Chi­na. Des­de la tie­rra: las coope­ra­ti­vas de agri­cul­to­res impul­san el ali­vio de la pobre­za en Guangxi

Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 2 de diciem­bre de 2020 

Li Jibang y su espo­sa Wang Shi­min son terra­te­nien­tes. En cir­cuns­tan­cias nor­ma­les, no se los con­si­de­ra­ría un hogar pobre, pero la ver­dad es que has­ta 2017 vivían por deba­jo del umbral de pobre­za en la aldea de Bai­ni, en la región autó­no­ma de Guang­xi Zhuang, en el sur de Chi­na. Las dos hec­tá­reas de man­da­ri­nas, las 3,3 hec­tá­reas de came­lias y las 5,3 hec­tá­reas de anís estre­lla­do que poseen no fue­ron sufi­cien­tes para man­te­ner­se a flote.

La pare­ja tenía cua­tro hijos en edad esco­lar en ese enton­ces, por lo que los gas­tos de edu­ca­ción eran dema­sia­do altos para una fami­lia que no podía ven­der lo que pro­du­cían. «Cuan­do los niños eran peque­ños, tuvi­mos que enviar­los a todos a la escue­la, y eso fue difí­cil para noso­tros», dijo Wang Shi­min a CGTN Digi­tal en su sala de estar, con el árbol genea­ló­gi­co de la mino­ría Zhuang detrás de ella. 

«Exis­tía el pro­ble­ma de las carre­te­ras en mal esta­do y el hecho de que las man­da­ri­nas no lle­ga­ban al mer­ca­do», expli­có el Pri­mer Secre­ta­rio del Par­ti­do de la aldea, Yang Jiexing.

La ayu­da del gobierno lle­gó en 2015 cuan­do los cua­dros de la aldea visi­ta­ron su hogar para eva­luar su situa­ción. ¿Qué pro­ble­mas enfren­ta la fami­lia? ¿Qué y cómo se plan­ta? ¿Cómo pue­de aumen­tar la pro­duc­ción de pro­duc­tos? Estas fue­ron algu­nas de las pre­gun­tas que se le hicie­ron a Lis.

Des­pués de la tasa­ción, las auto­ri­da­des loca­les actua­ron para apo­yar­los. «En lo que res­pec­ta a la escue­la, reci­bie­ron sub­si­dios y asig­na­cio­nes de sub­sis­ten­cia, por lo que no tuvie­ron que sopor­tar la car­ga», dijo Yang. Los sub­si­dios incluían tasas de matrí­cu­la para un inter­na­do para los niños. 

En lo que res­pec­ta a los pro­duc­tos agrí­co­las de la fami­lia, se brin­dó apo­yo de mar­ke­ting y ven­tas a tra­vés de una nue­va coope­ra­ti­va res­pal­da­da por el gobierno. 

Tar­je­ta de ali­vio de la pobre­za de Li Jibang con los núme­ros de con­tac­to de los fun­cio­na­rios res­pon­sa­bles del enla­ce con la fami­lia en Bai­ni Villa­ge, Leye, Región Autó­no­ma de Guang­xi Zhuang, sur de Chi­na, 14 de noviem­bre de 2020. /​Lia­ne Ferreira

Ayu­da exper­ta para agri­cul­tu­ra y ven­tas de calidad 

Hablan­do en los cam­pos de man­da­ri­nas, Yang dijo que la coope­ra­ti­va fue crea­da para «resol­ver los pro­ble­mas que los agri­cul­to­res no pue­den resol­ver por sí mis­mos». La cons­truc­ción de una carre­te­ra de 22 kiló­me­tros de lar­go que aho­ra cru­za el pue­blo, la ins­ta­la­ción de un par­que indus­trial de man­da­ri­nas y la cons­truc­ción de una cen­tral hidro­eléc­tri­ca son algu­nos ejem­plos de la nue­va infra­es­truc­tu­ra que ya existe.

«En segun­do lugar, orga­ni­za­mos capa­ci­ta­cio­nes téc­ni­cas. Encon­tra­mos exper­tos y téc­ni­cos agrí­co­las para capa­ci­tar a los agri­cul­to­res y mejo­rar la cali­dad de la fru­ta», agre­gó el funcionario. 

