Esta­dos Uni­dos. Recha­za la Ley de Segu­ri­dad Nacio­nal de México

Por Javier Buen­ros­tro, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 20 de diciem­bre de 2020.

Cuan­do el gene­ral Sal­va­dor Cien­fue­gos fue arres­ta­do en Cali­for­nia por pre­sun­tos víncu­los con el nar­co­trá­fi­co, el Gobierno mexi­cano no tenía cono­ci­mien­to sobre las inves­ti­ga­cio­nes y el ope­ra­ti­vo que des­em­bo­có en esta deten­ción. La Secre­ta­ría de Rela­cio­nes Exte­rio­res le pidió al emba­ja­dor de Esta­dos Uni­dos en Méxi­co que die­ra infor­ma­ción al res­pec­to, pero este dijo que esta­ba impo­si­bi­li­ta­do de pro­veer más datos.

Ante esta nega­ti­va, Méxi­co exte­rio­ri­zó al Gobierno de Esta­dos Uni­dos su pro­fun­do des­con­ten­to por­que la DEA (la agen­cia anti­dro­gas esta­dou­ni­den­se) había vio­la­do acuer­dos de coope­ra­ción inter­na­cio­nal entre ambos paí­ses en mate­ria de segu­ri­dad. Estas accio­nes de la DEA y su manio­bras uni­la­te­ra­les obli­ga­ron al Gobierno mexi­cano a hacer un balan­ce de la rela­ción y la coope­ra­ción de las 14 agen­cias de segu­ri­dad de Esta­dos Uni­dos que sue­len ope­rar, de una for­ma u otra, en terri­to­rio mexi­cano.

Esa revi­sión pro­vo­có que Méxi­co impul­sa­ra por la vía rápi­da ante el Con­gre­so una nue­va Ley de Segu­ri­dad Nacio­nal que tie­ne como fin esta­ble­cer una nue­va rela­ción con las agen­cias esta­dou­ni­den­ses que duran­te años fue dema­sia­do ven­ta­jo­sa para estas últi­mas, ya que rara vez ren­dían cuen­tas de las acti­vi­da­des que rea­li­za­ban en terri­to­rio mexi­cano. No hay que olvi­dar que las agen­cias esta­dou­ni­den­ses han teni­do una gran inje­ren­cia en la vida nacio­nal mexi­ca­na que muchas veces no ha reci­bi­do la aten­ción necesaria.

Inje­ren­cia en la vida mexicana

Por ejem­plo, entre 1956 y 1963, la CIA, a tra­vés de su prin­ci­pal agen­te en Méxi­co, reclu­tó como infor­man­tes a dos altos fun­cio­na­rios que con el tiem­po lle­ga­rían a ser pre­si­den­tes de Méxi­co, Gus­ta­vo Díaz Ordaz y Luis Eche­ve­rría, ade­más de a Fer­nan­do Gutié­rrez Barrios, que en ese momen­to era el titu­lar de la Direc­ción Fede­ral de Segu­ri­dad (una espe­cie de poli­cía polí­ti­ca) y que pos­te­rior­men­te se desem­pe­ñó como secre­ta­rio de Gober­na­ción y gober­na­dor de Vera­cruz. Toda esta ope­ra­ción era cono­ci­da como LITEMPO y fue muy bien docu­men­ta­da por Jef­fer­son Mor­ley, perio­dis­ta del Washing­ton Post, en el libro ‘Our Man in Mexi­co: Wins­ton Scott and the Hid­den His­tory of the CIA’.

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Esta rela­ción vivió su momen­to más crí­ti­co en 1985 con el ase­si­na­to de Enri­que ‘Kiki’ Cama­re­na, un agen­te de la DEA que logró la ubi­ca­ción de un ran­cho de 1.000 hec­tá­reas dedi­ca­das al cul­ti­vo de marihua­na, lo que fue la segun­da ope­ra­ción anti­dro­gas más gran­de hecha por la DEA des­pués de la que se lle­vó meses antes en Colom­bia y ter­mi­nó con la des­truc­ción de los cul­ti­vos y labo­ra­to­rios clan­des­ti­nos de Tran­qui­lan­dia, pro­pie­dad de Pablo Escobar.

Des­de un prin­ci­pio se supo que el secues­tro y ase­si­na­to de Kiki Cama­re­na fue lle­va­do a cabo por el Cár­tel de Gua­da­la­ja­ra (Rafael Caro Quin­te­ro y Miguel Ángel Félix Gallar­do) con la ayu­da de poli­cías corrup­tos de la Direc­ción Fede­ral de Segu­ri­dad y de polí­ti­cos como Rubén Zuno Arce, cuña­do del expre­si­den­te Luis Eche­ve­rría. Con el tiem­po salió a luz que tam­bién par­ti­ci­pa­ron en el cri­men otros agen­tes de la DEA que esta­ban invo­lu­cra­dos con el nar­co y que fue­ron los que habrían entre­ga­do a Camarena.

