Pen­sa­mien­to crí­ti­co. A con­tra­mano del mun­do: somos fábri­ca de pobres

Por Juan Guahán, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 12 de diciem­bre de 2020. 

A con­tra­mano del mun­do en la Argen­ti­na, des­de hace déca­das, la pobre­za no para de cre­cer. “A un año…Balance”, reali­dad y car­ta de Cris­ti­na. Elec­cio­nes Vene­zue­la, con alta abs­ten­ción ganó Madu­ro y tie­ne el con­trol de todos los pode­res estatales.

Esta­mos tocan­do fon­do de una olla que pare­ce no tener fon­do. La pan­de­mia y sus recu­rren­tes cua­ren­te­nas pro­fun­di­zan los pro­ble­mas pero no son la cau­sa de los mis­mos.
En el mun­do cre­ce la des­igual­dad pero baja la pobre­za, sin embar­go en nues­tro país cre­cen des­igual­dad y pobre­za. En el con­jun­to de Nues­tra Amé­ri­ca y en el mun­do, si bien la des­igual­dad tie­ne –en el lar­go pla­zo- un cre­ci­mien­to cons­tan­te, la pobre­za se va redu­cien­do. Ese no es el caso de nues­tro país. Aquí tran­si­ta­mos el caso excep­cio­nal don­de cre­ce la des­igual­dad, pero tam­bién lo hace la pobre­za. Un dato sig­ni­fi­ca­ti­vo lo da el hecho que la pobre­za pasó de un 22% ‑poco antes de la asun­ción de Raúl Alfon­sín- al núme­ro actual que supera el 44%, con el agre­ga­do que ésta supera el 64% si habla­mos de niños/​az y ado­les­cen­tes, según la medi­ción del Obser­va­to­rio de la Deu­da Social de la UCA. ¡Qué futu­ro!
A lo dicho hay que sumar que ‑en los últi­mos 30 años- la pobre­za nun­ca bajó del 25%. En el medio hubo “sal­tos”, como la cri­sis del 2001/​2002 cuan­do lle­gó al 66%, pero en los últi­mos años se ha esta­bi­li­za­do y “nor­ma­li­za­do” con un cre­ci­mien­to cons­tan­te. Hay otros pue­blos más pobres que noso­tros, pero allí –a dife­ren­cia de noso­tros- ésta dis­mi­nu­ye.
En medio de estos catas­tró­fi­cos datos los polí­ti­cos se echan mutuas cul­pas. Con ello apun­tan a no hacer­se car­go de los erro­res pro­pios y apro­ve­char los del con­trin­can­te para derro­tar­lo en las urnas y repe­tir, de un modo que pare­ce inde­fi­ni­do, ese ciclo des­truc­ti­vo. Eso es lo que lla­man “grie­ta”. Nin­gu­na de las fuer­zas que han gober­na­do en las últi­mas déca­das es capaz de reco­no­cer su res­pon­sa­bi­li­dad en esta iner­cia, en esta “fábri­ca de pobres” que es nues­tro mode­lo eco­nó­mi­co. Pre­fe­ri­mos que­dar­nos en las crí­ti­cas ‑legí­ti­mas por cier­to- a la diri­gen­cia, pero no inda­ga­mos en sus cau­sas más pro­fun­das, ni seña­la­mos la nece­si­dad de pen­sar otros mode­los que superes al actual que ha demos­tra­do su inefi­cien­cia.
La úni­ca res­pues­ta que se le ocu­rre a nues­tras diri­gen­cias es aumen­tar el asis­ten­cia­lis­mo. Ello sir­ve para deter­mi­na­das emer­gen­cias pero cuan­do pasan las déca­das y estas polí­ti­cas no paran de cre­cer es que algo anda mal, muy mal.
Más allá de los mode­los socia­les apli­ca­bles que tie­nen que ver con las cau­sas más pro­fun­das de esta situa­ción y de los seña­la­dos efec­tos de la mis­ma hay algu­nas cues­tio­nes de tipo inme­dia­to que tie­nen que ver con una y otras.
Entre sus cau­sas inme­dia­tas no se pue­de dejar de seña­lar que esta ten­den­cia impli­ca el fin del sue­ño del Esta­do Bene­fac­tor o lo que fue el mode­lo pero­nis­ta. El decre­to sobre Aso­cia­cio­nes Pro­fe­sio­na­les (1945), un sin­di­ca­lis­mo fuer­te y otras leyes labo­ra­les faci­li­ta­ron el pleno empleo y un ingre­so fijo ‑en blan­co- que satis­fa­cía las nece­si­da­des bási­cas para sos­te­ner una vida dig­na. En la actua­li­dad, inde­pen­dien­te­men­te que los sala­rios por con­ve­nio no alcan­zan a los mis­mos nive­les, hay que tener pre­sen­te que sólo la mitad de las per­so­nas ocu­pa­das tra­ba­ja en blan­co y se rige por con­ve­nio. La otra mitad se va suman­do pro­gre­si­va­men­te a la pobre­za, la fal­ta de tra­ba­jo y bajos ingre­sos les per­mi­te sobre­vi­vir por medio de dife­ren­tes pla­nes socia­les.
Otra mues­tra de la pro­fun­di­dad de la cri­sis la pro­por­cio­na el hecho que, para que no cai­ga la eco­no­mía del país, la inver­sión anual debe­ría par­tir de un míni­mo del 17% del PBI. Nues­tra inver­sión actual ron­da el 12%. ¡Sobran las pala­bras!
El dra­ma coti­diano de millo­nes de com­pa­trio­tas está ata­do a los efec­tos de esta situa­ción. Allí encon­tra­mos la mise­ria de los habe­res jubi­la­to­rios y la quie­bra del sis­te­ma ante la esca­sez de apor­tan­tes (en un país estan­ca­do y con la mitad de lo que tra­ba­jan sin apor­tar) y la mul­ti­pli­ca­ción de bene­fi­cia­rios.
En las deri­va­cio­nes de esta per­ver­sión, don­de se sobre­vi­ve gra­cias al asis­ten­cia­lis­mo, encon­tra­mos el fenó­meno pun­te­ril que le qui­ta liber­tad a quie­nes lo pade­cen y legi­ti­mi­dad polí­ti­ca a quie­nes lo usufructúan.

