Cata­lun­ya. Car­les Rie­ra, núme­ro dos en la can­di­da­tu­ra de la CUP el 14F: «Sin insu­rrec­ción social no hay libe­ra­ción nacional»

Por Àlex Roma­gue­ra. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 6 de febre­ro de 2021.

Tras una legis­la­tu­ra difí­cil en la que han per­di­do influen­cia sobre la acción de Govern, la CUP con­cu­rre a las elec­cio­nes con un pro­gra­ma en el que pro­po­ne ini­ciar un nue­vo ciclo. El obje­ti­vo, cul­mi­nar la legis­la­tu­ra con un refe­rén­dum antes de 2025.

Car­les Rie­ra encar­na aque­lla gene­ra­ción de acti­vis­tas que, de la mano de una nue­va corrien­te de mili­tan­tes, ha situa­do a la izquier­da inde­pen­den­tis­ta como un actor impor­tan­te den­tro de la esce­na polí­ti­ca cata­la­na. Soció­lo­go de pro­fe­sión, el exdi­ri­gen­te de la extin­gui­da Cri­da a la Soli­da­ri­tat se pre­sen­ta para dar soli­dez a un pro­yec­to que ha repen­sa­do su estra­te­gia en un momen­to de máxi­ma excep­cio­na­li­dad en todos los terre­nos. La expe­rien­cia de Rie­ra (Bar­ce­lo­na, 1960) se pre­su­me bási­ca para que la CUP sea deter­mi­nan­te en vis­ta a dar un giro social al pro­ce­so de auto­de­ter­mi­na­ción de Catalunya.

Veni­mos de una legis­la­tu­ra muy acci­den­ta­da en la que la CUP ape­nas ha influi­do en la diná­mi­ca par­la­men­ta­ria. ¿Esto le ha obli­ga­do a replan­tear el men­sa­je ante la nue­va cita electoral?

-Arras­tra­mos tres años de retro­ce­sos a nivel social y nacio­nal. Pero tam­bién en fuer­za movi­li­za­do­ra, espe­cial­men­te si lo com­pa­ra­mos con el refe­rén­dum del 1 de octu­bre, la pos­te­rior huel­ga del día 3 y las pro­tes­tas regis­tra­das a raíz de la sen­ten­cia del Tri­bu­nal Supre­mo en octu­bre de 2019. En este con­tex­to es cuan­do ha lle­ga­do la pan­de­mia, cuyos efec­tos han hecho nece­sa­rio reorien­tar todas las prio­ri­da­des, pues ha abier­to una cri­sis sani­ta­ria y eco­nó­mi­ca ante la cual hay actuar. Pero es cier­to: tener cua­tro dipu­tados nos ha pri­va­do de inci­dir más en estas reali­da­des, razón por la cual habla­mos de ini­ciar un nue­vo ciclo en el que le deci­mos a la gen­te que, si somos deci­si­vos, la CUP está en dis­po­si­ción de lide­rar una res­pues­ta social a la cri­sis y ayu­dar a reac­ti­var las movi­li­za­cio­nes en defen­sa del ejer­ci­cio de la autodeterminación.

¿La nue­va coyun­tu­ra ha deja­do en un segun­do plano lo que supu­so el refe­rén­dum del 1 de octubre?

-Cuan­do pro­cla­ma­mos ‘Un nue­vo ciclo para ganar’, esta­mos ponien­do el acen­to en un esque­ma más pro­po­si­ti­vo, sin olvi­dar que el refe­rén­dum dio al movi­mien­to la fuer­za y legi­ti­mi­dad nece­sa­rias para avan­zar uni­la­te­ral­men­te. Por tan­to, será recu­pe­ran­do el pul­so de la calle, en una espi­ral de movi­li­za­ción y des­obe­dien­cia, tam­bién por par­te de las ins­ti­tu­cio­nes, que for­za­re­mos el diá­lo­go que lle­ve a la reso­lu­ción del conflicto.

Esta estra­te­gia de ten­sión difie­re mucho de lo que plan­tean ERC y JxCat, ¿no cree?

-Ellos encar­nan los inde­pen­den­tis­tas mági­cos, pues ERC lo fía todo a una mesa de diá­lo­go en la que el PSOE ya ha anun­cia­do que no abor­da­rá la auto­de­ter­mi­na­ción; y en cuan­to a JxCat, pro­me­te levan­tar la Decla­ra­ción Uni­la­te­ral de Inde­pen­den­cia sabien­do que median­te la acu­mu­la­ción de actos sim­bó­li­cos no se logra la Repú­bli­ca. En este sen­ti­do, el 1 y el 3 de octu­bre [de 2017] y las movi­li­za­cio­nes post­sen­ten­cia nos rebe­lan que no fue la gen­te quien falló, sino el poder polí­ti­co, al cual hay que exi­gir­le que sos­ten­ga los actos de sobe­ra­nía. Y la CUP es la garan­te que esto ocurra.

