Pen­sa­mien­to crí­ti­co. La titu­lo­cra­cia y desa­fíos de la decolonialidad

POR OLLANTA YITZAMNA, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 2 de enero de 2020.

Auto­ri­da­des comu­ni­ta­rias. Cus­co. Internet

Todas las civi­li­za­cio­nes gene­ra­ron y ges­tio­na­ron sus cono­ci­mien­tos y tec­no­lo­gías bus­can­do mejo­rar sus con­di­cio­nes de vida y acre­cen­tar su poder. En el mun­do occi­den­tal, duran­te la Edad Media, sur­gió la Esco­lás­ti­ca que dio ori­gen a lo que actual­men­te cono­ce­mos como uni­ver­si­da­des, y des­de allí se cua­li­fi­có y dosi­fi­có el cono­ci­mien­to acre­di­ta­do en car­to­nes (títu­los). Car­to­nes que a su vez ascen­dían socio­cul­tu­ral­men­te a sus posee­do­res más que los títu­los nobi­lia­rios de Duque, Mar­qués, Con­de, Viz­con­de, Barón…

Duran­te la civi­li­za­ción moder­na, las uni­ver­si­da­des se cons­ti­tu­ye­ron en los nue­vos “tem­plos” del saber cien­tí­fi­co, en base a las ver­da­des que creían algu­nos varo­nes del nor­te de Euro­pa. A esto lla­ma­ron ilus­tra­ción (y al res­to de cono­ci­mien­tos los lla­ma­ron igno­ran­cia). En ese enton­ces, ser “uni­ver­si­ta­rio” era como ser “esco­lás­ti­co ele­gi­do por Dios” en la Edad Media.

Siglos des­pués, devino el for­dis­mo (Siglo XX) que con­sis­tía en espe­cia­li­zar, capa­ci­tar, a los uni­ver­si­ta­rios para diseñar/​generar pro­duc­tos para el mer­ca­do, gene­rar más ganan­cias eco­nó­mi­cas, y así acu­mu­lar más rique­za para las élites….Y lle­ga­mos al libre mer­ca­do neo­li­be­ral… don­de hay más uni­ver­si­da­des que mer­ca­dos de abas­to… don­de los títu­los uni­ver­si­ta­rios se com­pran y ven­den como cual­quier pro­duc­to… ¡Don­de es más fácil y bara­to con­se­guir un títu­lo uni­ver­si­ta­rio que com­prar­se una mula o un terreno para cultivar!

En este pla­ne­ta con­ver­ti­do en mer­ca­do el pro­ble­ma no es com­prar o ven­der los títu­los aca­dé­mi­cos (los títu­los nobi­lia­rios tam­bién eran de com­pra ven­ta en el medioe­vo) El asun­to está que quie­nes poseen dichos títu­los aca­dé­mi­cos tie­nen una fal­sa con­cien­cia de ser “seres supe­rio­res al res­to de los no titu­la­dos”. Creen y ejer­cen poder, aun­que sin mayor auto­ri­dad cul­tu­ral, ampa­ra­dos en el car­tón uni­ver­si­ta­rio para bus­car sus medios de vida.

Auto­ri­da­des ayma­ras. Internet

Es más, esa fal­sa cons­cien­cia del posee­dor del car­tón uni­ver­si­ta­rio se legi­ti­ma en algu­na medi­da en la “expec­ta­ti­va social” de la fami­lia, comu­ni­dad o socie­dad que creen que los “títu­los uni­ver­si­ta­rios son vehícu­los auto­má­ti­cos de ascen­so socio­eco­nó­mi­co per­so­nal y fami­liar”. ¡Y no exis­te mayor auto­en­ga­ño que éste en un libre mer­ca­do de títu­los con mer­ca­dos labo­ra­les cerrados!

Un deta­lle más. Así como el car­tón uni­ver­si­ta­rio no hace a su posee­dor más eru­di­to o más capa­ci­ta­do para sobre­vi­vir en un Pla­ne­ta crí­ti­co, tam­po­co le hace más hones­to o éti­co que al res­to. ¡Los o las titu­la­das no son mejo­res gobernantes/​autoridades, mejo­res admi­nis­tra­do­res públi­cos, o mejo­res cui­da­do­res de la Madre Tie­rra, sólo por por­tar un car­tón! Vea­mos las nefas­tas his­to­rias polí­ti­cas actua­les de Abya Yala.

¿Cuá­les son los desa­fíos de la deco­lo­nia­li­dad des­de las y los académicos?

