Nues­tra­mé­ri­ca. El acuer­do entre el Mer­co­sur y la Unión Euro­pea no debe ser firmado

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 21 de diciem­bre de 2020. 

En un avi­so publi­ca­do en medios de comu­ni­ca­ción un núme­ro impor­tan­te de orga­ni­za­cio­nes mani­fes­ta­ron su recha­zo al acuer­do entre el Mer­co­sur y la Unión Euro­pea, y exi­gen a las auto­ri­da­des del Mer­co­sur que no lo fir­men ni rati­fi­quen. CLATE jun­to a las orga­ni­za­cio­nes miem­bro de la región fir­ma­ron este docu­men­to de recha­zo al acuerdo.

A con­ti­nua­ción el tex­to com­ple­to del docu­men­to con­jun­to publicado:

“Este acuer­do ten­drá fuer­tes impac­tos eco­nó­mi­cos, socia­les, labo­ra­les y ambien­ta­les en los paí­ses del Mer­co­sur, for­za­rá la aper­tu­ra del sec­tor indus­trial en los paí­ses del blo­que en un pla­zo de 15 años, favo­re­cien­do así la impor­ta­ción de pro­duc­tos como auto­mó­vi­les, maqui­na­rias, tex­ti­les y cal­za­dos, entre otros. Esto pro­vo­ca­rá el quie­bre de cien­tos de indus­trias en la región, reem­pla­zan­do pro­duc­ción indus­trial local por impor­ta­cio­nes, pro­vo­can­do de este modo el aumen­to del des­em­pleo. En un con­tex­to eco­nó­mi­co crí­ti­co liga­do a la pan­de­mia de Covid-19, esta aper­tu­ra ten­drá efec­tos socia­les incal­cu­la­bles, y aumen­ta­rá la con­flic­ti­vi­dad labo­ral en la región.

Encon­tra­mos preo­cu­pan­te que el acuer­do haya sido nego­cia­do por los gobier­nos del Mer­co­sur de mane­ra opa­ca y poco trans­pa­ren­te: sin mos­trar estu­dios de impac­to y sin un ver­da­de­ro diá­lo­go con los sec­to­res afec­ta­dos ni con la aca­de­mia regio­nal. Los nego­cia­do­res se guia­ron por una fe cie­ga en el libre comer­cio sin ana­li­zar los impac­tos inte­gra­les de todos los capí­tu­los de este acuer­do sobre la salud, los eco­sis­te­mas, sobre el mun­do del tra­ba­jo, sobre los dere­chos huma­nos, y sobre las mujeres.

Por su par­te, la Comi­sión Euro­pea publi­có recien­te­men­te un estu­dio ela­bo­ra­do por la Lon­don School of Eco­no­mics (LSE) con resul­ta­dos preo­cu­pan­tes [1]. Este estu­dio pre­di­ce que con el acuer­do se logra­rá un aumen­to del 0,1% del PIB para la UE en 10 años mien­tras que cal­cu­la un impac­to del ‑0,1% para los paí­ses del Mer­co­sur. Asi­mis­mo, seña­la que se pro­du­ci­rá un aumen­to del des­em­pleo en el sec­tor de los vehícu­los de motor en Argen­ti­na y Uru­guay, en el sec­tor de la maqui­na­ria en Bra­sil y Para­guay, y en el sec­tor quí­mi­co y far­ma­céu­ti­co en Uru­guay, Para­guay y Argen­ti­na. Otros estu­dios mues­tran los efec­tos sobre el empleo: se esti­ma que sólo en Argen­ti­na se ponen en ries­go más de 180.000 pues­tos de tra­ba­jo [2].

En gene­ral, los resul­ta­dos de los estu­dios exis­ten­tes mues­tran resul­ta­dos nega­ti­vos para los paí­ses del Mer­co­sur en muchos aspec­tos. Entre otros, con­tri­bui­rá a refor­zar las des­igual­da­des de géne­ro, aumen­tan­do la bre­cha sala­rial de géne­ro, que no está resuel­ta en nin­guno de los dos blo­ques, pero que tie­ne dimen­sio­nes mucho más gra­ves en el Mer­co­sur. Las impor­ta­cio­nes de tex­ti­les des­de Euro­pa, por ejem­plo, aumen­ta­rán en más de 400% y afec­ta­rán sobre todo a las muje­res que ocu­pan el 94% de los pues­tos de tra­ba­jo en este sec­tor en Bra­sil y el 80% en Argen­ti­na [3].