“A UN AÑO… BALANCE”: CARTA ENOJADA Y REALIDAD

El gobierno cum­plió un año. Al igual que los niños, su cami­nar es de cor­to alcan­ce, len­to y vaci­lan­te, sus dien­te­ci­tos están des­pun­tan­do. El gobierno “fes­te­ja” su cum­ple mos­tran­do la car­ta que tie­ne en la mano: ¡La vacu­na y su ini­cio en diciem­bre! A ese éxi­to el gobierno apun­ta su recu­pe­ra­ción y pers­pec­ti­vas futu­ras.
Este año no era, ni fue, nada fácil. A la devas­ta­ción macris­ta le suce­dió la pan­de­mia del COVID 19. Difí­cil ima­gi­nar un pano­ra­ma peor. Se pre­pa­ra­ron para gober­nar el país deja­do por 4 años de Mau­ri­cio Macri. Pero a poco de andar, cuan­do esta­ban vol­vien­do de los fes­te­jos de jura­men­tos, asun­cio­nes y vaca­cio­nes vera­nie­gas, ama­ne­ció una pes­te des­co­no­ci­da. Con un cri­te­rio lógi­co el Pre­si­den­te orde­nó una espe­cie de con­fi­na­mien­to, para evi­tar que la cir­cu­la­ción del virus supe­ra­ra nues­tra capa­ci­dad sani­ta­ria. Pero las “cua­ren­te­nas” se fue­ron suce­dien­do y la eco­no­mía pasó la fac­tu­ra. El pue­blo se fue can­san­do y lo que comen­zó sien­do un fas­ci­nan­te apo­yo masi­vo mos­tró sus fisu­ras. Éstas fue­ron cre­cien­do, allí se refle­jó el des­gas­te del gobierno y los efec­tos eco­nó­mi­cos se fue­ron ins­ta­lan­do en el cen­tro del esce­na­rio.
En el mar­co de esa ten­den­cia lle­ga­mos a este cum­plea­ños.
Hace meses el Pre­si­den­te decla­ró al Finan­cial Times: “Fran­ca­men­te no creo en los pla­nes eco­nó­mi­cos”. Así fue cómo efec­ti­va­men­te gober­nó. Suje­to a las pre­sio­nes: del mer­ca­do, de los recla­mos sec­to­ria­les y de sus pro­pias fuer­zas inter­nas. Colo­có en pri­me­ra línea el tema finan­cie­ro, arre­gló con los bonis­tas pri­va­dos y aho­ra está nego­cian­do con el FMI. Ambas accio­nes ase­gu­ran que la Argen­ti­na segui­rá ata­da al mun­do finan­cie­ro inter­na­cio­nal, dele­gan­do en esas san­gui­jue­las usu­re­ras gran par­te de nues­tra sobe­ra­nía eco­nó­mi­ca.
Los tra­ba­ja­do­res y jubi­la­dos, hacien­do lugar al “ajus­te” o como se lo quie­ra deno­mi­nar, per­die­ron y siguen per­dien­do en la carre­ra con­tra la infla­ción. Una apro­pia­da res­pues­ta coyun­tu­ral (IFE, ATP y otros pro­gra­mas seme­jan­tes) sal­va­ron a la socie­dad de una cri­sis aún mayor, en medio de la pará­li­sis eco­nó­mi­ca. De todos modos el des­em­pleo, la indi­gen­cia y la pobre­za ter­mi­na­ron defi­nien­do este año para los tra­ba­ja­do­res y demás sec­to­res popu­la­res. Que­dan como heren­cia para el pró­xi­mo año: Una eco­no­mía que no ter­mi­na de salir de la estan­fla­ción, fami­lias endeu­da­das, el fin de las tari­fas –de los ser­vi­cios públi­cos- con­ge­la­das y para col­mo de males un núme­ro nega­ti­vo en las reser­vas líqui­das del Ban­co Central.

