Eco­lo­gía Social. ¿Otra revo­lu­ción verde?

Por Gus­ta­vo Duch, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 26 de enero de 2021.

Datos que incomodan

Todos los movi­mien­tos eco­lo­gis­tas, har­tos de tan­ta con­ta­mi­na­ción, enfer­me­dad y calen­ta­mien­to, han lucha­do con gran entre­ga a favor de la tran­si­ción ener­gé­ti­ca para dejar ente­rra­do, nun­ca mejor dicho, el uso y abu­so de recur­sos fósi­les como el petró­leo, el gas o el carbón.

Ha sido gra­cias a estos esfuer­zos, y a los evi­den­tes y preo­cu­pan­tes des­ór­de­nes cli­má­ti­cos que ya pade­ce­mos, que se ha con­se­gui­do que, prác­ti­ca­men­te, todas las admi­nis­tra­cio­nes favo­rez­can aho­ra ace­le­ra­da­men­te el des­plie­gue de las ener­gías reno­va­bles –sobre todo, la eóli­ca y la solar– como alter­na­ti­va al mode­lo actual. Mi tesis, fácil­men­te erró­nea, me hace pen­sar que de nue­vo nos equi­vo­ca­mos. Digo de nue­vo por­que no hace tan­to lle­gó otra “revo­lu­ción ver­de” para sal­var el des­tino del medio rural y la agri­cul­tu­ra, y no auxi­lió ni una cosa ni la otra. Detec­to aho­ra, con preo­cu­pa­ción, dema­sia­dos parecidos. 

En aque­llos años sesen­ta dije­ron que se tenían que pro­du­cir más ali­men­tos, que se debía ganar en efi­cien­cia y pro­duc­ti­vi­dad. Y para cum­plir con este deseo, tan­to en la agri­cul­tu­ra como en la gana­de­ría se intro­du­je­ron una serie de tec­no­lo­gías que lo harían posi­ble. Las semi­llas híbri­das, las semi­llas trans­gé­ni­cas, los fer­ti­li­zan­tes sin­té­ti­cos, pro­duc­tos quí­mi­cos como los her­bi­ci­das, las hor­mo­nas de cre­ci­mien­to, etc., fue­ron las vari­tas mági­ca de esta revo­lu­ción agrí­co­la. Pero no dije­ron que, con la intro­duc­ción de estas ‘mejo­ras’, el mági­co pro­ce­so de pro­du­cir ali­men­tos solo a par­tir de la ener­gía del Sol y los abo­nos de la gana­de­ría, aca­ba­ría con­vir­tién­do­se en un des­pil­fa­rro de ener­gía y que para pro­du­cir una calo­ría gas­ta­ría­mos diez. Ni que este enfo­que cua­si mili­tar de tra­tar a la tie­rra la deja­ría exte­nua­da. Ni que bue­na par­te de todos estos sumi­nis­tros ‘abso­lu­ta­men­te nece­sa­rios para moder­ni­zar la agri­cul­tu­ra’ ven­drían con la paten­te de una mul­ti­na­cio­nal en el tué­tano y que se tenían que adqui­rir fue­ra de tu fin­ca, com­prar fue­ra de tu comar­ca, fue­ra de tu país, fue­ra de tu con­ti­nen­te. Nadie expli­có enton­ces que muchos de estos recur­sos, como el petró­leo o los fer­ti­li­zan­tes sin­té­ti­cos, son finitos. 

Hace años que las tie­rras no se ven­den en fun­ción de su valor agra­rio, las com­pran más caras las gran­des empre­sas por­ci­nas para poder des­pren­der­se en ellas de sus exce­sos de purines

Por eso me pre­gun­to, ¿a qué lla­ma­mos ener­gías sos­te­ni­bles, reno­va­bles o lim­pias? Si nos refe­ri­mos a la solar o a la eóli­ca debe­ría­mos corre­gir la ter­mi­no­lo­gía por­que si bien es cier­to que el recur­so es reno­va­ble –aun­que te pue­dan hacer pagar por él o aca­be coti­zan­do en bol­sa como los gra­nos bási­cos o el agua – , la tec­no­lo­gía actual (sub­ra­yo, la tec­no­lo­gía actual) de pane­les sola­res o tur­bi­nas eóli­cas no lo es. Depen­de de mate­ria­les mine­ra­les que son fini­tos. Algu­nos con exis­ten­cias poco abun­dan­tes o crí­ti­cas como el litio o el cobal­to y otros muy esca­sos, por algo los bau­ti­za­ron como “tie­rras raras”. En el caso de los moli­nos, leo que una tur­bi­na eóli­ca con­tie­ne más de 300 kilos de neo­di­mio, pro­me­tio y dis­pro­sio, ele­men­tos que son par­te de esta exó­ti­ca fami­lia mine­ral. Y en una pla­ca solar, leo que ‘solo’ el 5% de toda su com­po­si­ción usa estas tie­rras raras, pero el ejer­ci­cio mate­má­ti­co de mul­ti­pli­car este peque­ño por­cen­ta­je por la inmen­sa cifra de pla­cas que se pro­du­cen tam­bién da como resul­ta­do una can­ti­dad altísima. 

