Méxi­co. Cen­tro de Dere­chos Huma­nos Tla­chi­no­llan, entre la indig­na­ción y la resi­lien­cia en La Montaña

Resu­men lati­no­ame­ri­cano, 28 de diciem­bre de 2020

Aún no nos repo­nía­mos del arte­ro gol­pe que sufri­mos por la des­apa­ri­ción y el ase­si­na­to del defen­sor comu­ni­ta­rio Arnul­fo Cerón Soriano, cuan­do tuvi­mos noti­cia de los pri­me­ros casos de con­ta­gio del Coro­na­vi­rusque se die­ron en Wuhan, Chi­na. Ade­más de la inmi­nen­te ame­na­za de este virus, la vio­len­cia­de­lin­cuen­cial cobró mayor viru­len­cia ante el replie­gue de las auto­ri­da­des, con el pre­tex­to del con­fi­na­mien­to. Arre­cia­ron los des­pla­za­mien­tos for­za­dos de las fami­lias en la zona serra­na; los ase­si­na­tos y ajus­tes de cuen­tas entre orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les se incre­men­ta­ron, y se pro­fun­di­zó la vio­len­cia femi­ni­ci­da en varias regio­nes del estado.

Estas pan­de­mias que se han con­jun­ta­do y azo­ta­do a una pobla­ción mayo­ri­ta­ria­men­te pobre, para­dó­ji­ca­men­te han sido con­te­ni­das por la fuer­za de su gen­te, que en medio de las adver­si­da­des tie­ne la cas­ta para resis­tir y pelear con­tra un esta­do cap­tu­ra­do por intere­ses macrodelincuenciales.

El esta­do de Gue­rre­ro no solo fue pro­duc­to de una dispu­ta de cau­di­llos que hicie­ron de esta tie­rra un botín,fue una enti­dad en ebu­lli­ción por las dispu­tas terri­to­ria­les que se ges­ta­ron entre los caci­caz­gos polí­ti­cos que se acos­tum­bra­ron a gober­nar el esta­do como si fue­ra su pro­pie­dad. Des­de la crea­ción de esta enti­dad, las ylos gue­rre­ren­ses pade­ce­mos una cla­se polí­ti­ca ile­tra­da, hecha a la usan­za de los hacen­da­dos, que repro­du­cen un sis­te­ma semi escla­vis­ta que expo­lia a la cla­se tra­ba­ja­do­ra, a base de gol­pes y tra­tos­de­gra­dan­tes. La apli­ca­ción de la ley ha sido la excep­ción, y el uso de la fuer­za se ha eri­gi­do como el modo­más efec­ti­vo para man­te­ner una hege­mo­nía polí­ti­ca sus­ten­ta­da en el terror, a tra­vés de la repre­sión mili­tar ypo­li­cia­ca, con­tra cual­quier bro­te de insur­gen­cia arma­da o cívica.

La esca­la­da de la mili­ta­ri­za­ción, des­pués del tra­ta­do del libre comer­cio, adqui­rió un matiz diferente:continuó la estra­te­gia gue­rre­ris­ta, pero aho­ra uti­li­zan­do al Ejér­ci­to con­tra la pobla­ción y los movi­mien­tos dis­rup­to­res, simu­lan­do una lucha con­tra el nar­co­trá­fi­co. Feli­pe Cal­de­rón empren­dió esta gue­rra “sin tre­gua ni cuar­tel”, invo­lu­cran­do a las fuer­zas arma­das y la Poli­cía Fede­ral con­tra el cri­men orga­ni­za­do. La estra­te­gia cal­de­ro­nis­ta supo­nía que con el des­ca­be­za­mien­to de los líde­res cri­mi­na­les, le per­mi­ti­ría “res­tau­rar” la segu­ri­dad en las regio­nes con­tro­la­das por la delin­cuen­cia. Fue una estra­te­gia falli­da, y esto se ha demos­tra­do a lo lar­go de los últi­mos dos sexe­nios pre­si­di­dos por Feli­pe Cal­de­rón y Enri­que Peña Nie­to. Con­las deten­cio­nes en Esta­dos Uni­dos de Gena­ro Gar­cía Luna, Secre­ta­rio de Segu­ri­dad Públi­ca en el sexe­nio­cal­de­ro­nis­ta y el gene­ral de divi­sión Sal­va­dor Cien­fue­gos, quien fun­gió como Secre­ta­rio de la Defen­sa­Na­cio­nal en la pasa­da admi­nis­tra­ción, que­dó evi­den­cia­do el invo­lu­cra­mien­to de las altas esfe­ras del poder públi­co en los nego­cios del nar­co­trá­fi­co. Los car­te­les de la dro­ga han podi­do pene­trar en las ins­ti­tu­cio­nes­del Esta­do, al gra­do que han esta­ble­ci­do alian­zas con los titu­la­res de la segu­ri­dad públi­ca y de la defen­sa nacio­nal. Es decir, que el poder eco­nó­mi­co del nar­co­trá­fi­co, ha logra­do pac­tar con el poder civil y militar.

Duran­te este tiem­po, el cri­men orga­ni­za­do ha sido capaz de recon­fi­gu­rar­se y adap­tar­se a las nue­vas­rea­li­da­des polí­ti­cas y eco­nó­mi­cas. El des­ca­be­za­mien­to que se dio a los jefes del nar­co­trá­fi­co, obli­gó a que los­car­te­les se reor­ga­ni­za­ran y diver­si­fi­ca­ran en peque­ñas célu­las, para faci­li­tar el con­trol de las plazas,ejerciendo mayor vio­len­cia al inte­rior de su terri­to­rio para impo­ner su ley.

De acuer­do con el infor­me del Inter­na­tio­nal Cri­sis Group  “la can­ti­dad de homi­ci­dios regis­tra­dos en Méxi­co, demues­tra has­ta qué pun­to, las polí­ti­cas de segu­ri­dad de mano dura fra­ca­sa­ron”. Ejem­pli­fi­ca que, “la tasa deho­mi­ci­dios se cua­dru­pli­có en los últi­mos tre­ce años, con 8 mil 867 y 36 mil 685 regis­tra­dos en 2007 y 2018respectivamente. En Gue­rre­ro, se regis­tra­ron 766 y 2 mil 367 homi­ci­dios, en 2007 y 2018. Según un estu­dio recien­te la tasa de impu­ni­dad a nivel nacio­nal para homi­ci­dios, es de 89%, mien­tras que en Gue­rre­ro es del96%, la ter­ce­ra más alta a nivel nacio­nal. Otro estu­dio encon­tró que la pro­ba­bi­li­dad de que las auto­ri­da­des de Gue­rre­ro resuel­van cual­quier caso cri­mi­nal, es del 0.2%, la más baja en Méxi­co. Gue­rre­ro, se ha con­ver­ti­do enuno de los luga­res más vio­len­tos de Méxi­co, a pesar de una dis­mi­nu­ción en los datos ofi­cia­les de homi­ci­dios enel pre­sen­te año.

Por otra par­te, nues­tra enti­dad, es don­de se han frag­men­ta­do más los gru­pos del cri­men orga­ni­za­do. Aho­rahay un esce­na­rio cada vez más diver­so de célu­las riva­les, invo­lu­cra­das en un espec­tro más amplio dene­go­cios ilí­ci­tos y for­mas de con­trol terri­to­rial más estric­tas y agre­si­vas. Para el Inter­na­tio­nal Cri­sis Group, enel esta­do hay al menos 40 gru­pos arma­dos no esta­ta­les, acti­vos en las sie­te regio­nes. Hay 20 orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les, que afir­man tener con­trol sobre varias por­cio­nes del terri­to­rio. Un núme­ro equi­va­len­te de gru­pos de auto­de­fen­sas tam­bién están acti­vos en el esta­do y algu­nos han gana­do una influen­cia polí­ti­ca yso­cial sig­ni­fi­ca­ti­va en su pro­pio terri­to­rio. Sin embar­go, la divi­sión entre los mis­mos gru­pos de auto­de­fen­sas y de las célu­las cri­mi­na­les, ha pro­vo­ca­do infil­tra­cio­nes, crean­do zonas poro­sas, don­de los acto­res arma­dos impo­nen la ley del gati­llo, mien­tras que la com­pli­ci­dad y colu­sión de los acto­res esta­ta­les con ambos gru­pos, agra­van la inse­gu­ri­dad cró­ni­ca en esta enti­dad insu­mi­sa. Duran­te este perio­do la UPOEG ha mer­ma­do su fuer­za y pre­sen­cia en algu­nos muni­ci­pios, al gra­do que en lo que va del 2020 han ase­si­na­do a 15 de sus miem­bros, sobre­sa­lien­do el caso de Ernes­to Gallar­do, uno de sus prin­ci­pa­les diri­gen­tes y el coman­dan­te Este­ban Ramos Gallar­do. Esta vio­len­cia tam­bién ha cobra­do vic­ti­mas entre las auto­ri­da­des de la CRAC-PC, resal­tan­do el caso del coor­di­na­dor de la casa de San Luis Acatlan, Julián Cor­tés, asi como de los coor­di­na­do­res del comi­té de enla­ce de Hua­mix­titlan, Manuel Ale­jan­dro y el coor­di­na­dor del comi­té de enla­ce de Xochihuehuetlan, Domin­go España.

Jun­to a esta vio­len­cia impa­ra­ble, en estos meses de con­fi­na­mien­to la situa­ción se agra­vó, por el esta­do de inde­fen­sión en que se encuen­tra las muje­res y niñas indí­ge­nas. Hemos regis­tra­do 19 casos de muer­tes vio­len­tas y actual­men­te acom­pa­ña­mos 7 casos de femi­ni­ci­dios. Ante el replie­gue de las ins­ti­tu­cio­nes y la fal­ta de per­so­nal que atien­da de mane­ra per­ma­nen­te a las muje­res indí­ge­nas, hemos cons­ta­ta­do un gran nume­ro de casos de vio­len­cia intra­fa­mi­liar, lo más gra­ve es que en los muni­ci­pios más pobres como Cochoa­pa el Gran­de, Metlá­to­noc, Zapo­titlán Tablas y Copa­na­to­yac, es don­de los casos son mas recu­rren­tes. El regis­tro de 6 casos de muje­res des­apa­re­ci­das es alar­man­te, por­que los gru­pos de la delin­cuen­cia apli­can el mis­mo patrón de vio­len­cia, que ejer­cen con­tra gru­pos riva­les, para ensa­ñar­se con­tra las muje­res. Ante esta vio­len­cia demen­cial, tene­mos el regis­tro de 5 niñas indí­ge­nas ase­si­na­das. Por otra par­te, las agre­sio­nes sexua­les se han mul­ti­pli­ca­do con­tra niñas de 9 a 16 años. En nues­tro regis­tro tene­mos iden­ti­fi­ca­dos 4 denuncias.

La cruel­dad con la que han aca­ba­do con la vida de las muje­res y niñas indí­ge­nas, dejan men­sa­jes funes­tos den­tro de las mis­mas comu­ni­da­des. Se refuer­za el rol que ejer­ce el hom­bre a tra­vés de las fuer­za y el papel que desem­pe­ña la mujer, como alguien que debe obe­de­cer y ser dócil al poder mas­cu­lino. Lo paté­ti­co es que las ins­ti­tu­cio­nes están ausen­tes y son en bue­na medi­da cóm­pli­ces de esta vio­len­cia, que la pagan con su vida las mujeres.

El difí­cil camino de las vic­ti­mas vio­len­ta­das para acce­der a la jus­ti­cia, a menu­do se vuel­ve un meca­nis­mo de revic­ti­mi­za­ción. Las ins­ti­tu­cio­nes de jus­ti­cia son insen­si­bles al dolor y a la vio­len­cia que enfren­tan las muje­res. Es común la demo­ra en las inves­ti­ga­cio­nes, el mal­tra­to, la dis­cri­mi­na­ción y la fal­ta de cre­di­bi­li­dad a la pala­bra de las muje­res. Son acti­tu­des inso­len­te de fun­cio­na­rios públi­cos que las­ti­ma la dig­ni­dad de las mujeres.

Se ha había pre­go­na­do que con el sis­te­ma penal acu­sa­to­rio, los for­ma­lis­mos y la buro­cra­cia en estos pro­ce­sos, que­da­rían supe­ra­dos. Se decía recu­rren­te­men­te que las inves­ti­ga­cio­nes serían más agi­les, sin embar­go, segui­mos arras­tran­do las iner­cias de un sis­te­ma cap­tu­ra­do por intere­ses fac­cio­sos y por una estruc­tu­ra buro­crá­ti­ca que está hecha para no fun­cio­nar en favor de las víctimas.

Los gobier­nos muni­ci­pa­les, en lugar de ser los garan­tes de los dere­chos de las muje­res y de imple­men­tar medi­das para pre­ve­nir la vio­len­cia, los fun­cio­na­rios se colu­den y pro­te­gen a los per­pe­tra­do­res. Por su situa­ción de pobre­za y mono­lin­güis­mo, deni­gran a las muje­res y hacen escar­nio de su esta­do de inde­fen­sión, que en el fon­do jus­ti­fi­can el mal­tra­to y la agre­sión física.

El pano­ra­ma es som­brío, por­que las ins­ti­tu­cio­nes de segu­ri­dad y jus­ti­cia siguen reple­ga­das en detri­men­to de la pro­tec­ción y aten­ción de las vic­ti­mas de vio­len­cia. La pan­de­mia ha sido un buen pre­tex­to para jus­ti­fi­ca la inac­ción de las auto­ri­da­des, para ocul­tar su fal­ta de com­pro­mi­so y pro­lon­gar un cli­ma de impu­ni­dad que empo­de­ra mas a los per­pe­tra­do­res. Son las muje­res quie­nes están dan­do la bata­lla en el país y por esa razón en la ciu­dad de Méxi­co han apa­re­ci­do como las gran­des gue­rre­ras. Su con­sig­na de “ ¡vivas nos que­re­mos! ¡nos sem­bra­ron mie­do, nos cre­cie­ron alas!” con­den­sa la indig­na­ción y la rabia con­tra el régi­men patriar­cal y la vio­len­cia machis­ta, que solo ape­la a la fuer­za y no a la razón. En estos 26 años de tra­ba­jo por la defen­sa de los dere­chos huma­nos, hemos avan­za­do en la cons­truc­ción del suje­to como titu­lar de dere­chos, y en la for­ta­le­za que han demos­tra­do las comu­ni­da­des para pro­te­ger su terri­to­rio y su vida en comu­ni­dad. Sin embar­go, los retro­ce­sos se dan por los gobier­nos que se nie­gan a ren­dir cuen­tas a la ciu­da­da­nía y a obe­de­cer al mis­mo pue­blo que recla­ma jus­ti­cia. Aun en ple­na pan­de­mia, las fami­lias indí­ge­nas resis­ten y luchan para sobre­vi­vir en los sur­cos del capi­tal trans­na­cio­nal. Hemos encon­tra­do expe­rien­cias iné­di­tas en la defen­sa de los dere­chos huma­nos que nos han ense­ña­do a luchar des­de la raíz comu­ni­ta­ria y a nun­ca defrau­dar la con­fian­za y el cari­ño de la gente.

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