Des­pués de su popu­la­rí­si­mo “Sin­ce­ra­men­te”, Cris­ti­na ha encon­tra­do en las pala­bras escri­tas su mejor for­ma de mani­fes­tar­se. En esta nue­va car­ta, que le dio el títu­lo a estas refle­xio­nes, Cris­ti­na dejó asen­ta­da una bue­na par­te de su opi­nión sobre este pre­sen­te. Su car­ta, de mayor impac­to que la pro­pia con­me­mo­ra­ción pre­si­den­cial, no deja lugar a dudas don­de está el poder real en la coa­li­ción gober­nan­te.
En esta epís­to­la Cris­ti­na tra­tó de colo­car el eje for­mal en las dife­ren­tes res­pon­sa­bi­li­da­des y res­pues­tas de los tres pode­res esta­ta­les (Eje­cu­ti­vo, Legis­la­ti­vo y Judi­cial) y sus prin­ci­pa­les figu­ras. Más allá de eso pre­ten­dió pres­tar espe­cial aten­ción a lo que ocu­rre con la Jus­ti­cia y par­ti­cu­lar­men­te con la Cor­te Supre­ma de Jus­ti­cia.
Res­pec­to al Eje­cu­ti­vo, al que menos espa­cio dedi­có, resul­ta evi­den­te el pro­pó­si­to de no dar mayo­res argu­men­tos a quie­nes refle­jan o pro­mue­ven las dife­ren­cias exis­ten­tes entre el Pre­si­den­te y su Vice. En ese pun­to des­ta­ca el “esfuer­zo del Eje­cu­ti­vo” ante la cri­sis eco­nó­mi­ca y la pan­de­mia, la impor­tan­cia de la rees­truc­tu­ra­ción de la deu­da y las crí­ti­cas a la situa­ción here­da­da del macris­mo.
Cris­ti­na car­ga sus tin­tas cuan­do se refie­re al Poder Judi­cial y –par­ti­cu­lar­men­te- a la Cor­te. En este tema deja que sus sen­ti­mien­tos se expre­sen con mayor fuer­za. Lle­ga al extre­mo de par­ti­cu­la­ri­zar las crí­ti­cas a sus inte­gran­tes. Sin medi­das, que acom­pa­ñen esas crí­ti­cas, es muy com­ple­ja la rela­ción ins­ti­tu­cio­nal entre su inves­ti­du­ra con la del prin­ci­pal cuer­po judi­cial. Esto Cris­ti­na lo sabe y evi­den­te­men­te lo plan­tea por una o las dos siguien­tes razo­nes: Por­que no des­car­ta lle­var la con­fron­ta­ción al plano ins­ti­tu­cio­nal, median­te el jui­cio polí­ti­co o dejar sen­ta­das las razo­nes –según su apre­cia­ción- de algu­nas medi­das de la Cor­te que pudie­ran aten­tar con­tra su liber­tad o la de sus hijos. Tam­po­co hay que des­ta­car algu­nas medi­das excep­cio­na­les como la modi­fi­ca­ción del núme­ro de inte­gran­tes o plan­tear su inte­gra­ción a tra­vés de algún meca­nis­mo de par­ti­ci­pa­ción popu­lar. Su pun­to cul­mi­nan­te, una vez dicho que es el úni­co poder no sur­gi­do del voto, es que “estos cin­co fun­cio­na­rios deci­den hoy sobre la vida, sobre el patri­mo­nio y la liber­tad de las per­so­nas que habi­tan nues­tro país”
Por últi­mo, no esca­ti­ma elo­gios para refe­rir­se a las prác­ti­cas par­la­men­ta­rias y la efi­ca­cia de la acti­vi­dad del Sena­do, des­ta­can­do que su nivel de acti­vi­dad no tie­ne paran­gón en los últi­mos 13 años.
Con estas obser­va­cio­nes sin­te­ti­za el balan­ce en una pala­bra ¡Cum­pli­mos!