Niño agri­cul­tor. Internet

Deses­cri­tu­rar­se. Gran­des son los esfuer­zos teó­ri­cos que rea­li­zan las y los aca­dé­mi­cos sobre pro­ce­sos de colo­nia­li­dad y deco­lo­nia­li­dad. Sin embar­go, mien­tras sigan uti­li­zan­do como la úni­ca fuente/​depósito de cono­ci­mien­to cua­li­fi­ca­do la “fue­te escri­ta”, se segui­rá afian­zan­do la con­di­ción de colonialidad.

Ni los libros, ni los papers, deter­mi­nan, aho­ra, la diná­mi­ca del mun­do real. Es más, lo escri­to, como depó­si­to y vehícu­lo, sucum­bió fren­te a la omni­pre­sen­cia de lo audio­vi­sual. El mun­do actual se guía/​mueve por ver­da­des que están fue­ra de los tex­tos escri­tos. La deco­lo­nia­li­dad debe beber de otras fuen­tes, uti­li­zar otros canales…

Des­ti­tu­lar­se. Duran­te la esco­lás­ti­ca y la moder­ni­dad recien­te, las ver­da­des dichas por sus auto­res tenía auto­ri­dad y valor en la medi­da que éstos acre­di­ta­ban títu­los aca­dé­mi­cos. Así nació la “tra­di­ción sua­re­cia­na” que con­sis­te en nombrar/​presentar los muchos títu­los del expo­si­tor aca­dé­mi­co antes que diser­te con sus pocas verdades.

El o la deco­lo­nial, ante las evi­den­cias del des­va­ne­ci­mien­to de la auto­ri­dad de los títu­los aca­dé­mi­cos, está lla­ma­do a “omi­tir” pre­sen­tar­se res­pal­dán­do­se en sus títu­los. No sólo por­que esa pre­sen­ta­ción o res­pal­do en sus títu­los aca­dé­mi­cos afian­za la con­di­ción de “colo­nia­li­dad onto­ló­gi­ca” de su audi­to­rio (que se sien­te nada en su ser y saber ante el PHD o Lic.) sino por­que a mayor gra­do o años en las uni­ver­si­da­des occi­den­ta­li­za­das mayo­res y más pro­fun­das son los pro­ce­sos de colo­ni­za­ción en uno o una.

Con los títu­los de las uni­ver­si­da­des occi­den­ta­li­za­das impo­si­ble desoc­ci­den­ta­li­zar o deco­lo­ni­zar el mun­do. Los con­te­ni­dos curri­cu­la­res y la acre­di­ta­ción occi­den­ta­li­za­da están hechos para hacer sos­te­ni­ble la domi­na­ción de la huma­ni­dad y la demo­li­ción de la Madre Tierra.

Vol­ver a la Tie­rra. Otro de los mitos que ins­ta­ló la aca­de­mia occi­den­tal fue y es: “Cuan­to más títu­los y pro­fe­sio­nal seas, más lejos debes estar de entrar en con­tac­to con la tie­rra”. Es decir, la aca­de­mia fue y es esen­cial­men­te des­cam­pe­si­na­ción de la huma­ni­dad. Vea­mos caso Cuba, por ejemplo.

Cla­ro, se con­si­guen los títu­los aca­dé­mi­cos para gene­rar mejo­res y rápi­dos ingre­sos eco­nó­mi­cos sin mayor esfuer­zo físi­co. Ésta es una ilu­sión social­men­te com­par­ti­da. El agri­cul­tor sue­le incul­car a su hijo: “Para que no seas como yo, estu­dia para que seas alguien en la vida”. Pero, ¿eso nos garan­ti­za ple­ni­tud? ¿Por qué tan­to el mie­do a la muer­te que es una com­pa­ñe­ra que nos devuel­ve a la Tie­rra, nues­tro ori­gen y destino?

Vino la pan­de­mia de COVID19 y nos con­fir­mó el error mor­tal de la aca­de­mia occi­den­tal y occi­den­ta­li­za­da. ¡Las fami­lias cam­pe­si­nas sobre­vi­vie­ron sin mayo­res ansias y sufri­mien­tos al encie­rro pla­ne­ta­rio! Si no somos capa­ces de cul­ti­var nues­tra pro­pia comi­da, por más títulos/​dinero que posea­mos, mori­mos atra­pa­dos en el mie­do de encon­trar al virus en el otro que nos pro­vee comida.

Hacer comu­ni­dad. Así como es con­tra­dic­to­rio inten­tar deco­lo­ni­zar­nos u deco­lo­ni­zar reci­tan­do úni­ca­men­te “escri­tos de auto­res”, reite­ran­do o ampa­rán­do­nos en nues­tros títu­los aca­dé­mi­cos, o ale­ja­dos de nues­tra iden­ti­dad Tie­rra, tam­bién es y será difí­cil la deco­lo­nia­li­dad des­de el indi­vi­dua­lis­mo metodológico.

Itu­rria /​Fuen­te

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