Para­guay. Habla Gus­ta­vo Fran­quet, de la Gre­mial de Abo­gadxs: Más datos sobre el terro­ris­mo esta­tal del régi­men dic­ta­to­rial stronissta

Por Car­los Azná­rez y María Torre­llas, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 20 de enero de 2021.

Para­guay y sus gober­nan­tes siguen sien­do noti­cia en cuan­to a las con­ti­nuas vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos, ase­si­na­tos de cam­pe­si­nos y aho­ra tam­bién por la masa­cre pro­du­ci­da con­tra dos niñas argen­ti­na y la des­apa­ri­ción for­zo­sa de otra, todas ellas inte­gran­tes de la fami­lia Villal­ba. La impu­ni­dad con que se mue­ve el régi­men pre­si­di­do por el dere­chis­ta Mario Abdó Bení­tez tie­ne su ori­gen en el con­ti­nuis­mo stro­niss­ta (Adol­fo Stroess­ner gober­nó des­pó­ti­ca y cri­mi­nal­men­te duran­te 40 años) y en la ayu­da, escen­cial, del impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano, el sio­nis­mo y varios paí­ses de la Unión Europea. 

Para poder inves­ti­gar in situ lo ocu­rri­do con la des­apa­ri­ción de la niña de 14 años, Cár­men Eli­za­beth Ovie­do Villal­ba, hija de la pri­sio­ne­ra polí­ti­ca del EPP (Ejér­ci­to del Pue­blo Para­gua­yo) Cár­men Villal­ba, via­jó des­de Argen­ti­na una dele­ga­ción de la Gre­mial de Abo­ga­dos y Abo­ga­das, enca­be­za­da por Gus­ta­vo Fran­quet. Allí, como era de espe­rar, sufrie­ron todo tipo vici­si­tu­des y pre­sio­nes repre­si­vas y mediá­ti­cas. De todo ello habla­mos con Fran­quet en esta entrevista.

-Gus­ta­vo, con­ta­nos un poco la peri­pe­cia que fue el via­je a Para­guay. ¿Cuá­les fue­ron los aspec­tos a favor y en con­tra has­ta lle­gar al mili­ta­ri­za­do nor­te para­gua­yo?

-En un pri­mer momen­to ado­le­ci­mos de mucha impro­vi­sa­ción, de mucho impul­so, pero poca pla­ni­fi­ca­ción, eso de algu­na mane­ra hizo que tuvié­ra­mos que reor­ga­ni­zar todo y casi vol­ver a empe­zar. Íba­mos con una idea, esta­ble­cer con­tac­tos con orga­ni­za­cio­nes polí­ti­cas, orga­ni­za­cio­nes de dere­chos huma­nos, orga­ni­za­cio­nes socia­les, que a su vez pudie­ran acer­car­nos, en pri­mer lugar, a gen­te de la zona y nos pudie­ran tam­bién faci­li­tar la lle­ga­da a la pobla­ción de la zona que íba­mos a reco­rrer. Eso no empe­zó así, pero final­men­te, des­pués de varios días rehi­ci­mos todo. Vol­vi­mos a Asun­ción y otro com­pa­ñe­ro, Ger­mán, se fue has­ta otra pobla­ción,San­ta Rosa del Agua­ray, y ahí esta­ble­ci­mos los con­tac­tos como que­ría­mos. Des­de ese momen­to la cosa flu­yó mejor. Lo que se hizo, es que fui­mos a la estan­cia en el cerro Gua­zú, la zona don­de había ocu­rri­do la embos­ca­da en la cual las Fuer­zas de Tareas Con­jun­tas (FTC) del ejér­ci­to para­gua­yo ase­si­na­ron a tres mili­tan­tes del EPP en una embos­ca­da. A par­tir de lo cual el gru­po de Lau­ra Villal­ba y las tres chi­cas que esta­ban con ella, que­da­ron solos. Estos tres insur­gen­tes los esta­ban acom­pa­ñan­do para salir a un lugar pobla­do y asi podrían ini­ciar el camino para vol­ver a su casa en Misiones.