Dos empre­sas de tec­no­lo­gía agrí­co­la de alta tec­no­lo­gía inter­vi­nie­ron para brin­dar capa­ci­ta­ción téc­ni­ca, edu­ca­ción en con­trol de pla­gas y fertilizantes. 

En el ter­cer nivel, la coope­ra­ti­va tra­ba­ja para mejo­rar las ven­tas, por lo que empre­sas exter­nas ayu­da­ron en la crea­ción de cana­les de ven­ta. Y el comer­cio elec­tró­ni­co impul­só con­si­de­ra­ble­men­te las ventas.

«Antes de nues­tra pla­ta­for­ma de comer­cio elec­tró­ni­co, ven­día­mos 200.000 cat­ties (120.000 kg) de pro­duc­tos, pero aho­ra ven­día­mos más de 1 millón, alcan­zan­do 2 millo­nes de yua­nes en ven­tas (304.090 dóla­res)», dijo Yang a CGTN Digital. 

Yang Jie­xing, pri­mer secre­ta­rio del par­ti­do de Bai­ni Villa­ge, 13 de noviem­bre de 2020. /​Yang Xiao Cheng

«Hay una cier­ta divi­sión del tra­ba­jo y la coope­ra­ción entre noso­tros [el gobierno] y las comu­ni­da­des. Todos pue­den inver­tir más en esfuer­zos espe­cí­fi­cos y con­cen­trar más poder en las comu­ni­da­des y mane­ja­rán bien la agri­cul­tu­ra», dijo, y seña­ló que la coope­ra­ti­va tam­bién ayu­da con el emba­la­je y el trans­por­te. Los sub­si­dios guber­na­men­ta­les tam­bién se uti­li­zan para atraer a empre­sas mino­ris­tas a que hagan nego­cios con ellas.

Con este esfuer­zo con­jun­to, los 195 hoga­res empo­bre­ci­dos con 892 per­so­nas salie­ron de la pobre­za, inclui­da la fami­lia de Wang Shi­min, que aho­ra gana alre­de­dor de 100.000 yua­nes (unos 15.200 dóla­res) al año.

El ingre­so anual pro­me­dio per cápi­ta en la aldea alcan­za los 10,000 yua­nes ($ 1,520), y los luga­re­ños con­ti­núan cul­ti­van­do casi todo lo que comen. Los gas­tos médi­cos y edu­ca­ti­vos están total­men­te cubier­tos para los hoga­res que califican. 

Los tra­ba­ja­do­res de la fábri­ca de Wang­ji Came­llia Oil qui­tan las nue­ces de las cás­ca­ras y eli­gen las mejo­res para pro­ce­sar, noviem­bre de 2020. /​Lia­ne Ferreira

Sis­te­ma de trans­fe­ren­cia de recom­pen­sas y conocimientos

A cien­tos de kiló­me­tros de dis­tan­cia, en el con­da­do de Tian­lin, las flo­res blan­cas que bro­tan en las vas­tas mon­ta­ñas son una indi­ca­ción de la impor­tan­cia que tie­nen los árbo­les de came­lia y el acei­te de sus fru­tos secos en la eco­no­mía local. 

La Wang­ji Came­llia Oil Base plan­ta 106,6 hec­tá­reas y tie­ne una plan­ta de pro­ce­sa­mien­to que fun­cio­na en un mode­lo coope­ra­ti­vo con los agri­cul­to­res loca­les empo­bre­ci­dos. La base gene­ra empleo en tres fren­tes: el man­te­ni­mien­to y la agri­cul­tu­ra de las par­ce­las de árbo­les, la fábri­ca y la coope­ra­ción con los agri­cul­to­res individuales.

«Ofre­ce­mos recom­pen­sas para quie­nes tra­ba­jan para noso­tros. Cuan­do lo hacen, tam­bién tie­nen acce­so a nues­tro cono­ci­mien­to que recu­pe­ra­rán y usa­rán en sus pro­pie­da­des», dijo Zhang Cai­yu, geren­te de cam­po de la base, y agre­gó que la recom­pen­sa de 1.600 yua­nes (unos 240 dóla­res) al año equi­va­le a un míni­mo de 10 días de tra­ba­jo, que deben hacer. 

