Pen­sa­mien­to crí­ti­co. Des­de el Ese­qui­bo, el peli­gro de otra gue­rra por el petróleo

Por Geral­di­na Colot­ti, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 19 de enero de 2021.

En esta oca­sión que­re­mos hablar de una dispu­ta fron­te­ri­za, una dispu­ta his­tó­ri­ca que podría ini­ciar una nue­va y devas­ta­do­ra gue­rra de agre­sión por el petro­leo. Esta­mos hablan­do de las aguas del Ese­qui­bo, dispu­tadas entre Guya­na y Vene­zue­la. Un área equi­va­len­te a dos ter­cios de la peque­ña Guya­na, el país de habla ingle­sa más peque­ño de Amé­ri­ca del Sur: el ter­cer esta­do «sobe­rano» más peque­ño de Amé­ri­ca del Sur des­pués de Uru­guay y Surinam.

Tie­ne una pobla­ción de 780.000 habi­tan­tes y cubre 215.000 kiló­me­tros cua­dra­dos. Una anti­gua colo­nia holan­de­sa y lue­go bri­tá­ni­ca, el úni­co país de Amé­ri­ca del Sur que habla inglés. Como siem­pre, para enten­der, es nece­sa­rio recu­rrir a la his­to­ria que, para los pue­blos del sur, es la his­to­ria de la opre­sión colo­nial así como de la opre­sión de cla­ses, para lo cual la redac­ción de Esta­do «sobe­rano» debe ir entre comi­llas: no es de extra­ñar, que la ban­de­ra de una segun­da inde­pen­den­cia sigue sien­do muy actual en Amé­ri­ca Lati­na (y más allá).

Guya­na obtu­vo la inde­pen­den­cia en 1966 y pro­cla­mó la repú­bli­ca en 1970, aun­que per­ma­ne­ció den­tro de la Com­mon­wealth, una orga­ni­za­ción inter­gu­ber­na­men­tal de 54 esta­dos inde­pen­dien­tes, uni­dos ‑todos excep­to Mozam­bi­que y Ruan­da- por la colo­ni­za­ción sufri­da por el Impe­rio Británico.

Un país cuyas deci­sio­nes siguen fuer­te­men­te influen­cia­das por las polí­ti­cas bri­tá­ni­cas y nor­te­ame­ri­ca­nas: con más o menos evi­den­cias depen­dien­do de si va al gobierno el Con­gre­so Nacio­nal del Pue­blo (de dere­cha, siem­pre apo­ya­do por Esta­dos Uni­dos) o el Par­ti­do Pro­gre­sis­ta del Pue­blo, que es de izquier­da, y al que per­te­ne­ce el actual pre­si­den­te Irfaan Ali, el pri­mer pre­si­den­te musul­mán prac­ti­can­te oficial.

Para hacer­se una idea de la pre­sen­cia impe­ria­lis­ta en la zona bas­ta con saber que exis­te una orga­ni­za­ción lla­ma­da Guya­naU­sa, que pro­mue­ve la inte­gra­ción de Guya­na con Esta­dos Uni­dos. ¿Por­que? Por­que más de 100.000 gua­ya­ne­ses tie­nen doble ciu­da­da­nía y los gua­ya­ne­ses que resi­den en los Esta­dos Uni­dos son apro­xi­ma­da­men­te 350.000, o un ter­cio de la pobla­ción total. Y por­que la influen­cia de EE.UU., a la que Rei­no Uni­do otor­gó el uso de sus puer­tos en Suda­mé­ri­ca, inclui­dos los ubi­ca­dos en Guya­na, ya duran­te la Segun­da Gue­rra Mun­dial, nun­ca ha cesa­do, dada la fuer­te con­ti­nui­dad de la rela­ción espe­cial exis­ten­te entre los EE.UU. y Gran Bretaña.

Para com­pren­der los orí­ge­nes de la dispu­ta del Ese­qui­bo y su impac­to en el pre­sen­te, te pedi­mos que sigas, con un poco de pacien­cia, las prin­ci­pa­les eta­pas que la han carac­te­ri­za­do. La pri­me­ra dis­tor­sión colo­nial se ori­gi­nó el 3 de octu­bre de 1899. En ese momen­to, se fir­mó en París el lla­ma­do Lau­do Arbi­tral, cons­ti­tui­do por un tri­bu­nal crea­do dos años antes sobre la base del Tra­ta­do de Arbi­tra­je de Washing­ton, en el que Esta­dos Uni­dos, en repre­sen­ta­ción de Vene­zue­la , por un lado, y el Rei­no Uni­do como pro­pie­ta­rio de la enton­ces colo­nia de Gua­ya­na Bri­tá­ni­ca (aho­ra Repú­bli­ca Coope­ra­ti­va de Guya­na), por otro lado, había acor­da­do lle­var a un tri­bu­nal de arbi­tra­je inter­na­cio­nal la dispu­ta sobre la fron­te­ra oes­te de la colo­nia bri­tá­ni­ca, y al este de Vene­zue­la. Vene­zue­la ya era enton­ces inde­pen­dien­te, pero no fue con­vo­ca­da para una solu­ción amis­to­sa a la dispu­ta terri­to­rial. Estu­vo repre­sen­ta­do por las poten­cias coloniales.

