Gua­te­ma­la. Biden ante una suble­va­ción latinocaribeña

Por Ángel Gue­rra. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 26 de noviem­bre de 2020.

El deto­na­dor del recien­te esta­lli­do social en Gua­te­ma­la fue el enér­gi­co recha­zo popu­lar al mayor pre­su­pues­to de su his­to­ria, más de 12 mil millo­nes de dóla­res apro­ba­dos de for­ma opa­ca, ile­gal y aumen­tan­do el endeu­da­mien­to externo. No obs­tan­te su aumen­to de más de 2 mil millo­nes res­pec­to al del año 2019, redu­cía la ya mise­ra­ble inver­sión social en edu­ca­ción, salud, ampa­ro a lac­tan­tes y, en gene­ral en com­ba­tir la pobre­za.

En situa­ción de pan­de­mia, gra­ve cri­sis eco­nó­mi­ca e incre­men­to de las caren­cias, sobre un piso ya exis­ten­te de un 70 por cien­to vivien­do en pobre­za y pobre­za extre­ma, resul­ta ofen­si­vo un pre­su­pues­to osten­si­ble­men­te mayor al del año ante­rior, pero que redu­cía más los enclen­ques fon­dos dedi­ca­dos a nece­si­da­des socia­les. Las magras ayu­das pro­me­ti­das por el gobierno de Ale­jan­dro Gian­mat­tei a las fami­lias más afec­ta­das por el coro­na­vi­rus han lle­ga­do incom­ple­tas, o no han sido entregadas. 

Si enci­ma, el pre­su­pues­to se ela­bo­ra basa­do en el enga­ño y es apro­ba­do casi clan­des­ti­na­men­te, sin con­sul­ta a la pobla­ción y se ter­mi­na repri­mien­do a los incon­for­mes, es expli­ca­ble que esta­lle la ira popu­lar y, al que algu­nos le pren­dan fue­go al Con­gre­so Nacio­nal, uno de los sím­bo­los de la mega­co­rrup­ción que aque­ja a Gua­te­ma­la hace déca­das. Estas pro­tes­tas con­ti­núan, pero aho­ra con más con­cien­cia y ele­va­da par­ti­ci­pa­ción de indí­ge­nas, obre­ros y estu­dian­tes que en las de 2015, que cul­mi­na­ron con el encar­ce­la­mien­to del enton­ces pre­si­den­te Otto Pérez Molina. 

Pérez Moli­na fue inves­ti­ga­do por la fis­ca­lía y la Comi­sión Inter­na­cio­nal Con­tra la Impu­ni­dad en Guatemala(CIGIG), ins­tan­cia crea­da por la ONU con el bene­plá­ci­to de Esta­dos Uni­dos, que vio la posi­bi­li­dad de tomar al gene­ral como chi­vo expia­to­rio, mien­tras sal­va­ba a sus alia­dos de los gran­des gru­pos eco­nó­mi­cos y entre­te­nía a la pobla­ción con esta far­sa para con­ti­nuar la per­ver­sa apli­ca­ción de las polí­ti­cas neoliberales.

Esas polí­ti­cas han pro­pi­cia­do la olím­pi­ca corrup­ción de Gian­mat­tei, que no pue­de expli­car­se si no se ahon­da en su enrai­za­mien­to vigo­ro­so en la gro­se­ra inje­ren­cia de Esta­dos Uni­dos en Gua­te­ma­la. A par­tir del gol­pe de Esta­do de la CIA(1954), que derro­có al pre­si­den­te Arbenz, el país que­dó gober­na­do por una alian­za de la emba­ja­da esta­du­ni­den­se, las cáma­ras empre­sa­ria­les y los mili­ta­res de ultra­de­re­cha, cuyos nego­cios con el nar­co, el con­tra­ban­do y otros giros cri­mi­na­les han sido sos­te­ni­dos por las fuer­zas arma­das antes y des­pués de de los acuer­dos de paz con la gue­rri­lla en 1996. El gol­pe lle­vó al geno­ci­dio maya, con 200 mil muer­tos y des­apa­re­ci­dos, inclu­yen­do opo­si­to­res y bases de apo­yo de la guerrilla.

