Bra­sil. Peli­gro­so ejér­ci­to de incapaces

Por William Noza­ki, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano /​Brasil de Fato /​2 de febre­ro de 2021.

La actual Espla­na­da dos Minis­té­rios ha sido ocu­pa­da por una exor­bi­tan­te can­ti­dad de uni­for­mes en el pri­mer escalón

Jair Bol­so­na­ro nun­ca se ha preo­cu­pa­do por ocul­tar u omi­tir su deu­da con las Fuer­zas Arma­das – Fotos Públicas

El últi­mo día de 2020, el pro­fe­sor de Eco­no­mía Polí­ti­ca Inter­na­cio­nal de la Uni­ver­si­dad Fede­ral de Rio de Janei­ro, José Luís Fio­ri, publi­có un artícu­lo de gran reper­cu­sión nacio­nal en el que diag­nos­ti­ca­ba el avan­za­do pro­ce­so de des­truc­ción físi­ca y moral del país en los últi­mos dos años. Fio­ri defien­de la tesis de que el gran fra­ca­so del gobierno de Bol­so­na­ro es inse­pa­ra­ble de las Fuer­zas Arma­das bra­si­le­ñas; el últi­mo gran apo­yo de un gobierno que, en últi­ma ins­tan­cia, es un gobierno militar.

Un gobierno que nació de un ope­ra­ti­vo bajo la tute­la del enton­ces exje­fe de las Fuer­zas Arma­das y que lue­go fue lite­ral­men­te ocu­pa­do por un bata­llón de unos 8.000 mili­ta­res en acti­vo y de la reser­va que han sido abso­lu­ta­men­te inep­tos para el ejer­ci­cio del gobierno. Duran­te estos dos años en los que man­tu­vie­ron en el poder a un “psi­có­pa­ta agre­si­vo, cru­do y des­pre­cia­ble, rodea­do de una ban­da de sin­ver­güen­zas sin prin­ci­pio moral, y de ver­da­de­ros bufo­nes ideo­ló­gi­cos que jun­tos pre­ten­den gober­nar Bra­sil duran­te dos años”, defi­ne Fiori.

Una sema­na des­pués de la publi­ca­ción del artícu­lo del pro­fe­sor Fio­ri, el pro­pio Bol­so­na­ro con­fir­mó el diag­nós­ti­co del pro­fe­sor al decla­rar públi­ca­men­te que «Bra­sil está que­bra­do y el no pue­de hacer nada», una de las con­fe­sio­nes más sin­ce­ras que se le cono­cen a un gober­nan­te que reco­no­ce su pro­pio fra­ca­so y al mis­mo tiem­po se decla­ra inca­paz de enfren­tar la des­truc­ción cau­sa­da por su gobierno, duran­te un tiem­po en que ‑en lugar de gober­nar- se dedi­có per­so­nal­men­te a ata­car a per­so­nas e ins­ti­tu­cio­nes y a bur­lar­se del sufri­mien­to y la muer­te de sus pro­pios con­ciu­da­da­nos. La decla­ra­ción se hizo el mis­mo día a en que el gene­ral acti­vo y minis­tro de Salud, Eduar­do Pazue­llo, anun­cia­ba al país que no tie­ne fecha ni plan de vacu­na­ción, aun­que sea solo para cal­mar psi­co­ló­gi­ca­men­te a la socie­dad brasileña.

Por todas estas razo­nes, el pro­fe­sor Fio­ri final­men­te lla­ma a la socie­dad bra­si­le­ña a tomar el des­tino del país en sus pro­pias manos, renun­cian­do a los “gran­des sal­va­do­res” y devol­vien­do los mili­ta­res a los cuar­te­les, debi­do a su actual fra­ca­so y sobre todo por­que no tie­nen la menor pre­pa­ra­ción téc­ni­ca e inte­lec­tual para diri­gir un esta­do y gober­nar una socie­dad de la exten­sión y com­ple­ji­dad bra­si­le­ña. En otras pala­bras, para el pro­fe­sor Fio­ri este gobierno y su fra­ca­so deben car­gar­se a la cuen­ta de los mili­ta­res, y no hay posi­bi­li­dad de recons­truir la demo­cra­cia bra­si­le­ña sin que todos sus acto­res polí­ti­cos renun­cien defi­ni­ti­va­men­te y para siem­pre a ape­lar a los mili­ta­res para hacer lo que no saben y hacen muy mal.