-Para no dejar pasar este hecho,te pre­gun­to ¿estos tres mili­tan­tes del EPP esta­ban acom­pa­ñan­do a las tres chi­cas, a Lau­ra y a las dos niñas, sobre­vi­vien­te del pri­mer ata­que don­de mata­ron a las dos niñas?

-Si, aca hay una secuen­cia que no se inte­rrum­pe, que se ini­cia el 2 de sep­tiem­bre del año pasa­do. El ejér­ci­to, su Inte­li­gen­cia, detec­ta que exis­tía un cam­pa­men­to don­de esta­ban de visi­ta las niñas, fami­lia­res de gue­rri­lle­ros e indi­can apre­sar­los. La pri­me­ra con­se­cuen­cia, es el ase­si­na­to de las niñas argen­ti­nas de 11 años, como ya se sabe. A par­tir de ese momen­to, se ini­cia un tiem­po don­de son per­se­gui­das, ellas y el gru­po con el cual se movían. Ellas no cono­cían el mon­te, ni la zona, ellas nacie­ron en Argen­ti­na y muy lejos de ahí. El caso de Lau­ra, ella nació en Con­cep­ción, pero hace muchos años que vive en Argen­ti­na, y tam­po­co cono­cía la zona. Empie­za la per­se­cu­ción, una autén­ti­ca cacer{ia, y enton­ces los gue­rri­lle­ros bus­can mane­ras de garan­ti­zar la segu­ri­dad y la sali­da de ellas. En ese con­tex­to, en noviem­bre, cuan­do ellas van a ser acom­pa­ña­das por los com­pa­ñe­ros para salir, ahí otra vez se pro­du­ce una embos­ca­da del ejer­ci­to que las venía per­si­guien­do y son ase­si­na­dos los tres. Enton­ces, ellas que­dan solas. Ahí comien­zan las difi­cul­ta­des, se pier­den entre ellas, se arman tres gru­pos: un gru­po de las dos nenas, lue­go Tania de 18 años acom­pa­ñan­do a la her­ma­na de Cár­men Eli­za­beth («Lichi­ta»), Tama­ra Anahí, la pri­ma de ella es decir la her­ma­na melli­za de Lichi­ta, la niña per­di­da y aho­ra víc­ti­ma de des­apa­ri­ción forzosa.

-¿Lichi­ta esta­ba herida?

-Lichi­ta había sido heri­da, Car­men Eli­za­beth Ovie­do Villal­ba, había sido heri­da en la pan­to­rri­lla, ya había cica­tri­za­do, pero tenía difi­cul­ta­des para cami­nar, ren­guea­ba, ayu­da­da por una mule­ta, que pier­de en la embos­ca­da. A raíz de esas difi­cul­ta­des para movi­li­zar­se, ella que­da sola, espe­ran­do a las otras tres que se habían sepa­ra­do por­que habían ido a bus­car agua y comi­da, entre ellas las dos nenas que vol­vie­ron a Argen­ti­na Tania y Ani­ta. Como no se encuen­tran, Lau­ra sale a bus­car­las y ter­mi­na tam­bién per­di­da. Enton­ces que­da por un lado Lau­ra, por otro lado las dos nenas que lle­gan a Argen­ti­na y por otro Lichi­ta que que­da sola en ese lugar.

-Ese mon­te es real­men­te cerra­do y difí­cil de entrar. O sea, que se hayan per­di­do no es casualidad.

