India. Cuan­do la tie­rra trema

Por Gua­di Cal­vo*, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 29 de enero de 2021-.

Des­de el pasa­do ocho de junio se ini­ció en la India, una lucha, que por varios meses se man­tu­vo sor­da, entre los media­nos y peque­ños pro­duc­to­res agrí­co­las o kisans y el gobierno neo fas­cis­ta de Naren­dra Modi, tras cono­cer­se la inten­ción del Pri­mer Minis­tro, de impul­sar una serie de refor­mas a la legis­la­ción agrí­co­la, qué des­de la Revo­lu­ción Ver­de de la déca­da de 1960, en la que se incre­men­tó la pro­duc­ción gra­cias al uso inten­si­vo de fer­ti­li­zan­tes y pes­ti­ci­das, sal­vó al país de abis­mo de la ham­bru­na, a las que se le agre­ga­ron una serie de nor­mas en la comer­cia­li­za­ción de esas cose­chas, por lo que la acti­vi­dad se incre­men­tó de mane­ra expo­nen­cial, has­ta los años noven­ta. Aun­que hoy, solo repre­sen­ta alre­de­dor del 15 por cien­to de la eco­no­mía del país, en su tiem­po alcan­zó a sig­ni­fi­car un ter­cio del pro­duc­to bru­to interno.

La pro­pues­ta de Modi, con la excu­sa de la “moder­ni­za­ción” y que las anti­guas meto­do­lo­gías no son sus­ten­ta­bles, y con la uto­pía de atraer mayor inver­sión pri­va­da, aspi­ra a qui­tar al Esta­do su con­di­ción de árbi­tro entre los pro­duc­to­res y los gran­des con­sor­cios de la ali­men­ta­ción y la expor­ta­ción, lo que pro­vo­ca­ría de mane­ra inme­dia­ta la car­te­li­za­ción de esos hol­dings, que impon­drían sus con­di­cio­nes, por lo que los tra­ba­ja­do­res del sec­tor agrí­co­la y acti­vi­da­des vin­cu­la­das, casi el seten­ta por cien­to de los 1400 millo­nes de indios, han deci­di­do resis­tir al nue­vo avan­ce de Modi, los que algu­nos han dado a lla­mar hond di ladai, (una bata­lla por su existencia).

Los agri­cul­to­res, en cri­sis, dadas por las erra­das polí­ti­cas eco­no­mías del Bha­ra­ti­ya Jana­ta Party o BJP, (Par­ti­do Popu­lar Indio), que lle­vó al poder a Modi en 2014, jun­to a la deser­ti­fi­ca­ción que está sufrien­do el Esta­do de Pun­jab, la región agrí­co­la más pro­duc­ti­va del país, por el uso inten­si­vo de sus acuí­fe­ros; han ido incre­men­ta­do sus pro­tes­tas pri­me­ro regio­na­les y des­de el pasa­do sep­tiem­bre, cuán­do las leyes en dis­cu­sión final­men­te fue­ron apro­ba­das por el Parlamento.

La dispu­ta tomó carác­ter nacio­nal, bajo el lema Pind Jagao, Pind Hilao (des­per­tar aldeas, sacu­dir aldeas), miles de pro­duc­to­res des­de todos los rin­co­nes de la India han mar­cha­do hacia Nue­va Delhi, y levan­ta­ron sus mor­chas, (cam­pa­men­tos) don­de se han ins­ta­la­do des­de come­do­res a lava­de­ros y se man­tie­ne una acti­vi­dad con­tan­te orga­ni­zan­do peque­ñas jatha, (mar­chas) en las que se levan­tan con­sig­nas y “can­tos de gue­rra” con­tra el gobierno y las nue­vas leyes, en espe­ra de las cru­cia­les con­ver­sa­cio­nes entre el gobierno y las dife­ren­tes enti­da­des que reúnen a los kisans.

Des­pués de once, el gobierno lo úni­co que ha con­ce­di­do a los reque­ri­mien­to ha sido en demo­rar un año y medio, la imple­men­ta­ción de las nue­vas nor­mas, lo que fue recha­za­do por los cam­pe­si­nos, que en noviem­bre habían deci­di­do final­men­te entrar con sus trac­to­res, zorras y camio­nes, más de 15 mil vehícu­los a Nue­va Delhi, lo que enton­ces fue impe­di­do por el accio­nar poli­cial, aun­que los mor­chas, se han man­te­ni­do de pie y las mis­mas con­sig­nas, a pesar de las bají­si­mas tem­pe­ra­tu­ras, que en este año han sido par­ti­cu­lar­men­te bajas alcan­za­do por la noche a 3 y dos grados.