De hecho, des­de que fue ele­gi­do, Jair Bol­so­na­ro nun­ca se ha preo­cu­pa­do por ocul­tar u omi­tir su deu­da con las Fuer­zas Arma­das. «Usted es uno de los res­pon­sa­bles de que yo esté aquí», dijo el pre­si­den­te-capi­tán al enton­ces gene­ral Eduar­do Villas Boas, en refe­ren­cia a su elec­ción a la Pre­si­den­cia de la República.

Depen­den­cia creciente

En los últi­mos dos años esta depen­den­cia se ha inten­si­fi­ca­do. Den­tro del gobierno, la rup­tu­ra del bol­so­na­ris­mo con el lava-jatis­mo legal, la pér­di­da de fuer­za rela­ti­va del ola­vis­mo ideo­ló­gi­co, suma­do a las ten­sio­nes con par­te de la pren­sa domi­nan­te y el males­tar de par­te de la comu­ni­dad empre­sa­rial, crea­ron un ambien­te para la reor­ga­ni­za­ción de fuer­zas que resul­tó en la expan­sión de espa­cios ocu­pa­dos por mili­ta­res en el gobierno.

Con cada nue­vo cho­que ideo­ló­gi­co derro­ta­do, cada nue­va sos­pe­cha de corrup­ción y fecho­ría que invo­lu­cra al clan Bol­so­na­ro, y cada nue­vo error de polí­ti­ca públi­ca por par­te de civi­les, los mili­ta­res avan­za­ban al menos un casi­lle­ro en el table­ro. Así, a veces bajo el efec­to de la adhe­sión irres­tric­ta, a veces bajo el argu­men­to de la reduc­ción de daños, los mili­ta­res se posi­cio­na­ron como garan­tes y tuto­res del gobierno de Bolsonaro.

Plan del gobierno Bol­so­na­ro para Defen­sa da aper­tu­ra a con­flic­tos con paí­ses vecinos

Este movi­mien­to no sufrió nin­gu­na resis­ten­cia real por par­te de los sec­to­res de la socie­dad civil y pau­la­ti­na­men­te se fue nor­ma­li­zan­do y natu­ra­li­zan­do. Mien­tras que una par­te de los acto­res polí­ti­cos de izquier­da creía en el mito de que los mili­ta­res bra­si­le­ños serían nacio­na­lis­tas o esta­tis­tas, una par­te de los acto­res polí­ti­cos de dere­cha reite­ró la idea de que los mili­ta­res serían polí­ti­ca­men­te inmu­nes a la corrup­ción y téc­ni­ca­men­te supe­rio­res en mate­ria de ges­tión. Error de Ledo. Esta mito­lo­gía tie­ne su ori­gen en el reco­no­ci­do papel desem­pe­ña­do por los mili­ta­res en la for­ma­ción del Esta­do y en el desa­rro­llo de la indus­tria­li­za­ción a lo lar­go del siglo XX.

Mili­ta­ris­mo hoy

Pero el ejér­ci­to de ayer no es el mis­mo que el de hoy. Des­de la vic­to­ria libe­ral-con­ser­va­do­ra toda­vía en el perío­do de la dic­ta­du­ra, lo que pre­va­le­ce en la geo­po­lí­ti­ca es la defen­sa del ali­nea­mien­to auto­má­ti­co con el gobierno esta­dou­ni­den­se. Esta elec­ción ha libe­ra­do a bue­na par­te de nues­tros mili­ta­res de par­ti­ci­par en la for­mu­la­ción de estra­te­gias nacio­na­les, libe­ran­do tiem­po y ener­gía para cen­trar­se prin­ci­pal­men­te en los intere­ses cor­po­ra­ti­vos en los cuar­te­les. Ade­más de ser “neo­li­be­ral” o “neo­de­sa­rro­llis­ta”, el ejér­ci­to bra­si­le­ño se ha vuel­to corporativista.

Es con este espí­ri­tu que una par­te sig­ni­fi­ca­ti­va del ejér­ci­to ha avan­za­do den­tro del gobierno de Bol­so­na­ro. La actual Expla­na­da de los Minis­te­rios ha sido ocu­pa­da por un exor­bi­tan­te núme­ro de uni­for­ma­dos en el pri­mer esca­lón del gobierno, 11 de los 23 ministros.

