Chi­na. El aco­so sexual en las fábri­cas chi­nas de Mat­tel: un nue­vo e inquie­tan­te informe

Por Khe­did­ja Zeroua­li, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 18 de diciem­bre de 2020.

En un docu­men­to publi­ca­do el 3 de diciem­bre de 2020, tres ONG (Actio­nAid, Chi­na Labor Watch y Soli­da­ri­dad Sui­za) aler­tan sobre el aco­so sexual reite­ra­do pre­sen­te en los talle­res chi­nos de Mat­tel, fabri­can­te de las muñe­cas Barbie.

Des­pués de pasar casi un mes tra­ba­jan­do en la línea de pro­duc­ción de la fábri­ca de Mat­tel en la ciu­dad de Dong­guan, en el sur de Chi­na, Mei (*) des­cri­be jor­na­das pla­ga­das de comen­ta­rios sexis­tas, pre­sio­nes labo­ra­les y aco­so sexual.

Como inves­ti­ga­do­ra de las ONG Actio­nAid Fran­cia, Chi­na Labor Watch y Soli­da­ri­dad Sui­za, des­cri­be en un infor­me un entorno labo­ral insano y vio­len­cias sexis­tas y sexua­les como par­te del sis­te­ma, vio­len­cias éstas cono­ci­das por una direc­ción inope­ran­te. Y no es la pri­me­ra vez que se habla en esos tér­mi­nos de la fábri­ca que rea­li­za las muñe­cas Barbie.

En noviem­bre de 2019, una pri­me­ra inves­ti­ga­ción de las mis­mas orga­ni­za­cio­nes lla­ma­ba la aten­ción sobre la cara ocul­ta de las fábri­cas de jugue­tes chi­nas de Mat­tel. En un infor­me que lle­va­ba por títu­lo « Bar­bie se bur­la de los dere­chos de la mujer », Lin* reve­la­ba nume­ro­sas dis­fun­cio­nes en la fábri­ca Foshan Nanhai Mat­tel Pre­ci­sion Die­cast, en la mis­ma pro­vin­cia de Guangdong.

Mei, que se infil­tró en verano en la fábri­ca de jugue­tes Fisher-Pri­ce, da cuen­ta del rit­mo inso­por­ta­ble en las épo­cas de más tra­ba­jo, en vís­pe­ras de las ven­tas navi­de­ñas, pero tam­bién de la humi­lla­ción a la que dije­ron ver­se some­ti­das varias com­pa­ñe­ras. « De las diez muje­res con las que nues­tra infor­man­te pudo hablar lar­go y ten­di­do, cua­tro emplea­das des­cri­bie­ron situa­cio­nes que podrían ser cali­fi­ca­das como aco­so sexual ».

Fren­te a las cues­tio­nes de nues­tros cofra­des de la revis­ta Au fémi­nin, Mat­tel se defen­dió de cual­quier negli­gen­cia y anun­ció el ini­cio de una inves­ti­ga­ción ‑como hizo en 2019-. « Mat­tel no tole­ra nin­gu­na for­ma de aco­so y nos com­pro­me­te­mos a ase­gu­rar que cada uno de nues­tros emplea­dos, inclu­yen­do los que tra­ba­jan en nues­tras plan­tas, sea tra­ta­do con jus­ti­cia y res­pe­to. Nos toma­mos estas acu­sa­cio­nes muy en serio y lle­va­re­mos a cabo una inves­ti­ga­ción exhaus­ti­va para ase­gu­rar­nos de que segui­mos pro­por­cio­nan­do un entorno de tra­ba­jo segu­ro a nues­tros empleados ».

La inves­ti­ga­do­ra tam­bién narra los mie­dos que las tra­ba­ja­do­ras tenían a la hora de tes­ti­fi­car, la impu­ni­dad en la línea de pro­duc­ción gra­cias a un sis­te­ma de geren­cia que pre­fie­re igno­rar el pro­ble­ma. Tam­bién rela­ta su males­tar, las horas extras rea­li­za­das y el cal­va­rio que habían expe­ri­men­ta­do algu­nas de sus com­pa­ñe­ras: « A una de ellas, des­pués del tra­ba­jo, la siguie­ron dos cole­gas varo­nes y le hacían fotos. Se sen­tía en peli­gro pero has­ta ese momen­to no se había atre­vi­do a decír­se­lo a nadie ».

