Méxi­co. El gene­ral Cien­fue­gos y la noche de Iguala

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 25 de enero de 2021

Sub­su­mi­da en la dia­rrea de pla­cer pro­vo­ca­da por el regre­so a la Casa Blan­ca de la man­cuer­na Oba­ma-Biden en los prin­ci­pa­les expo­nen­tes de la comen­to­cra­cia hege­mó­ni­ca local, el refri­to perio­dís­ti­co de la decla­ra­ción de un tes­ti­go pro­te­gi­do de la Fis­ca­lía Gene­ral de la Repú­bli­ca (FGR) por un dia­rio capi­ta­lino ha vuel­to a poner en la ­agen­da públi­ca el caso de los 43 nor­ma­lis­tas de Ayotzi­na­pa dete­ni­dos-des­apa­re­ci­dos en Igua­la los días 26 y 27 de sep­tiem­bre de 2014.

En par­ti­cu­lar, la pro­ba­ble res­pon­sa­bi­li­dad en el hecho de ele­men­tos cas­tren­ses que pres­ta­ban ser­vi­cio en los bata­llo­nes 27 y 41 de Infan­te­ría que com­par­tían cuar­tel en Igua­la y la cade­na de man­do que, por línea ascen­den­te, lle­ga­ba has­ta el enton­ces titu­lar de la Secre­ta­ría de la Defen­sa Nacio­nal, gene­ral Sal­va­dor Cienfuegos.

A la sazón, en su doble con­di­ción de héroe/​villano, trai­dor a la patria/​mártir (estig­ma­ti­za­ción vs. idea­li­za­ción), Cien­fue­gos está atra­pa­do en la coyun­tu­ra en el escán­da­lo polí­ti­co que enfren­ta al pre­si­den­te Andrés Manuel López Obra­dor, al fis­cal gene­ral de la Repú­bli­ca, Ale­jan­dro Gertz Mane­ro, y al Ejér­ci­to como ins­ti­tu­ción, con el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia y la agen­cia anti­dro­gas (DEA) de Esta­dos Uni­dos, a raíz de la des­asea­da deci­sión exprés del titu­lar de la FGR del no ejer­ci­cio de la acción penal con­tra el ex secre­ta­rio de Defen­sa, acu­sa­do ante un tri­bu­nal de Nue­va York de tra­fi­car miles de kilo­gra­mos de cocaí­na, heroí­na, metan­fe­ta­mi­nas y mari­gua­na y de blan­quear dine­ro del nar­co­trá­fi­co, con base en evi­den­cias que, según el jefe del Eje­cu­ti­vo mexi­cano, fue­ron fabricadas.

Como dice John B. Thom­pson, “los escán­da­los polí­ti­cos no se limi­tan a ‘suce­der’: son traí­dos al mun­do”. Y encar­nan, sobre todo, luchas por el poder sim­bó­li­co que la con­fian­za y la repu­tación dan o qui­tan a per­so­na­jes o ins­ti­tu­cio­nes públi­cas. En el caso de marras, la pug­na entre la DEA y AMLO en torno a la reve­la­ción de lo que en el caso Cien­fue­gos se qui­so o no ocul­tar y las estra­te­gias para tra­tar de cubrir­lo o exhi­bir­lo, se vol­vie­ron par­te inte­gral del drama.

Los escán­da­los son polí­ti­co-mediá­ti­cos y se los pue­de com­pren­der como una mani­fes­ta­ción del poder de los medios. Ade­más, son fenó­me­nos poli­sé­mi­cos, es decir, no tie­nen una inter­pre­ta­ción uni­for­me: ésta depen­de de los intere­ses defen­di­dos por cada casa edi­to­rial. Los dis­cur­sos aso­cia­dos con el escán­da­lo pue­den ser legi­ti­ma­do­res del sis­te­ma domi­nan­te o el gobierno de turno, o cues­tio­nar al poder del momen­to y en ese sen­ti­do actuar como ele­men­tos des­es­truc­tu­ran­tes de una hege­mo­nía. Pero pue­den tam­bién fun­cio­nar como ele­men­tos impor­tan­tes para acti­var la memo­ria colec­ti­va de la sociedad.