Vea­mos algu­nos de los pro­ble­mas en los minis­te­rios enca­be­za­dos por los mili­ta­res. ¿Cómo es posi­ble con­fiar en la supe­rio­ri­dad éti­ca y moral de una Casa Civil que rea­li­za reunio­nes minis­te­ria­les tan des­ca­li­fi­ca­das como la que tras­cen­dió el año pasa­do? ¿Cómo creer en la com­pe­ten­cia estra­té­gi­ca de un GSI que no iden­ti­fi­ca dro­gas en avio­nes de la FAB y un minis­tro que se deja gra­bar en una con­ver­sa­ción pri­va­da por la pren­sa? ¿Cómo creer en el espí­ri­tu repu­bli­cano de una Secre­ta­ría de Gobierno que admi­te inje­ren­cias en la Poli­cía Fede­ral o un minis­tro de la Secre­ta­ría Gene­ral que aco­ge los intere­ses per­so­na­les de la fami­lia pre­si­den­cial? ¿Cómo es posi­ble sus­ten­tar la voca­ción nacio­nal de un por­ta­fo­lio de Cien­cia y Tec­no­lo­gía en un pro­ce­so de des­man­te­la­mien­to ace­le­ra­do que se posi­cio­na de mane­ra no estra­té­gi­ca en un tema cru­cial como es la tec­no­lo­gía 5G? ¿Cómo defen­der el espí­ri­tu inno­va­dor de un área de Minas y Ener­gía impac­ta­da por des­man­te­la­mien­tos y apa­go­nes? ¿Cómo apos­tar por la Trans­pa­ren­cia en un gobierno impul­sa­do por fake news? ¿Cómo admi­tir que el área de Infra­es­truc­tu­ra tie­ne posi­cio­nes tan refrac­ta­rias fren­te a las inver­sio­nes públi­cas? ¿Cómo acep­tar una vice­pre­si­den­cia que se encar­gue de las rela­cio­nes con Chi­na y la Ama­zo­nía en el perío­do en el que el país ha ten­sa­do el diá­lo­go con el país asiá­ti­co y ha bati­do récords de defo­res­ta­ción e incendios?

Por todos estos moti­vos, ya no es posi­ble exi­mir a las alas mili­ta­res de res­pon­sa­bi­li­dad y com­pli­ci­dad con el desas­tre lide­ra­do por Bol­so­na­ro. El caso del actual minis­tro de Salud, gene­ral Eduar­do Pazue­llo, es uno de los más emble­má­ti­cos en la des­mi­ti­fi­ca­ción del aura de com­pe­ten­cia polí­ti­ca, inte­lec­tual y admi­nis­tra­ti­va de los militares.

Pazue­llo entre­gó el man­do de la XII Región Mili­tar pero se nie­ga a ir a la reser­va, crean­do una inde­sea­ble mez­cla entre las Fuer­zas Arma­das y el Eje­cu­ti­vo. El gene­ral ni siquie­ra domi­na los cono­ci­mien­tos que deben com­po­ner su reper­to­rio mili­tar, no com­pren­de la geo­gra­fía (al lidiar con la pro­pa­ga­ción de la pan­de­mia, aso­ció el invierno en el hemis­fe­rio nor­te del glo­bo con la región nores­te de Bra­sil), no entien­de el Esta­do (dijo que no cono­cía al SUS), no entien­de de pla­ni­fi­ca­ción (ya no coor­di­na las accio­nes de las enti­da­des fede­ra­ti­vas), no entien­de de dis­tri­bu­ción (dejó cadu­car más de 6,8 millo­nes de prue­bas con­tra COVID-19 en stock) y no com­pren­de la logís­ti­ca (retra­só la defi­ni­ción sobre la com­pra de jerin­gas, agu­jas y sumi­nis­tros de vacunas).

El pro­ble­ma se agra­va cuan­do mira­mos a los otros nive­les de gobierno. Se esti­ma que hay más de 8.450 mili­ta­res de la reser­va y 2.930 mili­ta­res acti­vos que labo­ran en diver­sas áreas y nive­les jerár­qui­cos de gobierno, con énfa­sis en los sec­to­res de pla­ni­fi­ca­ción, pre­su­pues­to y logís­ti­ca de los minis­te­rios. Algu­nas áreas sen­si­bles sufren un inten­so pro­ce­so de mili­ta­ri­za­ción, en la ges­tión socio­am­bien­tal hay más de 90 mili­ta­res asig­na­dos a áreas como FUNAI, IBAMA, ICM­Bio, SESAI, INCRA, MAPA, FUNASA, FCP, ade­más del Minis­te­rio de Ambien­te y el Minis­te­rio de Agri­cul­tu­ra, Gana­de­ría y Abas­te­ci­mien­to. En el Minis­te­rio de Salud, solo duran­te el perío­do de la pan­de­mia, se nom­bró al menos a 17 militares.