-No, el tema es asi, por lo que vimos y enten­de­mos, el mon­te es cerra­do y es fácil per­der­se para quien no cono­ce, de hecho, se per­die­ron. Pero es cier­to que influ­ye en esto el hecho del temor que tenían de ser ase­si­na­das por el ejér­ci­to y el ser­vi­cio de Inte­li­gen­cia con­jun­ta. Deci­mos esto por­que si deja­mos de lado ese temor, es rela­ti­va­men­te fácil salir de mon­te a luga­res abier­tos. El mon­te está rodea­do, el mon­te del cerro, es el cerro que gra­cias a la lucha de los pue­blos indí­ge­nas ha sido con­ser­va­do, enton­ces el mon­te es alto, cerra­do a toda la exten­sión del cerro. El Cerro Gua­zú es par­te de una cade­na de cerros, que a lo lar­go deben ser 10 kiló­me­tros y son 14 mil hec­tá­reas de mon­te. Aho­ra bien, rodean­do el cerro, hay estan­cias, que des­mon­ta­ron mucho en los últi­mos años y hay pobla­ción en zonas de man­cho­nes de mon­te que han que­da­do alre­de­dor del cerro, hay pobla­ción indí­ge­na y estan­cias. Obvia­men­te, ellas podían con­fiar rela­ti­va­men­te en ser ayu­da­das por la pobla­ción y la cer­te­za abso­lu­ta que, si se con­tac­ta­ban con las estan­cias iban a ser denun­cia­das, iban a ser atra­pa­das. Como digo, el mie­do inci­de mucho, por­que lo que hicie­ron las dos nenas y lue­go Lau­ra, fina­men­te fue tomar la deci­sión de ale­jar­se del cerro hacia zonas lla­nas, con man­cho­nes de mon­te, don­de se fue­ron movien­do las dos niñas has­ta alcan­zar pobla­cio­nes indí­ge­nas que las ayu­da­ron. El caso de Lau­ra es simi­lar, ella tam­bién con­tac­ta con gen­te de pobla­cio­nes indí­ge­nas, pero es lle­va­da por la deses­pe­ra­ción, y final­men­te, es atra­pa­da. Quie­re salir de la zona con esta gen­te que tra­ba­ja en la estan­cia, pero final­men­te es atra­pa­da por la poli­cía. Ahí no conoz­co deta­lles, no hablé con Lau­ra, pero si con las dos niñas sobre­vien­tes. El pro­ble­ma con Lichi­ta es este: si ella salió del mon­te o si per­ma­ne­ce ocul­ta en el mon­te. La otra opción es que haya sido atra­pa­da por al FTC y haya sido asesinada.

-En este via­je que hicis­te, en el que char­las­te con gen­te allá, reco­gis­te tes­ti­mo­nios en el cual se pue­da dilu­ci­dar si fue atra­pa­da por civi­les o por uni­for­ma­dos, ¿hay rela­tos que hablan eso y te pre­gun­to si crees que tie­nen veracidad?

-No pudi­mos corro­bo­rar eso, la vera­ci­dad que tie­ne es que lo que dice Lau­ra, hubo una per­so­na que le dijo eso, el tema es que esa per­so­na, noso­tros char­la­mos con ella, lue­go negó haber dicho eso. Esa per­so­na no nos ins­pi­ra con­fian­za en cuan­to a las ver­sio­nes que da. Noso­tros el pro­ble­ma que tuvi­mos es que siem­pre estu­vi­mos acom­pa­ña­dos por la FTC y el ejér­ci­to. Enton­ces, inclu­so se acer­ca­ron en la mayo­ría de los casos, sacan­do a esta per­so­na, siem­pre se acer­ca­ron a noso­tros, para pre­sen­ciar de cer­ca estos encuen­tros. Esta per­so­na nie­ga, como nie­gan todos ahí, pero no sabe­mos si nie­ga por con­vic­ción o por la pre­sen­cia de la FTC.

-¿Vie­ron gen­te ate­mo­ri­za­da por la pre­sen­cia de los mili­cos ahi?, ¿cómo reac­cio­na­ban los pobla­do­res ante vues­tra presencia?

