Bra­sil. «Negar el acce­so a la tie­rra es negar el dere­cho a exis­tir de las personas»

Por Lud­mi­lla Bal­duino. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 16 de diciem­bre de 2020.

Die­go Vedo­vat­to, abo­ga­do del Colec­ti­vo de Dere­chos Huma­nos del MST, habla sobre la audien­cia en la Orga­ni­za­ción de Esta­dos Ame­ri­ca­nos, y sobre las vio­la­cio­nes de dere­chos del gobierno de Bolsonaro.

Tras noti­fi­car al Esta­do bra­si­le­ño el 30 de noviem­bre, la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos de la Orga­ni­za­ción de los Esta­dos Ame­ri­ca­nos (CIDH /​OEA) cele­bró una audien­cia con el MST para dis­cu­tir la sus­pen­sión de la refor­ma agra­ria en Bra­sil. El tema prin­ci­pal de la audien­cia ha sido la vio­la­ción de dere­chos pro­mo­vi­da por el gobierno de Bol­so­na­ro en estos dos años con­tra el MST. 

Se men­cio­na­ron casos recien­tes, y vio­len­tos, de des­alo­jos en el cam­pa­men­to Qui­lom­bo Cam­po Gran­de, en Minas Gerais, y en el asen­ta­mien­to Jaci Rocha, en Bahía. El MST con­ver­só con Die­go Vedo­vat­to, abo­ga­do del Colec­ti­vo de Dere­chos Huma­nos del Movi­mien­to. Die­go habló sobre la pro­yec­ción inter­na­cio­nal que han gana­do estos casos de vio­len­cia extre­ma y sobre cómo la evo­lu­ción de la audien­cia pue­de impac­tar en la garan­tía de los dere­chos huma­nos por par­te de las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas brasileñas.

-¿Cuál ha sido la prin­ci­pal denun­cia pre­sen­ta­da en la audien­cia ante la OEA?

-Die­go Vedo­vat­to: Se pre­sen­ta­ron un con­jun­to de denun­cias. Espe­cial­men­te la rea­li­za­ción de des­alo­jos en un perío­do pan­dé­mi­co, como fue­ron los casos ocu­rri­dos en Qui­lom­bo Cam­po Gran­de, en Minas Gerais, y en el asen­ta­mien­to Jaci Rocha, en Bahía, don­de se envia­ron tro­pas de la fuer­za nacio­nal a una zona de refor­ma agraria.

Ade­más, denun­cia­mos la pará­li­sis de la refor­ma agra­ria en gene­ral en el gobierno de Bol­so­na­ro: la fal­ta de garan­tía de acce­so a la tie­rra para más de 80 mil fami­lias acam­pa­das y tam­bién el auto­ri­ta­ris­mo del gobierno, que en vez de dia­lo­gar con los movi­mien­tos orga­ni­za­cio­nes socia­les, polí­ti­cas, sin­di­ca­les, sobre los pro­ble­mas de Bra­sil, ha tra­ta­do de cri­mi­na­li­zar los movi­mien­tos que pre­ci­sa­men­te lle­van a cabo las denun­cias de violaciones.

-¿Ha habi­do soli­ci­tu­des, soli­ci­tu­des de remi­sión a la OEA? ¿Si es así, Cuál?

-Sí. Ade­más de pre­sen­tar que­jas y cues­tio­nes lega­les rela­cio­na­das con las soli­ci­tu­des, se rea­li­za­ron cua­tro soli­ci­tu­des a la Comi­sión. La pri­me­ra, que la OEA reco­mien­de expre­sa­men­te a Bra­sil el cese de los des­alo­jos y la adop­ción de pro­to­co­los inter­na­cio­na­les en mate­ria de salud. El segun­do, que reco­mien­da expre­sa­men­te al Esta­do bra­si­le­ño la adop­ción de medi­das efec­ti­vas para garan­ti­zar el acce­so a la tie­rra, el tra­ba­jo, la vivien­da y, por tan­to, la vida dig­na, para todos los cam­pe­si­nos de Brasil. 

