Bra­sil. Entre­vis­ta con el pro­fe­sor Flá­vio Gomes: «De cada cin­co años de his­to­ria en Bra­sil, cua­tro se vivían bajo la esclavitud»

Por Fer­nan­da Alcân­ta­ra. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 5 de diciem­bre de 2020.

En esta entre­vis­ta, el pro­fe­sor Flá­vio Gomes habla sobre «Tie­rra, Raza y Cla­se en la his­to­ria de Bra­sil» y cómo la escla­vi­tud y la resis­ten­cia expli­can el país actual.

Bra­sil es el segun­do país en pobla­ción negra del mun­do y el color de la mayo­ría de la cla­se tra­ba­ja­do­ra bra­si­le­ña es el negro. Esto se refle­ja en el Movi­mien­to de Tra­ba­ja­do­res Sin Tie­rra, cuan­do obser­va­mos que la mayo­ría de las per­so­nas que inte­gran los asen­ta­mien­tos y cam­pa­men­tos son afro­bra­si­le­ños y, en con­se­cuen­cia, víc­ti­mas del racis­mo com­bi­na­do con pre­jui­cios de clase.

Éstas son algu­nas de las razo­nes por las que el MST pone en su cen­tro los temas Tie­rra, Raza y Cla­se, inclu­yen­do un gru­po de estu­dio con el mis­mo nom­bre. El mes pasa­do se pre­pa­ra­ron varios espe­cia­les sobre el mes de la con­cien­cia negra, como el artícu­lo de Novem­ber Black: 325 años des­pués de la muer­te de Zum­bi, un refe­ren­te en la lucha por la tie­rra, y una regra­ba­ción del Can­to de las tres razas.

Si bien los crí­me­nes de ayer y de hoy son ejem­plos enfá­ti­cos de cuán necro­po­lí­ti­ca y estruc­tu­ral­men­te racis­ta es la reali­dad actual, la resis­ten­cia negra en Bra­sil y su carác­ter revo­lu­cio­na­rio per­ma­ne­cen en nues­tra lucha. El 20 de noviem­bre de este año nos des­per­ta­mos con el repug­nan­te ase­si­na­to de João Alber­to Sil­vei­ra Frei­tas, un hom­bre negro, ase­si­na­do en el esta­cio­na­mien­to de Carre­four, cuan­do fue gol­pea­do por un guar­dia de segu­ri­dad y un poli­cía mili­tar. En Belém, Lei­la Arru­da, can­di­da­ta del PT a la alcal­día de Curra­linho, en Mara­jó, fue apu­ña­la­da el pasa­do 19 de noviem­bre, víc­ti­ma de femi­ni­ci­dio. El autor del cri­men es el exma­ri­do, del cual estu­vo sepa­ra­da duran­te 3 años y del que sufrió acoso.

Para com­pren­der más acer­ca de cómo la his­to­ria de Bra­sil está conec­ta­da con la vio­len­cia con­tra estas pobla­cio­nes, entre­vis­ta­mos a Flá­vio Gomes, pro­fe­sor de los pro­gra­mas de pos­gra­do en His­to­ria Com­pa­ra­da (UFRJ) e His­to­ria (UFBA). Flá­vio Gomes desa­rro­lla inves­ti­ga­cio­nes en his­to­ria com­pa­ra­da, cul­tu­ra mate­rial, escla­vi­tud y pos-eman­ci­pa­ción en Bra­sil, Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be, espe­cial­men­te Vene­zue­la, Colom­bia, Gua­ya­na Fran­ce­sa y Cuba. Tra­ba­ja en el Labo­ra­to­rio de Estu­dios de His­to­ria Atlán­ti­ca de las Socie­da­des Colo­nia­les y Pos­co­lo­nia­les (LEHA) del Ins­ti­tu­to de His­to­ria de la UFRJ y ha sido galar­do­na­do en dos oca­sio­nes con el Pre­mio Lite­ra­rio Casa de Las Amé­ri­cas del Ins­ti­tu­to Casa de las Amé­ri­cas (Cuba). men­ción de honor en 2006 (por el libro “A hidra e os maris­mas”) y el gana­dor en 2011 (por el libro “O alu­fá Rufino”, coau­tor de João José Reis y Mar­cus Joa­quim de Carvalho).

-MST: ¿Qué te lle­vó a estu­diar, espe­cí­fi­ca­men­te, los qui­lom­bos y el cam­pe­si­na­do negro?