Inclu­so en casos de mate­ria­les más comu­nes, como el cobre, el uso cre­cien­te liga­do a estas tec­no­lo­gías lo con­vier­te en un recur­so fácil­men­te ago­ta­ble. Como apun­ta la con­sul­to­ra Wood Mac­ken­zie, “se nece­si­ta­rá un pro­me­dio anual de 450 mil tone­la­das has­ta final de 2021 y de 600 mil tone­la­das por año entre el 2022 y el 2028, aun­que para enton­ces varias minas ya habrán cerra­do por ago­ta­mien­to, gene­ran­do un enca­re­ci­mien­to del pre­cio de este mine­ral”. Otros estu­dios como el The limits of trans­port decar­bo­ni­za­tion under the current growth para­digm afir­man que solo el uso de cobre en la elec­tri­fi­ca­ción de coches ago­ta­ría las reser­vas de este mine­ral en el 2050. Es decir, sin temor a equi­vo­car­nos, pode­mos anti­ci­par la bru­tal ace­le­ra­ción mine­ra que le espe­ra a la Pacha­ma­ma a cuen­ta de la sos­te­ni­bi­li­dad. El perio­dis­ta fran­cés Gui­llau­me Pitron en su libro La gue­rra de los meta­les raros expli­ca que “en el cur­so de los pró­xi­mos trein­ta años, debe­re­mos extraer más mine­ra­les meta­lí­fe­ros de los que la huma­ni­dad ha extraí­do en 70.000 años”.

En tiem­pos del boom de las reno­va­bles, quie­nes mar­can el pre­cio de la tie­rra, diez veces mayor que su valor agra­rio, son inver­so­res que la adquie­ren para huer­tos sola­res o par­ques eólicos

Otra de las carac­te­rís­ti­cas que se repi­te en ambas revo­lu­cio­nes es cómo las dos se impo­nen por la fuer­za a cos­ta de usur­par la sobe­ra­nía rural. La Polí­ti­ca Agra­ria Común que imple­men­tó, y aún la empu­ja la revo­lu­ción ver­de, lo hizo y lo hace des­de los des­pa­chos de Bru­se­las obe­de­cien­do a los lob­bies de las mul­ti­na­cio­na­les que son final­men­te las gran­des bene­fi­cia­das. Aho­ra solo debe­mos sus­ti­tuir Mon­san­to por Glen­co­re o Bayer por Iber­dro­la para enten­der quie­nes son los ver­da­de­ros bene­fi­cia­dos de los nue­vos ‘mono­cul­ti­vos ener­gé­ti­cos’. Más aún, igual que ocu­rre en las Bol­sas de Chica­go o Nue­va York, don­de empre­sas como Car­gill o fon­dos de inver­sión de Gold­man Sachs ven­den cose­chas ima­gi­na­rias de gra­nos bási­cos para espe­cu­lar en cada con­tra­to, los per­mi­sos para par­ques eóli­cos o sola­res tam­bién se subas­tan ale­gre­men­te entre empre­sas, como ACS, Fores­ta­lia, y fon­dos de inver­sión que, muchas veces, ni tan siquie­ra desa­rro­lla­rán nin­gún megawatio.

En manos del libre mer­ca­do, la espe­cu­la­ción que sufre el pre­cio de la tie­rra cam­pe­si­na es otro ejem­plo de todo este des­pro­pó­si­to indus­tria­li­za­dor impul­sa­do por la revo­lu­ción ver­de. Ya hace años que las tie­rras no se ven­den en fun­ción de su valor agra­rio, las com­pran más caras las gran­des empre­sas por­ci­nas para poder des­pren­der­se en ellas de sus exce­sos de puri­nes. Aho­ra, en tiem­pos del boom de las ener­gías reno­va­bles, se repi­te el mis­mo patrón y quie­nes mar­can el pre­cio de la tie­rra, diez veces más cara que su valor agra­rio, son inver­sio­nis­tas que la adquie­ren para huer­tos sola­res o par­ques eólicos. 

Como me comen­ta­ba estos días mi ami­go Adrià, payes agro­eco­ló­gi­co en la comar­ca de l’Anoia (Bar­ce­lo­na), por su fin­ca ya han pasa­do unos seño­res de negro para alqui­lar­le “por cin­cuen­ta años y por mucho dine­ro las hec­tá­reas de tie­rra lla­na y orien­ta­das al sur, las mejo­res para los par­ques sola­res”, le dijeron. 

Y movien­do nega­ti­va­men­te su cabe­za de un lado a otro, Adrià les con­tes­to, “las mejo­res para la huerta”.

Pró­xi­ma entre­ga Gri­tos intestinales.

Fuen­te: https://gustavoduch.wordpress.com/2021/01/25/otra-revolucion-verde‑1 – 2/​, Rebe­lión.

Itu­rria /​Fuen­te

Artikulua gustoko al duzu? / ¿Te ha gustado este artículo?

Share on facebook
Share on Facebook
Share on twitter
Share on Twitter

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *