Cuba. A un mes de la imple­men­ta­ción del orde­na­mien­to monetario

Por Kari­na Marrón Gon­zá­lez, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 1 de febre­ro de 2021. 

Cuba cum­ple este lunes el pri­mer mes de imple­men­ta­ción del orde­na­mien­to mone­ta­rio enfras­ca­da en los ajus­tes nece­sa­rios para obte­ner los resul­ta­dos que deman­da la eco­no­mía nacio­nal de este pro­ce­so.
La uni­fi­ca­ción de la mone­da, la eli­mi­na­ción de deter­mi­na­dos sub­si­dios y gra­tui­da­des, así como la refor­ma de sala­rios y pre­cios con­tem­pla­dos den­tro del mis­mo resul­ta­ban accio­nes impos­ter­ga­bles, en pala­bras del pre­si­den­te Miguel Díaz-Canel, pero su pues­ta en prác­ti­ca ha reque­ri­do de varias modi­fi­ca­cio­nes, fun­da­men­tal­men­te en el área de los precios.

Des­de el 1 de enero figu­ras prin­ci­pa­les del Gobierno com­pa­re­cen habi­tual­men­te en los medios loca­les para expli­car las medi­das deri­va­das de la implan­ta­ción del orde­na­mien­to, así como para res­pon­der a las inquie­tu­des de la ciudadanía.

El man­da­ta­rio cubano enfa­ti­zó en que el momen­to deman­da ‘tener sen­si­bi­li­dad, obje­ti­vi­dad y aná­li­sis polí­ti­co de los pro­ce­sos eco­nó­mi­cos’, de ahí que insis­ta en pres­tar aten­ción a las preo­cu­pa­cio­nes de la pobla­ción, que tie­ne no pocas incer­ti­dum­bres fren­te a los actua­les cambios.

Aten­der a esos cri­te­rios es una de las direc­cio­nes del tra­ba­jo guber­na­men­tal enca­be­za­do por el jefe de Esta­do y el pri­mer minis­tro Manuel Marre­ro, quie­nes impul­san reunio­nes con las auto­ri­da­des pro­vin­cia­les para iden­ti­fi­car las defi­cien­cias que per­sis­ten y con­tri­buir a la solu­ción de los problemas.

‘Este es un reco­rri­do para inter­cam­biar, para apren­der de lo que se está hacien­do en los terri­to­rios, para reco­ger cuá­les son las cosas que toda­vía, des­de el gobierno cen­tral, tene­mos que ayu­dar a des­tra­bar; pero tam­bién para alen­tar’, dijo el pre­si­den­te en Sanc­ti Spí­ri­tus (cen­tro), una de las 12 demar­ca­cio­nes a las que lle­ga­ron des­de el 18 de enero.

Pro­ble­mas en la pre­pa­ra­ción de muchas admi­nis­tra­cio­nes y direc­cio­nes empre­sa­ria­les para enfren­tar el pro­ce­so y dis­tor­sio­nes en la inter­pre­ta­ción de lo esta­ble­ci­do son algu­nas de las difi­cul­ta­des encon­tra­das que tie­nen inci­den­cia en el pueblo.

Díaz-Canel sig­ni­fi­có que toda­vía hay direc­ti­vos sin pro­fun­di­zar en lo que deben hacer para una ges­tión eco­nó­mi­ca más efi­cien­te de sus enti­da­des, tener menos gas­tos y lograr un ade­cua­do sala­rio para sus tra­ba­ja­do­res, pre­ci­sa­men­te aspec­tos esen­cia­les den­tro del ordenamiento.

Crear con­di­cio­nes más favo­ra­bles para el desa­rro­llo del sec­tor pro­duc­ti­vo nacio­nal es uno de sus pro­pó­si­tos, pero ello requie­re de empre­sa­rios que asu­man el reto, que gene­ren ideas y apro­ve­chen las opor­tu­ni­da­des que ofre­ce el nue­vo esce­na­rio, ase­ve­ra la direc­ción del país.

Si bien en opi­nión del vice pri­mer minis­tro Ale­jan­dro Gil uno de los pri­me­ros sig­nos posi­ti­vos es que muchas empre­sas estén pro­cu­ran­do alter­na­ti­vas fren­te al enca­re­ci­mien­to de los com­bus­ti­bles o de las mate­rias pri­mas impor­ta­das, el reco­rri­do guber­na­men­tal refle­ja que hay mucho camino por recorrer.

Incen­ti­var las expor­ta­cio­nes for­ma par­te de esa ruta, para lo cual no bas­ta con apro­ve­char las ven­ta­jas que sur­gen de la eli­mi­na­ción de la dua­li­dad mone­ta­ria y el esta­ble­ci­mien­to del cam­bio del peso cubano a 24 por un dólar estadounidense.

Esa deva­lua­ción, que per­mi­te que quie­nes reci­ben dóla­res por sus pro­duc­tos mul­ti­pli­quen por 24 sus ganan­cias con res­pec­to al valor ante­rior, no sig­ni­fi­ca por sí mis­ma una garan­tía de obte­ner ingre­sos, es pre­ci­so expor­tar, pero hacer­lo requie­re com­pe­ti­ti­vi­dad en la cali­dad de las pro­duc­cio­nes y con­di­cio­nes de entre­ga, entre otros aspectos.

Esos son algu­nos de los desa­fíos que per­sis­ten en el camino del orde­na­mien­to, a pesar del cor­to tiem­po de su implementación.

Tam­bién, incor­po­rar a más per­so­nas a la crea­ción de bie­nes, así como el moni­to­reo per­ma­nen­te de la pro­duc­ti­vi­dad y el con­trol de los pre­cios para no tras­la­dar a estos la inefi­cien­cia de las enti­da­des, que ter­mi­na reca­yen­do en la ciudadanía.

Por lo pron­to, según la minis­tra de Tra­ba­jo y Segu­ri­dad Social, Mar­ta Ele­na Fei­tó, una bue­na señal es el inte­rés cre­cien­te en la incor­po­ra­ción al tra­ba­jo, al cual se suma­ron en el pri­mer mes del año 38 mil 493 per­so­nas, de las cua­les el 30 por cien­to son jóvenes.

Fuen­te: Pren­sa Latina

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