Esta­dos Uni­dos. Reve­lan que pre­si­den­cia de Trump mos­tró fisuras

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 30 de enero de 2021.

La pre­si­den­cia de Donald Trump reve­ló fisu­ras extra­or­di­na­rias en la socie­dad de Esta­dos Uni­dos, indi­ca hoy un aná­li­sis del Cen­tro de Inves­ti­ga­cio­nes Pew.
El tema es moti­vo aho­ra de aná­li­sis de medios polí­ti­cos y de pren­sa en el país, algu­nos de los cua­les con­clu­yen que Trump dejó pocas dudas de que es una figu­ra dis­tin­ta a cual­quier otra en la his­to­ria del país.

Indi­ca Pew que el exman­da­ta­rio ganó las elec­cio­nes de 2016 tras una cam­pa­ña que desa­fió las nor­mas y aca­pa­ró la aten­ción del públi­co des­de el momen­to en que comen­zó, y su enfo­que para gober­nar fue igual­men­te poco con­ven­cio­nal, pla­ga­do de accio­nes que acre­cen­ta­ron la divi­sión entre los estadounidenses.

Pre­ci­sa que el exgo­ber­nan­te con­si­guió una serie de vic­to­rias con­ser­va­do­ras lar­ga­men­te bus­ca­das en el ámbi­to nacio­nal, como las mayo­res reduc­cio­nes jamás regis­tra­das del impues­to de socie­da­des, la eli­mi­na­ción de dece­nas de nor­mas medioam­bien­ta­les y una remo­de­la­ción del poder judi­cial fede­ral, entre otras.

Muchas pre­gun­tas sobre el lega­do de Trump y su papel en el futu­ro polí­ti­co de la nación tar­da­rán en ser res­pon­di­das, seña­la el análisis.

Mien­tras, el sitio digi­tal fivethirt​yeight​.com, espe­cia­li­za­do en pro­yec­cio­nes y aná­li­sis de la polí­ti­ca esta­dou­ni­den­se, ase­gu­ra que los dis­tur­bios en el Capi­to­lio de Esta­dos Uni­dos el 6 de enero fue­ron el clí­max de esa pre­si­den­cia, mos­tran­do lo radi­ca­li­za­da que está una par­te impor­tan­te del país.

En ese sen­ti­do pre­gun­ta si pue­de el pre­si­den­te Joe Biden, o cual­quier otro, supe­rar años de cre­cien­te odio par­ti­dis­ta, cuan­do los exper­tos ase­gu­ran que los ciu­da­da­nos de este país se vol­vie­ron cada vez más resen­ti­dos y des­con­fia­dos hacia las per­so­nas que con­si­de­ra­ban sus adver­sa­rios políticos.

Gran par­te de esta nación odia aho­ra a los esta­dou­ni­den­ses que no se afi­lian a su par­ti­do. Las razo­nes y las con­se­cuen­cias de ese odio son muy dife­ren­tes en la dere­cha y en la izquier­da, pero aún así deja al pre­si­den­te Biden con una tarea casi impo­si­ble: gober­nar un país radi­ca­li­za­do, sos­tie­ne la publicación.

Trump dejó cla­ro ‑ase­ve­ra- quién cree que debe estar en el poder. Su dis­po­si­ción a uti­li­zar insul­tos racis­tas, a pro­mul­gar polí­ti­cas racis­tas y a decla­rar que los cris­tia­nos debe­rían tener un lugar pri­vi­le­gia­do en la vida esta­dou­ni­den­se, con­tri­bu­yó a crear un mun­do en el que tan­to la izquier­da como la dere­cha apo­yan la vio­len­cia polí­ti­ca, puntualiza.

Pero aho­ra que se ha ido, plan­tea, la fisu­ra no se cerra­rá tras él, e inclu­so si Biden fue­ra capaz de unir de algún modo a los ban­dos enfren­ta­dos, pro­ba­ble­men­te reque­ri­ría un nivel de com­pro­mi­so que haría más daño que bien, acentúa.

Fuen­te Pren­sa Latina

Itu­rria /​Fuen­te

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