­ta­do”. El resul­ta­do apun­ta en gene­ral al man­te­ni­mien­to del “voto duro”, sin mayor cre­ci­mien­to en estos años a cau­sa de un esce­na­rio polí­ti­co y judi­cial adverso.

4) Con todo, UNES es la fuer­za domi­nan­te en Ecua­dor y capi­ta­li­za­rá el pri­mer lugar obte­ni­do en las elec­cio­nes para la segun­da vuel­ta a par­tir de sec­to­res pre­fe­ren­cia­les a los que inten­ta­rá sumar. En pri­mer lugar, los votan­tes de la Izquier­da Demo­crá­ti­ca, prin­ci­pal­men­te jóve­nes sin la car­ga ideo­ló­gi­ca del correís­mo tra­di­cio­nal En caso de que el con­ten­dien­te sea Las­so, se bus­ca­rá a los indí­ge­nas de izquier­da de la CONAIE, como los lide­ra­dos por Isa y Var­gas en las pro­tes­tas de 2019. En caso de que el rival sea Pacha­ku­tik, sec­to­res aco­mo­da­dos que verían con temor la posi­bi­li­dad de que el par­ti­do indí­ge­na acce­da al poder. Y en gene­ral, se inten­ta­rá con votan­tes del res­to de can­di­da­tos que podrían coin­ci­dir con un gobierno de cen­troiz­quier­da. Lo segu­ro es que la bús­que­da de votos hacia el cen­tro lle­ve a Andrés Arauz a mode­rar su discurso.

5) Algo que diji­mos hace unos días: la derro­ta de Las­so es la derro­ta de un pro­yec­to de la dere­cha que tam­po­co pudo sal­var la alian­za con su his­tó­ri­co rival, el Par­ti­do Social Cris­tiano. La cri­sis se pro­fun­di­za si toma­mos en cuen­ta que fren­te al 19% de 2021, cua­tro años atrás ambas fuer­zas obtu­vie­ron suma­das el 45%.

6) En caso de acce­der al balo­ta­je, Las­so no la ten­drá fácil en el arma­do del “fren­te anti­co­rreís­ta”: ni él, ni su fuer­za, ni su alian­za con el Par­ti­do Social Cris­tiano son con­vo­can­tes a la hora de crear un dique de con­ten­ción para que “Ecua­dor no se con­vier­ta en Vene­zue­la”. Podrá encon­trar socios en el ala más con­ser­va­do­ra de Pacha­ku­tik, en una frac­ción de la Izquier­da Demo­crá­ti­ca, y en refe­ren­tes mino­ri­ta­rios como Lucio Gutié­rrez, Gui­ller­mo Celi y César Mon­tu­far. Con suer­te lle­ga­ra al 40% en la segun­da vuel­ta: sin duda, Las­so es el mejor con­ten­dien­te para Arauz por­que per­mi­te una pola­ri­za­ción más cla­ra entre un mode­lo esta­tal y social y otro pro mer­ca­do y empresarial.

7) Pro­ba­ble­men­te exis­ta un replie­gue de la dere­cha en los pró­xi­mos años, con una pro­li­fe­ra­ción de nue­vas figu­ras can­di­da­tea­bles como “empre­sa­rios exi­to­sos”, “pre­fec­tos y alcal­des con impor­tan­te capa­ci­dad de ges­tión” y “con­duc­to­res de tele­vi­sión popu­la­res y com­pro­me­ti­dos con la reali­dad del Ecua­dor”. Fren­te a la cri­sis polí­ti­ca de la dere­cha, y has­ta que se vuel­va a encau­sar por vía par­ti­da­ria, es fac­ti­ble que los prin­ci­pa­les con­ten­dien­tes polí­ti­cos sean empre­sa­rios de las cáma­ras de Qui­to y de Guayaquil.

8) El “rena­ci­mien­to” de Pacha­ku­tik ten­dría dos orí­ge­nes: las fuer­tes pro­tes­tas indí­ge­nas de octu­bre de 2019, pero tam­bién su capa­ci­dad para ofre­cer un mode­lo de pro­gre­sis­mo social y ambien­tal “alter­na­ti­vo” al correís­mo y dife­ren­cia­do (pero no opues­to) al mode­lo de la dere­cha pro empre­sa­rial. Sin embar­go, más allá del triun­fa­lis­mo de su can­di­da­to, y de que fue la mejor elec­ción de Pacha­ku­tik en más de dos déca­das, no hay que per­der de vis­ta que obtu­vo ape­nas el 19% y que lo ayu­dó un esce­na­rio elec­to­ral de alta dis­gre­ga­ción de fuerzas.

9) En caso de ir a segun­da vuel­ta, Pacha­ku­tik tam­po­co la ten­drá fácil en el arma­do del “fren­te anti­co­rreís­ta”. ¿Qué tan fac­ti­ble sea pen­sar que los sec­to­res de cen­tro­de­re­cha y de dere­cha que repu­dia­ron las pro­tes­tas indí­ge­nas de octu­bre de 2019 voten a Yaku Pérez para que Arauz no lle­gue al gobierno? Esa es la cla­ve de la elec­ción que vie­ne. Por supues­to, Pacha­ku­tik podrá bus­car votos entre los des­en­can­ta­dos del correís­mo, en la Izquier­da Demo­crá­ti­ca, y en par­ti­dos sin mayor peso elec­to­ral. Pro­ba­ble­men­te ape­le al “ciu­da­dano inde­pen­dien­te” sin ancla­jes par­ti­da­rios, pero con eso sólo no alcanza.

10) El resur­gi­mien­to de la Izquier­da Demo­crá­ti­ca es uno de los datos a tener en cuen­ta en estas elec­cio­nes: en las de 2017 obtu­vo sólo el 6,7%, en alian­za con Pacha­ku­tik, y con una figu­ra anqui­lo­sa­da como la Paco Mon­ca­yo como can­di­da­to a pre­si­den­te. En esta opor­tu­ni­dad, con un vir­tual des­co­no­ci­do como can­di­da­to (Xavier Her­vas), sacó casi el 16% a nivel nacio­nal, unos tres pun­tos menos que Lasso.

11) Los diri­gen­tes de la Izquier­da Demo­crá­ti­ca gana­ron al hacer una apues­ta por moder­ni­zar a un par­ti­do his­tó­ri­co pero sin mayor inci­den­cia, y que apun­ta­ba a con­ver­tir­se en tes­ti­mo­nial (o a des­apa­re­cer). Más allá del des­plie­gue terri­to­rial, la Izquier­da Demo­crá­ti­ca hoy debe ser leí­da como la opción de los jóve­nes, con el correís­mo como prin­ci­pal per­ju­di­ca­do. Prác­ti­ca­men­te de la nada, Her­vas se con­vir­tió en un con­ten­dien­te a tomar en cuen­ta por la alcal­día de Quito.

12) Poco para agre­gar del res­to de los par­ti­dos: se con­fir­ma la deba­cle del otro­ra hege­mó­ni­co Alian­za País, y Pedro J. Frei­le obtu­vo un insos­pe­cha­do 2% que lo con­vier­te en una pre­sa codi­cia­da para la segun­da vuel­ta. En una posi­ción de cier­ta visi­bi­li­dad que­da­ron Isi­dro Rome­ro, Lucio Gutié­rrez y Ger­son Almei­da, con la pri­me­ra expe­rien­cia de un par­ti­do con base evangélica.

13) El 0,82% del ex minis­tro de cul­tu­ra Juan Fer­nan­do Velaz­co podría ser leí­do como el índi­ce de acep­ta­ción final del gobierno de Lenín Moreno…

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