Soma­lia. Una alfom­bra roja para Biden

Por Gua­di Cal­vo*, Resu­men Medio Orien­te, 3 de diciem­bre de 2020-.

Como par­te de su estra­te­gia de reti­ra­da de tro­pas de los dife­ren­tes con­flic­tos en que los Esta­dos Uni­dos están invo­lu­cra­dos, como Afga­nis­tán e Irak, el pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano Donald Trump tam­bién anun­ció el reti­ro de la dota­ción des­ti­na­da en Soma­lia, entre 700 y 850 sol­da­dos de Ope­ra­cio­nes Espe­cia­les, que se encuen­tran dis­tri­bui­dos en peque­ños gru­pos en dife­ren­tes bases a lo lar­go del país y cuya fun­ción “ofi­cial” es la de ase­so­rar al ejér­ci­to soma­lí en anti­te­rro­ris­mo. Fun­da­men­tal­men­te a las fuer­zas espe­cia­les de éli­te soma­líes cono­ci­das como la Bri­ga­da Danab (Relám­pa­go) inte­gra­da por unos mil que des­de 2014, ope­ran en cua­tro de los cin­co esta­dos soma­líes y a los que los Esta­dos Uni­dos tam­bién le brin­dan inte­li­gen­cia y apo­yo aéreo. Habien­do rea­li­zan­do un 80 por cien­to de las ope­ra­cio­nes, del tri­mes­tre ter­mi­na­do en sep­tiem­bre, con­tra al-Shab­bab. El ejér­ci­to soma­lí tam­bién cuen­ta con el apo­yo de los casi 20 mil hom­bres de la Misión de la Unión Afri­ca­na en Soma­lia (AMISOM) que ha comen­za­do un pro­ce­so de reti­ra­da, ya que con­si­de­ran no estar pre­pa­ra­das para “seme­jan­te” reto. Por lo que las uni­da­des de Burun­di, Dji­bou­ti, Kenia, Ugan­da y Etio­pia, pron­to aban­do­na­ran la lucha en Soma­lia, par­ti­cu­lar­men­te las tro­pas etío­pes que aca­ban de ser lla­ma­das des­de Addis Abe­ba, para par­ti­ci­par de la repre­sión con­tra las fuer­zas sepa­ra­tis­tas de la nor­te­ña pro­vin­cia de Tigray, que des­de prin­ci­pio de noviem­bre tie­ne en vilo a toda la nación (Ver: Etio­pia: De una gue­rra étni­ca a un con­flic­to regional).

Aun­que la orden toda­vía no se ha ofi­cia­li­za­dos las tro­pas nor­te­ame­ri­ca­nas ya han aban­do­na­do las ciu­da­des soma­líes de Bos­sa­so y Gal­ka­yo sema­nas atrás. Aun­que con­ti­núan en el puer­to de Kis­ma­yo, al sur del país, en la capi­tal, Moga­dis­cio y en la base aérea de las fuer­zas espe­cia­les en Baledogle.

Tam­bién se sabe de la pre­sen­cia de una impor­tan­te dota­ción de la CIA, que ope­ra des­de un bun­ker en el aero­puer­to de Moga­dis­cio, aun­que se des­co­no­ce cuál será la deci­sión final de Trump sobre los hom­bres de la Agen­cia. El plan de reti­ra­da de Soma­lia, no inclu­ye las misio­nes esta­ble­ci­das en Kenia ni en Djibouti.

El momen­to ele­gi­do por Trump para esa reti­ra­da, como todo lo suyo, es el más inopor­tuno, ya que Soma­lia se encuen­tra ini­cian­do un nue­vo pro­ce­so elec­to­ral que cul­mi­na­rá a fina­les de mes con los miem­bros del par­la­men­to y en febre­ro pró­xi­mo se ele­gi­rá pre­si­den­te, don­de el actual, Moha­med “Far­ma­jo” Abdu­llahi, inten­ta­rá su reelec­ción. En esta opor­tu­ni­dad con el méto­do de “una per­so­na, un voto”, aban­do­na­do el alam­bi­ca­do sis­te­ma, casi feu­dal, que pasa­ba más por deci­sio­nes tri­ba­les que per­so­na­les, gene­ran­do siem­pre con­flic­tos entre los pode­res regio­na­les y el cen­tral. Com­pli­can­do las posi­bi­li­da­des de rea­li­zar cam­pa­ñas elec­to­ra­les, míti­nes polí­ti­cos las vota­cio­nes mis­mas, por temor a más aten­ta­dos de los que se pro­du­cen habi­tual­men­te. El plan­teo de Trump sobre Soma­lia, a toni­fi­ca­do al gru­po waha­bi­ta, que es el prin­ci­pal esco­llo del país para entrar a una “cier­ta” nor­ma­li­dad per­di­da ya hace más de trein­ta años.