El geno­ci­dio ter­mi­nó, no así la impu­ni­dad de sus auto­res, ni las masa­cres de indí­ge­nas, ni la repre­sión. Los acuer­dos de paz abrie­ron cier­to espa­cio polí­ti­co a elec­cio­nes, pero ape­nas toca­ron la secu­lar estruc­tu­ra de domi­na­ción impe­ria­lis­ta-oli­gár­qui­ca. El col­mo del cinis­mo es que Gian­mat­tei haya invo­ca­do la Car­ta Demo­crá­ti­ca Interamericana(OEA), con­ce­bi­da para una situa­ción de gol­pe de Esta­do y pedi­do al super­gol­pis­ta Alma­gro que vaya en su auxi­lio, lo que ha pro­vo­ca­do gran indig­na­ción popular.

Teñi­das por las carac­te­rís­ti­cas de cada país, es evi­den­te que las polí­ti­cas neo­li­be­ra­les han impul­sa­do la corrup­ción en Amé­ri­ca Lati­na y el Cari­be, como en el mun­do, al esti­mu­lar la pre­va­len­cia del indi­vi­dua­lis­mo, el con­su­mis­mo, la des­igual­dad, el des­em­pleo y, en gene­ral, la subor­di­na­ción de lo públi­co a lo privado.

Hay prue­bas de que cre­cien­tes sec­to­res de los pue­blos de nues­tra Amé­ri­ca han toma­do con­cien­cia de estas reali­da­des y sus cau­sas y están har­tos de sufrir­las. Las rebe­lio­nes popu­la­res hai­tia­na y ecua­to­ria­na de 2019 y 2020, segui­das por el masi­vo y com­ba­ti­vo levan­ta­mien­to popu­lar chi­leno, que saca fuer­zas de fla­que­za y nos sor­pren­de en la pelea y desa­fian­do la repre­sión no obs­tan­te la pan­de­mia; la secuen­cia de pro­tes­tas popu­la­res en Colom­bia, que ya cum­plie­ron un año pese a los ase­si­na­tos y masa­cres, y la recien­te derro­ta del gol­pe de Esta­do en Perú, que en unos luga­res más y otros menos, cla­man por una Asam­blea Cons­ti­tu­yen­te y una nue­va Cons­ti­tu­ción deja muy cla­ro que nues­tros pue­blos ganan madu­rez polí­ti­ca y están relan­zan­do la ofen­si­va pro­gre­sis­ta ini­cia­da e impul­sa­da por Hugo Chá­vez en 1999. 

Mar­ca un hito extra­or­di­na­rio en esta corrien­te his­tó­ri­ca la rápi­da derro­ta del gol­pe y la dic­ta­du­ra mili­tar en Boli­via por sus pue­blos enca­be­za­dos por Evo Mora­les y el MAS y la cla­mo­ro­sa elec­ción del dúo Arce-Cho­quehuan­ca, que ha refres­ca­do mucho al ambien­te revo­lu­cio­na­rio y demo­crá­ti­co en la región. La derro­ta elec­to­ral de Trump bene­fi­cia a este pro­ce­so por­que debi­li­ta más a los gobier­nos ultra­de­re­chis­tas de Colom­bia, Chi­le, Ecua­dor y no se diga Bra­sil. Biden dejó el car­go cuan­do se acen­tua­ba el retro­ce­so de las fuer­zas popu­la­res en varios paí­ses y sería muy inte­li­gen­te si bus­ca­ra el diá­lo­go con una nues­tra Amé­ri­ca rebel­de que ten­de­rá a unir­se y pre­sen­tar un fren­te común ver­da­de­ra­men­te demo­crá­ti­co al vecino del nor­te. Nos fal­ta la vic­to­ria del cha­vis­mo el 6 de diciem­bre en Vene­zue­la, que estre­me­ce­rá las raí­ces de los Andes.

Fuen­te: TeleSUR

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