Pen­sa­mien­to crí­ti­co. Ascen­so de Chi­na, decli­na­ción de Esta­dos Unidos

Por Eduar­do Luci­ta*, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 4 de diciem­bre de 2020. 

Mien­tras los EEUU resuel­ven su des­or­de­na­da tran­si­ción el res­to del mun­do se mue­ve. La Repú­bli­ca Popu­lar Chi­na es el epi­cen­tro de esos movi­mien­tos.

Los resul­ta­dos elec­to­ra­les en EEUU y cam­bios en la zona Asia-Pací­fi­co están indi­can­do juga­das en el table­ro inter­na­cio­nal que ade­lan­tan la rees­truc­tu­ra­ción de un poder mun­dial en tran­si­ción. No obs­tan­te la cri­sis mun­dial iné­di­ta que reco­rre el glo­bo el table­ro inter­na­cio­nal regis­tra movi­das de tipo estra­té­gi­co. Chi­na aca­ba de fir­mar el acuer­do de libre comer­cio más gran­de de la his­to­ria. En para­le­lo el triun­fo de los demó­cra­tas en EEUU anun­cia un regre­so del mul­ti­la­te­ra­lis­mo, al mis­mo tiem­po que se acen­túa la rela­ción chino-rusa. Dispu­ta y coope­ra­ción están en el cen­tro de estos movimientos.

Nue­vo gobierno.
La nue­va admi­nis­tra­ción que enca­be­za­rá Joe Biden en EEUU debe­rá recom­po­ner las rela­cio­nes ‑tan­to inter­nas como exter­nas- que la admi­nis­tra­ción Trump comen­zó a recon­fi­gu­rar y que han que­da­do a mitad de camino debi­li­tan­do al impe­rio fren­te al mun­do. En polí­ti­ca exte­rior no solo debe res­pon­der al avan­ce de Chi­na y recons­truir las rela­cio­nes con Euro­pa, tam­bién debe enfren­tar la deli­ca­da situa­ción en Medio Orien­te y en Irán, la polí­ti­ca expan­sio­nis­ta de Tur­quía y la mayor influen­cia de Rusia. El trum­pis­mo derro­ta­do, que man­ten­drá fuer­te pre­sen­cia polí­ti­ca, no se lo hará sen­ci­llo. Haber orde­na­do el regre­so de tro­pas de Afga­nis­tán e Irak casi al fin de su man­da­to y las sos­pe­chas de que dio vía libre al aten­ta­do al cere­bro del plan nuclear en Irán, son mues­tras de ello. ¿Cómo se ubi­ca­rá el com­ple­jo mili­tar-indus­trial fren­te al nue­vo gobierno? Con­vie­ne recor­dar que his­tó­ri­ca­men­te los demó­cra­tas se han invo­lu­cra­do en más accio­nes mili­ta­res que los repu­bli­ca­nos.
El triun­fo de los demó­cra­tas anun­cia el fin del uni­la­te­ra­lis­mo de la admi­nis­tra­ción Trump. En el acto en que el futu­ro pre­si­den­te pre­sen­tó a los fun­cio­na­rios que ocu­pa­ran car­gos en Segu­ri­dad Nacio­nal y Polí­ti­ca Exte­rior se die­ron algu­nos indi­cios: «EEUU está de vuel­ta para lide­rar el mun­do. No pode­mos resol­ver los pro­ble­mas del mun­do solos. Nece­si­ta­mos la coope­ra­ción, nece­si­ta­mos aso­cia­cio­nes». Tam­bién se indi­có que están dis­pues­tos a reto­mar la lucha con­tra el cam­bio cli­má­ti­co rein­te­grán­do­se al Acuer­do de París e inclu­so reflo­tar el Tra­ta­do Nuclear con Irán. ¿Se tra­ta de un regre­so a las polí­ti­cas de la admi­nis­tra­ción Oba­ma? No nece­sa­ria­men­te, pero sí que podrían reto­mar­se algu­nos linea­mien­tos de polí­ti­ca exterior.

Nue­vo eje.
Mien­tras los EEUU resuel­ven su des­or­de­na­da tran­si­ción el res­to del mun­do se mue­ve. El eje esta en el área Asia-Pací­fi­co, mien­tras que la Repú­bli­ca Popu­lar Chi­na es el epi­cen­tro de esos movi­mien­tos. Has­ta la asun­ción de Xi Jin­ping las rela­cio­nes eco­nó­mi­cas de Chi­na con Asia, Afri­ca y Amé­ri­ca Lati­na eran país a país, pero des­de enton­ces esta con­cep­ción fue mutan­do hacia un enfo­que mul­ti­la­te­ral.
A media­dos del mes pasa­do los 10 paí­ses miem­bros de la «Aso­cia­ción de Nacio­nes del Sudes­te Asiá­ti­co» (ASEAN) sus­cri­bie­ron con Japón, Corea del Sur, Aus­tra­lia, Nue­va Zelan­da y Chi­na (impul­so­ra de la ini­cia­ti­va) la «Aso­cia­ción Eco­nó­mi­ca Regio­nal Inte­gral» (RCEP) lo que cons­ti­tu­ye un sal­to cua­li­ta­ti­vo que con­vier­te a este blo­que en la mayor zona de libre comer­cio del mun­do (30 por cien­to del PBI mun­dial, 28 por cien­to del comer­cio glo­bal), que ten­drá un impac­to que supe­ra­rá lo regio­nal. Por si fue­ra poco es un acuer­do abier­to pen­sa­do en un futu­ro ingre­so de la India, tam­bién de paí­ses latinoamericanos.