Se cree que al‑Shabbab, cuen­ta entre 5 y 10 mil mili­tan­tes finan­cia­dos de algu­na u otra mane­ra por las monar­quías del Gol­fo, ade­más de lo obte­ni­do en extor­sión, secues­tros y robos a lo lar­go de todo el país y tam­bién en Kenia, país don­de han rea­li­za­do accio­nes terro­ris­tas que han deja­do dece­nas de muertos.

En este nue­vo con­tex­to soma­lí, al-Shab­bab, no ha deja­do de rea­li­zar ope­ra­cio­nes pare­cien­do ser inmu­ne a las cace­rías que son some­ti­dos por los dro­nes nor­te­ame­ri­ca­nos que de mane­ra cons­tan­te están ata­ca­do sus posi­cio­nes, cam­pa­men­tos y colum­nas. Redo­blan­do la apues­ta y pare­cen desa­fiar has­ta el últi­mo día al pre­si­den­te Trump.

La reti­ra­da nor­te­ame­ri­ca­na podría dejar des­pe­ja­do en camino no solo para que los inte­gris­tas aspi­ren nue­va­men­te a con­tro­lar el país, sino que el gobierno soma­lí se vea obli­ga­do a reci­bir la ayu­da tan­to de Chi­na, ya con una fuer­te pre­sen­cia mili­tar en Dji­bou­ti, como tam­bién Rusia, que bus­ca expan­dir su influen­cia en el Cuerno de Áfri­ca, al tiem­po que se podría incre­men­tar fuer­te­men­te la pre­sen­cia de Tur­quía, que ya ha ins­ta­la­do una escue­la de poli­cía, de don­de ya han egre­sa­do unos 1500 hombres.

Un muer­to muy reve­la­dor.

Los inte­gris­tas de al-Shab­bab, fren­te a la muy posi­ble reti­ra­da nor­te­ame­ri­ca­na, se apu­ra a seguir gol­pean­do. En la noche del lunes 23 de noviem­bre. seis hom­bres de la Bri­ga­da Danab murie­ron, cuan­do la uni­dad que los trans­por­ta­ba pisó un arte­fac­to explo­si­vo impro­vi­sa­do (IED) al tiem­po que un núme­ro no pre­ci­sa­do resul­tó con heri­das de dife­ren­te mag­ni­tud. Según el comu­ni­ca­do de los tak­fi­ris­tas los mili­ta­res muer­tos habrían sido doce. La uni­dad afec­ta­da pro­ve­nía del aeró­dro­mo de Belli­god­le ubi­ca­do en el área de Lee­go, en la región del Bajo Sha­be­lle, a unos cien kiló­me­tros al noroes­te de Mogadiscio.

Tam­bién se cono­ció que muyahi­di­nes de al-Sha­baab, el pasa­do miér­co­les dos ata­ca­ron una base poli­cial en Garis­sa, (Kenia) don­de habrían des­trui­do un arse­nal y heri­do a ofi­cial. Los ata­can­tes se dis­per­sa­ron al ser ata­ca­dos una Uni­dad de Patru­lla Fron­te­ri­za (UPF) tras un tiro­teo de quince.

El ata­que explo­si­vo más recien­te de al-Sha­baab, mató al menos sie­te per­so­nas, con un núme­ro impor­tan­te de heri­dos, cuan­do un shahid (már­tir) se inmo­ló al ingre­sar a la popu­lar hela­de­ría Gela­to Divino, situa­da en ave­ni­da que lle­va al aero­puer­to inter­na­cio­nal de Moga­dis­cio el sába­do 28. El mar­te 17 de noviem­bre en otro ata­que sui­ci­da, con­tra un res­tau­ran­te cer­cano a una aca­de­mia de poli­cía, murie­ron otras cin­co per­so­nas, al tiem­po que ocho resul­ta­ron heridas.

