Colom­bia. Mien­tras Wall Street coti­za el agua del futu­ro, las comu­ni­da­des luchan con­tra su privatización

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 22 de diciem­bre de 2020.

Con la lle­ga­da del agua al mer­ca­do de la bol­sa de valo­res de Wall Street, coti­zan­do en los mer­ca­dos futu­ros y con empre­sa­rios apos­tan­do sobre su esca­sez o abun­dan­cia en el pla­ne­ta duran­te los pró­xi­mos años, se han pren­di­do las alar­mas sobre lo que que podría con­ver­tir­se en un para­dig­ma que pon­dría un pre­cio y pri­va­ti­za­ría un recur­so que es un dere­cho universal.

Aun­que la medi­da úni­ca­men­te ten­drá vali­dez para regu­lar su pre­cio o coti­za­ción en Cali­for­nia en Esta­dos Uni­dos, su pri­me­ra coti­za­ción se esta­ble­ció que la can­ti­dad de 1.233.000 litros de agua tuvie­ra un cos­to de 486 dóla­res basán­do­se en un valor pro­me­dio de los con­tra­tos que exis­ten de dere­chos de agua en las regio­nes más gran­des y comer­cia­les de dicho esta­do, lugar que fue devas­ta­do por incen­dios fores­ta­les en sep­tiem­bre y que pese a ser reco­no­ci­do como el mer­ca­do agrí­co­la más gran­de de Esta­dos Uni­dos, salía de una sequía de ocho años.

Entién­dan­se los dere­chos del agua como apro­ve­char el agua sub­te­rrá­nea, ríos, lagos, estan­ques y manan­tia­les natu­ra­les, tec­no­lo­gías de puri­fi­ca­ción y tra­ta­mien­to del agua, per­fo­ra­ción de pozos, sanea­mien­to, man­te­ni­mien­to, dis­tri­bu­ción y cons­truc­ción de infra­es­truc­tu­ra, la pro­duc­ción, ope­ra­ción y ven­ta de agua embo­te­lla­da, camio­nes de agua y camio­nes cisterna.

Para la pro­fe­so­ra Ceci­lia Roa, espe­cia­lis­ta en ges­tión del agua, acue­duc­tos comu­ni­ta­rios, demo­cra­ti­za­ción ambien­tal, lo que refle­ja el hecho de que se empie­ce a coti­zar el agua es una señal de la cre­cien­te preo­cu­pa­ción sobre su esca­sez, su deman­da y la preo­cu­pa­ción de sec­to­res eco­nó­mi­cos para abas­te­cer­se de agua en el futu­ro, «es un deri­va­ti­vo que se ha usa­do en el mer­ca­do de valo­res des­de hace años, de las mer­can­cías,» lo que seña­la, obe­de­ce a las pre­sio­nes que exis­ten sobre el agua en la actua­li­dad y los con­flic­tos cada vez más cre­cien­te alre­de­dor de este recurso.

Por su par­te para Jua­ni­ta de los Ánge­les Ari­za, codi­rec­to­ra de la Red Nacio­nal del Agua resul­ta alar­man­te pues no es que se esté «coti­zan­do el agua mate­rial­men­te, sino los dere­chos de su uso, es como si las licen­cias ambien­ta­les se pusie­ran en ofer­ta y se gene­ra­ra un comer­cio entorno a eso y quien tie­ne el dine­ro pue­de abar­car el agua del mun­do», advier­te la ambientalista.

Al res­pec­to, Die­go Mar­tí­nez, coor­di­na­dor del área de Agua en Cen­sat Agua Viva advier­te que lo que inten­tan hacer des­de la bol­sa de valo­res es cons­truir un mode­lo para gene­rar un para­dig­ma en la finan­cia­ción del agua y sus dere­chos, un mode­lo que pro­ba­ble­men­te será emu­la­do por otros mer­ca­dos como el que sur­gió en Cali­for­nia, «se está ven­dien­do el agua del futu­ro y el prin­ci­pal pro­ble­ma es que se está espe­cu­lan­do, se está ven­dien­do y com­pran­do agua que nadie sabe si se va a tener o no en el planeta».