-Flá­vio Gomes: Soy de Río. Mis expe­rien­cias ances­tra­les son refe­ren­tes. Por el lado materno, mi fami­lia – madre, tíos y abue­los – era una cam­pe­si­na del Nor­des­te, Ala­goas. Mi abue­lo nació libre – antes de la ley de 1871, Lei do Ven­tre Livre – hijo de un hom­bre afri­cano y una mujer negra libre. Así vivió en una socie­dad rodea­da de escla­vi­tud. Mi abue­la, unos 30 años más joven, era des­cen­dien­te de indí­ge­nas de la región. Eran cam­pe­si­nos negros “resi­den­tes” (como se lla­ma­ba a los peque­ños agri­cul­to­res y apar­ce­ros que vivían en las tie­rras de los gran­des coro­ne­les) en el inte­rior de Alagoas. 

Una par­te de la fami­lia migra­rá a Para­íba. Otra par­te migra hacia el sur­es­te ‑des­de pau de ara­ra (gran­des camio­nes que lle­va­ban migran­tes del nores­te al sur­es­te has­ta la déca­da de 1970)- a fin­cas en Para­ná a fines de la déca­da de 1950. Lue­go se tras­la­dan a la región ABC (espe­cial­men­te São Ber­nar­do) don­de serían tra­ba­ja­do­res (espe­cial­men­te car­pin­te­ros, car­pin­te­ros y alba­ñi­les) en las indus­trias auto­mo­tri­ces que sur­gie­ron en la déca­da de 1960. Mi madre nació en 1928 (está viva) – la hija menor – y emi­gró direc­ta­men­te de Ala­goas a Río de Janei­ro en medio de 1950.

Por par­te del padre, la dimen­sión afri­ca­na y escla­va de mis ante­pa­sa­dos​es aún más evi­den­te. Mi bisa­bue­la afri­ca­na lle­gó a Río de Janei­ro hacia 1760 (figu­ra en la docu­men­ta­ción como el ori­gen de los “gen­ti­les” de Gui­nea). La lle­va­ron a las fin­cas de los mon­jes bene­dic­ti­nos (orden reli­gio­sa de São Ben­to) en Cam­pos dos Goi­ta­ca­zes. Allí, se cons­ti­tu­ye­ron al menos tres gene­ra­cio­nes de escla­vos, mi bisa­bue­la fue libe­ra­da en 1870. Las fami­lias negras siguie­ron vivien­do en las zonas rura­les del nor­te de Río de Janei­ro, con una migra­ción a Río de Janei­ro a prin­ci­pios de la déca­da de 1940. Mi padre nació en 1922 y vino a Río de Janei­ro antes de la Segun­da Gue­rra Mundial.

Así con­flu­ye­ron las expe­rien­cias afri­ca­nas, negras, cam­pe­si­nas, rura­les y migra­to­rias de las fami­lias mater­na y pater­na. Mis padres tenían una edu­ca­ción pri­ma­ria míni­ma. Mi padre se con­vir­tió en fun­cio­na­rio (con­ser­je) y mi madre se en emplea­da domés­ti­ca (cos­tu­re­ra).

Estu­dié en un cole­gio públi­co. Era­mos tres her­ma­nos, y el menor soy yo). A los 14 años comen­cé a tra­ba­jar con un con­tra­to for­mal como repar­ti­dor de perió­di­cos en 1978, lue­go tra­ba­jé como emplea­do de ofi­ci­na y lue­go ser­ví en el cuar­tel entre 1982 y 1983, la fase final de la dic­ta­du­ra militar.

El tema reacial estu­vo muy influen­cia­do por mis her­ma­nas. Con la mayor – Cacil­da – seguí la últi­ma fase de los bai­les de músi­ca soul, la efer­ves­cen­cia de la juven­tud negra en la déca­da de 1970. En el caso de la his­to­ria, la gran ins­pi­ra­ción fue mi her­ma­na Oli­via (Oli­via Cunha, antro­pó­lo­ga, pro­fe­so­ra del Museo Nacio­nal de UFRJ). Aún así, me tomó mucho tiem­po ingre­sar a la uni­ver­si­dad. Ter­mi­né la escue­la secun­da­ria en 1981, pero me lle­vó cin­co años ingre­sar a la uni­ver­si­dad públi­ca en 1986, a la edad de 23 años.

En cuan­to al movi­mien­to social, seguí algo en mi ado­les­cen­cia a tra­vés de mi her­ma­na, Recuer­do que ella esta­ba en Rio­cen­tro cuan­do se pro­du­jo el aten­ta­do con bom­ba. Cuan­do esta­ba en el cuar­tel me incor­po­ré al IPCN (Ins­ti­tu­to de Inves­ti­ga­ción de Cul­tu­ras Negras) en 1982. Me gra­dué – UFRJ y UERJ – entre 1986 y 1989. En 1990 fui a la Uni­camp don­de ter­mi­né mi maes­tría en 1993 y doc­to­ra­do en 1997.