VENEZUELA: MADURO ‑CON ALTA ABSTENCIÓN ELECTORAL- CONTROLA TODOS LOS PODERES ESTATALES

El domin­go pasa­do se votó en Vene­zue­la. Según las cifras pro­por­cio­na­das por el Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral (CNE), con­tro­la­do por el gobierno, votó el 31% del padrón, en un país don­de éste no es obli­ga­to­rio. No obs­tan­te que una par­te de la opo­si­ción par­ti­ci­pó del acto elec­to­ral, éste fue impug­na­do por varios líde­res opo­si­to­res jun­to a toda la pren­sa del sis­te­ma y los paí­ses ali­nea­dos con la polí­ti­ca de los EEUU. Todos ellos vin­cu­la­ron tama­ña abs­ten­ción a su pro­pia cam­pa­ña en el sen­ti­do de no par­ti­ci­par.
El gobierno, no obs­tan­te la baja par­ti­ci­pa­ción, fes­te­jó esos resul­ta­dos. Lo hizo por dos razo­nes: Por­que hubo casi un ter­cio del elec­to­ra­do que fue a votar hacien­do caso omi­so a los argu­men­tos de los que sos­te­nían lo con­tra­rio. El otro argu­men­to, que ale­gra al gobierno, es que aho­ra todos los pode­res de la admi­nis­tra­ción del esta­do vene­zo­lano están en manos del ofi­cia­lis­mo, que enca­be­za Nico­lás Madu­ro.
Pero hay mira­das que van más allá, encon­tran­do otras expli­ca­cio­nes a este fenó­meno.
Según los datos pro­por­cio­na­dos al Par­la­sur (Par­la­men­to del Mer­co­sur) el ofi­cia­lis­ta Par­ti­do Socia­lis­ta Uni­do de Vene­zue­la (PSUV) tie­ne 7.771.975 afi­lia­dos (datos 2020), en estas recien­tes elec­cio­nes, don­de ganó con más del 68% de los votos, reu­nión 3.884.257 volun­ta­des. Es decir que exac­ta­men­te la mitad de sus afi­lia­dos votó a su par­ti­do. Ahí en el har­taz­go de su pro­pia fuer­za, más que en la pro­pa­gan­da enemi­ga, está la expli­ca­ción de tama­ña abs­ten­ción. El pue­blo tam­po­co cree en el dis­cur­so de la opo­si­ción. Pero le dio la espal­da al ofi­cia­lis­mo por­que éste le está qui­tan­do sue­ños y espe­ran­zas. Ese pue­blo espe­ra que tama­ño sopa­po des­pier­te al gobierno, de lo con­tra­rio éste segui­rá arrian­do ban­de­ras ante la pre­sión imperialista.

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