En este acuer­do, la aper­tu­ra comer­cial no es el úni­co tema rele­van­te, ya que el res­to de los capí­tu­los lla­ma­dos “aso­cia­dos al comer­cio” ten­drán igual­men­te impac­tos en la región. El capí­tu­lo sobre Ser­vi­cios apun­ta a la pri­va­ti­za­ción, en espe­cial de ser­vi­cios pos­ta­les, tele­co­mu­ni­ca­cio­nes y la des­re­gu­la­ción del sec­tor finan­cie­ro. Aún se des­co­no­cen los ane­xos que acom­pa­ñan al capí­tu­lo, por lo cual no hay segu­ri­dad de que haya sec­to­res que que­dan exen­tos de la des­re­gu­la­ción. De igual mane­ra, la aper­tu­ra cubri­rá el área de com­pras públi­cas, en las que peque­ñas y media­nas empre­sas loca­les debe­rán com­pe­tir de igual a igual con cor­po­ra­cio­nes mul­ti­na­cio­na­les euro­peas para lograr ser pro­vee­do­res esta­ta­les en cual­quier nivel, sea nacio­nal, pro­vin­cial o muni­ci­pal, res­trin­gien­do la posi­bi­li­dad de fomen­tar el empleo local como polí­ti­ca públi­ca. Tam­bién esa aper­tu­ra podrá impe­dir la imple­men­ta­ción de pro­gra­mas como el exis­ten­te en Bra­sil de adqui­si­ción de ali­men­tos pro­ve­nien­tes de la Agri­cul­tu­ra Fami­liar (PAA) para suplir la merien­da esco­lar, la comi­da de hos­pi­ta­les, cuar­te­les y otros esta­ble­ci­mien­tos estatales.

Mien­tras que con el acuer­do pier­den los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras, tam­bién se des­ta­ca un gana­dor muy cla­ro en Mer­co­sur: el sec­tor del agro­ne­go­cio. Este sec­tor se verá bene­fi­cia­do con la amplia­ción de cuo­tas para la expor­ta­ción de pro­duc­tos agrí­co­las hacia la UE, espe­cial­men­te de car­ne vacu­na, por­ci­na y aviar. La amplia­ción de la fron­te­ra agrí­co­la para la expor­ta­ción daña direc­ta­men­te a la agri­cul­tu­ra fami­liar y cam­pe­si­na, afec­ta a los terri­to­rios y pue­blos indí­ge­nas e incen­ti­va el des­mon­te y la tala ile­gal de bos­ques para ampliar la super­fi­cie dedi­ca­da al pas­to­reo y los cul­ti­vos para la expor­ta­ción [4]. Esto no ocu­rre solo en la Ama­zo­nia, ya que amplios terri­to­rios del Mer­co­sur están habi­ta­dos por pue­blos ori­gi­na­rios. El avan­ce del agro­ne­go­cio vul­ne­ra los modos de vida de los pue­blos y sus dere­chos, sobre todo de los pue­blos indí­ge­nas en ais­la­mien­to volun­ta­rio, así como los dere­chos de la mis­ma natu­ra­le­za. Este tra­ta­do con la UE sólo pro­fun­di­za­rá el dete­rio­ro de la pro­duc­ción de oxí­geno, afec­ta­rá la bio­di­ver­si­dad y agu­di­za­rá la cri­sis cli­má­ti­ca planetaria.

