Perú. Detrás de los golpes

Fran­cis­co Durand/​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 24 de noviem­bre de 2020

Pasa­da la cri­sis gol­pis­ta ori­gi­na­da por el Con­gre­so y un gru­po de cons­pi­ra­do­res polí­ti­cos (Coor­di­na­do­ra Repu­bli­ca­na, Willax), es nece­sa­rio hacer una reca­pi­tu­la­ción para ver más de cer­ca quié­nes esta­ban detrás del gol­pe y expli­car los giros de las eli­tes eco­nó­mi­cas cuan­do las cosas se salen fue­ra de con­trol. A fin de cuen­tas, Manuel Merino de Lama fue solo un apren­diz de mago, pero tuvo alia­dos pode­ro­sos, que es lo que impor­ta resal­tar, que se pres­ta­ron a esta maniobra. 

Me refie­ro a los gran­des empre­sa­rios y sus gre­mios, la CONFIEP en par­ti­cu­lar. y sus inten­tos por aco­mo­dar­se al triun­far el movi­mien­to social, cuan­do giró rápi­da­men­te y se puso, sino con­tra el “pre­si­den­te” Manuel Merino, al menos a favor de su caí­da. El aco­mo­do no borra que fue­ron par­te del golpismo. 

El pun­to de quie­bre del gobierno ile­gí­ti­mo de Merino ocu­rrió el domin­go 15 de noviem­bre. En la noche, lue­go de bata­llar varios día., las mani­fes­ta­cio­nes habían lle­ga­do a su pun­to más alto. El ase­si­na­to de dos jóve­nes muer­tos a bala­zos por la poli­cía indig­nó al país. En ese pun­to la situa­ción se había hecho insos­te­ni­ble para la coa­li­ción golpista. 

Con­sul­ta­ron enton­ces a quie­nes les pro­por­cio­nan inte­li­gen­cia polí­ti­ca (mapa de tweets, Face­book tra­cing), habla­ron con sus ase­so­res de comu­ni­ca­ción y, rápi­da­men­te, se pasa­ron al ban­do con­tra­rio. En efec­to, al arre­ciar el con­flic­to y aumen­tar la indig­na­ción, el direc­to­rio de la CONFIEP, modi­fi­can­do su posi­ción fren­te al gobierno de Merino, saco pre­su­ro­sa un comu­ni­ca­do afir­man­do que: «reite­ra­da­men­te nos hemos pro­nun­cia­do y adver­ti­do, públi­ca­men­te, que un cam­bio drás­ti­co en la con­duc­ción de la Nación no era lo más conveniente». 

Hace menos de una sema­na, recor­de­mos, afir­ma­ron que el gobierno de Merino debía esta­bi­li­zar la situa­ción polí­ti­ca y, según el comu­ni­ca­do de CONFIEP debía «tra­ba­jar por el pro­gre­so y el desa­rro­llo del Perú». La Cáma­ra de Comer­cio de Lima, la Aso­cia­ción de Expor­ta­do­res y la Socie­dad Nacio­nal de Indus­trias tam­bién apo­ya­ron. Los gre­mios de gran­des y media­nos empre­sa­rios for­ma­les, que repre­sen­tan a una mino­ría empre­sa­rial pri­vi­le­gia­da, le die­ron luz ver­de al gol­pe de Merino. 

El gabi­ne­te nos da la cla­ve al indi­car el uso de la puer­ta gira­to­ria y los con­flic­tos de intere­ses. Patri­cia Teu­llet, Geren­te Gene­ral de la CONFIEP, entro al gabi­ne­te. En Pro­duc­ción, otro minis­te­rio típi­ca­men­te cap­tu­ra­do, nom­bra­ron a Alon­so Miran­da, del Estu­dio Eche­co­par. Y, para poner dos cere­zas en el pas­tel, se nom­bró en el Minis­te­rio de Trans­por­tes y Comu­ni­ca­cio­nes a Augus­to Val­qui, un empre­sa­rio de pési­ma repu­tación, pro­ba­ble­men­te colo­ca­do por la empre­sa que se bene­fi­ció con un con­tra­to de 30 años fir­ma­do poco antes de su caí­da. A ello se suma que el pre­mier Ante­ro Fló­rez Araoz fun­gía de abo­ga­do de las uni­ver­si­da­des con fines de lucro y plan­tea­ba “dar­les una segun­da opor­tu­ni­dad” a sus clien­tes como premier.

La úni­ca orga­ni­za­ción empre­sa­rial que se pro­nun­ció cla­ra y abier­ta­men­te en con­tra fue IPAE Aso­cia­ción Empre­sa­rial, que orga­ni­za los CADE y que con­vo­ca a un gru­po mas moderno de gerentes. 