El pano­ra­ma no es dife­ren­te en empre­sas esta­ta­les y muni­ci­pios, hay una plé­to­ra de mili­ta­res nomi­na­dos en la mayo­ría de ellos: Ama­zul, Cai­xa, Casa da Moe­da, CHESF, Correios, CPRM, Data­prev, EBC, Ebserh, Ele­tro­bras, Emge­pron, EPL, FINEP, IMBEL, INB, Infra­ero, Nuclep, Petro­bras, Ser­pro, Tele­bras, Valec. En muchas de estas empre­sas el énfa­sis está en lo opues­to a la línea gene­ral de la pro­pia polí­ti­ca eco­nó­mi­ca del gobierno: en lugar de des­in­ver­sio­nes a algu­nas se les ofre­ció capi­ta­li­za­ción, en lugar de pri­va­ti­za­ción se indi­ca que algu­nas deben pasar por fusio­nes únicamente.

Tal pre­sen­cia ha garan­ti­za­do a los mili­ta­res impor­tan­tes acuer­dos inter­na­cio­na­les de defen­sa, rati­fi­can­do el ali­nea­mien­to auto­má­ti­co con EE.UU., ade­más de ampliar el pre­su­pues­to del Minis­te­rio de Defen­sa y poten­ciar pro­yec­tos y empre­sas vin­cu­la­das a él. No fal­tan las ganan­cias cor­po­ra­ti­vas por las armas: pri­vi­le­gios de la segu­ri­dad social como jubi­la­ción com­ple­ta y sin edad míni­ma, reajus­tes sala­ria­les reales en torno al 13% que no ocu­rrie­ron con el sala­rio míni­mo, y aumen­to de boni­fi­ca­cio­nes. En las empre­sas esta­ta­les, por ejem­plo, el pago de die­tas al per­so­nal mili­tar aumen­tó un 9,7% en 2020, sin men­cio­nar las ganan­cias adi­cio­na­les y acu­mu­la­ti­vas con pues­tos de con­fian­za y adya­cen­cias. La mag­ni­tud de las ganan­cias cor­po­ra­ti­vas y las ganan­cias per­so­na­les indi­can que los mili­ta­res no regre­sa­rán al cuar­tel de mane­ra auto­má­ti­ca o volun­ta­ria, sea cual sea el pró­xi­mo gobierno.

La situa­ción debe ser moti­vo de preo­cu­pa­ción, inclu­so den­tro de las pro­pias Fuer­zas Arma­das. Por­que la bue­na repu­tación y la con­fian­za de que gozan los mili­ta­res en la opi­nión públi­ca riva­li­za día a día con las hue­llas que dejan los uni­for­ma­dos en los erro­res del gobierno. Ade­más, al acep­tar la mala ges­tión de la polí­ti­ca exte­rior actual, los mili­ta­res se ponen en una posi­ción subor­di­na­da para el diá­lo­go con Esta­dos Uni­dos, Chi­na, la Unión Euro­pea e inclu­so con algu­nos paí­ses vecinos.

Así, en tiem­pos en los que se deba­ten las posi­bi­li­da­des de cons­truir un fren­te amplio o popu­lar, la defen­sa de un poder legis­la­ti­vo «libre, inde­pen­dien­te y autó­no­mo» y la recons­truc­ción de un Esta­do que pro­mue­va «la vida, la salud, el tra­ba­jo y los dere­chos» están total­men­te en con­so­nan­cia con la tesis de Fio­ri de que la con­so­li­da­ción de una «demo­cra­cia viva y fuer­te» en Bra­sil requie­re un pac­to que garan­ti­ce el regre­so de los mili­ta­res a los cuar­te­les y a sus fun­cio­nes cons­ti­tu­cio­na­les. Este no es solo uno de los tér­mi­nos para la reanu­da­ción de la sobe­ra­nía popu­lar y nacio­nal del país es, antes que eso, la pre­mi­sa fun­da­men­tal de un nue­vo país que se asu­me en sus pro­pias manos, pres­cin­dien­do de la inter­ven­ción sal­va­do­ra de uni­for­mes, togas o pija­mas como dice Fio­ri al final de su artículo.

Edi­ción: Cami­la Maciel

Itu­rria /​Fuen­te

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