Vene­zue­la. Con cifras fal­sas el anti­cha­vis­mo ata­ca la ges­tión guber­na­men­tal de la pandemia

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 2 de febre­ro de 2021.

A fal­ta de méri­tos pro­pios para mos­trar resul­ta­dos del algún tipo en el área de salud, duran­te su extin­ta ges­tión al fren­te del Poder Legis­la­ti­vo, la opo­si­ción vene­zo­la­na liga­da al Team Guai­dó no le que­da otra opción que ata­car los logros del Gobierno boli­va­riano en esta mate­ria, con­tan­do con que de esa mane­ra des­vía la aten­ción sobre las cien­tos de tra­mas de corrup­ción en las que están envuel­tos, así como su papel pro­ta­gó­ni­co en la pro­mo­ción de crí­me­nes de lesa huma­ni­dad con­tra la pobla­ción vene­zo­la­na.

Cifras fal­sas y bur­da propaganda

Recien­te­men­te, el exdipu­tado opo­si­tor José Manuel Oli­va­res, mer­ce­na­rio del anti­cha­vis­mo a quien dele­gan las decla­ra­cio­nes, gua­rim­bas y esta­fas en el área de salud, ata­có la ges­tión de la pan­de­mia que rea­li­za el gobierno de Nico­lás Madu­ro. Sus decla­ra­cio­nes, lle­nas de fala­cias, fue­ron repli­ca­das por los medios inter­na­cio­na­les que sir­ven de caja de reso­nan­cia para la gue­rra con­tra Vene­zue­la, sin la apli­ca­ción del lla­ma­do fact chec­king usual en los medios libe­ra­les y que tan de moda se ha pues­to últimamente.

El cen­tro de su decla­ra­ción, la cual usa­ron medios y agen­cias como EFE y otros voce­ros mediá­ti­cos de la opo­si­ción vene­zo­la­na rela­cio­na­da con la Casa Blan­ca para titu­lar sus res­pec­ti­vas notas, fue que «dos mil vene­zo­la­nos ya no están con noso­tros por­que no tuvie­ron cómo dar la bata­lla con­tra la covid-19».

En pri­mer lugar, la cifra de falle­ci­dos es fal­sa. Dupli­ca la cifra ofi­cial que dia­ria­men­te actua­li­za la Comi­sión Pre­si­den­cial para la Pre­ven­ción y Con­trol del covid-19, y que para el día 26 de enero, mis­mo día de la decla­ra­ción de Oli­va­res, se ubi­ca­ba en mil 159 per­so­nas falle­ci­das a cau­sa de esta enfermedad.

La cifra men­cio­na­da por Oli­va­res la pre­sen­tó sin evi­den­cia que res­pal­da­ra esta dis­pa­ri­dad con las ofi­cia­les; no se pue­de espe­rar menos de una opo­si­ción acos­tum­bra­da a no reco­no­cer ni siquie­ra los núme­ros de los pro­ce­sos elec­to­ra­les, con­tra los cua­les nun­ca han pre­sen­tan­do res­pal­do de sus acu­sa­cio­nes de fraude.

La manio­bra bus­ca sem­brar des­con­fian­za en la infor­ma­ción ofi­cial y, a par­tir de allí, en el accio­nar del gobierno cha­vis­ta. Espe­cu­lar con los núme­ros del covid ha sido una prác­ti­ca del anti­cha­vis­mo des­de la lle­ga­da de la pan­de­mia en Vene­zue­la. Inclu­so la Aca­de­mia de Cien­cias Físi­cas, Mate­má­ti­cas y Natu­ra­les lo hizo cuan­do publi­ca­ron dos «estu­dios» que pre­de­cían que, para sep­tiem­bre de 2020, iban a regis­trar­se 4 mil casos dia­rios, y para diciem­bre del mis­mo año la cifra se ele­va­ría a 14 mil infec­cio­nes dia­rias de covid-19.