En defi­ni­ti­va, el fallo fue a favor del Rei­no Uni­do que se adju­di­có el terri­to­rio que Vene­zue­la ya lla­ma­ba Gua­ya­na Esse­qui­ba, y que se exten­día por 159.500 kiló­me­tros cua­dra­dos al oes­te del río Ese­qui­bo (cier­ta­men­te no un nom­bre inglés). En ese momen­to, Vene­zue­la pro­tes­tó de inme­dia­to, citan­do vicios de for­ma. Sin embar­go, fue solo en 1962 que logró lle­var su pro­tes­ta a la ONU, pro­por­cio­nan­do evi­den­cia docu­men­tal de sus razones.

La soli­ci­tud fue acep­ta­da y dio lugar a el Acuer­do de Gine­bra el 17 de febre­ro de 1966, fir­ma­do por Vene­zue­la y los repre­sen­tan­tes de la Gua­ya­na Bri­tá­ni­ca, pró­xi­ma a lograr la inde­pen­den­cia. Ese acuer­do sigue vigen­te aun­que sea tran­si­to­rio ante un acuer­do defi­ni­ti­vo y con­sen­sua­do, que Vene­zue­la sigue pidien­do inclu­so ahora.

El asun­to que­dó en manos del Secre­ta­rio Gene­ral de las Nacio­nes Uni­das, fren­te a quien Vene­zue­la y Guya­na, lue­go de la inde­pen­den­cia de este últi­mo, deci­die­ron nom­brar un media­dor en la figu­ra de un «buen ofi­cian­te» que fue iden­ti­fi­ca­do en el jamai­cano Nor­man Gir­van, des­apa­re­ci­do en abril de 2014. Des­de enton­ces, el tema ha que­da­do pen­dien­te, o más bien suje­to a inje­ren­cias inter­na­cio­na­les debi­do a los gigan­tes­cos intere­ses exis­ten­tes en la zona.

La peque­ña Guya­na, cuya eco­no­mía, basa­da en la caña de azú­car, el banano, el coco y otras fru­tas tro­pi­ca­les, así como la pes­ca de maris­cos, depen­de del capi­tal extran­je­ro y tie­ne el coro­la­rio clá­si­co de los paí­ses depen­dien­tes: pobre­za gene­ra­li­za­da, corrup­ción, ausen­cia de infra­es­truc­tu­ra, deu­da públi­ca muy alta, indus­tria muy peque­ña basa­da prin­ci­pal­men­te en ron, pcer­ve­za y azú­car; y robo de los recur­sos pre­cio­sos que posee, como la bau­xi­ta, el oro y los diamantes.

Sin embar­go, des­de 2008, Exxon Mobil, una de las prin­ci­pa­les mul­ti­na­cio­na­les petro­le­ras esta­dou­ni­den­ses de impor­tan­cia mun­dial, que ope­ra en el mer­ca­do euro­peo bajo la mar­ca Esso, ha comen­za­do arbi­tra­ria­men­te a per­fo­rar en la dispu­tada zona de Esequibo.

De inme­dia­to, los gran­des medios entre­ga­ron pro­yec­cio­nes del Fon­do Mone­ta­rio Inter­na­cio­nal, según las cua­les, para el 2025, habría un ingre­so de 5 mil millo­nes de dóla­res, per­mi­tien­do al peque­ño país fron­te­ri­zo con Vene­zue­la y Bra­sil, un cre­ci­mien­to 14 veces mayor que el de Chi­na. Cifras asom­bro­sas que con­ver­ti­rían a Ese­qui­bo en el área con las mayo­res reser­vas de petró­leo per cápi­ta del mundo.

Recor­de­mos que, en la actua­li­dad, Vene­zue­la cuen­ta con las mayo­res reser­vas cer­ti­fi­ca­das de petró­leo del mun­do, ade­más de oro, dia­man­tes, col­tán y otros recur­sos sobre los que el impe­ria­lis­mo esta­dou­ni­den­se pre­ten­de poner las manos, como lo hizo duran­te los gobier­nos de la IV Repú­bli­ca que se tur­na­ron en el poder antes de la vic­to­ria de Chá­vez en las elec­cio­nes de 1998.

Como vemos, la pre­gun­ta no es insig­ni­fi­can­te. Exxon Mobil, al igual que otras mul­ti­na­cio­na­les que no han acep­ta­do el mon­to pro­pues­to por Chá­vez como com­pen­sa­ción por las nacio­na­li­za­cio­nes lle­va­das a cabo en Vene­zue­la, ha abier­to dispu­tas mul­ti­mi­llo­na­rias en tri­bu­na­les arbi­tra­les inter­na­cio­na­les, cuya natu­ra­le­za no es muy dife­ren­te a la de la cor­te que dio lugar al Lau­do Arbi­tral de París en 1899.