Según el regis­tro, lle­va­do por Anu­roop Kaur Sandhu, un docen­te de la Uni­ver­si­dad de Delhi, han muer­to has­ta el 25 de enero 157 per­so­nas vin­cu­la­das a las pro­tes­tas, en sus regis­tros se veri­fi­can muer­tes por acci­den­tes, sui­ci­dios y enfer­me­da­des con­traí­das a raíz de su per­ma­nen­cia en la protesta.

Los kisans, que se man­tie­nen fir­mes en sus cam­pa­men­tos a las afue­ras de la capi­tal, encon­tra­ron en el 26 de enero, “Día de la Repú­bli­ca”, por el ani­ver­sa­rio de la adop­ción de la cons­ti­tu­ción en ese día de 1950, la fecha más opor­tu­na para expre­sar­se. Ya que la aten­ción de la India, iba a estar pues­ta en el famo­so Fuer­te Rojo, un tem­plo lai­co de la India inde­pen­dien­te, cons­trui­do en el siglo XVII para ser­vir como pala­cio de los empe­ra­do­res mogo­les, allí se rea­li­za la cere­mo­nia cen­tral del día con el iza­mien­to de la ban­de­ra nacio­nal por par­te del Pri­men Minis­tro, acto que es trans­mi­ti­da en vivo por cien­tos de cana­les de noti­cias a todo el país.

Los cam­pe­si­nos espe­ra­ron pacien­tes el final del des­fi­le mili­tar del bou­le­vard Raj­path, que, a pesar de lo men­gua­do por la pan­de­mia, (India es el ter­cer país del mun­do des­pués de Esta­dos Uni­dos y Bra­sil, con más muer­tos unos 155 mil e infec­ta­dos que ya han sobre­pa­sa­do los 10 millo­nes) Modi, pudo dis­fru­tar de la para­da mili­tar, mos­tran­do al mun­do, par­ti­cu­lar­men­te a Pakis­tán y Chi­na, su poder mili­tar, incre­men­ta­do por las recien­tes com­pras a su nue­vo y gran ami­go el Pri­mer Minis­tro sio­nis­ta Ben­ja­mín Netanyahu.

La pre­sen­cia del Pri­mer Minis­tro, pare­ce haber ener­va­do a los cam­pe­si­nos que de mane­ra inme­dia­ta aban­do­na­ron sus mor­chas y avan­za­ron sobre Delhi, bus­can­do lle­gar al Fuer­te Rojo, don­de el jefe del esta­do ter­mi­na­ba la cere­mo­nia. A pesar de los esfuer­zos de la poli­cía, que uti­li­zó gases lacri­mó­ge­nos, caño­nes de agua, y la car­ga de la infan­te­ría con los clá­si­cos y con­tun­den­tes lathis, un bas­tón here­da­do de los bri­tá­ni­cos y barri­ca­das. Los kisans, tras cho­car con la poli­cía y supe­rar las vallas, alcan­za­ron el emble­má­ti­co monu­men­to, poco des­pués de que Modi se había reti­ra­do. Alcan­zan­do a col­gar de sus alme­nas ban­de­ras de sus gre­mios y pan­car­tas. En los enfren­ta­mien­tos murió un mani­fes­tan­te, al tiem­po que otros 400 resul­ta­ron heri­dos. En pre­vi­sión de lo que iba a suce­der las auto­ri­da­des habían cerra­ron esta­cio­nes del metro y en varias áreas del capi­tal, se inte­rrum­pió el ser­vi­cio de Inter­net, con el fin de inco­mu­ni­car a los mani­fes­tan­tes. Ade­más de haber apli­ca­do “en par­te” la Sec­ción 144 del Códi­go Penal, que prohí­be las reunio­nes públicas.

Tras esta últi­ma acción el All India Kisan San­garsh Coor­di­na­tion Com­mit­tee (Comi­té de coor­di­na­ción de la lucha de todos los agri­cul­to­res de la India) habían, deci­di­do acu­dir el pri­me­ro de febre­ro al Par­la­men­to, don­de se dis­cu­ti­rá el pre­su­pues­to nacio­nal, pero dado la vio­len­cia del día 26, se sus­pen­dió esa acción y se deci­dió hacer un día de ayuno. Aun­que los cam­pa­men­tos segui­rán ins­ta­la­dos a las puer­tas de Nue­va Delhi.