¿En qué sentido?

-Con­tri­bu­yen­do a la uni­dad inde­pen­den­tis­ta, el con­sen­so entre ins­ti­tu­cio­nes, par­ti­dos y enti­da­des sobe­ra­nis­tas, tejien­do alian­zas a nivel inter­na­cio­nal y, vin­cu­la­do a todo ello, hacer que los recur­sos bási­cos del país, como son la ener­gía, el trans­por­tes, las infra­es­truc­tu­ras o las tele­co­mu­ni­ca­cio­nes, estén en manos de las ins­ti­tu­cio­nes cata­la­nas y no depen­dan del Esta­do ni de las empre­sas del Ibex 35.

¿Cómo pue­de la Gene­ra­li­tat ges­tio­nar estos recur­sos si no tie­ne com­pe­ten­cias ni capa­ci­dad legis­la­ti­va suficiente?

-Rei­vin­di­cán­do­los en la calle y toman­do ini­cia­ti­vas par­la­men­ta­rias al res­pec­to. Es un hecho que es bási­co den­tro del emba­te con el Esta­do, pues en la medi­da que el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal anu­la estas ini­cia­ti­vas, se pone de relie­ve que no hay reco­rri­do den­tro del mar­co cons­ti­tu­cio­nal y que nece­si­ta­mos un Esta­do pro­pio si real­men­te que­re­mos aten­der las nece­si­da­des de la gen­te. Es nece­sa­rio, por tan­to, agu­di­zar este con­flic­to, ya que los hechos nos demues­tran que cuan­do más ten­sio­na­mos al Esta­do y más movi­li­za­ción hay, más mus­cu­la­tu­ra logra­mos para avan­zar hacia la rup­tu­ra democrática.

De momen­to, como poco, ha fal­ta­do la des­obe­dien­cia de las instituciones…

-Y es indis­pen­sa­ble que lo haga. De hecho, siem­pre ha sido así: cuan­do las rei­vin­di­ca­cio­nes socia­les se hacen fuer­tes, las ins­ti­tu­cio­nes han ter­mi­na­do har­mo­ni­zán­do­se en rela­ción a estas demandas.

La Gene­ra­li­tat se ha escu­da­do estos años en que no dic­ta desahu­cios ni tam­po­co abre cau­sas judi­cia­les con­tra acti­vis­tas. ¿Qué opina?

-Es fal­so, pues en los últi­mos años, los Mos­sos de Esqua­dra han ela­bo­ra­do nume­ro­sos infor­mes para que la jus­ti­cia lle­ve a los tri­bu­na­les a jóve­nes vin­cu­la­dos al Pro­cés y han incre­men­ta­do un 30% los desahu­cios res­pec­to a la eta­pa ante­rior. Dos hechos que res­pon­den a un mode­lo poli­cial que habrá que revi­sar, sea en los már­ge­nes que fija la admi­nis­tra­ción o des­bor­dan­do los mis­mos. En todo caso, es la suma de pre­sio­nar y des­bor­dar la que nos hará avan­zar en el terreno social y nacional.

En este reto, la CUP ase­gu­ra que está pre­pa­ra­da para asu­mir las res­pon­sa­bi­li­da­des que sean nece­sa­rias. ¿De qué nivel hablamos?

-Que­re­mos lle­var a las ins­ti­tu­cio­nes todo el poten­cial que hay en la calle y apli­car un pro­gra­ma cuyos pun­tos se han reve­la­do de sen­ti­do común, y más con la pan­de­mia, de tal mane­ra que, lo que antes pare­cían pro­pues­tas utó­pi­cas, hoy son per­fec­ta­men­te sen­sa­tas. Ya vere­mos si una vez pasa­das las elec­cio­nes, pode­mos con­tri­buir des­de la opo­si­ción o par­ti­ci­pan­do en el eje­cu­ti­vo. Ten­dre­mos que valo­rar­lo en fun­ción de los resul­ta­dos y la arit­mé­ti­ca parlamentaria.

¿Qué líneas rojas esta­ble­céis para que esta par­ti­ci­pa­ción cristalice?