La ter­ce­ra soli­ci­tud es la rea­li­za­ción de una misión espe­cí­fi­ca de la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos en Bra­sil para veri­fi­car in situ las vio­la­cio­nes sufri­das. Y el cuar­to pedi­do, que la Comi­sión de Dere­chos Huma­nos esté aten­ta, abra inves­ti­ga­cio­nes, pro­mue­va denun­cias sobre vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos pro­vo­ca­das por la mine­ría y, sobre todo, por el uso abu­si­vo de pla­gui­ci­das en Brasil.

Die­go Vedo­vat­to es abo­ga­do del Colec­ti­vo de Dere­chos Huma­nos del MST. Foto: Archi­vo personal

-¿Qué pue­de pasar si se con­ce­de la ter­ce­ra soli­ci­tud y lle­ga una misión espe­cial de la Comi­sión Inter­ame­ri­ca­na de Dere­chos Huma­nos de la OEA para inves­ti­gar vio­la­cio­nes de dere­chos en Brasil?

-En 2018, la CIDH reali­zó una visi­ta misio­ne­ra a Bra­sil. Los comi­sio­na­dos visi­ta­ron varios esta­dos y reco­men­da­ron la adop­ción de un con­jun­to de polí­ti­cas por par­te del esta­do bra­si­le­ño. Nues­tra expec­ta­ti­va con una even­tual y opor­tu­na visi­ta de los comi­sio­na­dos para veri­fi­car las con­di­cio­nes de vida en los asen­ta­mien­tos, en los cam­pa­men­tos, en las comu­ni­da­des qui­lom­bo­las e indí­ge­nas, ade­más de dar evi­den­cia inter­na­cio­nal a estas comu­ni­da­des y a la cau­sa agra­ria y ambien­tal aquí en Bra­sil, per­mi­ti­rá que las per­so­nas pre­sen­ten ante los tri­bu­na­les inter­na­cio­na­les en la cons­truc­ción y for­mu­la­ción de pro­to­co­los que obli­guen al Esta­do bra­si­le­ño a pro­te­ger los dere­chos de estas pobla­cio­nes. Creo que si eso pasa, será algo muy impor­tan­te para nues­tro país.

-¿Qué vio­la­cio­nes a los dere­chos huma­nos ocu­rren cuan­do la Refor­ma Agra­ria es para­li­za­da por el gobierno?

-Cuan­do la refor­ma agra­ria se para­li­za, la pri­me­ra con­se­cuen­cia es un aumen­to de los con­flic­tos agra­rios, de los con­flic­tos rura­les. Según la Comi­sión Pas­to­ral de Tie­rras (CPT), en 2019, hubo al menos 1833 con­flic­tos en el cam­po, lo que repre­sen­ta la tasa más alta de los últi­mos cin­co años. El núme­ro de per­so­nas invo­lu­cra­das en los con­flic­tos aumen­tó un 23% con res­pec­to a 2018, lle­gan­do a 144.742 fami­lias. Se encon­tra­ron 1254 ocu­rren­cias, un 12% más que en 2018. En 2020, estas cifras siguen aumen­tan­do. Hay varias per­so­nas que fue­ron ase­si­na­das, que fue­ron ame­na­za­das de muer­te, ade­más de todas las vio­la­cio­nes de acce­so a la vivien­da, tra­ba­jo, salud y con­di­cio­nes de vida dig­nas. Los con­flic­tos han empeo­ra­do rápi­da­men­te en los últi­mos meses aquí en Brasil.

-¿Y cuál es el agra­van­te de estas vio­la­cio­nes en este con­tex­to de pan­de­mia en que vivimos?

-En el con­tex­to de una pan­de­mia, todas estas vio­la­cio­nes aumen­tan radi­cal­men­te. Las per­so­nas que viven en asen­ta­mien­tos rura­les y cam­pa­men­tos ya viven en un con­tex­to de vul­ne­ra­bi­li­dad social. Per­der sus hoga­res, per­der sus hoga­res, per­der su tra­ba­jo, en un con­tex­to de pan­de­mia, sin nin­gún tipo de plan de reasen­ta­mien­to, reubi­ca­ción, es suma­men­te grave. 