La pri­va­ti­za­ción del agua, un peli­gro latente

La pro­fe­so­ra Roa seña­la que el agua a dife­ren­cia de otros bie­nes a lo lar­go de la his­to­ria ha sido valo­ra­da por las socie­da­des como un recur­so, recha­zan­do la idea de con­ver­tir­la en una mer­can­cia, mues­tra de ello es que en todas las legis­la­cio­nes de Amé­ri­ca Lati­na, el úni­co país que lo ha per­mi­ti­do es Chi­le don­de en la actua­li­dad transan los dere­chos del agua, una polí­ti­ca que afec­ta prin­ci­pal­men­te a cam­pe­si­nos y peque­ños agri­cul­to­res que no tie­nen ser­vi­cios de agua potable. 

Si bien tras la dic­ta­du­ra de Augus­to Pino­chet, en Chi­le se ha inten­ta­do refor­mar la pri­va­ti­za­ción del agua en al menos ocho oca­sio­nes, es una ini­cia­ti­va que ha sido recha­za­da por sec­to­res como la Socie­dad Nacio­nal de Agri­cul­tu­ra que agru­pa a empre­sa­rios agrí­co­la del país aus­tral. Aun­que se ha bus­ca­do fijar el líqui­do como un dere­cho y un bien públi­co y dar fin a las con­ce­sio­nes, el gobierno de Sebas­tián Piñe­ra ha expre­sa­do su deseo de man­te­ner la entre­ga de estos dere­chos a los privados.

En el mun­do, según Mar­ket Ora­cle y Glo­bal Research en un artícu­lo publi­ca­do ori­gi­nal­men­te en 2012, ban­cos de Wall Street y mul­ti­mi­llo­na­rios, están con­so­li­dan­do sus com­pras de acuí­fe­ros y dere­chos de agua en todo el pla­ne­ta. Tal es el caso de inver­sio­nis­tas como Gold­man Sachs, JP Mor­gan Cha­se, Cre­dit Suis­se, Blacks­to­ne Group, Citi­group, UBS, Deu­ts­che Bank, Mac­qua­rie Bank, Bar­clays Bank, Allianz y HSBC Bank.

Para hacer­se una idea del valor que tie­ne este líqui­do en la actua­li­dad, el mis­mo artícu­lo titu­la­do ‘Los Baro­nes del Agua’ des­cri­be cómo, mien­tras mul­ti­mi­llo­na­rios acu­mu­lan acuí­fe­ros, a pobla­do­res de regio­nes como Ore­gon en Esta­dos Uni­dos, se les cri­mi­na­li­zó por reco­lec­tar el agua llu­via que caía en su pro­pie­dad, con­de­nán­do­les por nue­ve car­gos a 30 días de prisión.

Se debe pres­tar aten­ción al futu­ro de los recur­sos hídri­cos en Colombia

En el con­tex­to nacio­nal, la pro­fe­so­ra Roa expre­sa que la his­to­ria de mane­jo hídri­co del país deja mucho qué desear, si bien Colom­bia es uno de los paí­ses más ricos a nivel mun­dial en cuan­to a su inven­ta­rio natu­ral hídri­co, en el 56% de los depar­ta­men­tos el coefi­cien­te de Gini del agua es inclu­so más alto que el de la tie­rra, lo que mues­tra que su asig­na­ción está inclu­so más con­cen­tra­da. Esto en con­tras­te con datos apor­ta­dos por exper­tos en eco­no­mía ambien­tal, como Gus­ta­vo Correa Assu­mus, que ase­ve­ran que la pobre­za tie­ne impli­ca­cio­nes nega­ti­vas en el acce­so al agua segu­ra y de igual for­ma la fal­ta de acce­so al agua segu­ra es un ele­men­to que sus­ten­ta y repro­du­ce la pobreza.