Ese mis­mo domin­go, antes del comu­ni­ca­do de CONFIEP, los jefes de los gran­des con­glo­me­ra­dos die­ron la señal. Varios altos geren­tes de gru­pos de poder (BCP, Ferrey­ros, Ali­corp, Inter­corp) se comen­za­ron a correr hacia el cen­tro (habien­do per­ma­ne­ci­do calla­dos fren­te gol­pe), apo­yan­do las “mani­fes­ta­cio­nes pací­fi­cas” y con­de­nan­do las muer­tes. A la CONFIEP, pre­si­di­da por Isa­bel León, poco ati­na­da diri­gen­te, liga­da a Roque Bena­vi­des, no le que­dó más reme­dio que dar mar­cha atrás.

No hay que olvi­dar tam­po­co la car­ta públi­ca de los tec­nó­cra­tas neo­li­be­ra­les lide­ra­dos por Rober­to Abu­sa­da y sus ami­gos y cole­gas, que apo­ya­ron el gol­pe al no con­de­nar­lo y que­rer orien­tar­lo. Abu­sa­da (IPE) ha sido ase­sor de José Gra­ña Miró Que­sa­da, tam­bién direc­tor y accio­nis­ta. Asi­mis­mo, está liga­do al gru­po El Comer­cio, don­de es ase­sor eco­nó­mi­co y prin­ci­pal colum­nis­ta. Gra­ña Miró Que­sa­da es uno de los empre­sa­rios más corrup­tos del país (Metro de Lima, IIRSA sur, gaseo­duc­to. Es sos­pe­cho­so que el con­glo­me­ra­do El Comer­cio haya enca­be­za­do las denun­cias con­tra Mar­tin Viz­ca­rra para crear un cli­ma gol­pis­ta con «reve­la­cio­nes» con­ve­nien­te­men­te exa­ge­ra­das en sus pro­gra­mas domi­ni­ca­les. Aho­ra El Comer­cio se ha pues­to, como la CONFIEP, de medio lado.

De modo que aho­ra pode­mos iden­ti­fi­car a los tres pivo­tes de la eli­te eco­nó­mi­ca que gobier­na el país des­de las som­bras des­de 1990, y que a veces, como aho­ra, se le sale fue­ra de con­trol la situa­ción polí­ti­ca (sobre­to­do con el nue­vo Con­gre­so). Todos los pre­si­den­tes han sido influen­cia­dos, con­tro­la­dos, finan­cia­dos, es decir cap­tu­ra­dos (Fuji­mo­ri, Tole­do, Gar­cía, Huma­la, PPK, Viz­ca­rra y Merino) recu­rrien­do a diver­sos meca­nis­mos de influen­cia, ase­gu­rán­do­se que el MEF y el BCRP sean diri­gi­dos por tec­no­cra­cias tipo Abu­sa­da y su círcu­lo, que rotan en este car­go como minis­tros, ase­so­res, vice­mi­nis­tros; reba­jan­do los están­da­res de regu­la­ción ambien­tal, impi­dien­do la for­ma­ción de sin­di­ca­tos, gene­ran­do amnis­tías tri­bu­ta­rias, bus­can­do siem­pre ren­tas, con el obje­to de «esti­mu­lar el cre­ci­mien­to» por enci­ma de todo.

Estos tres pivo­tes son: Uno, los gran­des empre­sa­rios que agru­pa la CONFIEP, el gre­mio de gre­mios lide­ra­do por los intere­ses extrac­ti­vis­tas y finan­cie­ros. Dos, la tec­no­cra­cia neo­li­be­ral que rota entre gran­des empre­sas, orga­nis­mos inter­na­cio­na­les y altos pues­tos de gobierno. Véa­se la tra­yec­to­ria de Fer­nan­do Zava­la, el caso más repre­sen­ta­ti­vo de «puer­ta gira­to­ria»: fue del gru­po Apo­yo al MEF, del MEF a Bac­kus, de Bac­kus de vuel­ta al MEF, y aho­ra en Inter­corp. Tres, los gran­des medios de comu­ni­ca­ción de masas (El Comer­cio, Cade­na Correo, RPP) que inci­den en la opi­nión públi­ca para evi­tar el deba­te sobre un cam­bio eco­nó­mi­co de la Cons­ti­tu­ción, al mis­mo tiem­po que, en caso de los con­flic­tos, acen­túan las tomas de vio­len­cia de los mani­fes­tan­tes y jus­ti­fi­can el lla­ma­do al orden y la vio­len­cia poli­cial. Esta­do de dere­cho, dicen. Su Esta­do, su derecho.