UE y Rusia.
Ya antes la Unión Euro­pea había fir­ma­do acuer­dos con Japón y Cana­dá, mien­tras que avan­za para lograr­lo con Gran Bre­ta­ña bus­can­do que el Bré­xit no rom­pa las inter­co­ne­xio­nes pro­duc­ti­vas en la región. A fines de noviem­bre pasa­do Rusia con­vo­có a la «20° Cum­bre de la Orga­ni­za­ción de la Coope­ra­ción de Shanghai» (OCS) que inclu­ye paí­ses euro­asiá­ti­cos y a la «XII Cum­bre de los BRICS» (Bra­sil, Rusia, India, Chi­na y Sudá­fri­ca), en para­le­lo Mala­sia orga­ni­zó la «Cum­bre del Foro de Coope­ra­ción Eco­nó­mi­ca Asia-Pací­fi­co» (APEC). Es evi­den­te que la deci­sión del ex pre­si­den­te Trump de sacar a EEUU de la Alian­za Trans­pa­cí­fi­co (TPP) y del Acuer­do con la UE (TTIP) dejo un vacío que otras poten­cias y nacio­nes están apro­ve­chan­do. Espe­cial­men­te Chi­na, que bus­ca asu­mir el lide­raz­go de la glo­ba­li­za­ción y el libre comer­cio.
Como lo seña­la­ra en nota ante­rior en esta mis­ma sec­ción, la dia­léc­ti­ca com­pe­ten­cia-coope­ra­ción en la dispu­ta estra­té­gi­ca (con­trol de las nue­vas tec­no­lo­gías) entre la poten­cia nor­te­ame­ri­ca­na y la ascen­den­te Repú­bli­ca Popu­lar Chi­na es el mar­co en el que se des­en­vuel­ve el pasa­je del mode­lo anglo­sa­jón (EEUU-Gran Bre­ta­ña) al asiático/​pacífico (Chi­na y el sudes­te asiá­ti­co) que arras­tra a Euro­pa. Esta tran­si­ción ace­le­ra­rá no solo el cur­so del comer­cio y las inver­sio­nes glo­ba­les sino tam­bién la rees­truc­tu­ra­ción del poder mun­dial. En este perío­do lo que des­ta­ca es la decli­na­ción gra­dual de los EEUU y el ascen­so sos­te­ni­do de China.

Chi­na cre­ce.
El virus Covid-19 se ori­gi­nó en Chi­na que logró con­tro­lar­lo en pocas sema­nas, igual que Corea del Sur y Tai­wán, en cam­bio no ha pasa­do lo mis­mo en EEUU. Las cre­cien­tes des­igual­da­des socia­les y el dete­rio­ro del nivel de vida en la socie­dad nor­te­ame­ri­ca­na con­tras­tan con lo anun­cia­do por la poten­cia asiá­ti­ca hace dos sema­nas infor­man­do haber aca­ba­do con la pobre­za extre­ma. La eco­no­mía Chi­na será la úni­ca que cre­ce­rá este año, 1,9 por cien­to (cálcu­los inter­nos del FMI esti­man que inclu­so podría supe­rar el 3 por cien­to), por el con­tra­rio la eco­no­mía de EEUU cae­rá un 4 por cien­to. En poco tiem­po la eco­no­mía chi­na supe­ra­rá a la esta­dou­ni­den­se lo que no impli­ca que EEUU deje de ser la pri­me­ra poten­cia mun­dial y su pode­río mili­tar siga superan­do al de todos los otros paí­ses jun­tos. Se abre sí un gran inte­rro­gan­te: ¿qué pue­de pasar con un país impe­rial que ve decli­nar su hege­mo­nía y des­va­lo­ri­zar­se su mone­da pero que al mis­mo tiem­po su pode­río mili­tar es cre­cien­te?
Los flu­jos comer­cia­les y de capi­tal así como la defi­ni­ción de zonas de influen­cia jue­gan un rol deter­mi­nan­te en el table­ro inter­na­cio­nal, gene­ran con­fron­ta­cio­nes que his­tó­ri­ca­men­te se han defi­ni­do en el terreno mili­tar. No nece­sa­ria­men­te tie­ne que ser así en este siglo XXI.

*Inte­gran­te del colec­ti­vo EDI (Eco­no­mis­tas de Izquierda

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