Sin men­cio­nar, inclu­so, la denun­cia de agen­tes esta­ta­les, poli­cías mili­ta­res y algua­ci­les, quie­nes se movi­li­zan para cum­plir con estas órde­nes. En lugar de que el gobierno fede­ral adop­te medi­das para pro­te­ger a estas per­so­nas vul­ne­ra­bles, la expul­sión de fami­lias en el con­tex­to empeo­ra la salud, la inte­gri­dad físi­ca y psi­co­ló­gi­ca de estas fami­lias, sin men­cio­nar el aspec­to eco­nó­mi­co. En un con­tex­to de gra­ve cri­sis eco­nó­mi­ca, están sien­do expul­sa­dos​de sus pues­tos de tra­ba­jo. La refor­ma agra­ria podría ser­vir para aumen­tar el núme­ro de empleos y la pro­duc­ción de ali­men­tos en Bra­sil, pero el gobierno de Bol­so­na­ro insis­te en una pos­tu­ra nega­cio­nis­ta. Es decir, negar a los tra­ba­ja­do­res sus derechos.

-La audien­cia ha con­ta­do con la pre­sen­cia de per­so­na­li­da­des en la defen­sa de los dere­chos huma­nos en Bra­sil y en el mun­do. ¿Cuál es el impac­to de su pre­sen­cia en la audien­cia del MST con la OEA?

-La pre­sen­cia de estas per­so­nas demues­tra sobre todo la gran soli­da­ri­dad que reci­be el MST de las dis­tin­tas orga­ni­za­cio­nes y per­so­na­li­da­des que tra­ba­jan en la defen­sa de los dere­chos huma­nos. No es solo el MST el que denun­cia, denun­cia, vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos en el mun­do rural bra­si­le­ño. Pero un gru­po de orga­ni­za­cio­nes y auto­ri­da­des con expe­rien­cia y reco­no­ci­mien­to nacio­nal e inter­na­cio­nal, que están aten­tos a estas vio­la­cio­nes y con­ti­núan con el Movi­mien­to en la lucha por aca­bar con estas violaciones.

-¿Cómo pue­den las noti­fi­ca­cio­nes de la CIDH al Esta­do bra­si­le­ño ayu­dar a evi­tar que el Esta­do vio­le los dere­chos de los tra­ba­ja­do­res del MST y cum­pla con su deber de rea­li­zar la refor­ma agra­ria? ¿Qué tan visi­ble es el MST a este hecho?

-La admi­si­bi­li­dad de esta soli­ci­tud de audien­cia es un reco­no­ci­mien­to de la legi­ti­mi­dad del Movi­mien­to de los Sin Tie­rra y la cau­sa de la refor­ma agra­ria por par­te de la OEA y los tri­bu­na­les inter­na­cio­na­les. Enten­de­mos que el mero hecho de que la audien­cia ten­ga lugar gene­ra una espe­cie de res­tric­ción inter­na­cio­nal sobre el gobierno bra­si­le­ño y, por lo tan­to, aumen­ta la visi­bi­li­dad inter­na­cio­nal y la pre­sión para las auto­ri­da­des públi­cas bra­si­le­ñas, no solo el gobierno fede­ral, sino tam­bién el poder. Poder Judi­cial, el Con­gre­so Nacio­nal, los gober­na­do­res, los alcal­des -, tomar medi­das para fre­nar estas violaciones.

-Duran­te la acción vio­len­ta de la Poli­cía Mili­tar (PM) a ins­tan­cias de Romeu Zema, fue demo­li­da la Escue­la Popu­lar Eduar­do Galeano, en el cam­pa­men­to Qui­lom­bo Cam­po Gran­de. ¿Cuál es el sig­ni­fi­ca­do sim­bó­li­co de esta acción destructiva?