Esta es el lado de la con­ju­ra de todos los inten­tos de vacan­cia de Viz­ca­rra a quien, por razo­nes que habrá que expli­car (su apo­yo a las inves­ti­ga­cio­nes del caso Lava Jato, que tan­to ator­men­ta a los cons­truc­to­res pri­va­dos, las inves­ti­ga­cio­nes de lava­do de dine­ro de los Rome­ro y otros gru­pos, la inter­ven­ción de la Fis­ca­lía en la CONFIEP al des­cu­brir­se apor­tes a Kei­ko no decla­ra­dos, su renuen­cia a «des­tra­bar Tía María y Con­ga como deman­da­ban los mine­ros), no les pare­cía un per­so­na­je tan útil. De allí que des­de setiem­bre del 2019 apo­ya­ron abier­ta­men­te el gol­pe par­la­men­ta­rio de Mer­ce­des Araoz, sacan­do un comu­ni­ca­do a las 9:00 pm, jus­to a la hora en que juraba: 

“Los empre­sa­rios, agre­mia­dos en la CONFIEP expre­sa­mos nues­tro enér­gi­co recha­zo a la vio­la­ción de la Cons­ti­tu­ción y al sis­te­ma demo­crá­ti­co que ha per­pe­tra­do el Pre­si­den­te de la Repú­bli­ca, Mar­tín Viz­ca­rra, con un argu­men­to incons­ti­tu­cio­nal… La deci­sión del Pre­si­den­te de inter­pre­tar la Cons­ti­tu­ción para disol­ver el Con­gre­so, ha sumer­gi­do al país en una gra­ve incertidumbre”. 

En los últi­mos dos inten­tos de vacan­cia del nue­vo Con­gre­so que pre­si­dio Merino varia­ron a una posi­ción de «apo­yo pero no me com­pro­me­to». No me sor­pren­de, y de una vez enten­da­mos que la CONFIEP es un gre­mio gol­pis­ta. Vean la decla­ra­ción de prin­ci­pios de la CONFIEP y tomen en cuen­ta que no men­cio­nan la demo­cra­cia, la trans­pa­ren­cia. Fue gol­pis­ta en la cri­sis de junio de 1992, con comu­ni­ca­do públi­co de apo­yo con cier­tos remil­gos, pero apo­yo a fin de cuen­tas, que le dio gran­des rédi­tos en esa oca­sión. Argu­men­ta­ron a favor de Fuji­mo­ri al afir­mar que la CONFIEP «deman­da esta­ble­cer el orden… con­fía en las refor­mas constitucionales». 

Aho­ra la con­sig­na en las sedes cor­po­ra­ti­vas, los gre­mios gol­pis­tas, la pren­sa con­cen­tra­da y los inter­me­dia­rios cor­po­ra­ti­vos (gran­des estu­dios de abo­ga­dos), amén de sus múl­ti­ples voce­ros, es «de nue­vo y aco­mo­dar­se». Su prin­ci­pal temor es un cre­ci­mien­to elec­to­ral de la izquier­da y una cons­ti­tu­yen­te de cen­tro-izquier­da que revi­se la cons­ti­tu­ción de 1993, en par­ti­cu­lar que se eli­mi­ne el prin­ci­pio de «sub­si­dia­ri­dad del Esta­do». Es su cons­ti­tu­ción. Ese capí­tu­lo, según me rela­tó un cono­ci­do cons­ti­tu­cio­na­lis­ta, fue escri­to por la CONFIEP, por encar­go de Jai­me Yoshi­ya­ma, en momen­tos que la CONFIEP con­ta­ba con fon­dos de coope­ra­ción téc­ni­ca internacional. 

Esta es la reali­dad de la polí­ti­ca perua­na y nos lle­va a un últi­mo pun­to. El rol de los «ana­lis­tas polí­ti­cos» y perio­dis­tas ente­ra­dos que pre­do­mi­na en los medios. Aquí esta­mos fren­te a otro pro­ble­ma. No se pue­de infor­mar a la opi­nión públi­ca omi­tien­do el rol del actor más pode­ro­so de la socie­dad perua­na. Es un tema tabú. Estas omi­sio­nes son por con­vic­ción («son los crea­do­res de rique­za, el mode­lo es un éxi­to, debe con­ti­nuar), o por inte­rés, en tan­to son con­tra­ta­dos como con­sul­to­res, ase­so­res. Lo mis­mo suce­de con nume­ro­sos perio­dis­tas, muchos de los cua­les tra­ba­jan en, o para las empre­sas. Este lado de la mal lla­ma­da «opi­nión públi­ca espe­cia­li­za­da», que con fre­cuen­cia peca gra­ve­men­te de con­flic­to de intere­ses al no infor­mar al públi­co sus cone­xio­nes, es algo que debe­mos corregir.

Esta­mos fren­te a una cri­sis polí­ti­ca mayor, una cri­sis del régi­men polí­ti­co ini­cia­do en 1990, palia­da aho­ra por el nom­bra­mien­to de Sagas­ti. El mayor con­sen­so logra­do con su nom­bra­mien­to y qui­jo­tes­ca bonho­mía brin­da una pau­sa, pero la cri­sis sani­ta­ria, social, eco­nó­mi­ca sigue, los lob­bies nun­ca duer­men. Y lo pri­me­ro que piden los gran­des empre­sa­rios a Sagas­ti es la vie­ja y des­gas­ta­da idea de dar “un shock de confianza”…

FUENTE: Otra Mirada

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