Eco­lo­gía Social. Cien­tí­fi­cos pre­sen­tan 10 cla­ves para enca­rar la cri­sis climática

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 8 de febre­ro de 2021.

El mun­do nece­si­ta con urgen­cia medi­das en auxi­lio del cli­ma, des­de redu­cir la emi­sión de gases de efec­to inver­na­de­ro has­ta liti­gar en tri­bu­na­les para ace­le­rar la acción cli­má­ti­ca, sos­tie­ne un infor­me que reúne 10 hallaz­gos cla­ve de 57 inves­ti­ga­do­res, divul­ga­do este jue­ves 28 en esta capital.

“Como todos com­par­ti­mos el mis­mo peque­ño pla­ne­ta, y hay lími­tes pla­ne­ta­rios, no pode­mos con­fiar en que la natu­ra­le­za nos apo­ye si noso­tros no la apo­ya­mos”, resu­mió Johan Rocks­tröm, copre­si­den­te de la Earth Lea­gue (Liga de la Tie­rra), una de las orga­ni­za­cio­nes que impul­só el gru­po de estu­dios a lo lar­go de 2020.

El infor­me de los cien­tí­fi­cos de 21 paí­ses fue entre­ga­do a la mexi­ca­na Patri­cia Espi­no­sa, secre­ta­ria eje­cu­ti­va de la Con­ven­ción Mar­co de las Nacio­nes Uni­das sobre el Cam­bio Cli­má­ti­co (CMNUCC), cuya 26 Con­fe­ren­cia de las Par­tes (COP 26) pre­vé reu­nir­se en Glas­gow, Rei­no Uni­do, el pró­xi­mo noviembre.

“Si que­re­mos tener una opor­tu­ni­dad de esta­bi­li­zar nues­tro cli­ma, por el bien de nues­tra pro­pia segu­ri­dad, la últi­ma opor­tu­ni­dad de redu­cir los gases de efec­to inver­na­de­ro es aho­ra”: Johan Rockström.

Su pri­me­ra con­clu­sión es que una mejor com­pren­sión de la sen­si­bi­li­dad de la Tie­rra al dió­xi­do de car­bono (cuán­to aumen­ta la tem­pe­ra­tu­ra a medi­da que cre­cen las emi­sio­nes de ese CO2) refuer­za el apo­yo a una ambi­cio­sa reduc­ción de las emi­sio­nes para cum­plir el Acuer­do de París.

Ese Acuer­do sus­cri­to en 2015 en la COP21 de la CMNUCC pre­vé redu­cir las emi­sio­nes de CO2 y otros gases de efec­to inver­na­de­ro de modo que la tem­pe­ra­tu­ra glo­bal no supere en dos gra­dos cen­tí­gra­dos los nive­les de la era pre­in­dus­trial, y los cien­tí­fi­cos expo­nen que la meta no se logra­rá con una baja miti­ga­ción de las emisiones.

La segun­da con­clu­sión es que las emi­sio­nes pro­ce­den­tes del des­hie­lo del per­ma­frost (el sue­lo con­ge­la­do en las regio­nes frías del pla­ne­ta que se des­hie­la en los vera­nos inusual­men­te calu­ro­sos) pue­den ser peo­res de lo esperado.

Se esti­ma que las capas de per­ma­frost en el pla­ne­ta pue­den con­te­ner entre 1,4 y 1,8 billo­nes (millo­nes de millo­nes) de tone­la­das métri­cas de car­bono, y cuan­do se des­hie­lan libe­ran CO2 y metano, dos per­ni­cio­sos gases de efec­to invernadero.

Lue­go se indi­ca que los bos­ques pue­den haber alcan­za­do su máxi­mo de absor­ción de car­bono: los eco­sis­te­mas terres­tres redu­cen 30 por cien­to de las emi­sio­nes huma­nas de CO2 pero esa fun­ción des­apa­re­ce a medi­da que avan­za la deforestación.