En 2018, este bono se otor­gó a 377 hoga­res y en 2019 a 291 hoga­res con un mon­to total que superó el millón de yua­nes ($ 152,000). «Al prin­ci­pio no les intere­sa­ba venir a noso­tros, por­que hay muchas fábri­cas en esta zona, y pen­sa­ban que los sala­rios eran mejo­res. Enton­ces, tuvi­mos que atraer­los con recom­pen­sas y sub­si­dios», dijo Zhang, indi­can­do que des­pués de seis años en el nego­cio, las acti­tu­des habían cambiado.

En lo que res­pec­ta a la coope­ra­ti­va, los agri­cul­to­res cul­ti­van los árbo­les en sus pro­pias par­ce­las y envían a la empre­sa los fru­tos secos nece­sa­rios para pro­du­cir el acei­te. «Com­par­ti­mos las ganan­cias de lo que nos dan según un por­cen­ta­je: 50 por cien­to para el agri­cul­tor, 21 por cien­to para la empre­sa y otro 5 por cien­to para la coope­ra­ti­va. La prio­ri­dad es dar ese dine­ro a los agri­cul­to­res y hoga­res pobres». Ella explicó.

En la fábri­ca, los tra­ba­ja­do­res selec­cio­nan las mejo­res nue­ces a mano antes de pro­ce­sar­las para obte­ner un acei­te trans­pa­ren­te que se usa común­men­te para coci­nar en la región de Guangxi. 

La fábri­ca, que emplea a 80 tra­ba­ja­do­res de entor­nos pobres, ven­dió toda su pro­duc­ción de 500 tone­la­das de acei­te de came­lia en 2019. Este año, su obje­ti­vo es pro­du­cir 2.000 tone­la­das. Shenzhen y Guangzhou son sus mer­ca­dos más importantes. 

Plan­ta­cio­nes de té de la empre­sa Guang­xi Zheng­dao Tea Industry en la ciu­dad de Jia­long, noviem­bre de 2020. /​Lia­ne Ferreira

Recur­sos de té circulantes

En la ciu­dad de Jia­long, la indus­tria del té de Guang­xi Zheng­dao admi­nis­tra el núcleo de sus plan­ta­cio­nes de té en un pro­yec­to que va de la mano con las comu­ni­da­des locales. 

Los agri­cul­to­res cul­ti­van su té, lo reco­gen y lue­go lo ven­den a la empre­sa a un pre­cio fijo de 10 a 15 yua­nes por «un bro­te con una hoja» cuan­do el pre­cio de mer­ca­do es infe­rior a 10 yua­nes. La empre­sa paga 200 yua­nes (30 dóla­res) adi­cio­na­les por 15 hec­tá­reas de plan­ta­cio­nes de té (pro­pie­dad de los agri­cul­to­res) que deben ges­tio­nar­se para man­te­ner una cali­dad uni­for­me del té de acuer­do con los están­da­res de la empre­sa. Las lám­pa­ras de insec­tos y el fer­ti­li­zan­te de estiér­col de ove­ja se pro­por­cio­nan gra­tui­ta­men­te a los agri­cul­to­res, lo que ayu­da a sus nego­cios pero tam­bién redu­ce el uso de pes­ti­ci­das y fer­ti­li­zan­tes arti­fi­cia­les, expli­có Hu Shang­jun, sub­di­rec­tor gene­ral de Guang­xi Zheng­dao Tea.

Los suel­dos varían entre 4.500 yua­nes ($ 680) en la fábri­ca de pro­ce­sa­mien­to y 2.500 ($ 380) para quie­nes ven­den el té. Los reco­lec­to­res de té, que reci­ben de 100 a 200 yua­nes al día, rea­li­zan un tra­ba­jo pacien­te, ya que una pica­du­ra de hojas de té requie­re de 60.000 a 68.000 picos. Solo se acep­tan hojas para bebés y deben reco­ger­se una por una. 

Según Hu, 893 per­so­nas de hoga­res pobres están conec­ta­das a la com­pa­ñía de té, inclui­dos 200 a 300 reco­lec­to­res de té. 

Ima­gen de por­ta­da: Cam­pos petro­le­ros de came­lia en el con­da­do de Tian­lin, región autó­no­ma de Guang­xi Zhuang, sur de Chi­na, noviem­bre de 2020. /​Lia­ne Ferreira

Fuen­te: CGTN

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