Pana­má. Memo­ria. Recor­dan­do a los héroes y már­ti­res de enero de 1964

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 10 de enero de 2021.

Acto en con­me­mo­ra­ción de enero de 1964, en home­na­je al pue­blo, sus héroes y már­ti­res. Des­de Chi­tré, Herre­ra. 8 de enero de 2021.

Comu­ni­ca­do del Fren­te Amplio por la Demo­cra­cia (FAD)

Este 9 de enero con­me­mo­ra­mos el 57 Ani­ver­sa­rio de la Glo­rio­sa Ges­ta de 1964, inol­vi­da­ble jor­na­da de lucha de la juven­tud, los estu­dian­tes y el pue­blo tra­ba­ja­dor pana­me­ño que nos dio un sitial en el mapa­mun­di de la dig­ni­dad y de la lucha por la libe­ra­ción nacio­nal de los pueblos.

A la san­gre derra­ma­da de los héroes y már­ti­res caí­dos le debe­mos que no haya encla­ve colo­nial en el cen­tro de nues­tro terri­to­rio, es decir, ni gober­na­dor, ni admi­nis­tra­do­res, ni tri­bu­na­les, ni cár­ce­les, ni poli­cías extran­je­ros, ni 14 bases mili­ta­res grin­gas ni otro idio­ma ofi­cial. El Canal es pana­me­ño y barri­mos los últi­mos ves­ti­gios de colonialismo.

Pero aún la lucha sigue por hacer valer nues­tra sobe­ra­nía y ple­na inde­pen­den­cia, aho­ra más que nun­ca que con­me­mo­ra­mos el Bicen­te­na­rio de la Inde­pen­den­cia de Pana­má de Espa­ña, lide­ra­da por el Liber­ta­dor Simón Bolí­var en epo­pe­ya gran­dio­sa. Nue­vas cade­nas que nos atan hay que rom­per, las cade­nas del neo­co­lo­nia­lis­mo y su mode­lo neo­li­be­ral. El Canal, por el que se sacri­fi­có el pue­blo, ha pasa­do a manos de la oli­gar­quía y sus usu­fruc­tos han ser­vi­do para enri­que­cer aún más a la éli­te eco­nó­mi­ca, apun­ta­lar su sis­te­ma de domi­na­ción, favo­re­cer el clien­te­lis­mo polí­ti­co y no así para aten­der las ver­da­de­ras nece­si­da­des del pue­blo. Apar­te, per­sis­te el mal lla­ma­do Pac­to de Neu­tra­li­dad que, según sus pro­pios fir­man­tes, nos colo­ca bajo el para­guas del Pen­tá­gono, se man­tie­nen acuer­dos nefas­tos como el Salas-Bec­ker y otros, se nego­cian con los grin­gos bases mili­ta­res encu­bier­tas y se cede sobe­ra­nía a las gran­des cor­po­ra­cio­nes que emer­gen como poder real glo­bal, tal como se ha demos­tra­do hoy con el nego­cia­do de las vacunas.

Este 9 de enero se cum­plen 10 meses de la lle­ga­da ofi­cial del virus a Pana­má y la situa­ción en vez de mejo­rar empeo­ra. La pan­de­mia, ade­más de vio­len­tar los dere­chos de los tra­ba­ja­do­res y del pue­blo, de res­trin­gir dere­chos fun­da­men­ta­les, ha ser­vi­do para que los gober­nan­tes, polí­ti­cos y empre­sa­rios corrup­tos se enri­quez­can aún más y se apres­ten a impo­ner nue­vos nego­cia­dos como el de las vacu­nas sin impor­tar­le los más de 4,300 muer­tos, más de 270 mil con­ta­gia­dos, más de 50 mil casos acti­vos y más de 2,300 hospitalizados.

El monu­men­to a los héroes del 9 de Enero de 1964 es sagrado

La lla­ma eter­na que recuer­da el infaus­to suce­so que dio ini­cio a la expul­sión final de las tro­pas de ocu­pa­ción yan­qui del terri­to­rio nacio­nal, debe ser la mues­tra más fir­me de nues­tro agra­de­ci­mien­to a los que inmo­la­ron su vida por la inte­gra­ción del terri­to­rio patrio.

  • César A. Villarreal
El monumento a los Mártires del 9 de Enero, ubicado en la Plaza del Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, antigua Escuela Secundaria de Balboa, cuenta con 21 columnas con placas que llevan los nombres de los 21 mártires. Foto: Cortesía.
El monu­men­to a los Már­ti­res del 9 de Enero, ubi­ca­do en la Pla­za del Cen­tro de Capa­ci­ta­ción Asca­nio Aro­se­me­na, anti­gua Escue­la Secun­da­ria de Bal­boa, cuen­ta con 21 colum­nas con pla­cas que lle­van los nom­bres de los 21 már­ti­res. Foto: Cortesía.

Hace cin­cuen­tai­sie­te años, dos­cien­tos cin­cuen­ta ado­les­cen­tes del Ins­ti­tu­to Nacio­nal, cuyas eda­des fluc­tua­ban entre die­ci­sie­te y die­cio­cho años, entra­mos al encla­ve colo­nial deno­mi­na­do Zona del Canal de Pana­má, que los yan­quis admi­nis­tra­ban a per­pe­tui­dad como si fue­ran sobe­ra­nos, gra­cias al opro­bio­so Tra­ta­do Hay-Bunau Vari­lla.Ver­sión impre­saAquel jue­ves, glo­rio­so y fatí­di­co, nos enca­mi­na­mos en silen­cio, teme­ro­sos e inse­gu­ros, aun­que pro­te­gi­dos por el indes­truc­ti­ble veloace­ra­do de la insig­nia patria, al arro­gan­te Cole­gio Supe­rior de Bal­boa, don­de jóve­nes yan­quis, pro­te­gi­dos por sus padres, ele­va­ron la ban­de­ra de las estre­llas y lis­to­nes rojos que reafir­ma­ba la sobe­ra­nía que la nación impe­rial ejer­cía sobre el terri­to­rio zoneíta.

Nues­tro silen­cio y temor esta­ba refren­da­do por la legis­la­ción extran­je­ra, que no per­mi­tía mani­fes­ta­cio­nes en las inme­dia­cio­nes del canal y las expe­rien­cias ante­rio­res que habían demos­tra­do lo impla­ca­ble de las auto­ri­da­des colo­nia­les ante tales manifestaciones.

A las fal­das de la coli­na don­de se yer­gue el Edi­fi­cio Admi­nis­tra­ti­vo del Canal, nos reagru­pa­mos y con­tem­pla­mos al pelo­tón de poli­cías en arreos de refrie­ga que como valla nos sepa­ra­ban del Cole­gio Secundario.Con paso len­to, pero deci­di­do, nos acer­ca­mos al pelo­tón que rápi­da­men­te orga­ni­zó, con­jun­ta­men­te con nues­tra diri­gen­cia, la mane­ra median­te la cual mani­fes­ta­ría­mos nues­tra repul­sa a los jóve­nes extran­je­ros que no per­mi­tían que en un edi­fi­cio públi­co hon­dea­ran ambas banderas.

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