En este acuer­do, las alu­sio­nes a los temas ambien­ta­les son una retó­ri­ca que ha pre­ten­di­do “maqui­llar de ver­de” su obje­ti­vo real: incre­men­tar el comer­cio a favor de las gran­des empre­sas. Mien­tras las cláu­su­las que libe­ra­li­zan el comer­cio y abren las eco­no­mías son “ley dura” exi­gi­ble, el Acuer­do de París sobre el cam­bio cli­má­ti­co al que se hace alu­sión en el capí­tu­lo de desa­rro­llo sos­te­ni­ble es “ley blan­da” que cons­ta de pro­me­sas volun­ta­ris­tas, suma­men­te débi­les, esca­sa­men­te exi­gi­bles y san­cio­na­bles. Si real­men­te hay volun­tad de enfren­tar el cam­bio cli­má­ti­co, el lugar para exi­gir que los acuer­dos al res­pec­to sean de obli­ga­do cum­pli­mien­to es la Con­ven­ción Mar­co de las Nacio­nes Uni­das sobre el Cam­bio Cli­má­ti­co, no un acuer­do comer­cial que por defi­ni­ción va a gene­rar más emi­sio­nes de gases de efec­to inver­na­de­ro (GEI) dado el incre­men­to de los flu­jos comer­cia­les. La inten­ción de nego­ciar o impo­ner­les a los paí­ses del Mer­co­sur una car­ta de inten­ción o un pro­to­co­lo adjun­to que supues­ta­men­te impi­da los incen­dios en la Ama­zo­nía y se sigan vio­lan­do los dere­chos de los pue­blos indí­ge­nas que la habi­tan, es hipó­cri­ta y cíni­ca a la vez, y sola­men­te per­si­gue el pro­pó­si­to de aca­llar a la opi­nión públi­ca crí­ti­ca de ambas ori­llas. De nin­gún modo cree­mos que este acuer­do pue­da ser “mejo­ra­do” con los pro­to­co­los ambien­ta­les que actual­men­te se negocian.

El acuer­do alien­ta la amplia­ción del mode­lo bio­tec­no­ló­gi­co agra­rio basa­do en el uso exten­si­vo de pes­ti­ci­das y agro­tó­xi­cos, que se han pro­ba­do per­ju­di­cia­les para la salud huma­na y los eco­sis­te­mas [5]. Estos pro­duc­tos afec­tan direc­ta­men­te a los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras rura­les y a la pobla­ción del cam­po, así como a los con­su­mi­do­res en las ciu­da­des, tan­to en el Mer­co­sur como en la UE. El caso de Bra­sil es emble­má­ti­co, ya que nun­ca se apro­ba­ron tan­tos nue­vos pes­ti­ci­das como en los últi­mos tres años. Estos pes­ti­ci­das, prohi­bi­dos en Euro­pa pero libe­ra­dos en Bra­sil, se con­ver­ti­rían en regla para el con­su­mo en Amé­ri­ca Lati­na y serían lle­ga­rían tam­bién a los con­su­mi­do­res euro­peos a tra­vés de su importación.

Los resul­ta­dos espe­ra­dos de este acuer­do son tan poco aus­pi­cio­sos, que en Euro­pa exis­te hoy un cre­cien­te cues­tio­na­mien­to social y polí­ti­co a su apro­ba­ción: des­de Aus­tria, que ha recha­za­do total­men­te el acuer­do, a decla­ra­cio­nes repro­ba­to­rias de los par­la­men­tos y/​o gobier­nos de Fran­cia, Bél­gi­ca, Luxem­bur­go, Ale­ma­nia, Irlan­da, Bul­ga­ria, Ruma­nia, Eslo­va­quia y Holan­da. Recien­te­men­te el Par­la­men­to Euro­peo apro­bó una decla­ra­ción que sos­tie­ne que el acuer­do con el Mer­co­sur no podrá ser apro­ba­do “en su esta­do actual” [6].

En los paí­ses del Mer­co­sur, sin embar­go, el apo­yo al acuer­do pare­ce táci­to y mues­tra la fal­ta de bús­que­da de alter­na­ti­vas reales de integración.

Hoy como nun­ca, fren­te al desa­fío que repre­sen­ta la pan­de­mia, han que­da­do a la vis­ta amplios sec­to­res socia­les vul­ne­ra­dos que ya antes de la apa­ri­ción del virus difí­cil­men­te logra­ban sobre­vi­vir y que hoy no podrían sub­sis­tir sin una acción fir­me y proac­ti­va del Esta­do. Por eso recha­za­mos la fir­ma de un acuer­do rígi­do, des­equi­li­bra­do y asimétrico”.

Orga­ni­za­cio­nes firmantes

Acción por la Biodiversidad

ALBA Movi­mien­tos

Ami­gos de la Tie­rra Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be (ATALC)

Ami­gos de la Tie­rra Brasil

Ami­gos de la Tie­rra Argentina

Arti­cu­lação dos Povos Indí­ge­nas do Bra­sil (APIB)

Arti­cu­lação dos Povos Indí­ge­nas da Região Sul (Arpin SUL)

Arti­cu­lação de Mulhe­res Bra­si­lei­ras AMB – Brasil

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