Intere­ses gigan­tes que están en el cen­tro de la far­sa de la “inves­ti­du­ra” por par­te de Esta­dos Uni­dos del auto­pro­cla­ma­do «pre­si­den­te inte­ri­no» de Vene­zue­la, Juan Guai­dó, quien así se ha roba­do la prin­ci­pal refi­ne­ría de Vene­zue­la, que tie­ne su sede en Esta­dos Uni­dos, Cit­go. Un robo per­mi­ti­do por el blo­queo eco­nó­mi­co-finan­cie­ro, impues­to por Esta­dos Uni­dos y Euro­pa, en cuyos ban­cos ‑espe­cial­men­te bri­tá­ni­cos- se man­tie­ne ile­gal­men­te el oro vene­zo­lano. Y es de estos días, la noti­cia de que el títe­re Guai­dó ven­de­rá Cit­go para pagar la com­pen­sa­ción de otra gran mul­ti­na­cio­nal, Cristallex.

Mien­tras tan­to, el 11 de enero, el almi­ran­te esta­dou­ni­den­se Craig Faller, jefe del Coman­do Sur, lle­gó a Guya­na para una visi­ta de tres días, como par­te de las manio­bras con­jun­tas de los guar­da­cos­tas de Esta­dos Uni­dos y Guya­na, deci­di­das el 8 de enero. Vene­zue­la ha denun­cia­do esta nue­va inje­ren­cia peli­gro­sa, que tien­de una vez más a la con­ti­nua­ción de la polí­ti­ca de hechos con­su­ma­dos deci­di­da por Trump y que, con toda pro­ba­bi­li­dad, tam­bién será eje­cu­ta­da por Biden.

El 31 de enero de 2018, el secre­ta­rio gene­ral de la ONU, Anto­nio Gute­rres, anun­ció que tras­la­da­ría la con­tro­ver­sia a la Cor­te Inter­na­cio­nal de Jus­ti­cia, sin nom­brar, no obs­tan­te, un nue­vo media­dor entre las partes.

El 18 de diciem­bre de 2020, la Cor­te se decla­ró com­pe­ten­te para deci­dir sobre la vali­dez del lau­do arbi­tral de 1899, dispu­tado en cam­bio por Vene­zue­la. En unos días habrá una audien­cia deli­be­ra­ti­va. El gobierno boli­va­riano ha pro­tes­ta­do, esta­ble­ci­do por decre­to una zona espe­cial a lo lar­go de la dispu­tada fron­te­ra, ha aler­ta­do a la Fuer­za Arma­da Nacio­nal Boli­va­ria­na y ha lan­za­do una amplia dis­cu­sión en el país, que invo­lu­cra a juris­tas, aca­dé­mi­cos y, por supues­to, las estruc­tu­ras del poder popular. .

Tam­bién hay que recor­dar que, en un video fil­tra­do el año pasa­do, la emi­sa­ria de Guai­dó en Lon­dres, pro­me­tió al gobierno bri­tá­ni­co la cesión de los dere­chos sobre Ese­qui­bo a cam­bio de apo­yar al auto­pro­cla­ma­do y su ban­da de ladrones.

Pero, des­de Gran Bre­ta­ña, el res­pal­do legal a la tesis vene­zo­la­na pro­vino de un abo­ga­do ita­lo-inglés, Ugo Giu­lia­ni quien, en 2018, había des­cu­bier­to los mapas ori­gi­na­les, ocul­ta­dos y fal­si­fi­ca­dos por el impe­ria­lis­mo des­de entonces.

Un tema can­den­te, como pode­mos ver, en el con­tex­to de la cri­sis mun­dial y la dispu­ta entre el impe­ria­lis­mo nor­te­ame­ri­cano y el cam­po de fuer­zas que en cam­bio se mue­ve en el con­tex­to de un mun­do mul­ti­cén­tri­co y mul­ti­po­lar alre­de­dor de Chi­na, y en el que se ubi­ca Vene­zue­la Boli­va­riano. Un tema que tam­bién con­cier­ne a las rela­cio­nes de soli­da­ri­dad que esta­ble­cen Cuba y Vene­zue­la con los paí­ses del Cari­be en el con­tex­to de Cari­com, orga­ni­za­ción en la que Esta­dos Uni­dos inten­ta influir des­de hace tiempo.

Los perió­di­cos de la dere­cha vene­zo­la­na y sus par­ti­da­rios en Euro­pa han dado a cono­cer mien­tras tan­to que Biden habría invi­ta­do a su asun­ción, no al legí­ti­mo repre­sen­tan­te del gobierno boli­va­riano, sino al fal­so can­ci­ller de Guai­dó, Car­los Vec­chio. Esta sema­na, habrá un nue­vo pro­nun­cia­mien­to de los paí­ses euro­peos. Mien­tras tan­to, Trump se pre­pa­ra para atrin­che­rar­se en Flo­ri­da, el cen­tro de des­es­ta­bi­li­za­ción de los ricos anti­cas­tris­tas y antichavitas.

Itu­rria /​Fuen­te

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