Vene­zue­la. Votar para res­ca­tar la Asam­blea Nacional

Por Ser­gio Ortiz. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de diciem­bre de 2020.

El 6 de diciem­bre se vota en Vene­zue­la para su Asam­blea Legis­la­ti­va. La mis­ma, des­de 2015, que­dó pri­sio­ne­ra de la dere­cha y polí­ti­cos como Guai­dó, ope­ra­do­res de Washington. 

Vein­te millo­nes de vene­zo­la­nos están con­vo­ca­dos a votar el 6 de diciem­bre para ele­gir a los 277 miem­bros de su Asam­blea Legis­la­ti­va Nacio­nal. Hay mucho inte­rés por par­te de 107 par­ti­dos y agru­pa­cio­nes polí­ti­cas, que ins­cri­bie­ron a 14.400 candidatos.

La pre­si­den­ta del Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral (CNE), Indi­ra Alfon­zo, dijo hace varios días que tie­ne todo lis­to, tras revi­sar por nove­na vez que todos los meca­nis­mos elec­to­ra­les fun­cio­na­ran per­fec­ta­men­te. Ese sis­te­ma fue ala­ba­do como uno de los mejo­res del mun­do hace años por el expre­si­den­te esta­dou­ni­den­se Jimmy Car­ter, al visi­tar Cara­cas como vee­dor de una de las tan­tas elecciones.

Este comi­cios será el núme­ro 26 de la serie inau­gu­ra­da des­de que Hugo Chá­vez ven­ció por pri­me­ra vez en 1999 y en enero de 2000 comen­zó a gober­nar des­de el Pala­cio de Mira­flo­res. En 25 elec­cio­nes el cha­vis­mo sólo per­dió dos veces. Una por menos de dos pun­tos para modi­fi­car la Cons­ti­tu­ción y otra en 2015 ‑Chá­vez había falle­ci­do dos años antes -, fren­te a la dere­cha uni­da, al reno­var­se la Asam­blea Legislativa.

En ambas, en for­ma rápi­da, el Par­ti­do Socia­lis­ta Uni­fi­ca­do de Vene­zue­la y sus alia­dos del Polo Patrió­ti­co reco­no­cie­ron su derro­ta. Tras esa últi­ma oca­sión, diciem­bre de 2015, la dere­cha vene­zo­la­na fue toman­do deci­sio­nes ile­ga­les en con­tra del Poder Eje­cu­ti­vo, al pun­to que en 2016 el Poder Judi­cial ful­mi­nó a la Asam­blea por des­aca­to y dic­ta­mi­nó que sus reso­lu­cio­nes no eran válidas.

En par­te esas caren­cias legis­la­ti­vas fue­ron supe­ra­das por el gobierno boli­va­riano median­te la con­vo­ca­to­ria en 2017 a elec­cio­nes y la con­for­ma­ción de la Asam­blea Nacio­nal Cons­ti­tu­yen­te, que hoy tie­ne como titu­lar a Dios­da­do Cabe­llo, el otro hom­bre fuer­te del gobierno des­pués del pre­si­den­te Nico­lás Maduro.

Ese enfren­ta­mien­to polí­ti­co no será supe­ra­do por la jor­na­da elec­to­ral del 6D y no por cul­pa del gobierno. Es que la dere­cha hizo de todo en estos años y aho­ra vol­ve­rá a aten­tar con­tra la demo­cra­cia. En 2014 hizo las gua­rim­bas que cos­ta­ron muchas vidas de vio­len­cia calle­je­ra, en 2015 ganó la Asam­blea Legis­la­ti­va y la apar­tó de sus fun­cio­nes, en 2016 se ple­gó al plan inter­ven­cio­nis­ta de Esta­dos Uni­dos en la eta­pa final de Barack Oba­ma con­ti­nua­do al año siguien­te y has­ta hoy por Donald Trump, que ade­más de blo­queo, san­cio­nes, robo de recur­sos como petró­leo y oro vene­zo­la­nos inclu­yó des­em­bar­cos y agre­sio­nes arma­das des­de bases en Colombia.

Ade­más de todo eso, y lejos de arre­pen­tir­se, el grue­so de esa dere­cha ha deci­di­do boi­co­tear las elec­cio­nes del 6D, en sin­to­nía con el Depar­ta­men­to de Esta­do y la Unión Euro­pea. Mien­ten con que esos comi­cios son frau­du­len­tos, pero el Con­se­jo Nacio­nal Elec­to­ral reali­zó una vein­te­na audi­to­rías a las máqui­nas de vota­ción con par­ti­ci­pa­ción de los téc­ni­cos de todos los par­ti­dos más dos simu­la­cros de los comi­cios con el aval del Con­se­jo de Exper­tos Elec­to­ra­les de Lati­noa­mé­ri­ca (Cee­la).

Agre­gan que Madu­ro es un dic­ta­dor. Si lo fue­ra, esos opo­si­to­res ten­drían la oca­sión de librar­se de él median­te una vic­to­ria amplia, si se hubie­ran uni­do. La úni­ca ver­dad, no admi­ti­da, es que el 6D será para ellos una derrota.

