Cuba. Hoy como hace 62 años, con­tra vien­to y marea, va.

Por Gabriel Maz­za­ro­vich, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 3 de enero de 2021. 

Hace 62 años, un 1º de enero de 1959, triun­fó la Revo­lu­ción Cuba­na. Los bar­bu­dos enca­be­za­dos por Fidel Cas­tro entra­ban a La Haba­na y coro­na­ban la vic­to­ria del pue­blo cubano sobre una de las dic­ta­du­ras más terri­bles cono­ci­das has­ta enton­ces en nues­tro continente.

Comen­za­ba la edi­fi­ca­ción de un pro­ce­so que las y los cuba­nos lla­man Revo­lu­ción, así con mayús­cu­las, y noso­tros con ellos.

A esa Revo­lu­ción le han escri­to poe­sías y le han can­ta­do can­cio­nes en todos los géne­ros musi­ca­les ima­gi­na­bles, una can­ción de rock and roll dice: “Pue­de que algún mache­te se enre­de en la male­za, pue­de que algu­nas noches las estre­llas no quie­ran salir, pue­de que con tus bra­zos haya que abrir la sel­va, pero a pesar de los pesa­res, como sea, Cuba va”.

Y hace 62 años que es así. Esa Revo­lu­ción a la que nues­tro Rod­ney Aris­men­di defi­nió como “un escán­da­lo teó­ri­co” y un cam­bio en cali­dad en la lucha eman­ci­pa­to­ria de nues­tros pue­blos lati­no­ame­ri­ca­nos por­que mar­có el comien­zo de la segun­da y defi­ni­ti­va inde­pen­den­cia. Es muy impor­tan­te cali­brar la impor­tan­cia de Cuba y su Revo­lu­ción para todas y todos los lati­no­ame­ri­ca­nos que lucha­mos por un hori­zon­te supe­ra­dor del capi­ta­lis­mo. Pero antes, hay que seña­lar lo que impli­ca para las y los cuba­nos la Revo­lu­ción, su Revolución.

Las y los cuba­nos saben, has­ta los más crí­ti­cos, que no habría Cuba sin Revo­lu­ción. En Cuba, Revo­lu­ción, no es sólo liber­tad e igual­dad, es decir demo­cra­cia, por pri­me­ra vez en la his­to­ria, por sobre todas las cosas es inde­pen­den­cia, es sobe­ra­nía. Sin Revo­lu­ción, Cuba sería lo que era, una colo­nia yan­qui, con la tra­ge­dia social y huma­na de Hai­tí. Eso era lo que le reser­va­ba a Cuba el capi­ta­lis­mo. Eso evi­tó y evi­ta la Revo­lu­ción. En Cuba, Revo­lu­ción es dig­ni­dad, por eso resis­ten, hace ya 62 años.

Fidel el 1° de mayo de 2000 en una situa­ción muy difí­cil defi­nió el con­cep­to de la Revo­lu­ción para los cubanos:

“Revo­lu­ción es sen­ti­do del momen­to his­tó­ri­co; es cam­biar todo lo que debe ser cam­bia­do; es igual­dad y liber­tad ple­nas; es ser tra­ta­do y tra­tar a los demás como seres huma­nos; es eman­ci­par­nos por noso­tros mis­mos y con nues­tros pro­pios esfuer­zos; es desa­fiar pode­ro­sas fuer­zas domi­nan­tes den­tro y fue­ra del ámbi­to social y nacio­nal; es defen­der valo­res en los que se cree al pre­cio de cual­quier sacri­fi­cio; es modes­tia, desin­te­rés, altruis­mo, soli­da­ri­dad y heroís­mo; es luchar con auda­cia, inte­li­gen­cia y rea­lis­mo; es no men­tir jamás ni vio­lar prin­ci­pios éti­cos; es con­vic­ción pro­fun­da de que no exis­te fuer­za en el mun­do capaz de aplas­tar la fuer­za de la ver­dad y las ideas. Revo­lu­ción es uni­dad, es inde­pen­den­cia, es luchar por nues­tros sue­ños de jus­ti­cia para Cuba y para el mun­do, que es la base de nues­tro patrio­tis­mo, nues­tro socia­lis­mo y nues­tro internacionalismo”.

La Revo­lu­ción no ha teni­do un segun­do de tre­gua en estos 62 años. El amor de la mayo­ría de su pue­blo, arro­pa­do por el cari­ño y la soli­da­ri­dad de los pue­blos de Nues­tra Amé­ri­ca y del mun­do, ha enfren­ta­do el odio del impe­ria­lis­mo yan­qui y de la oli­gar­quía san­gui­na­ria que fue des­pla­za­da del poder y que sue­ña con res­ta­ble­cer sus pri­vi­le­gios mima­da y finan­cia­da gene­ro­sa­men­te en Miami.