-Sin­ce­ra­men­te, per­so­nas ate­mo­ri­za­das no vimos, en cuan­to a la acti­tud diga­mos, lamen­ta­ble­men­te no lle­va­mos un tra­duc­tor, y allí todos hablan gua­ra­ní. Las per­so­nas ate­mo­ri­za­das no fue­ron las comu­ni­da­des indí­ge­nas, que toman de mane­ra natu­ral la pre­sen­cia de la FTC ahí. Pero la gen­te de las estan­cias sí, siem­pre mani­fies­tan acti­tud de «andá a hablar con el capa­taz», «andá a hablar con el admi­nis­tra­dor», y la pobla­ción ya urba­na, cam­pe­si­na de la zona, ellos si tenían una acti­tud con noso­tros de temor, pre­cau­ción, no que­rer liar­se con noso­tros por temor. Pero tie­ne que ver con la situa­ción de la pre­sen­cia de las FTC en la zona nor­te y todas las con­se­cuen­cias que ha traí­do, como ser el secues­tro, per­se­cu­ción y ase­si­na­to de per­so­nas por ser sos­pe­cho­sas de cola­bo­rar con el EPP. En cuan­to a la situa­ción indí­ge­na, tam­bién hay una cues­tión impor­tan­te a men­cio­nar que ahí tene­mos suer­te, por­que en los luga­res don­de nos movi­mos, los luga­res don­de ocu­rrie­ron los hechos, es una zona por don­de las otras dos nenas encon­tra­ron ayu­da, fue impor­tan­te para las nenas, con la fina­li­dad, o resul­ta­do, de con­se­guir ayu­da, es que la FTC no esta­ba ahí. Pero cuan­do lle­ga­mos noso­tros sí ya se habían ins­ta­la­do en el lugar. A par­tir de la cap­tu­ra de Lau­ra y la infor­ma­ción que tuvie­ron de que las nenas se esca­pa­ron por esa zona, se tras­la­da­ron allí. Y están ins­ta­la­dos en estan­cias y todos los luga­res don­de pasa­ron las niñas. Don­de antes no había FTC aho­ra están. 

-Gus­ta­vo, ¿como vivie­ron uste­des la cam­pa­ña mediá­ti­ca (de los medios hege­mó­ni­cos) que se hizo, y tam­bién las decla­ra­cio­nes macar­tis­tas de los par­ti­dos polí­ti­cos para­gua­yos de dere­cha o de cen­tro, que te acu­sa­ron a vos y a toda la dele­ga­ción de la Gre­mial de ser cola­bo­ra­do­res o acti­vos mili­tan­tes del EPP?