El cam­bio cli­má­ti­co, que ya cau­sa even­tos extre­mos de inun­da­cio­nes y sequías, exa­cer­ba­rá gra­ve­men­te la cri­sis del agua, con impac­tos que a su vez agra­va­rán las des­igual­da­des de ingre­sos, de géne­ro y sociopolítica.

Una nove­dad regis­tra­da en el infor­me es que el cam­bio cli­má­ti­co afec­ta la salud men­tal, por­que con­tri­bu­ye a la ansie­dad y la angus­tia, mien­tras que la pro­mo­ción y con­ser­va­ción ambien­tal bene­fi­cian a la salud y brin­dan resiliencia.

Los gobier­nos movi­li­zan más de 12 billo­nes de dóla­res para la recu­pe­ra­ción de la pan­de­mia covid-19, pero no apro­ve­chan opor­tu­ni­dad para una recu­pe­ra­ción verde.

Los exper­tos cita­ron como ejem­plo que el Gru­po de los 20 (nacio­nes con eco­no­mías indus­tria­li­za­das y emer­gen­tes) están com­pro­me­tien­do 60 por cien­to más a acti­vi­da­des basa­das en com­bus­ti­bles fósi­les que a inver­sio­nes sostenibles.

El estí­mu­lo eco­nó­mi­co cen­tra­do prin­ci­pal­men­te en el cre­ci­mien­to pon­dría en peli­gro el Acuer­do de París, cuya estra­te­gia de reduc­ción de emi­sio­nes requie­re inver­sio­nes esti­ma­das en 1,4 billo­nes de dóla­res anuales.

La covid y el cam­bio cli­má­ti­co mues­tran la nece­si­dad de “un nue­vo con­tra­to social”, pues la pan­de­mia ha pues­to de relie­ve las defi­cien­cias de los gobier­nos y de las ins­ti­tu­cio­nes inter­na­cio­na­les para hacer fren­te a ries­gos globales.

La elec­tri­fi­ca­ción de las ciu­da­des es fun­da­men­tal, enten­dién­do­la como una for­ma sos­te­ni­ble de redu­cir la pobre­za, al pro­por­cio­nar a más de 1000 millo­nes de per­so­nas tipos moder­nos de ener­gía y reem­pla­zar los ser­vi­cios exis­ten­tes que impul­san el cam­bio cli­má­ti­co y la con­ta­mi­na­ción local.

Final­men­te, los exper­tos con­si­de­ran que acu­dir a los tri­bu­na­les para defen­der los dere­chos huma­nos pue­de ser una acción cli­má­ti­ca esen­cial, al liti­gar en favor de las gene­ra­cio­nes futu­ras y no naci­das, y de pre­ser­var los ele­men­tos de la naturaleza.

“De todas estas ideas cien­tí­fi­cas debe­ría sur­gir una idea polí­ti­ca: si que­re­mos tener una opor­tu­ni­dad de esta­bi­li­zar nues­tro cli­ma, por el bien de nues­tra pro­pia segu­ri­dad, la últi­ma opor­tu­ni­dad de redu­cir los gases de efec­to inver­na­de­ro es aho­ra”, con­clu­yó Rockström.

Foto: Per­ma­frost que se des­hie­la, en Mon­go­lia en este caso, con el aumen­to del calor en el pla­ne­ta, libe­ran­do gases de efec­to inver­na­de­ro. Es una de las cla­ves del cam­bio cli­má­ti­co que preo­cu­pan a la comu­ni­dad cien­tí­fi­ca. Hans Joosten/​Pnuma

Fuen­te: https://​www​.ips​no​ti​cias​.net/​2​0​2​1​/​0​1​/​c​i​e​n​t​i​f​i​c​o​s​-​p​r​e​s​e​n​t​a​n​-​1​0​-​c​l​a​v​e​s​-​e​n​c​a​r​a​r​-​l​a​-​c​r​i​s​i​s​-​c​l​i​m​a​t​i​ca/, Rebe­lión.

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