El sui­ci­dio, la otra pandemia

El des­equi­li­brio entre la pro­duc­ción y la ven­ta final, que­da expues­ta con un solo dato: por cada taza de café ven­di­da a 250 rupias en las cafe­te­rías, los agri­cul­to­res reci­ben solo una. Estas asi­me­trías han pro­vo­ca­do la quie­bra, de miles de peque­ños empren­di­mien­tos, lo que ha lle­va­do a miles de los kisans al sui­ci­dio, la mayo­ría endeu­da­dos por pres­ta­mis­tas loca­les, que ope­ran jun­to a las mafias, para que­dar­se con las tie­rras de sus víc­ti­mas. Por lo que el sui­ci­dio que has­ta 2014, fue con­si­de­ra­do un deli­to penal, se ha con­ver­ti­do en una epidemia.

Según los regis­tros ofi­cia­les se pro­du­je­ron entre 2018 y 2019 con 20.638 sui­ci­dios. Muchos de ellos dalits o parias hin­dúes (into­ca­bles) y mazha­bi de cre­cía sij, en su mayo­ría dalits, que se con­vir­tie­ron al sijis­mo (2 %), la cuar­ta mino­ría reli­gio­sa de la India, detrás del hin­duis­mo (85%) el islam (14%) y el cris­tia­nis­mo (2.5%), para aban­do­nar su opro­bio­sa con­di­ción de paria.

Según datos del Acci­den­tal Deaths and Sui­ci­des in India (ADSI) 28 per­so­nas, que depen­den de la agri­cul­tu­ra, se sui­ci­dan por día, lo que repre­sen­ta­ron el 7,4 por cien­to del total nacio­nal. Duran­te 2019, últi­mos datos con­sig­na­dos, unas 10.281 per­so­nas del sec­tor agrí­co­la se sui­ci­da­ron, de total nacio­nal cer­cano a 140 mil. La cifra sui­ci­dios de kisans 2019, fue más baja que la de 2018, que había alcan­za­do a 10.348. Según la mis­ma fuen­te en los últi­mos 20 años, apro­xi­ma­da­men­te unos 300 mil gran­je­ros se han suicidado.

En una pro­tes­ta rea­li­za­da por agri­cul­to­res de Tamil Nadu, uno de los esta­dos más pobres de India, en 2018, los kisans, en cer­ca­nías del par­la­men­to levan­ta­ron una pirá­mi­de con las cala­ve­ras y los hue­sos, de los gran­je­ros que se habían sui­ci­da­do, tras la mayor sequía de los últi­mos 140 años.

Aun­que el núme­ro glo­bal de sui­ci­dios de 2019, es el más alto de los últi­mos cin­co años, a lo que sin duda invo­lu­cra, las polí­ti­cas del gobierno de Modi, con­tra las mino­rías reli­gio­sas, par­ti­cu­lar­men­te la musul­ma­na, ya que las polí­ti­cas del par­ti­do Bha­ra­ti­ya Jana­ta Party. Como leyes como la de la Enmien­da de Ciu­da­da­nía (CAA) pone a muchos ciu­da­da­nos indios, fun­da­men­tal­men­te musul­ma­nes, al bor­de de la expul­sión del país, más allá de haber naci­do en él.

Para con­tra­rres­tar todas las infor­ma­cio­nes res­pec­to a las alar­man­tes tasas de sui­ci­dios de los agri­cul­to­res, el minis­tro de agri­cul­tu­ra Basa­va­na­gow­da Patil, en una con­fe­ren­cia de pren­sa del pasa­do 19 de enero, mien­tras pre­sen­ta­ban una serie de medi­das con las que se pre­ten­den dupli­car los ingre­sos para el sec­tor recién en 2023, adju­di­có la ola de sui­ci­dios de los agri­cul­to­res, no, las polí­ti­cas del gobierno de Modi, sino “a la debi­li­dad men­tal de los cam­pe­si­nos”. Una res­pues­ta afó­ni­ca, cuan­do la tie­rra trema.

*Gua­di Cal­vo es escri­tor y perio­dis­ta argen­tino. Ana­lis­ta Inter­na­cio­nal espe­cia­li­za­do en Áfri­ca, Medio Orien­te y Asia Cen­tral. En Face­book: https://​www​.face​book​.com/​l​i​n​e​a​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​lGC.

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