-Todo eso es una locu­ra y por lo que vi, siguen en Para­guay en esa postura, de que la Gremial de Abogados es un elemento ligado al EPP, y que está articulando una campa-​ña inter­na­cio­nal. Algo pare­ci­do a lo que hizo la dic­ta­du­ra mili­tar de Vide­la y Mas­se­ra con lo de la «cam­pa­ña anti­ar­gen­ti­na», en los años 70. Los medios de comu­ni­ca­ción, los polí­ti­cos del sis­te­ma, algu­nos perio­dis­tas, algu­nos ana­lis­tas, algu­nos pro­fe­so­res uni­ver­si­ta­rios que hablan de eso, insis­ten en eso, en que aho­ra hay una cam­pa­ña inter­na­cio­nal. Están los que cri­ti­can al gobierno de no saber cómo mane­jar­se con esta movi­da inter­na­cio­nal y acon­se­jan ser más trans­pa­ren­tes y están los que dicen: «esto es una cam­pa­ña con­tra la glo­rio­sa ban­de­ra para­gua­ya» y nos ponen a noso­tros en el cen­tro de ese fan­ta­sio­so dis­po­si­ti­vo. Den­tro de esa fan­ta­sía tam­bién se nos adju­di­có a noso­tros tener rela­ción con el EPP y hubo publi­ca­cio­nes y comen­ta­rios, que ade­más nacen en las redes socia­les y tie­ne reper­cu­sión en medios de comu­ni­ca­ción. No nos preo­cu­pó dema­sia­do, por­que nos hicie­ron men­ción los com­pa­ñe­ros de ahí que los que hablan son gen­te de ter­cer o cuar­to nivel y mar­gi­na­les. Pero nos advir­tie­ron que estos son prue­bas y ensa­yos. Enton­ces, según como sean reci­bi­dos en la opi­nión públi­ca estos deli­rios, se con­di­cio­na como actúa la fis­ca­lía, que son temi­bles. Ade­más, está la cues­tión de la inter­na feroz entre los Colo­ra­dos, el par­ti­do gober­nan­te y el ante­rior pre­si­den­te (Hora­cio) Car­tes, que es un tipo pode­ro­so que mane­ja el poder ins­ti­tu­cio­nal, judi­cial, fis­cal y demás. Esta per­so­na si bien es una per­so­na de cuar­ta cate­go­ría que empe­zó con esta cam­pa­ña que lue­go se repli­ca por todos lados, es gen­te de Car­tes y ade­más inme­dia­ta­men­te que lan­zan eso por redes socia­les, uno de los dia­rios que es de Car­tes le dio lugar para repro­du­cir esos deli­rios. Pen­sa­mos que evi­den­te­men­te venía en esca­la­da, si la esca­la­da lle­ga a manio­bras de Car­tes como para per­ju­di­car al gobierno actual o para expo­ner­lo a una situa­ción incó­mo­da, había así posi­bi­li­da­des de que los fis­ca­les de Car­tes pudie­ran tomar medi­das con­tra noso­tros. En cuan­to a las FTC, pode­mos decir que se mane­ja­ron con «pro­fe­sio­na­lis­mo» en cuan­to a las órde­nes que tenían, se ve qie tenían órde­nes de no eran inti­mi­dar­nos, ame­na­zar­nos ni nada de eso, sino estar siem­pre enci­ma de nues­tro movi­mien­to. Fue siem­pre así, no solo cuan­do fui­mos al Cerro Gua­zú, sino en los movi­mien­tos de la ciu­dad, en la ruta, siem­pre esta­ban atrás nuestro.

-¿Se con­si­guió con la visi­ta conec­tar con movi­mien­tos de Dere­chos Huma­nos y movi­mien­tos sociales?