Dere­cha divi­di­da: razo­nes de la pro­ba­ble derro­ta opositora

Una, de fon­do, es que el grue­so – no la tota­li­dad – del pue­blo boli­va­riano sabe que esos detrac­to­res del gobierno comen de la mano de Oba­ma, Trump y aho­ra segu­ra­men­te de Joe Biden.

La otra razón, que tam­bién inci­de, es ‑que a dife­ren­cia de 2015 – esta vez no con­ser­va­ron la uni­dad reac­cio­na­ria de la Mesa de Uni­dad Demo­crá­ti­ca (MUD), algo que tam­po­co pudie­ron hacer en 2018 en las pre­si­den­cia­les que ganó Madu­ro. La dere­cha va divi­di­da. Los cua­tro par­ti­dos más impor­tan­tes de ese tron­co se afe­rra­ron al boi­cot (Acción Demo­crá­ti­ca, Pri­me­ro Jus­ti­cia, Volun­tad Popu­lar y Un Nue­vo Tiem­po), pero otras agru­pa­cio­nes meno­res e inclu­so algu­nos líde­res de aque­llos par­ti­dos deci­die­ron par­ti­ci­par y se ano­ta­ron como candidatos.

La dere­cha es tan fas­cis­ta que ‑sin prue­bas – acu­só a esos opo­si­to­res par­ti­ci­pan­tes de ser meros ins­tru­men­tos paga­dos con dine­ro boli­va­riano. No con­ci­ben que otros crí­ti­cos de Madu­ro pue­dan pen­sar dife­ren­te a ellos y par­ti­ci­pen de la con­tien­da. Los ful­mi­nan de ser una inven­ción ofi­cial y mercenarios.

Las difi­cul­ta­des.

Las difi­cul­ta­des polí­ti­cas vie­nen amai­nan­do para Madu­ro, quien ha demos­tra­do poseer fuer­te apo­yo popu­lar y, fac­tor no menor, de las Fuer­zas Arma­das Nacio­nal Boli­va­ria­nas. Esto impi­dió que en Cara­cas se repi­tie­ra la tris­te his­to­ria de los gol­pes ama­ña­dos por el Car­tel de Lima y la Casa Blan­ca en otros paí­ses de la región.

En cam­bio, las difi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas deri­va­das en amplí­si­ma medi­da de las san­cio­nes esta­dou­ni­den­ses y en menor par­te por erro­res pro­pios de su gobierno, no han dis­mi­nui­do. Siguen fal­tan­do ali­men­tos y pro­duc­tos esen­cia­les con una infla­ción al tope de todo el mun­do, con pre­cios en dóla­res que arras­tran al pobre bolí­var, des­abas­te­ci­mien­to, con­tra­ban­do y una míni­ma pro­duc­ción petro­le­ra don­de Pdv­sa era el as de espa­das. Madu­ro ha denun­cia­do que «de 100 dóla­res o euros obte­ni­dos por el país por ven­ta de petró­leo en 2014 hoy se obtie­ne menos de uno».

Bue­na par­te de la pobla­ción entien­de que la cul­pa de eso no es del gobierno sino de las san­cio­nes grin­gas. Pero no se pue­de negar que den­tro del ofi­cia­lis­mo hay corrup­te­las, buro­cra­cia, líneas pri­va­ti­za­do­ras, fal­ta de auto­crí­ti­ca y otros erro­res que apor­ta­ron lo suyo a las malas per­for­man­ces. Esto pue­de expli­car, en par­te, la apa­ri­ción de un sec­tor de izquier­da que en esta elec­ción va por sepa­ra­do del Polo Patrió­ti­co. El PC de Vene­zue­la y alia­dos con­for­ma­ron la Alian­za Popu­lar Revo­lu­cio­na­ria por­que no están con­for­mes con la línea de Madu­ro-Cabe­llo. La APR no podría sig­ni­fi­car un gran éxo­do de votos, pero no deja de ser una señal de adver­ten­cia al gobierno para que corri­ja rum­bos polí­ti­cos y encuen­tre solu­cio­nes económicas.

Madu­ro lle­ga con dos bue­nas car­tas a la cita. Ha mane­ja­do bien la pan­de­mia, pues su país tie­ne 104.000 con­ta­gia­dos (Argen­ti­na, tre­ce veces más) y 901 falle­ci­dos (Argen­ti­na 40 veces más). Se nota que des­de Chá­vez has­ta hoy le lle­va­ron el apun­te al tema salud.

El otro pun­to favo­ra­ble es que a Mira­flo­res no han podi­do ren­dir­lo pese al jaque mate que can­tó el impe­rio. Como en «Gam­bi­to de Dama», Madu­ro bur­ló ese cer­co y logró el apo­yo polí­ti­co, eco­nó­mi­co, diplo­má­ti­co y mili­tar de Cuba, Rusia, Chi­na, Irán y otros paí­ses. Biden y Antony Blin­ken ten­drán que cam­biar algo por­que la cam­pa­ña de blo­queo y robo del oro, las agre­sio­nes des­de Colom­bia, el Car­tel de Lima y el «pre­si­den­te encar­ga­do» han fra­ca­sa­do. El señor Bigo­tes sigue fir­me en Mira­flo­res y podría ganar la Asam­blea Nacio­nal para el perío­do 2021 – 2026 como el rega­lo de Navi­dad para Venezuela. 

Itu­rria /​Fuen­te

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