La Revo­lu­ción tuvo que enfren­tar el hos­ti­ga­mien­to per­ma­nen­te y la agre­sión cons­tan­te. Los cien­tos de actos terro­ris­tas orga­ni­za­dos y finan­cia­dos por la CIA. La inva­sión de Pla­ya Girón, derro­ta­da en 72 horas. Como res­pues­ta a esa esca­la­da el pue­blo cubano radi­ca­li­zó la Revo­lu­ción y la pro­cla­mó socialista.

Y vino el blo­queo, terri­ble. Nin­gún pue­blo ha sido blo­quea­do así, duran­te tan­to tiem­po, y la res­pues­ta, una vez más fue la uni­dad, social y polí­ti­ca del pue­blo, y como si fue­ra poco, la crea­ción del Par­ti­do Comu­nis­ta de Cuba y su defi­ni­ción mar­xis­ta-leni­nis­ta. El Par­ti­do Comu­nis­ta de Cuba nació como sín­te­sis polí­ti­ca de la uni­dad del pue­blo cubano en Revo­lu­ción y reco­ge la tra­di­ción his­tó­ri­ca de José Mar­tí. Es mar­xis­ta leni­nis­ta, por supues­to, pero es mar­tiano y con orgullo.

Eso es lo que no le per­do­nan a la Revo­lu­ción Cuba­na el impe­ria­lis­mo y la reac­ción inter­na­cio­nal: la deci­sión de no ren­dir­se nuca, de no claudicar.

En estos 62 años la Revo­lu­ción cuba­na ha cum­pli­do lo que asu­mió como com­pro­mi­so ante su pue­blo. El pro­gra­ma del Mon­ca­da, por el que se levan­tó el pue­blo cubano ente­ro, fue cum­pli­do a caba­li­dad, pun­to por pun­to. Refor­ma agra­ria, salud y edu­ca­ción para todos, reco­no­ci­mien­to e impul­so, por pri­me­ra vez en la his­to­ria de la igual­dad de la mujer, «la revo­lu­ción en la revo­lu­ción», la lla­ma­ba Fidel.

Y aquí habría que agre­gar un lar­go etcé­te­ra, el impul­so a la cul­tu­ra, la edu­ca­ción supe­rior más exten­di­da del con­ti­nen­te, el desa­rro­llo de la cien­cia, que por ejem­plo hace que hoy Cuba sea el úni­co país del ter­cer mun­do que está desa­rro­llan­do su vacu­na con­tra el COVID 19 y que vaya a inmu­ni­zar a todo su pue­blo con vacu­na propia.

Y, ade­más, Cuba fue y es soli­da­ri­dad, huma­nis­mo lle­va­do a la acción con­cre­ta. Los médi­cos cuba­nos lle­va­ron salud a cien­tos de paí­ses, con la Ope­ra­ción Mila­gro, con los hos­pi­ta­les en Hai­tí, con­tra el Ébo­la. La alfa­be­ti­za­ción cuba­na ayu­dó a millo­nes a apren­der a leer y escri­bir. Cuba fue refu­gio y sal­vó la vida de dece­nas de miles de lati­no­ame­ri­ca­nos en la noche oscu­ra de las dic­ta­du­ras fascistas.

Cuba fue a Ango­la, enfren­tó al impe­ria­lis­mo y con­tri­bu­yó a su inde­pen­den­cia, a la de Nami­bia y Mozam­bi­que, y a la caí­da del Apartheid en la Sud Afri­ca racis­ta, hecho que Nel­son Man­de­la reco­no­ció al salir de déca­das de cár­cel via­jan­do a Cuba para abra­zar a Fidel. Cuba tam­bién es apor­te deci­si­vo para la cons­truc­ción de la paz, en Gua­te­ma­la y en El Sal­va­dor y más ade­lan­te en Colom­bia. Y Cuba es nue­va­men­te soli­da­ri­dad ejem­plar con sus bri­ga­das médi­cas des­ple­ga­das en el mun­do para apo­yar a la lucha con­tra el COVID 19.

La Revo­lu­ción cuba­na es imper­fec­ta, como toda obra huma­na. La crí­ti­ca a su pro­pia Revo­lu­ción ha sido y es otra de las carac­te­rís­ti­cas de ese pro­ce­so pro­fun­da­men­te popu­lar. En dife­ren­tes perío­dos his­tó­ri­cos y tam­bién en el presente.