-Noso­tros hace muchos años, más de 10, que tra­ba­ja­mos en las cues­tio­nes con los pre­sos polí­ti­cos, con los orga­nis­mos de DDHH de Para­guay. Sabe­mos y cree­mos que, más a par­tir de Lili­ta y María y aho­ra la des­apa­ri­ción de Lichita,se ha gene­ra­do real­men­te una reac­ción posi­ti­va, que noso­tros no acos­tum­bra­mos a ver con otros casos rela­cio­na­dos al EPP o la mili­tan­cia del EPP. En ese sen­ti­do cree­mos que fue impor­tan­te pero no alcan­za. La reac­ción que acos­tum­bra­mos a ver en Argen­ti­na de los orga­nis­mos de DDHH ade­más se visua­li­za en este momen­to. Aho­ra mucho de los orga­nis­mos de DDHH de acá están a la altu­ra de enten­der este tipo de terro­ris­mo de esta­do, esta polí­ti­ca con­tra­in­sur­gen­te de ata­car a los mili­tan­tes. En Para­guay hay seña­les posi­ti­vas, por­que algu­nas orga­ni­za­cio­nes se han pro­nun­cia­do, algu­nas jun­to a orga­ni­za­cio­nes de Argen­ti­na y la Gre­mial de Abo­gadxs. Sí estu­vi­mos en con­tac­to con enti­da­des polí­ti­cas de Para­guay que nos faci­li­ta­ron la posi­bi­li­dad de con­tac­tar abo­ga­dos de con­fian­za y uno de ellos nos acom­pa­ñó en los via­jes al cerro y otra gen­te que con­tac­ta­mos. Cree­mos que fue rela­ti­va­men­te exi­to­so lo que hici­mos, en pri­mer lugar, poner en cono­ci­mien­to a la pobla­ción, par­ti­cu­lar­men­te a la indí­ge­na, aun­que tam­bién a los de las estan­cias, de la situa­ción de la niña desaparecida,y que la está­ba­mos bus­can­do des­de Argen­ti­na, esto no era cono­ci­do. Por­que no hay reper­cu­sión en Para­guay y por­que ade­más esa gen­te no tie­ne mucho acce­so a los medios de comu­ni­ca­ción. Sobre la des­apa­ri­ción de Lichi­ta no hubo nada, no les intere­sa­ba. Que­rían otras cues­tio­nes, como men­cio­na­mos, ligar­nos a EPP, ligar­nos a las peleas del EPP, ligar­nos a la frac­tu­ra del ala judi­cial del EPP, cues­tio­nes fal­sas y fan­ta­sio­sas que no eran del pro­ble­ma cen­tral. El pro­ble­ma cen­tral que es la des­apa­ri­ción de Lichi­ta, no fue abor­da­do por los medios de comu­ni­ca­ción. La gen­te de la zona no tie­ne cono­ci­mien­to de eso, saben de los ope­ra­ti­vos mili­ta­res, saben de algu­nas cues­tio­nes de lo que paso con Lau­ra por­que ella fue dete­ni­da jun­to a gen­te de las comu­ni­da­des, enton­ces la infor­ma­ción cir­cu­la, pero no sabían de la situa­ción de Lichi­ta. Deja­mos asen­ta­da la des­apa­ri­ción, repar­ti­mos afi­ches con la cara de ella, la foto, hemos insis­ti­do en que cual­quier per­so­na que pue­da cola­bo­rar con noso­tros, con ella, la bus­ca­mos des­de Argen­ti­na. Deja­mos con­tac­to en Para­guay como para que esa gen­te se pue­da comu­ni­car con noso­tros para trans­mi­tir infor­ma­ción. Tam­bién al final nos dimos cuen­ta de que como andá­ba­mos con el ejér­ci­to atrás y éra­mos obje­to de pre­sión, eso era con­tra­pro­du­cen­te a las comu­ni­da­des, par­ti­cu­lar­men­te con lo que que­ría­mos hacer, que era dar con­fian­za para que la gen­te pudie­ra hablar y pre­gun­tar enton­ces, a par­tir de allí, con­si­de­ra­mos que era momen­to de reti­rar­nos, Otro ele­men­to que tuvi­mos en cuen­ta antes de ter­mi­nar la misión: se venía una tor­men­ta de llu­via de una sema­na que oca­sio­nó inclu­so, inun­da­cio­nes en la zona, des­bor­de de ríos y eso no nos per­mi­ti­ría tra­ba­jar. Enton­ces eso cons­pi­ró con­tra la comu­ni­ca­ción cara a cara con las comunidades.

-Te que­ría pre­gun­tar, ¿cómo ves la actua­ción del gobierno argen­tino de cara a como se sigue con esto, qué ayu­da están tenien­do de las auto­ri­da­des, está fun­cio­nan­do la posi­bi­li­dad del refugio?