Y otra que, refi­rién­do­se a un com­pa­ñe­ro de tra­ba­jo, decla­ra­ba: « Vie­ne a mí en cada des­can­so, me gus­ta­ría que me deja­ra en paz. Ten­go mucho miedo ».

Fren­te a estas his­to­rias, Lin se encon­tró com­ple­ta­men­te inde­fen­sa, ya que no exis­tía nin­gún meca­nis­mo de aler­ta espe­cí­fi­co y fun­cio­nal en ese momen­to. Para silen­ciar la polé­mi­ca, Mat­tel encar­gó una audi­to­ría de dos días en la fábri­ca inves­ti­ga­da. La audi­to­ría deter­mi­nó que no que­da­ba pro­ba­da « vio­la­ción nin­gu­na de los cri­te­rios de con­ce­sión de su etiqueta ».

« Que la audi­to­ría no reve­le vio­la­ción nin­gu­na de los cri­te­rios de con­ce­sión de la eti­que­ta, no demues­tra la ausen­cia de vio­len­cia sexis­ta y sexual en la empre­sa », seña­lan por su par­te las ONG. En nin­gún momen­to se hizo públi­ca ni la meto­do­lo­gía de la audi­to­ría ni sus detalles.

La nue­va inves­ti­ga­ción, rea­li­za­da en 2020 por Mei, infor­ma de pro­ble­mas simi­la­res en la línea de pro­duc­ción de la fábri­ca de Mat­tel en la ciu­dad de Dong­guan, cer­ca de Shenzhen, don­de tra­ba­jó anó­ni­ma­men­te duran­te casi un mes.

Esta fábri­ca emplea a más de 2.300 tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras que pro­du­cen prin­ci­pal­men­te jugue­tes de plás­ti­co, entre ellos la famo­sa Barbie.

« Cada minu­to se ven­den cien muñe­cas Bar­bie en todo el mun­do », pre­ci­san las orga­ni­za­cio­nes que, como un espe­jo dis­tor­sio­na­do, des­ta­can la trans­for­ma­ción de la muñe­ca más famo­sa del mun­do. Tras una caí­da de las ven­tas entre 2012 y 2014, el gru­po deci­dió moder­ni­zar la Bar­bie. « Mat­tel lan­zó la pro­duc­ción de muñe­cas con figu­ras más varia­das, algu­nas de las cua­les repre­sen­tan ico­nos feme­ni­nos como Rosa Parks o Fri­da Kahlo…

Esta cam­pa­ña publi­ci­ta­ria ha con­tri­bui­do a aumen­tar las ven­tas de Bar­bie, pero la dis­cre­pan­cia entre el dis­cur­so de Mat­tel y las con­di­cio­nes de tra­ba­jo de las muje­res que pro­du­cen muñe­cas Bar­bie es aún más chocante ».

Mei habló con muchos tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras y entre­vis­tó a 14 de ellos, siem­pre de for­ma anó­ni­ma. Una de ellas, una estu­dian­te de 19 años, se que­jó a Mei del aco­so de un cole­ga 10 años mayor que ella. « Era muy insis­ten­te y la lla­ma­ba regu­lar­men­te en voz alta, refi­rién­do­se a ella como ‘que­ri­da’ en el taller. Le decía a los cole­gas que la lla­ma­ba así para ‘exci­tar­la’. Tam­bién tenía por cos­tum­bre sen­tar­se en su pues­to de tra­ba­jo e invi­tar­la a sen­tar­se en sus rodi­llas ». Siem­pre según Mei, aun­que las repe­ti­das invi­ta­cio­nes las hacía en públi­co, ni los cole­gas ni los geren­tes habrían reaccionado.

El infor­me tam­bién men­cio­na comen­ta­rios fue­ra de lugar y habi­tua­les sobre el pecho y el cuer­po de otra estu­dian­te-asa­la­ria­da. « Llo­ra­ba habi­tual­men­te en el taller, pero nadie inter­ve­nía », recuer­da Mei. « La joven expli­có que tenía mie­do de que­jar­se por­que había pedi­do un prés­ta­mo para ir a la uni­ver­si­dad y temía per­der el trabajo ».