Cuba enfren­ta hoy una situa­ción eco­nó­mi­ca y social muy difí­cil, agra­va­da por el blo­queo, que el gobierno de Donald Trump ha recru­de­ci­do a nive­les mise­ra­bles, lle­gan­do inclu­so a prohi­bir la com­pra de insu­mos médi­cos en medio de la pan­de­mia, pero tam­bién por erro­res pro­pios y retra­sos en la cons­truc­ción de las bases de una nue­va socie­dad, que han sido dis­cu­ti­dos públi­ca­men­te en el VII Con­gre­so del Par­ti­do Comu­nis­ta de Cuba, en el pro­ce­so de refor­ma de la Cons­ti­tu­ción y lo están sien­do aho­ra hacia el VIII Con­gre­so Partidario.

A los pro­ble­mas comu­nes de otros paí­ses de nues­tro con­ti­nen­te la migra­ción eco­nó­mi­ca, el impac­to de las reme­sas, el inter­cam­bio eco­nó­mi­co des­igual, etc., Cuba le agre­ga los de la cons­truc­ción de una socie­dad nueva.

Como si esto fue­ra poco la Revo­lu­ción tie­ne tam­bién el enor­me desa­fío de pro­ce­sar el rele­vo de la gene­ra­ción his­tó­ri­ca que la enca­be­zó. Miguel Díaz Canel, el pre­si­den­te de Cuba, suce­dió nada más y nada menos que a Raúl Cas­tro, uno de los jefes de la Revolución.

La gene­ra­ción his­tó­ri­ca que se sobre­pu­so al ase­si­na­to o caí­da en com­ba­te de varios de sus prin­ci­pa­les cua­dros como Abel San­ta­ma­ría en el Mon­ca­da, Frank Pais en la lucha clan­des­ti­na, Cami­lo Cien­fue­gos lue­go del triun­fo, el Che en Boli­via, y más acá en el tiem­po Celia Sán­chez y Mel­ba Her­nán­dez, Hay­dee San­ta­ma­ría, Vil­ma Espín, Almei­da Bos­que y nada menos que Fidel; aho­ra cum­ple uno de los pasos más difí­ci­les en todos los pro­ce­sos revo­lu­cio­na­rios: ase­gu­rar su con­ti­nui­dad y su pro­yec­ción futura.

No somos fis­ca­les de otros pue­blos, nos para­mos ante la reali­dad del mun­do des­de una posi­ción de prin­ci­pios: el res­pe­to a la sobe­ra­nía y la auto­de­ter­mi­na­ción de los pue­blos, la no inje­ren­cia y eso en Amé­ri­ca Lati­na impli­ca una defi­ni­ción antim­pe­ria­lis­ta. La sobe­ra­nía y la auto­de­ter­mi­na­ción inclu­yen el res­pe­to a la deci­sión sobe­ra­na de un pue­blo de cons­truir otro sis­te­ma social y político.

Ese aspec­to a veces es sos­la­ya­do, cuan­do no ocul­ta­do, deliberadamente.

Cuba tie­ne dere­cho a su inde­pen­den­cia y tam­bién tie­ne dere­cho a su Revo­lu­ción y al socia­lis­mo. Nues­tra posi­ción ante Cuba se resu­me, his­tó­ri­ca­men­te, en tres pala­bras: soli­da­ri­dad, soli­da­ri­dad y más soli­da­ri­dad. Esta­mos con Cuba y su Revolución.

Cuba, su pue­blo y su revo­lu­ción se han gana­do el dere­cho de deci­dir su des­tino. Y es en defen­sa de ese dere­cho, gana­do con heroís­mo y dig­ni­dad, que expre­sa­mos nues­tra solidaridad.

Los ago­re­ros de siem­pre, con un rol mise­ra­ble del agen­te yan­qui que pre­si­de la OEA, Luis Alma­gro, voci­fe­ran anun­cios apo­ca­líp­ti­cos. No es nada nue­vo. Otros pre­di­je­ron que se cae­ría no más al comen­zar. Lo repi­tie­ron cuan­do cayó el socia­lis­mo en Euro­pa y la URSS. Lo vol­vie­ron a decir cuan­do las cri­sis de los bal­se­ros y de Mariel. Lo pro­cla­ma­ron cuan­do murió Fidel. Y Cuba su Revo­lu­ción, no sin pro­ble­mas y dolo­res, han segui­do su cons­truc­ción de una socie­dad nue­va. Con una con­quis­ta estra­té­gi­ca, plan­tea­da por Mar­tí y defen­di­da por Fidel: la uni­dad social y polí­ti­ca del pueblo.

En este nue­vo ani­ver­sa­rio el pue­blo cubano debe saber que no está solo en su lucha por cons­truir sobe­ra­na­men­te su des­tino, esta­mos con él millo­nes en todo el mun­do, por­que Cuba y su Revo­lu­ción tam­bién han sido y son par­te boni­ta de nues­tros sue­ños, los más queridos.

Hoy como hace 62 años, con­tra vien­to y marea, Cuba va.

Fuen­te: Cuba Debate

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