Tam­bién se cono­ció que mili­cia­nos inte­gris­tas ata­ca­ron la base mili­tar de la ciu­dad Ba’adweyene, en el cen­tro país, el pasa­do lunes trein­ta, que dejó cer­ca de seten­ta muer­tos entre mili­cia­nos, sol­da­dos y unos once civi­les que habrían par­ti­ci­pa­ron en el com­ba­te. Según las fuen­tes ofi­cia­les los terro­ris­tas habrían per­di­do unos 51 hom­bres, entre los que se inclu­ye al jefe de la kha­ti­ba, mien­tras que del lado de al-Shab­bab la infor­ma­ción refie­re a 53 mili­ta­res muer­tos y la incau­ta­ción de arma­men­to y vehícu­los por par­te de los fundamentalistas.

Este jue­ves tres, se cono­ció que a prin­ci­pio de noviem­bre un hom­bre de la CIA, murió, cuan­do par­ti­ci­pa­ba en una ope­ra­ción en Gen­dershe, una aldea cos­te­ra a unos 50 kiló­me­tros al sur­oes­te de Moga­dis­cio, jun­to a fuer­zas espe­cia­les soma­líes, que inten­ta­ban dete­ner al res­pon­sa­ble de la muer­te de un sol­da­do y dos con­tra­tis­tas nor­te­ame­ri­cano tras el ata­que la base mili­tar de Camp Sim­ba en Kenia, en enero pasa­do, en el mar­co de la cam­pa­ña terro­ris­ta “Jeru­sa­lén nun­ca será judía”.

El ele­men­to de la CIA, del cual no se han dado más datos, aun­que tras­cen­dió que era miem­bro de la divi­sión para­mi­li­tar de la “Com­pa­ñía”, del Cen­tro de Acti­vi­da­des Espe­cia­les y ex inte­gran­te del Equi­po SEAL 6, el coman­do de éli­te de la mari­na nor­te­ame­ri­ca­na, murió cuan­do los muyahi­di­nes deto­na­ron un coche bom­ba, al momen­to de que se ini­cia­ba la ope­ra­ción, el pasa­do seis de noviem­bre, lo que lo con­vier­te en el agen­te 135 muer­to, de esa tétri­ca orga­ni­za­ción, que solo en Afga­nis­tán des­de 2001, per­dió vein­te de sus agentes.

La patru­lla embos­ca­da, había sido lle­ga­do has­ta el lugar en heli­cóp­te­ros, des­de Moga­dis­cio a las dos a.m. La ope­ra­ción habría teni­do ori­gen en la infor­ma­ción que en esa aldea tres jefes de al-Shab­bab se reu­ni­rían esa noche, entre ellos Abdu­llahi Osman Moha­med, tam­bién cono­ci­do como el “Inge­nie­ro Ismail”, es un exper­to fabri­can­te de explo­si­vos, del que se cree es res­pon­sa­ble de muchos de los leta­les dis­po­si­ti­vos que han mata­do a cien­tos de civi­les en Soma­lia en los últi­mos años y quien habría sido decla­ra­do “terro­ris­ta glo­bal espe­cial­men­te desig­na­do” por Washing­ton recién en noviem­bre pasa­do. De 36 años cata­lo­ga­do como el mayor exper­to en explo­si­vos del gru­po, es el jefe de medios de la orga­ni­za­ción y ase­sor cla­ve de Ahmed Diri­ye, el emir del movi­mien­to, suplan­ta­do en agos­to pasa­do por Abu­kar Aden. El fra­ca­so de la ope­ra­ción en Gen­dershe, según al-Shab­bab, se debe a que ellos con­ta­ban con datos acer­ca de la embos­ca­da que le preparaban.

La reti­ra­da de los Esta­dos Uni­dos de Soma­lia, si final­men­te así se deci­de, hará que el país del Cuerno de Áfri­ca espe­re al pró­xi­mo pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano Joe Biden con una alfom­bra roja, pero no de las tra­di­cio­na­les kabad teji­das a mano, sino de san­gre inocente. 

*Gua­di Cal­vo es escri­tor y perio­dis­ta argen­tino. Ana­lis­ta Inter­na­cio­nal espe­cia­li­za­do en Áfri­ca, Medio Orien­te y Asia Cen­tral. En Face­book: https://​www​.face​book​.com/​l​i​n​e​a​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​lGC.

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