Y la cosa no se que­da ahí. Inclu­so fue­ra de las cua­tro pare­des de la fábri­ca, las tra­ba­ja­do­ras podían haber sido víc­ti­mas de un pro­lon­ga­do sexis­mo cor­po­ra­ti­vo en los gru­pos de deba­te de WeChat, red social popu­lar en Chi­na. « Emplea­dos y emplea­das pasan auto­má­ti­ca­men­te a for­mar par­te de un gru­po de WeChat ». Las orga­ni­za­cio­nes seña­lan que en este gru­po, « cier­tos hechos son cons­ti­tu­ti­vos de aco­so sexual ».

« En el gru­po de dis­cu­sión, un hom­bre escri­be: “Tú, que eres de la mis­ma ciu­dad que yo, ¿estás bus­can­do un ser­vi­cio sexual esta noche”», siem­pre según la ver­sión de las ONG denun­cian­tes, que pro­por­cio­nan pan­ta­lla­zos de estas con­ver­sa­cio­nes. Otro emplea­do publi­có una foto de una mujer des­nu­da, otro com­par­tió tar­je­tas de visi­ta de pros­ti­tu­tas antes de que ser repren­di­do por un jefe: « Cui­da­do con lo que dices, es un gru­po para hablar de trabajo ».

Según Mei, el núme­ro de telé­fono habi­li­ta­do para las denun­cias es, en la prác­ti­ca, inefi­caz. « Es una exten­sión del núme­ro de la fábri­ca, al que sería impo­si­ble lla­mar con el pro­pio telé­fono móvil; al pare­cer habría que ir a la ofi­ci­na para usar el telé­fono fijo y hacer la lla­ma­da a la vis­ta de todos. En este caso no se pue­de garan­ti­zar la con­fi­den­cia­li­dad de la con­ver­sa­ción ». Antes de aña­dir que la pau­sa de diez minu­tos de la cual dis­po­nen los tra­ba­ja­do­res es, en cual­quier caso, dema­sia­do cor­ta para hacer una lla­ma­da, ya que la ofi­ci­na está cerra­da por la noche.

Has­ta 2020, la legis­la­ción chi­na no defi­nía con pre­ci­sión el deli­to de aco­so sexual. Sin embar­go, en 2018, el movi­mien­to #MeToo tuvo fuer­te eco en Chi­na. En enero de 2018, una tra­ba­ja­do­ra de Fox­conn, una gran fábri­ca de elec­tró­ni­ca en Chi­na, escri­bió en una car­ta abier­ta: « Con­tar chis­tes ver­des en voz alta, ridi­cu­li­zar a las cole­gas feme­ni­nas sobre su apa­rien­cia y figu­ra, usar la excu­sa de “dar ins­truc­cio­nes” para esta­ble­cer con­tac­to cor­po­ral inne­ce­sa­rio… en el taller, este tipo de “cul­tu­ra del aco­so sexual” está muy extendida ».

« Espe­ra­mos que al pre­sio­nar a las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les, como Mat­tel, para que mejo­ren las con­di­cio­nes de su cade­na de pro­duc­ción, se esta­blez­ca la nor­ma para la indus­tria del jugue­te y que otras empre­sas pue­dan seguir su ejem­plo », seña­la a Media­part una por­ta­voz de Chi­na Labor Watch, aso­cia­ción esta­dou­ni­den­se fun­da­da en 2000 por un tra­ba­ja­dor chino exiliado.

Des­de 2001, la aso­cia­ción tam­bién ha rea­li­za­do inves­ti­ga­cio­nes sobre las indus­trias de la elec­tró­ni­ca, los uten­si­lios de coci­na, las pren­das de ves­tir y los tex­ti­les, y con­si­de­ra que « estas vio­la­cio­nes de los dere­chos son comu­nes en las fábri­cas de China ».

« Sin embar­go, la adop­ción del nue­vo Códi­go Civil de Chi­na en 2019 repre­sen­ta una espe­ran­za de cam­bio », opi­nan las ONG. La ley aho­ra exi­ge que las empre­sas adop­ten polí­ti­cas con­tra el aco­so sexual. « Este es un paso impor­tan­te y bien­ve­ni­do, aun­que los pro­ce­sos ini­cia­dos por los emplea­dos ten­drán que cum­plir estric­tos cri­te­rios para lle­gar a buen puer­to », aler­tan las asociaciones.

* Nom­bre fic­ti­cio para evi­tar represalias.

Fuen­te: https://​corres​pon​den​cia​de​pren​sa​.com/​?​p​=​1​5​445, Rebe­lión.

Itu­rria /​Fuen­te

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