-Pri­me­ro de todo, recla­ma­mos un amplio acuer­do para ejer­cer la auto­de­ter­mi­na­ción antes del 2025. Y des­pués un pac­to para imple­men­tar y man­te­ner una agen­da social ambi­cio­sa que resis­ta si el Esta­do deci­de blo­quear­la. Y la ter­ce­ra pata pasa por arti­cu­lar una estra­te­gia com­par­ti­da a nivel internacional.

En el ámbi­to de las polí­ti­cas públi­cas, ¿qué proponéis?

-Lo resu­mi­mos en cua­tro ejes. Por un lado, un res­ca­te social para los sec­to­res más gol­pea­dos por la cri­sis, entre ellos los autó­no­mos y peque­ñas y media­nas empre­sas; en segun­do lugar, una Ren­ta Míni­ma Uni­ver­sal, y des­pués unas polí­ti­cas de vivien­da acti­vas que per­mi­tan expro­piar pisos vacíos en manos de los gran­des tene­do­res con el fin de que el 30% del par­que sea públi­co, apar­te de ase­gu­rar que el nivel de alqui­ler no supere el 30% de los ingresos. 

Y, res­pec­to a los ser­vi­cios, adqui­rir el con­trol de los recur­sos sani­ta­rios pri­va­dos, una ban­ca y una far­ma­céu­ti­ca públi­cas, y obte­ner la titu­la­ri­dad de los bie­nes estra­té­gi­cos. Por­que sólo ponien­do la eco­no­mía públi­ca en el cen­tro, com­ple­men­ta­ria a una eco­no­mía social y soli­da­ria, podre­mos dar pues­tos de tra­ba­jo y abas­te­cer las nece­si­da­des de la mayo­ría social. Esto tam­bién exi­gi­rá una refor­ma fis­cal pro­gre­si­va, dón­de paguen los que más tie­nen, y que los Fon­dos de Recu­pe­ra­ción Euro­peos no vayan diri­gi­dos al Ibex 35, si no a los sec­to­res más afec­ta­dos por la pan­de­mia. Se tra­ta, en defi­ni­ti­va, de apos­tar por un sis­te­ma pro­duc­ti­vo pro­pio que reper­cu­ta en el bien­es­tar social.

Repre­sen­ta un mode­lo muy ale­ja­do del res­to de for­ma­cio­nes. ¿Es cons­cien­te de ello?

-Se enmar­ca en este giro que plan­tea­mos, pues has­ta aho­ra el gobierno de ERC y JxCat ha favo­re­ci­do a pro­yec­tos espe­cu­la­ti­vos como el de Bar­ce­lo­na World, La Cai­xa, Banc de Saba­dell, Ferro­vial y otras empre­sas que, des­de una pers­pec­ti­va nacio­nal, están al lado del régi­men. Toda esta agen­da social la pone­mos a deba­te más allá de siglas y per­so­nas, recor­dan­do que en nin­gún caso hare­mos a Illa pre­si­den­te y solo par­ti­ci­pa­re­mos y dare­mos apo­yo a un eje­cu­ti­vo independentista.

¿El incum­pli­mien­to de alguno de los pun­tos de esta agen­da pue­de impe­dir el avan­ce en cla­ve nacional?

-Por este moti­vo deci­mos que es urgen­te la uni­dad inde­pen­den­tis­ta y empren­der una agen­da com­par­ti­da que, para noso­tros, se resu­me en cua­tro prin­ci­pios: acor­dar un refe­rén­dum de auto­de­ter­mi­na­ción para antes de 2025, empren­der un giro en polí­ti­cas socia­les, tejer com­pli­ci­da­des en el ámbi­to inter­na­cio­nal y, final­men­te, avan­zar en la lucha anti­rre­pre­si­va, que ha de con­lle­var la amnis­tía, pero tam­bién que la Gene­ra­li­tat deje de ser un actor de la represión.

¿Y los Comu­nes tie­nen espa­cio en este acuerdo?

-Los Comu­nes tie­nen que esco­ger: o apun­ta­lar el régi­men del 78 o estar al lado de los dere­chos colec­ti­vos que recla­ma el 80% de la socie­dad cata­la­na. En todo caso insis­to: la cla­ve es la lucha en la calle, pues la his­to­ria nos ense­ña una y otra vez que, cuan­do el movi­mien­to social avan­za, el pro­ce­so sobe­ra­nis­ta da pasos hacia delan­te. Dicho en otras pala­bras: sin insu­rrec­ción social no hay libe­ra­ción nacional.

Fuen­te: Gara

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