Un nue­vo escán­da­lo qui­ta al ante­rior. El des­plie­gue en pri­me­ra pla­na del dia­rio Refor­ma el 20 de enero, de una fil­tra­ción publi­ca­da en Pro­ce­so el 12 de julio de 2020 –lo que Edi­son Lan­za deno­mi­na la pres­crip­ción de una pri­mi­cia: la publi­ca­ción con bom­bo y pla­ti­llo de una pri­mi­cia ante­rior con algún reto­que narra­ti­vo o apor­te extra− se plan­teó en el terreno del poder y de la lucha por la opi­nión públi­ca. El obje­ti­vo del perió­di­co opo­si­tor pudo ser man­te­ner al Ejér­ci­to y a Cien­fue­gos en la agen­da públi­ca, pero enfo­ca­dos aho­ra al cri­men de Ayotzinapa/​Iguala, lo que podría tener la inten­ción de debi­li­tar aún más a la ins­ti­tu­ción cas­tren­se, en la que se ha veni­do apo­yan­do López Obra­dor para sus pro­gra­mas guber­na­men­ta­les, para obs­truir y/​o minar la nue­va hege­mo­nía en ges­ta­ción, en vís­pe­ras de los comi­cios de este año.

No obs­tan­te, des­de la pers­pec­ti­va de las víc­ti­mas y la rei­vin­di­ca­ción de la ver­dad jurí­di­ca y la memo­ria his­tó­ri­ca, el tes­ti­mo­nio minis­te­rial de Juan, pre­sun­to líder del gru­po cri­mi­nal Gue­rre­ros Uni­dos (cita­do por ambos medios), abo­na la idea de una ope­ra­ción con­jun­ta de mili­ta­res, poli­cías y nar­co­tra­fi­can­tes en los suce­sos de Igua­la, y en par­ti­cu­lar, sobre la actua­ción del capi­tán José Mar­tí­nez Cres­po (dete­ni­do en noviem­bre pasa­do), el tenien­te Joel Chá­vez, el sol­da­do Eduar­do Mota y otros 15 ele­men­tos de los bata­llo­nes 27 y 41 de infan­te­ría, en la deten­ción-des­apa­ri­ción de un núme­ro inde­ter­mi­na­do de nor­ma­lis­tas de Ayotzi­na­pa −inclui­da la even­tual muer­te en los inte­rro­ga­to­rios de algu­nos de ellos−, todos los cua­les habrían sido entre­ga­dos a una célu­la del gru­po cri­mi­nal cono­ci­da como Los Tilos, que los habría des­ta­za­do, inci­ne­ra­do y disuel­to en ácido.

El sub­se­cre­ta­rio de Gober­na­ción, Ale­jan­dro Enci­nas, vali­dó de hecho los dichos del tes­ti­go Juan, al anun­ciar una denun­cia penal por la fil­tra­ción de sus decla­ra­cio­nes a Refor­ma. A su vez, el titu­lar de la Sede­na, gene­ral Luis Cre­sen­cio San­do­val, seña­ló que si en el cum­pli­mien­to de sus misio­nes “alguno de nues­tros ele­men­tos […] come­te erro­res”, debe­rá res­pon­der por ellos, lo que pare­ce­ría ser una táci­ta acep­ta­ción de la cul­pa­bi­li­dad de un gru­po de sol­da­dos, ofi­cia­les y sus man­dos supe­rio­res en los hechos de Igua­la. Sólo que la tor­tu­ra y la deten­ción-des­apa­ri­ción de per­so­nas no son erro­res, sino que cons­ti­tu­yen deli­tos de lesa huma­ni­dad. Crí­me­nes de Estado.

Se des­mo­ro­na la ver­dad his­tó­ri­ca del ex pro­cu­ra­dor Jesús Muri­llo Karam, fabri­ca­da con el tor­tu­ra­dor y pró­fu­go de la jus­ti­cia Tomás Zerón, con ficha roja de la Inter­pol y pro­te­gi­do por Israel; pero que­da saber si final­men­te la jus­ti­cia alcan­za­rá a los mili­ta­res pro­te­gi­dos por el ex secre­ta­rio de Defen­sa Sal­va­dor Cien­fue­gos –no per­mi­ti­ré que gen­te des­co­no­ci­da inte­rro­gue a mis sol­da­dos, Noti­cie­ros Tele­vi­sa, 5÷10÷15−, inclui­dos sus man­dos de enton­ces, el aho­ra gene­ral José Rodrí­guez Pérez y el supe­rior de éste la noche de Igua­la, gene­ral Ale­jan­dro Saa­ve­dra Hernández.

Fuen­te: https://​www​.jor​na​da​.com​.mx/​2​0​2​1​/​0​1​/​2​5​/​o​p​i​n​i​o​n​/​0​1​5​a​2​pol

FUENTE: Rebe­lion

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