Esta­dos Uni­dos. Otro ges­to deses­pe­ra­do con­tra Cuba

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 1 de enero de 2021.

El plan del secre­ta­rio nor­te­ame­ri­cano de Esta­do, Mike Pom­peo, de colo­car a Cuba entre las nacio­nes que según Washing­ton patro­ci­nan el terro­ris­mo, cons­ti­tu­ye hoy otro ges­to deses­pe­ra­do de la Casa Blan­ca, coin­ci­den exper­tos.
En años recien­tes, las auto­ri­da­des de la isla cari­be­ña cali­fi­ca­ron en reite­ra­das oca­sio­nes de espu­rio y uni­la­te­ral este lis­ta­do, don­de Cuba nun­ca debió estar, por­que care­ce de basa­men­to legal e inclu­ye de for­ma selec­ti­va a nacio­nes que recha­zan los dic­ta­dos del gobierno de la nación norteña.

De acuer­do con el dia­rio The New York Times, fun­cio­na­rios del Depar­ta­men­to de Esta­do ela­bo­ra­ron una pro­pues­ta recien­te­men­te para vol­ver a incluir a la isla en esa rela­ción espuria.

Según líde­res polí­ti­cos y estu­dio­sos del tema, la medi­da tie­ne como fin com­pli­car cual­quier esfuer­zo del man­da­ta­rio elec­to, Joe Biden, para reanu­dar el des­hie­lo ini­cia­do por el pre­si­den­te Barack Oba­ma (2009−2017) en los nexos con La Habana.

Al res­pec­to, el pre­si­den­te de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denun­ció este jue­ves los mane­jos de Esta­dos Uni­dos para incluir a la isla en la lis­ta de paí­ses que patro­ci­nan el terrorismo.

En su cuen­ta en Twit­ter, Díaz-Canel cali­fi­có de uni­la­te­ral, absur­da, hipó­cri­ta e injus­ta esa manio­bra de Esta­dos Uni­dos, cuyo gobierno aco­ge a gru­pos terro­ris­tas que actúan con­tra Cuba.

Por su par­te, el repre­sen­tan­te Gre­gory W. Meeks, demó­cra­ta de Nue­va York, nue­vo pre­si­den­te del Comi­té de Asun­tos Exte­rio­res de la Cáma­ra Baja esta­dou­ni­den­se, con­si­de­ra que este es otro tru­co de este pre­si­den­te a quien ape­nas le res­tan 23 días para ter­mi­nar su mandato.

Trump tra­ta de poner espo­sas a la admi­nis­tra­ción entran­te, aña­dió el legis­la­dor en una entre­vis­ta tele­fó­ni­ca con el Times.

Sobre este tema, un diplo­má­ti­co esta­dou­ni­den­se con expe­rien­cia en asun­tos de Cuba cri­ti­có la medi­da espe­ra­da, cali­fi­cán­do­la de ‘un ejem­plo más de des­tro­zar la habi­ta­ción del hotel al salir por la puerta’.

El fun­cio­na­rio que pidió a CNN man­te­ner el ano­ni­ma­to por no estar auto­ri­za­do para hablar ofi­cial­men­te seña­ló tam­bién su opo­si­ción a esta posi­ble medida.

Cuan­do Esta­dos Uni­dos y Cuba reini­cia­ron sus rela­cio­nes bajo la admi­nis­tra­ción de Oba­ma, la pre­sen­cia de la isla en la lis­ta ‘fue un obs­tácu­lo que tar­dó en supe­rar, por­que esto impli­ca res­tric­cio­nes lega­les sobre cier­tas accio­nes en los lazos bila­te­ra­les’, acotó.

Pom­peo tie­ne tres sema­nas has­ta la toma de pose­sión de Biden para deci­dir si Cuba debe ser desig­na­da como esta­do patro­ci­na­dor del terro­ris­mo, cali­fi­ca­ti­vo uni­la­te­ral que se le impu­so por pri­me­ra vez en 1982, bajo la admi­nis­tra­ción de Ronald Reagan (1981−1989).

Por esa épo­ca, en pleno auge de la Gue­rra Fría y en medio de la ofen­si­va ultra­de­re­chis­ta en Esta­dos Uni­dos, bajo los pre­cep­tos de la ame­na­za ‘comu­nis­ta’ en el hemis­fe­rio Occi­den­tal, los ase­so­res de Reagan le acon­se­ja­ron que toma­ra esta deci­sión, para satis­fa­cer a sec­to­res anticubanos.

El Depar­ta­men­to de Esta­do eli­mi­nó a la nación anti­lla­na de dicha rela­ción en 2015, lue­go que Washing­ton y La Haba­na anun­cia­ran el 17 de diciem­bre de 2014 el comien­zo de un pro­ce­so de nor­ma­li­za­ción de las rela­cio­nes bila­te­ra­les, por pri­me­ra vez des­de el triun­fo de la Revo­lu­ción cuba­na en enero de 1959.

Como par­te tam­bién de aquel pro­ce­so de acer­ca­mien­to, Oba­ma rela­jó algu­nas res­tric­cio­nes a los via­jes, reabrió una emba­ja­da en La Haba­na, y pidió al Con­gre­so levan­tar el blo­queo eco­nó­mi­co, comer­cial y finan­cie­ro con­tra Cuba que Washing­ton man­tie­ne des­de hace casi seis décadas.

El Gobierno de Cuba denun­ció en los últi­mos años la lar­ga his­to­ria de actos de terro­ris­mo come­ti­dos por Esta­dos Uni­dos con­tra la Isla, y la com­pli­ci­dad de Washing­ton con indi­vi­duos y orga­ni­za­cio­nes par­ti­ci­pan­tes en esas actividades.

Entre tales per­so­nas se des­ta­ca el anti­guo agen­te de la CIA Luis Posa­da Carri­les, autor inte­lec­tual del aten­ta­do con­tra el Vue­lo 455 de Cuba­na de Avia­ción en 1976, en el que murie­ron más de 70 personas.

El país cari­be­ño fue víc­ti­ma de cen­te­na­res de actos terro­ris­tas, que cos­ta­ron la vida a más de tres mil 478 per­so­nas e inca­pa­ci­ta­ron a dos mil 99 ciu­da­da­nos cubanos.

Fuen­te: Pren­sa Latina

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