Vene­zue­la nun­ca ha alcan­za­do dicha tasa de con­ta­gios, sien­do mil 281 la cifra más alta, regis­tra­da el 13 de agos­to de 2020; lo que refle­ja la posi­ción ten­den­cio­sa y ses­ga­da de par­te de la Aca­de­mia de Cien­cias Físi­cas, Mate­má­ti­cas y Natu­ra­les y, por ende, de toda la opo­si­ción vene­zo­la­na con el fin de des­pres­ti­giar y cri­mi­na­li­zar todas las accio­nes del Gobierno boli­va­riano ante la pobla­ción vene­zo­la­na y la pren­sa mundial.

Es de supo­ner que si el con­torno del dis­cur­so de Oli­va­res y dicha Aca­de­mia inclu­ye fala­cias, el res­to es pro­pa­gan­da. Y, por cier­to, muy mal hecha.

Nada se dejó en manos de la improvisación

Oli­va­res tam­bién hace men­ción a una supues­ta «impro­vi­sa­ción» en el mane­jo de la pan­de­mia. Nada más lejano a la reali­dad, ya que des­de mucho antes de que en el país se detec­ta­ra el pri­mer caso de covid-19, el Esta­do, cono­cien­do las debi­li­da­des que enfren­ta pro­duc­to del blo­queo, se había pre­pa­ra­do para aten­der a la pobla­ción y por ello actuó rápi­da­men­te en con­se­cuen­cia para evi­tar que se gene­ra­ran bro­tes sig­ni­fi­ca­ti­vos que hicie­ran inma­ne­ja­ble la situación.

Los núme­ros esta­dís­ti­cos de Vene­zue­la, diez meses des­pués, demues­tran por sí solos el éxi­to del mode­lo venezolano.

En la actua­li­dad Vene­zue­la se encuen­tra entre los paí­ses sud­ame­ri­ca­nos con menos muer­tes, ubi­cán­do­se en el noveno lugar, a pesar de tener fron­te­ra con Bra­sil y Colom­bia, quie­nes ocu­pan el pri­mer y segun­do lugar respectivamente.

El grá­fi­co de Reuters mues­tra cómo se com­pa­ra las tasas de con­ta­gio y muer­te por covid en Vene­zue­la en rela­ción al res­to de paí­ses en la región y el mun­do (Foto: Reuters)

El pre­si­den­te Nico­lás Madu­ro tam­bién orde­nó habi­li­tar espa­cios no con­ven­cio­na­les como cen­tros de aten­ción y hos­pi­ta­li­za­ción de pacien­tes con covid. El hos­pi­tal de cam­pa­ña de El Polie­dro de Cara­cas, los hote­les pri­va­dos y las Resi­den­cias Estu­dian­ti­les Livia Gou­ver­neur en Saba­na Gran­de (Cara­cas) son algu­nos ejem­plos de ello.

Esta medi­da fue adop­ta­da por el Gobierno nacio­nal para pre­ve­nir un posi­ble colap­so de los cen­tros de salud públi­cos y pri­va­dos, tal como pasó en muchos paí­ses de Euro­pa y América.

En la mis­ma tóni­ca pre­ven­ti­va que ha adop­ta­do el Esta­do vene­zo­lano des­de el ini­cio de la pan­de­mia, no se espe­ró a que se pro­du­je­ra el ansia­do colap­so por par­te del anti­cha­vis­mo que pusie­ra en ries­go las vidas de los pacien­tes y sus familiares.

Un infor­me del Ins­ti­tu­to Samuel Robin­son para el Pen­sa­mien­to Ori­gi­nal deta­lla las accio­nes des­ple­ga­das por el Esta­do y la pobla­ción vene­zo­la­na en su con­jun­to. Allí se hace inca­pié en la impor­tan­cia que ha teni­do la siner­gia gobierno-pue­blo orga­ni­za­do en esta etapa:

«…el desa­rro­llo de la ges­tión públi­ca ha teni­do a las fuer­zas polí­ti­cas más allá del gobierno des­ple­ga­das median­te el teji­do polí­ti­co del cha­vis­mo. Han sido acto­res vita­les en una con­ten­ción per­ma­nen­te. Las fuer­zas des­ple­ga­das en CLAP, UBCH, Con­se­jos Comu­na­les y otros acto­res, han resig­ni­fi­ca­do su papel de van­guar­dia polí­ti­ca en un mar­co de degra­da­ción de las for­mas pater­na­les y tra­di­cio­na­les de la ges­tión públi­ca… De ahí que este teji­do polí­ti­co ter­mi­nó defi­nién­do­se como acto­res cla­ves en el acom­pa­ña­mien­to a la cri­sis sani­ta­ria y sus deri­va­cio­nes. La orga­ni­za­ción es par­te de la res­pues­ta social a la cri­sis y es tam­bién par­te de la ges­tión fren­te a ella. La ges­tión de la cua­ren­te­na, la manio­bra sobre los impac­tos eco­nó­mi­cos de los con­fi­na­mien­tos, la aten­ción a deman­das con­cre­tas en mate­rias de ser­vi­cios públi­cos, la aten­ción de casos pun­tua­les en mate­ria social, salud y afi­nes, todo este con­jun­to de deman­das pobla­cio­na­les han teni­do asi­de­ro en el Gobierno, pero tam­bién en estas fuer­zas comu­ni­ta­rias como espa­cios pri­ma­rios de atención».

Este nivel de orga­ni­za­ción entre el Gobierno y la pobla­ción en las múl­ti­ples y diver­sas for­mas que com­po­nen el teji­do social vene­zo­lano des­mien­te aque­llo de que la acti­tud fren­te a la pan­de­mia fue de impro­vi­sa­ción, asi­mis­mo que hubo un «mane­jo errá­ti­co, des­or­de­na­do, irres­pon­sa­ble e indo­len­te» como lo ase­ve­ró el mer­ce­na­rio Olivares.

Decla­ra­cio­nes ante una ile­gí­ti­ma comisión

El exdipu­tado hizo su inter­ven­ción ante la «Comi­sión Dele­ga­da», una crea­ción de un gru­po de expar­la­men­ta­rios lide­ra­dos por Juan Guai­dó, quie­nes deci­die­ron ile­gal y arbi­tra­ria­men­te exten­der la ges­tión de la ante­rior Asam­blea Nacio­nal sin nin­gu­na base cons­ti­tu­cio­nal. Dicha «comi­sión» no tie­ne nin­gún tipo de legi­ti­mi­dad ni auto­ri­dad den­tro del país: cons­ti­tu­ye más bien una usur­pa­ción de car­gos, deli­to que está pena­do en las leyes nacionales.

Inclu­so la Unión Euro­pea decla­ró que la AN 2015 – 2020 ya cesó sus fun­cio­nes, por lo que estos dipu­tados ya no son reco­no­ci­dos como tales, sino como sim­ples voce­ros de la oposición.

Esta manio­bra deses­pe­ra­da de Guai­dó y su gen­te, aun­que de abso­lu­ta nuli­dad den­tro del terri­to­rio vene­zo­lano, es un inten­to por man­te­ner cier­ta rele­van­cia en lo mediá­ti­co y jus­ti­fi­car de algu­na retor­ci­da mane­ra su inter­lo­cu­ción con Washing­ton para con­ti­nuar con las manio­bras de saqueo de los recur­sos y acti­vos del país en el exterior.

Sin ges­tión pro­pia, sin auto­ri­dad legí­ti­ma y sin evi­den­cias que res­pal­den los datos y cifras de sus «denun­cias», las decla­ra­cio­nes de cual­quier miem­bro del equi­po de Guai­dó no pue­den tomar­se en serio.

Aún así, no dejan de ser peli­gro­sas, ya que sir­ven para aumen­tar el expe­dien­te de denun­cias frau­du­len­tas con las cua­les se sus­ten­tan los ata­ques que se hacen con­tra la Repú­bli­ca Boli­va­ria­na, tan­to en el Depar­ta­men­to del Teso­ro, el Gru­po de Lima o en algu­nos sec­to­res de la Ofi­ci­na de Dere­chos Huma­nos de la ONU.

Fuen­te: Misión Verdad

Itu­rria /​Fuen­te

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