-El tér­mino «cam­pe­si­na­do» en Bra­sil es obje­to de con­tro­ver­sia. El argu­men­to prin­ci­pal ale­ga que esta noción no sir­ve para expli­car nues­tra reali­dad, ya que sería una cate­go­ría típi­ca de un modo de pro­duc­ción que no corres­pon­de a la for­ma­ción his­tó­ri­ca y eco­nó­mi­ca bra­si­le­ña. ¿Cómo ve este deba­te? ¿Y cuál es la impor­tan­cia de estu­diar al cam­pe­si­na­do y, espe­cí­fi­ca­men­te, al cam­pe­si­na­do negro en Brasil?

-De hecho, la cate­go­ría “cam­pe­si­na­do” estu­vo más ope­ra­da en una lógi­ca polí­ti­ca y con­cep­tual has­ta la déca­da de 1970. Fue un movi­mien­to inte­lec­tual y aca­dé­mi­co muy impor­tan­te, ya que el tema agra­rio atra­ve­só la mitad del siglo XX como tema fun­da­men­tal para pen­sar en Bra­sil y sus expec­ta­ti­vas de desarrollo.

Pero la his­to­ria fal­ta­ba en la recu­pe­ra­ción de los mun­dos agra­rios en Bra­sil, en el sen­ti­do de recu­pe­ra­ción con­tex­tual. Estu­dios impor­tan­tes de los años sesen­ta y seten­ta ni siquie­ra se die­ron cuen­ta de que los cam­pe­si­nos que estu­dia­ron en varias par­tes del nores­te eran des­cen­dien­tes de segun­da gene­ra­ción de los escla­vos res­tan­tes y liber­tos de fina­les del siglo XIX. Era casi una iro­nía, pero muchas veces se estu­dia­ba al cam­pe­sino sin reco­no­cer lo obvio: muchos eran negros y tenían his­to­rias que pasa­ban por las expe­rien­cias afri­ca­nas de la escla­vi­tud en Brasil. 

Los deba­tes y mode­los teó­ri­cos fun­da­men­ta­les, más aún en un cli­ma de lucha ideo­ló­gi­ca, eran impor­tan­tes, pero aún exis­tían silen­cios sobre las dimen­sio­nes étni­cas, his­tó­ri­cas y de escla­vi­tud y pos-abo­li­ción en estas expe­rien­cias de for­mas y for­ma­cio­nes cam­pe­si­nas en el Bra­sil colo­nial y pos­co­lo­nial. Un cam­pe­si­na­do supues­ta­men­te atra­sa­do, des­co­lo­ri­do y sin his­to­ria se ren­di­rá a repen­sar las for­mas cam­pe­si­nas negras de escla­vi­tud y liber­tad en Brasil.

En tér­mi­nos inte­lec­tua­les, fue­ron los movi­mien­tos anti­rra­cis­tas, movi­mien­tos negros aún en perío­do de dic­ta­du­ra mili­tar y de «rede­mo­cra­ti­za­ción», los que orga­ni­za­ron la agen­da para la inser­ción de enfo­ques que con­si­de­ra­ran la his­to­ria de la escla­vi­tud, la pose­man­ci­pa­ción y los aspec­tos racia­les para pen­sar el tema agra­rio en Bra­sil. No fue una con­ce­sión del mun­do aca­dé­mi­co. Fue una cone­xión, diá­lo­go y cons­truc­ción de movi­mien­tos aca­dé­mi­cos, teó­ri­cos y fun­da­men­tal­men­te socia­les. ¿Quié­nes eran los cam­pe­si­nos que esta­ban en Canu­dos a fina­les del siglo XIX? ¿Quié­nes eran los que esta­ban en las Ligas Cam­pe­si­nas en los años cin­cuen­ta y sesen­ta? ¿Cuá­les son los esce­na­rios y per­so­na­jes logra­dos por la legis­la­ción Fun­ru­ral y otras? Rocei­ros fun­da­men­tal­men­te negros, mes­ti­zos y des­cen­dien­tes de las pobla­cio­nes negras escla­vi­za­das del siglo XIX y antes.

