Bra­sil. Sin rup­tu­ra no habrá progreso

Por Rober­to Ama­ral. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 31 de diciem­bre de 2020.

Lle­ga­mos al final de la segun­da déca­da de un siglo que, habien­do con­su­mi­do las ale­grías de 2002, pron­to se anun­ció cubier­to de nubes de pre­sa­gios anun­cian­do lo que no que­ría­mos ver. El año 2020 con­ti­nua­rá en 2021, con la pan­de­mia del nue­vo coro­na­vi­rus, su absur­do las­tre de 200 mil muer­tes, más de 600 al día, entre noso­tros, acen­tuan­do la pobre­za y las des­igual­da­des socia­les, como si no fue­ra sufi­cien­te para la huma­ni­dad, esta bar­ba­rie que es el capi­ta­lis­mo mismo.

El capi­tán mili­tar (Bol­so­na­ro) insis­te en negar la gra­ve­dad de la pan­de­mia, y hoy no sabe­mos cuán­do esta­rán dis­po­ni­bles las vacu­nas para nues­tra gen­te. Ni la pan­de­mia ni la exas­pe­ra­ción capi­ta­lis­ta del neo­li­be­ra­lis­mo triun­fan­te fue­ron males sufi­cien­tes para Bra­sil, ya que nues­tros erro­res toda­vía cons­truían el bol­so­na­ris­mo. Y como en polí­ti­ca, como en la vida, no hay comi­da gra­tis, esta­mos pagan­do el pre­cio, una lás­ti­ma que nos espe­ran al menos dos años más.

El año que vie­ne pare­ce ser difí­cil para los tra­ba­ja­do­res y agra­da­ble para los espe­cu­la­do­res y las gran­des empre­sas. La ayu­da de emer­gen­cia cesa­rá, aumen­tan­do la mise­ria de los extre­mos de la pobre­za en el país más des­igual del mun­do. El sala­rio míni­mo no sufri­rá un ajus­te real y los ope­ra­do­res del lla­ma­do «mer­ca­do» pre­vén un aumen­to de la infla­ción. Con­ti­nua­rá la des­com­po­si­ción de las peque­ñas y media­nas empre­sas, avan­zan­do el des­em­pleo (según el IBGE ya suma­mos más de 14 millo­nes de bra­si­le­ños fue­ra del mer­ca­do labo­ral) y con él la pre­ca­rie­dad y lupe­ni­za­ción. Segui­rá la ube­ri­za­ción de la pobla­ción acti­va, sin segu­ri­dad social ni garan­tía labo­ral algu­na. Este dato no mue­ve a la tec­no­cra­cia agrí­co­la, ya que se anun­cian recor­tes en los pro­gra­mas socia­les sobre­vi­vien­tes y aumen­tos de impues­tos, siem­pre enfo­cán­do­se en el con­su­mo y nun­ca en la ren­ta o la rique­za o la heren­cia, o las ganan­cias sagra­das del capi­tal especulativo.

Con­ti­nua­rá la devas­ta­ción ambien­tal, con­ti­nua­rá la decons­truc­ción del Esta­do como ins­tru­men­to de desa­rro­llo, con las pri­va­ti­za­cio­nes de empre­sas esen­cia­les (como Ele­tro­brás) en el foco de la cla­se domi­nan­te, que más ham­brien­ta de lucro fácil cuan­to más se ali­men­ta. Ante la indi­fe­ren­cia de los pele­gos de enti­da­des como CNI y FIESP y sus que­jan­das, el «poder-Bra­sil» can­ta­do en ver­so y pro­sa por la dic­ta­du­ra mili­tar de 1964 fue trans­for­ma­do por Bol­so­na­ro y los gene­ra­les que están ahí en una eco­no­mía agro­ex­por­ta­do­ra, como noso­tros. en el Impe­rio, como está­ba­mos en la déca­da de 1930, regi­dos por los intere­ses de la plu­to­cra­cia cafe­te­ra de São Paulo.

Ante tan­to avan­ce del atra­so, y del avan­ce polí­ti­co del bol­so­na­ris­mo en su peor momen­to ‑sus raí­ces pro­to-fas­cis­ta­s‑, se podría decir que fra­ca­sa­mos o no hici­mos lo nece­sa­rio. Retan­do a noso­tros, la alian­za del capi­tán con las estruc­tu­ras de man­do de las Fuer­zas Arma­das, fuen­te de su poder y su petu­lan­cia, per­ma­ne­ce intac­ta, dan­do impul­so al movi­mien­to con­ser­va­dor y auto­ri­ta­rio que pene­tra inclu­so en los sec­to­res popu­la­res, que, teó­ri­ca­men­te, debe­rían ser más vul­ne­ra­bles. a las tesis de la dere­cha y la extre­ma dere­cha. Ahí radi­ca el pro­ble­ma nodal. El fas­cis­mo como expre­sión de poder fue derro­ta­do en el cam­po de bata­lla, pero sobre­vi­ve como ideo­lo­gía. No bas­ta­rá con derro­tar al gobierno del capi­tán si no derro­ta­mos su repre­sen­ta­ción ante las masas.

Nadie dis­cu­te que la izquier­da, lide­ra­da por el PT, per­dió la bata­lla ideo­ló­gi­ca con la cla­se media y con­si­de­ra­bles seg­men­tos popu­la­res, a pesar del carác­ter anti­po­pu­lar y anti­na­cio­nal, auto­ri­ta­rio y nega­cio­nis­ta, reac­cio­na­rio y oscu­ran­tis­ta del bol­so­na­ris­mo. Pero qui­zás haya­mos hecho lo que per­mi­tie­ron las con­tin­gen­cias de la vida real, con­si­de­ran­do nues­tras difi­cul­ta­des y el des­ajus­te de fuer­zas pro­gre­sis­tas en la inter­pre­ta­ción del desa­fío político.

A pesar de todo, toda­vía hay quie­nes pien­san que esta­mos bajo el ala de un gobierno como cual­quier otro, y todo vol­ve­rá a la nor­ma­li­dad des­pués de las elec­cio­nes de 2022, anun­cian­do una tran­si­ción de gobierno, como la que tuvi­mos en 2003. Detrás de esto La tesis es la polí­ti­ca de con­ci­lia­ción, que solo sir­ve a la casa gran­de, la pre­ser­va­ción del orden domi­nan­te, al ser­vi­cio de la socie­dad de cla­ses, que depen­de de la into­ca­bi­li­dad del sta­tu quo para pre­ser­var el domi­nio de una mino­ría míni­ma sobre los intere­ses de la pobla­ción como todo. Por tan­to, cual­quier gui­ño a la rup­tu­ra, sin el cual no habrá pro­gre­so, es recha­za­do como peca­do capital.

Se ha avan­za­do poco en la opo­si­ción del Con­gre­so, pero no sé si podría­mos espe­rar más cuan­do nues­tra pre­sen­cia físi­ca es rela­ti­va­men­te peque­ña en la cáma­ra y en el sena­do. Aun así, el incre­men­to en el valor de las ayu­das de emer­gen­cia fue un logro de nues­tros par­ti­dos (que no sabía­mos o no pudi­mos explo­tar), ya que, al final de la legis­la­tu­ra, la derro­ta impues­ta al gobierno cuan­do logra­mos, en escu­char a las enti­da­des de cla­se, ayu­dar a sal­var. Fun­deb y con él la escue­la públi­ca. Pero hay que decir que fue deci­si­va la movi­li­za­ción sin pre­ce­den­tes de enti­da­des como la CNTE, Fine­du­ca (Aso­cia­ción Nacio­nal de Inves­ti­ga­ción en Finan­cia­mien­to de la Edu­ca­ción) y la Cam­pa­ña Nacio­nal por el Dere­cho a la Edu­ca­ción. Tam­bién hubo vic­to­rias en el fren­te judi­cial que, por ejem­plo, fre­na­ron los ata­ques a las ins­ti­tu­cio­nes. Esto demues­tra que, sin vic­to­rias estra­té­gi­cas, pudi­mos impo­ner derro­tas tác­ti­cas al enemigo.

Esta­mos ante el pro­yec­to de un nue­vo régi­men cívi­co-mili­tar, de ori­gen auto­ri­ta­rio y bur­gués, de una bur­gue­sía des­vin­cu­la­da de los intere­ses nacio­na­les, con fuer­te apo­yo en el capi­tal finan­cie­ro nacio­nal-inter­na­cio­nal y, aún hoy, con apo­yo en con­si­de­ra­bles seg­men­tos de cla­se. Los medios de comu­ni­ca­ción y el pro­le­ta­ria­do, per­di­do por la izquier­da a par­tir de 2014, una pér­di­da que no pudi­mos reme­diar, por­que nos fal­ta el cora­je para iden­ti­fi­car sus dolo­ro­sas cau­sas. Por eso mis­mo, el pasa­do está siem­pre pre­sen­te, ame­na­zan­do con pre­ser­var­se. La alter­na­ti­va de lucha com­pren­de todas las for­mas demo­crá­ti­cas e ins­ti­tu­cio­na­les cono­ci­das, como la acción par­la­men­ta­ria, pero ésta no pue­de ser cir­cuns­cri­ta por sus limi­ta­cio­nes. Un cla­ro ejem­plo del vacío ideo­ló­gi­co es la ausen­cia de deba­te polí­ti­co en la dispu­ta (cir­cuns­cri­ta a la dere­cha) entre las pre­si­den­cias de las cáma­ras de la cáma­ra y el sena­do fede­ral. En este epi­so­dio, las opo­si­cio­nes ter­mi­na­ron como una fuer­za de apo­yo y, como no se abrie­ron camino, ter­mi­na­ron sin dere­cho a elegir.

No hay for­ma de pen­sar en enfren­tar el bol­so­na­ris­mo en el cor­to y mediano pla­zo. Aun­que est­mos lejos de un fren­te com­pro­me­ti­do con la defen­sa de las ins­ti­tu­cio­nes demo­crá­ti­cas y la vida, este fren­te debe com­pren­der las fuer­zas socia­les y polí­ti­cas, inclu­so ideo­ló­gi­ca­men­te hete­ro­gé­neas, al uni­fi­car­se en una pers­pec­ti­va crí­ti­ca del capi­ta­lis­mo, lo que ha esta­do ausen­te, cuan­do más cla­ra es la evi­den­cia de que los paí­ses del ham­pa sub­de­sa­rro­lla­do, saté­li­tes del sub­sis­te­ma peri­fé­ri­co, no encon­tra­rán auto­no­mía. en el capi­ta­lis­mo, aun­que pue­den lograr algún tipo de desa­rro­llo eco­nó­mi­co con con­trac­ción social, como en los años del “mila­gro” de los militares. 

En este vas­to cam­po, la izquier­da socia­lis­ta ‑repi­to: sin aban­do­nar la vía par­la­men­ta­ria- debe prio­ri­zar, como asun­to urgen­te y urgen­te, la orga­ni­za­ción popu­lar y sin­di­cal, la que duran­te mucho tiem­po se ha des­cui­da­do, sin duda vive su mayor cri­sis, gra­cias a innu­me­ra­bles erro­res tác­ti­cos. y estra­té­gi­co, pero sin duda agra­va­do por la cri­sis labo­ral deri­va­da de los avan­ces en las nue­vas tec­no­lo­gías y la auto­ma­ti­za­ción de las rela­cio­nes de producción.

Decir que «veni­mos de varias derro­tas y esta­mos a la defen­si­va y un decli­ve de las luchas socia­les y popu­la­res» es un pun­to de par­ti­da, pero cae­rá en el vacío si nos dete­ne­mos en la pura y sim­ple obser­va­ción. Es nece­sa­rio seguir ade­lan­te, iden­ti­fi­car los moti­vos del retro­ce­so y, sobre todo, seña­lar sali­das. En pri­mer plano, debe­mos con­si­de­rar que uno de los fac­to­res, entre muchos, del evi­den­te retro­ce­so, no solo de la izquier­da sino de las fuer­zas pro­gre­sis­tas y demo­crá­ti­cas en gene­ral, es la casi ano­mia de nues­tras orga­ni­za­cio­nes (y siem­pre es nece­sa­rio mos­trar, al menos su sig­ni­fi­ca­do, la cri­sis exis­ten­cial del PT, para­li­zán­do­lo a él y a sus prin­ci­pa­les dirigentes). 

Para enfren­tar tales desa­fíos, el meca­nis­mo sigue sien­do el fren­te de izquier­da, como ocu­rrió en las elec­cio­nes de São Pau­lo de este año. Una vez fina­li­za­da esta eta­pa, sigue el amplio fren­te demo­crá­ti­co. Y no des­cui­des, ya sea la denun­cia del capi­ta­lis­mo, ¡que hoy nos ense­ña tan­tos argu­men­tos! – sea la defen­sa del socia­lis­mo, que no se pue­de redu­cir a una mera uto­pía, o un sue­ño para un maña­na lejano. El capi­ta­lis­mo no cae­rá como una fru­ta madu­ra. Tenems que sacu­dir el árbol. El socia­lis­mo no cae­rá del cie­lo, ni será resul­ta­do de una ley his­tó­ri­ca: será o no será fru­to de la acción de hom­bres y muje­res libres. por lo tan­to, luchar por ello es necesario.

Un tro­zo de verdad.

En un artícu­lo de pági­na com­ple­ta, Esta­dão (27÷12÷2020) anun­cia: “La medi­ci­na cam­bia y hay más muje­res, negros y estu­dian­tes en escue­las públi­cas”. Sin embar­go, se olvi­dó de infor­mar que esta pro­gre­si­va trans­for­ma­ción del per­fil demo­grá­fi­co y eco­nó­mi­co de los estu­dian­tes se debió a las polí­ti­cas de los gobier­nos del PT. ¿Fue un sim­ple desliz?

Un cíni­co en cam­pa­ña. En un acto más de su ambi­cio­sa pre­cam­pa­ña, el ex juez de piso de dere­cha Ser­gio Moro bus­ca apro­ve­char la catas­tró­fi­ca ges­tión de la cri­sis del Covid-19 por par­te del gobierno que ayu­dó a ele­gir, y pre­gun­ta: «¿Tie­ne pre­si­den­te en Bra­si­lia? » La res­pues­ta es sí: tene­mos una figu­ra lamen­ta­ble en la Pre­si­den­cia que lle­gó allí con las des­via­cio­nes éti­cas y las infrac­cio­nes lega­les abu­si­vas prac­ti­ca­das por el mis­mo Moro cuan­do era magis­tra­do. No satis­fe­cho, el marin­gaen­se sir­vió ‑y ser­vil­men­te- el icono del oscu­ran­tis­mo, como minis­tro de Jus­ti­cia. Las hue­llas dac­ti­la­res del Moro aún impu­ne están impre­sas en esta lamen­ta­ble pági­na de nues­tra his­to­ria, y no será con osa­día que las borre.

Fuen­te: Bra​si​l247​.com

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