Agre­ga Roa que esta no está lle­gan­do a las comu­ni­da­des que pro­te­gen las fuen­tes hídri­cas y es algo que debe tener­se en cuen­tea, «los cam­pe­si­nos no tie­nen con­ce­sio­nes de agua y muchas veces se opo­nen a apli­car un per­mi­so para con­su­mir­la o usar­la, por con­si­de­rar­la natu­ral en con­se­cuen­cia no se debe pedir per­mi­so a nadie, esa es una con­cep­ción que hay que respetar». 

En con­tra­par­te, al eva­luar los acue­duc­tos en los terri­to­rios, estos son en sí mis­mos una expre­sión de la ges­tión comu­ni­ta­ria que rea­li­zan las pobla­ción pues entre­gan alre­de­dor del 45% del agua en la rura­li­dad, con­vir­tién­do­se «en una pie­za fun­da­men­tal de deci­sión y par­ti­ci­pa­ción sobre los usos y mane­jos que tie­nen las pobla­cio­nes sobre sus tie­rras», afir­ma Die­go Mar­tí­nez quien advier­te que a dichos acue­duc­tos se les some­ten a toda cla­se de exi­gen­cias admi­nis­tra­ti­vas y téc­ni­cas en con­tra de esta for­ma de gestión.

«Aca­bar con un acue­duc­to comu­ni­ta­rio es aca­bar con pro­ce­sos orga­ni­za­ti­vos y pro­ce­sos polí­ti­cos» (Die­go Mar­tí­nez, Coor­di­na­dor del área de Censat)

De igual for­ma, casos como el de Cerre­jón en La Gua­ji­ra, don­de se ha des­via­do el río Ran­che­ría ocu­rren en un con­tex­to en que en pro­me­dio las comu­ni­da­des Wayúu tie­nen que cami­nar cer­ca de sie­te kiló­me­tros para acce­der a fuen­tes hídri­cas y don­de el ICBF repor­tó para sep­tiem­bre de este año, 784 casos de meno­res con des­nu­tri­ción agu­da, lo que deja al des­cu­bier­to la pér­di­da del patri­mo­nio cul­tu­ral de los pue­blos ori­gi­na­rios y de la sobe­ra­nía hídri­ca nacional.

Según Die­go Mar­tí­nez, la pri­va­ti­za­ción del agua es un fenó­meno que ya se vie­ne vivien­do y que en Colom­bia data de la déca­da de los noven­ta expre­sán­do­se en dife­ren­tes for­mas, des­de un acue­duc­to que pasa por manos públi­co-pri­va­das has­ta el aca­pa­ra­mien­to de mine­ras y petro­le­ras del agua, pri­van­do a las comu­ni­da­des de este dere­cho vital, en ese sen­ti­do, resal­ta que el mane­jo por par­te del Esta­do del agua se ha hecho en el país de for­ma pri­va­da, «his­tó­ri­ca­men­te ha prio­ri­za­do la empre­sas pri­va­das, los entes eco­nó­mi­cos y ha entre­ga­dos esos dere­chos a mul­ti­na­cio­na­les, ese es el pro­ble­ma en el país», esto pese a que en Colom­bia exis­te el dere­cho fun­da­men­tal al agua en cone­xi­dad con los dere­chos fundamentales.

Para con­cluir y con res­pec­to a estos peli­gros que se cier­nen sobre los recur­sos hídri­cos en el país, Jua­ni­ta Ari­za afir­ma que es fun­da­men­tal que las orga­ni­za­cio­nes ambien­ta­les reali­cen un pro­ce­so de defen­sa inte­gral del agua y de decla­ra­ción como patri­mo­nio públi­co pues­to que el país repre­sen­ta el 72% de los naci­mien­tos de los pára­mos en el mun­do y que se sumen resal­ta el inte­gran­te de Cen­sat a pro­ce­sos par­ti­ci­pa­ti­vos de las comu­ni­da­des como las con­sul­tas populares.

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