Una acti­vi­dad poco transparente

Des­de enton­ces, ha habi­do una acti­vi­dad de las agen­cias esta­dou­ni­den­ses en terri­to­rio mexi­cano que es poco trans­pa­ren­te y fia­ble. ¿Cuán­tas ope­ra­cio­nes clan­des­ti­nas se lle­van a cabo?¿Quié­nes par­ti­ci­pan? ¿Qué tipo de coope­ra­ción exis­te entre las agen­cias esta­dou­ni­den­ses y las ins­ti­tu­cio­nes mexi­ca­nas? ¿Cuál es el papel de la Emba­ja­da de Esta­dos Uni­dos? ¿Hay un regis­tro de los agen­tes que par­ti­ci­pan? ¿Quién los evalúa?

Las refor­mas a la Ley de Segu­ri­dad Nacio­nal, que fue­ron apro­ba­das en el Con­gre­so, bus­can sub­sa­nar estos vacíos ya que esta­ble­cen fundamentalmente:

  1. la defi­ni­ción como agen­tes extran­je­ros de los fun­cio­na­rios que en sus paí­ses de ori­gen ejer­cen fun­cio­nes poli­cia­les y de inspección;
  2. estos agen­tes son auto­ri­za­dos para inter­nar­se tem­po­ral­men­te en terri­to­rio nacio­nal para fines de inter­cam­bio de infor­ma­ción, en el mar­co de los con­ve­nios y pro­gra­mas de coope­ra­ción bila­te­ral sus­cri­tos por el Esta­do mexicano;
  3. los agen­tes no podrán apli­car o eje­cu­tar las leyes extran­je­ras en terri­to­rio mexi­cano y solo podrán inter­cam­biar infor­ma­ción con auto­ri­da­des mexi­ca­nas en tér­mi­nos de lo dis­pues­to en la acre­di­ta­ción que les haya sido expedida;
  4. los agen­tes no ten­drán nin­gu­na inmu­ni­dad en caso de ver­se invo­lu­cra­dos en la comi­sión de deli­tos o infracciones.

Des­de lue­go que esta refor­ma no fue bien vis­ta por algu­nas auto­ri­da­des esta­dou­ni­den­ses, que afir­man que la nue­va ley fre­na­rá el papel de los agen­tes extran­je­ros en Méxi­co y para­li­za­rá los esfuer­zos bila­te­ra­les para com­ba­tir a los cár­te­les de la dro­ga. Esta es una visión poco obje­ti­va, ya que tam­po­co la actua­ción de los agen­tes extran­je­ros sin una ren­di­ción de cuen­tas es desea­ble. Ade­más, en todos estos años, bajo la legis­la­ción ante­rior, no hubo resul­ta­dos alen­ta­do­res como lo mues­tra que aun con la par­ti­ci­pa­ción de auto­ri­da­des en ambos lados de la fron­te­ra no se logró más que el nar­co­trá­fi­co fue­ra en aumen­to y la situa­ción se salie­ra de control.

Uno de los ejem­plos del fra­ca­so de la regu­la­ción ante­rior es la Ope­ra­ción Rápi­do y Furio­so (Pro­ject Gun­run­ner 2006 – 2011) lle­va­do a cabo por la Ofi­ci­na de Alcohol, Taba­co, Armas de Fue­go y Explo­si­vos (siglas ATF en inglés) de Esta­dos Uni­dos, que bus­ca­ba con­te­ner el flu­jo de armas de fue­go a los cár­te­les mexi­ca­nos, con la «bri­llan­te» estra­te­gia de armar­los ellos mis­mos. ¿Estu­pi­dez, hipo­cre­sía o colu­sión? Esta ope­ra­ción encu­bier­ta alcan­zó noto­rie­dad inter­na­cio­nal cuan­do un arma de fue­go vin­cu­la­da a la Ope­ra­ción Rápi­do y Furio­so fue uti­li­za­da en el ase­si­na­to en 2010 del agen­te fron­te­ri­zo Brian Terry. El caso fue lle­va­do a los tri­bu­na­les esta­dou­ni­den­ses ter­mi­nan­do con la des­ti­tu­ción de Eric Hol­der como fis­cal de Esta­dos Uni­dos por el encu­bri­mien­to de ope­ra­cio­nes ilegales.

Estas refor­mas a la Ley de Segu­ri­dad Nacio­nal eran nece­sa­rias para que Méxi­co recu­pe­re un poco de la sobe­ra­nía per­di­da des­de tiem­pos de la Gue­rra Fría y que solo se acre­cen­tó duran­te el perio­do neo­li­be­ral y el boom del nar­co­trá­fi­co que hubo en él. Esto no será un cam­bio que se nota­rá de la noche maña­na. Muchas iner­cias per­sis­ti­rán, pero con el tiem­po tal vez las cosas cam­bien y Méxi­co recu­pe­re un poco de la dig­ni­dad que per­dió ante su vecino del nor­te duran­te muchos años.

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