-Esta gra­ví­si­ma acción que ocu­rrió en agos­to aquí en Bra­sil, sig­ni­fi­có el des­alo­jo de 14 fami­lias y la des­truc­ción de una escue­la en el asen­ta­mien­to. Repre­sen­ta la pos­tu­ra y una espe­cie de com­pro­mi­so del Esta­do bra­si­le­ño en la defen­sa de los intere­ses pri­va­dos de los rura­lis­tas que pre­ten­den expul­sar a los sin tie­rra en esa región. Inclu­so se vul­ne­ra­ron los dere­chos de los niños, jóve­nes y adul­tos que sabían leer y escri­bir en esa escue­la. Es evi­den­te, a nues­tro enten­der, que en lugar de bus­car una solu­ción pací­fi­ca, pro­te­gien­do los intere­ses de los niños, ancia­nos, en ese lugar, de sal­va­guar­dar el acce­so a la edu­ca­ción, el gobierno de Minas Gerais pre­fi­rió expul­sar fami­lias y des­truir esta escue­la que esta­ba tan impor­tan­te para esa comunidad.

-¿Cómo reac­cio­na­ron las fami­lias ante la vio­len­cia de la poli­cía duran­te el des­alo­jo en Qui­lom­bo Cam­po Gran­de?

-Las fami­lias ejer­cían un dere­cho legí­ti­mo a la resis­ten­cia pací­fi­ca. Fue­ron más de 50 horas de inten­tos de nego­cia­ción, denun­cias en la pren­sa nacio­nal e inter­na­cio­nal, en un inten­to por fre­nar la agre­si­vi­dad que impul­sa­ba el gobierno de Minas Gerais en ese lugar. Las fami­lias reci­bie­ron una enor­me soli­da­ri­dad, tan­to a nivel nacio­nal como inter­na­cio­nal. Vimos a varios artis­tas, per­so­na­li­da­des, inte­lec­tua­les, mani­fes­tar­se a favor de las fami­lias, lo que tam­bién reve­la que tenían razón. Como siem­pre nos ha ense­ña­do el pro­fe­ta Dom Tomás Bal­duino, obis­po impor­tan­te en la lucha por los dere­chos huma­nos aquí en Bra­sil, “los dere­chos huma­nos no son algo que se pida de rodi­llas, la gen­te tie­ne dere­cho a exi­gir defen­der el res­pe­to de sus derechos”.

-¿Pue­de enu­me­rar los tipos de vio­len­cia y vio­la­cio­nes de dere­chos huma­nos que ha sufri­do el MST des­de su creación?

-El acce­so a la tie­rra es una con­di­ción indis­pen­sa­ble, en pri­mer lugar, para la vida de los cam­pe­si­nos. Negar el acce­so a la tie­rra es negar vivien­da, tra­ba­jo, salud, edu­ca­ción. Yo diría que es negar el dere­cho a la exis­ten­cia de estos pue­blos, estas comu­ni­da­des rura­les. Que sean sin tie­rra, qui­lom­bo­las, indí­ge­nas, ribe­re­ños, etc. La lucha por la refor­ma agra­ria, y no solo la del MST, siem­pre ha sufri­do un enor­me inten­to de cri­mi­na­li­za­ción por par­te de los rura­lis­tas. Des­de la escla­vi­tud has­ta la actua­li­dad, el méto­do y los argu­men­tos son los mis­mos. Pero la resis­ten­cia, la fuer­za, la lucha de los movi­mien­tos, reve­lan la actua­li­dad e impor­tan­cia de la refor­ma agra­ria, espe­cial­men­te en Bra­sil, que es una socie­dad tan des­igual, que tie­ne una de las con­cen­tra­cio­nes de tie­rras más gran­des del mun­do. La lucha reve­la que la refor­ma agra­ria es el ins­tru­men­to legí­ti­mo y nece­sa­rio para pro­mo­ver la jus­ti­cia y la paz en el cam­po, tan soña­do y tan desea­do por todos.

Fuen­te: Movi­men­to dos Tra­balha­do­res Rurais Sem Terra

Foto: El vio­len­to des­alo­jo rea­li­za­do duran­te la pan­de­mia en el asen­ta­mien­to Qui­lom­bo Cam­po Gran­de, entre otras vio­la­cio­nes, des­ató una serie de reac­cio­nes de la OEA. 

Tra­duc­ción: Resu­men Latinoamericano

Itu­rria /​Fuen­te

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