Tuvi­mos cola­bo­ra­ción de dis­tin­tos nive­les del gobierno para mover­nos, movi­li­zar­nos y resol­ver algu­nos pro­ble­mas. Lle­ga­mos allá y tuvi­mos con­tac­to con el cón­sul gene­ral, de Argen­ti­na en Para­guay, el ex dipu­tado José Ramos, del Gru­po de los 8, estu­vi­mos con gen­te de la emba­ja­da que se puso a dis­po­si­ción, y no tuvi­mos nece­si­dad de uti­li­zar­lo, tam­bién se nos dio algún tipo de solu­ción para regre­sar a Argen­ti­na, por­que se habían ago­ta­do los pasa­jes de avión. Enton­ces tuvi­mos una solu­ción para poder regre­sar, den­tro del mar­co del res­pe­to de las medi­das sani­ta­rias con­tra COVID que tuvi­mos que cum­plir. Tam­bién hubo cola­bo­ra­ción con lo de las dos nenas ase­si­na­das, que el cón­sul argen­tino en Para­guay se diri­gió a la fis­ca­lía para obte­ner infor­ma­ción y para que pudie­ran tener acce­so el equi­po de medi­ci­na foren­se, etc. Tam­bién hemos teni­do diá­lo­go posi­ti­vo con DDHH de Can­ci­lle­ría, que se pusie­ron a dis­po­si­ción. Dejo de lado, por­que no es una orga­ni­za­ción ofi­cial, pero si es una ins­ti­tu­ción argen­ti­na, que es la Defen­so­ría de los Dere­chos del Niño y la NIña, Mari­sa Graham, que sí han teni­do acti­tud de ple­na cola­bo­ra­ción en el cur­so de esta inves­ti­ga­ción y denun­cia. Aho­ra bien, ¿qué que­re­mos? res­pec­to del gobierno argen­tino se nece­si­ta una acti­tud públi­ca­men­te enér­gi­ca ante el gobierno para­gua­yo. Aún no se expu­so públi­ca­men­te al gobierno para­gua­yo en acti­tud que no pue­da esca­bu­llir­se. Has­ta aho­ra, se ha esca­bu­lli­do, con la cues­tión del esta­do de dere­cho, la fis­ca­lía, esto y lo otro, se ha esca­bu­lli­do, sacan­do el úni­co comu­ni­ca­do de Argen­ti­na, que fue pro­vo­ca­da por la des­me­su­ra de los mili­ta­res de Para­guay, que prác­ti­ca­men­te decían de Argen­ti­na que era una guar­de­ría y un san­tua­rio, del EPP, cosa que es un deli­rio, pero sacan­do esa comu­ni­ca­ción ini­cial, la acti­tud del gobierno para­gua­yo y del esta­do para­gua­yo de rehuir a la entra­da del equi­po de medi­ci­na foren­se no ha sido, a nues­tro enten­der sufi­cien­te­men­te repu­dia­da por el gobierno argen­tino. Nos pare­ce que hace fal­ta más en ese sen­ti­do. De todas mane­ras, como digo, hemos teni­do cola­bo­ra­ción, hemos teni­do apo­yo para la fami­lia. Sobre el refu­gio, los trá­mi­tes se han hecho, impul­sa­dos por la situa­ción que se ha vivi­do en Para­guay. Da la impre­sión que des­de la fis­ca­lía se ha pro­vo­ca­do una cele­ri­dad de los tiem­pos que nor­mal­men­te sue­len ser moro­sos. Pero aún no está con­ce­bi­do el refu­gio. Debe­ría resol­ver­se aho­ra en enero. Espe­ra­mos que así sea. Cree­mos que sigue sien­do váli­da la con­sig­na de pedir y exi­gir el refu­gio para toda la fami­lia Villal­ba, inclu­yen­do a las dos últi­mas chi­qui­tas que vinie­ron de allá y nece­si­tan refu­gio por la per­se­cu­ción sobre ellas, una es mayor de edad y está sien­do per­se­gui­da públi­ca­men­te por los medios, acu­sa­da de todo, de lo que tie­ne cier­to pudor de acu­sar a las meno­res de edad. Creo que es urgen­te que sal­ga el refu­gio polí­ti­co, garan­ti­za un míni­mo de segu­ri­dad. Mien­tras tan­to tene­mos apo­yo de orga­nis­mos para con­se­guir algu­nas con­di­cio­nes de alo­ja­mien­to por­que obvia­men­te la fami­lia va a tener que salir del lugar don­de está actual­men­te por­que es muy inse­gu­ra, dadas las cir­cuns­tan­cias, viven a pocos metros de la fron­te­ra de Para­guay y eso no es seguro.

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