Argen­ti­na. Escue­las por­te­ñas: solo podrán recla­mar vacan­tes quie­nes no pue­dan pagar un privado

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 24 de diciem­bre de 2020. 

El Gobierno de la Ciu­dad no cesa en su deci­sión de recor­tar la edu­ca­ción públi­ca. Lue­go de que en la Legis­la­tu­ra por­te­ña se apro­bó el pre­su­pues­to 2021 envia­do por Hora­cio Rodrí­guez Larre­ta, que esta­ble­ce un ajus­te del seis por cien­to con­tra la edu­ca­ción, el Tri­bu­nal Supre­mo de Jus­ti­cia (TSJ) falló con­tra las fami­lias que recla­man una vacan­te para sus hijos en las escue­las públi­cas, al decla­rar incons­ti­tu­cio­nal que se exi­ja a las auto­ri­da­des por­te­ñas la obli­ga­to­rie­dad de las vacan­tes en la escue­la públi­cas.

Ade­más, el máxi­mo tri­bu­nal por­te­ño deter­mi­nó que solo debe­rían hacer el recla­mo por la vía judi­cial aque­llos fami­lia­res que no pue­dan abo­nar la matrí­cu­la en la edu­ca­ción pri­va­da.

La cau­sa se había ini­cia­do en 2018, cuan­do una madre qui­so ano­tar a su hijo de dos años en un esta­ble­ci­mien­to edu­ca­ti­vo públi­co de la Ciu­dad y, en caso de no con­se­guir vacan­te, que fue­ra sub­si­dia­da en un jar­dín pri­va­do. Al momen­to de la ins­crip­ción onli­ne, el Gobierno de la Ciu­dad no le brin­dó nin­gu­na de las dos opcio­nes, por lo que el niño que­dó en «lis­ta de espera». 

En este sen­ti­do, la madre denun­ció que las auto­ri­da­des no garan­ti­za­ron el dere­cho a la edu­ca­ción de su hijo, ampa­rán­do­se en el artícu­lo 24 de la Cons­ti­tu­ción por­te­ño, que esta­ble­ce que «la Ciu­dad asu­me la res­pon­sa­bi­li­dad inde­le­ga­ble de ase­gu­rar y finan­ciar la edu­ca­ción públi­ca esta­tal, lai­ca y gra­tui­ta en todos los nive­les y moda­li­da­des, a par­tir de los cua­ren­ta y cin­co días de vida has­ta el nivel supe­rior». La Ciu­dad con­tes­tó la deman­da, al indi­car que los pro­ce­sos de ins­crip­ción no cadu­can y que el «reaco­mo­da­mien­to» de las vacan­tes «sigue vigente». 

El con­flic­to se exten­dió, con fallos de un juez de pri­me­ra ins­tan­cia y de la Cáma­ra de Ape­la­cio­nes en lo Con­ten­cio­so Admi­nis­tra­ti­vo y Tri­bu­ta­rio ‑que le dio la espal­da a la pos­tu­ra del CGBA‑, has­ta el fallo del Tri­bu­nal Supre­mo de Jus­ti­cia, máxi­mo tri­bu­nal de la Jus­ti­cia por­te­ña. Allí en un voto casi uná­ni­me (cua­tro votos a favor, y solo Ali­cia Ruiz en con­tra) el órgano judi­cial des­es­ti­mó la denun­cia de la fami­lia sin vacante. 

De este modo, el TSJ dis­po­ne que solo pue­den exi­gir la obli­ga­to­rie­dad de las vacan­tes al gobierno de la Ciu­dad quie­nes no pue­dan afron­tar una cuo­ta de un esta­ble­ci­mien­to pri­va­do. En la reso­lu­ción, ade­más, los jue­ces agre­ga­ron que las deman­das por vacan­tes no deben ser indi­vi­dua­li­za­das, sino que debe­rían estar agru­pa­das en una deman­da colec­ti­va en una ONG (la ele­gi­da fue Aso­cia­ción Civil por la Igual­dad y la Justicia).

«Echan­do mano al poder judi­cial, Hora­cio Rodrí­guez Larre­ta está con­vir­tien­do a la Ciu­dad de Bue­nos Aires en el “rei­no del revés”, con jue­ces que igno­ran leyes y emi­ten sen­ten­cias con­tra­rias a la Cons­ti­tu­ción por­te­ña, y un Minis­te­rio Públi­co Fis­cal que denun­cia y ame­dren­ta envian­do patru­lle­ros a las casa de las y los docen­tes que defien­den el Esta­tu­to que pro­te­ge sus dere­chos», expu­sie­ron, en un comu­ni­ca­do, la Unión de los Tra­ba­ja­do­res de la Edu­ca­ción (UTE).

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