-El Qui­lom­bo de Pal­ma­res fue sin duda el qui­lom­bo más gran­de y dura­de­ro que haya exis­ti­do en la his­to­ria de Bra­sil. El MST tie­ne en la expe­rien­cia de Pal­ma­res, Zum­bi y la orga­ni­za­ción qui­lom­bo­la, un refe­ren­te de lucha, orga­ni­za­ción y resis­ten­cia, por eso nos sen­ti­mos par­te de esta tarea his­tó­ri­ca de lle­var ade­lan­te esta lucha, como eva­luó el pro­fe­sor Cló­vis Mou­ra. ¿Cuál era esta for­ma de auto­or­ga­ni­za­ción negra cono­ci­da como Qui­lom­bo dos Pal­ma­res? ¿Cuá­les son las prin­ci­pa­les lec­cio­nes que dejó la expe­rien­cia pal­ma­ri­na para la lucha y orga­ni­za­ción de los movi­mien­tos sociales?

-Las luchas agra­rias en Bra­sil son secu­la­res, cru­zan socie­da­des colo­nia­les con expe­rien­cias de afri­ca­nos e indios (escla­vi­za­dos y no) des­de el siglo XVI. Por cada cin­co años de his­to­ria en Bra­sil, cua­tro vivían bajo escla­vi­tud y tra­ba­jo for­zo­so. Pal­ma­res (antes y al mis­mo tiem­po tam­bién lla­ma­das “San­ti­da­des”, que fue­ron migra­cio­nes mesiá­ni­cas de afri­ca­nos e indí­ge­nas en Bahía Quinhen­tis­ta), Canu­dos, Ligas Cam­pe­si­nas y muchas otras expe­rien­cias, hechos, pro­ce­sos y epi­so­dios son refe­ren­tes y ejem­plos de estas luchas secu­la­res. Pero nun­ca hubo un vacío de «his­to­ria».

Tene­mos varias evi­den­cias de luchas agra­rias por defi­nir terri­to­rios, for­mas de con­trol de la pro­duc­ción agrí­co­la, cen­sos, res­tric­cio­nes a los dere­chos y acce­so a la tie­rra o para comer­cia­li­zar la pro­duc­ción rural. Sec­to­res agrí­co­las hege­mó­ni­cos, poder públi­co, éli­tes rura­les, etc., inten­ta­ron dise­ñar esce­na­rios de poder abso­lu­to, con­trol y domi­nio sobre la tie­rra, terri­to­rios y for­mas de orga­ni­za­cio­nes socia­les en diver­sas par­tes del Bra­sil colo­nial y pos­co­lo­nial, con desa­rro­llos has­ta el día de hoy.

-¿Cómo expli­ca la escla­vi­tud y la rela­ción de raza y cla­se el país y la socie­dad en que se ha con­ver­ti­do Brasil?

-La dimen­sión de la escla­vi­tud en Bra­sil es com­ple­ja y mucho más que un aspec­to exclu­si­va­men­te eco­nó­mi­co. Como varios estu­dio­sos han lla­ma­do la aten­ción, se creó un len­gua­je social de jerar­quías y des­igual­da­des con repro­duc­ción con­tem­po­rá­nea, con impac­to en el mun­do social y aún más para la pobla­ción negra (56% de la pobla­ción brasileña).

Pero no pode­mos pen­sar en el racis­mo sim­ple­men­te como un lega­do de la escla­vi­tud. Hubo luchas socia­les en la post-abo­li­ción en tér­mi­nos de orga­ni­za­ción, dere­chos y pro­tes­tas. Pero tam­bién había una ideo­lo­gía de domi­na­ción en un Bra­sil que ya no esta­ba bajo la escla­vi­tud que trans­for­mó a la pobla­ción negra en un “lugar social”. No como suje­tos, colec­ti­vi­da­des, viven­cias, orí­ge­nes, pro­yec­tos y cul­tu­ras. Pero solo un «lugar social». Este­reo­ti­pos, des­igual­dad natu­ra­li­za­da, exclu­sión social, ciu­da­da­nía incom­ple­ta y no historia.

Esto tie­ne que ver con el Bra­sil con­tem­po­rá­neo, de los últi­mos 132 años cuan­do ya no exis­te la escla­vi­tud legal. Por tan­to, la his­to­ria de Bra­sil –leí­da tam­bién de las pobla­cio­nes negras rura­les y urba­nas– es tam­bién la his­to­ria de la rede­fi­ni­ción de la idea de nación, moder­ni­dad, ciu­da­da­nía y dere­chos. Esto no tie­ne nada que ver con un pasa­do de escla­vi­tud, sino con la dimen­sión social actual, en la que el capi­ta­lis­mo y la demo­cra­cia pare­cen que­rer pre­ten­der vivir con el racis­mo y la exclu­sión social.

Fuen­te: Movi­men­to dos Tra­balha­do­res Rurais Sem Terra

Itu­rria /​Fuen­te

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