Etio­pia: De una gue­rra étni­ca a un con­flic­to regional

Por Gua­di Cal­vo, Resu­men Medio Orien­te, 17 de noviem­bre de 2020-.

El repen­tino ini­cio de la gue­rra en Tigray, una pro­vin­cia con ante­ce­den­tes sepa­ra­tis­tas en el nor­te de Etio­pia, tuvo su ori­gen en una serie de hechos que comen­za­ron a pre­ci­pi­tar­se a par­tir de que el pasa­do dos de noviem­bre se cono­ció que al menos 53 inte­gran­tes de la etnia Amha­ra, aun­que otras fuen­tes hablan de 200, la más nume­ro­sa del país des­pués de los oro­mo, habían sido ase­si­na­dos, en Oro­mia, al oes­te de Etio­pía, duran­te el fin de sema­na ante­rior, des­pués saquear las pro­pie­da­des, que­mar­las y robar el ganado.

El ata­que con­tra las tres aldeas amha­ra de la zona de West Wele­ga, fue una acción del Ejér­ci­to de Libe­ra­ción de Oro­mo (OLA), una orga­ni­za­ción escin­di­da del Fren­te de Libe­ra­ción de Oro­mo(OLF), un par­ti­do polí­ti­co sepa­ra­tis­ta, fun­da­do en 1964 y que a par­tir de 1967 en muchas opor­tu­ni­da­des fue decla­ra­do ile­gal. En 2018, el actual Pri­mer Minis­tro etío­pe, Abiy Ahmed, en su plan de paci­fi­car el país, lo legalizó.

El ata­que de comien­zos de noviem­bre fue par­te de una esca­la­da de vio­len­cia que se venían pro­du­cien­do el país, que inclu­yó robos a ban­cos, secues­tros extor­si­vos y el ase­si­na­to del popu­lar can­tan­te de la etnia oro­mo, Hacha­lu Hun­des­sa, el pasa­do 29 de junio en Addis Abe­ba, capi­tal del país. (Ver: Etio­pia, la reso­nan­cia de una voz silen­cia­da), que pro­vo­có nume­ro­sas mar­chas de repu­dio. En sep­tiem­bre y octu­bre, se pro­du­je­ron ata­ques que pro­vo­ca­ron la muer­te de miem­bros de la comu­ni­dad Amha­ra en el esta­do de Benishan­gul-Gumuz, vecino a Oro­mia, en la región del Nilo Azul.

Este cona­to de gue­rra civil sor­pren­de a Etio­pía, con una pobla­ción de casi 110 millo­nes de habi­tan­tes, que ade­más de la pan­de­mia, está pade­cien­do inun­da­cio­nes his­tó­ri­cas, que han pro­du­ci­do el des­pla­za­mien­to de pobla­cio­nes ente­ras, a lo que se le suma la pro­li­fe­ra­ción de man­gas de lan­gos­tas pro­ve­nien­tes del desier­to que han devas­ta­do gran­des áreas de cul­ti­vos, a lo que se le suma la ines­ta­bi­li­dad polí­ti­ca ya que en sep­tiem­bre pasa­do, en la región de Tigray, la zona con pre­ten­sio­nes sepa­ra­tis­tas, se rea­li­za­ron elec­cio­nes par­la­men­ta­rias a pesar de que el gobierno cen­tral las había cali­fi­ca­do de “incons­ti­tu­cio­na­les”. A todas estas cues­tio­nes que comen­za­ban a jaquear al gobierno de Abiy, se encuen­tra en una sería con­tro­ver­sia con Egip­to por la “Gran Pre­sa del Rena­ci­mien­to de Etio­pía” (ERGE) sobre el Nilo Azul, ya en el pro­ce­so de lle­na­do y su pues­ta en fun­cio­na­mien­to, ame­na­zar seria­men­te el cur­so del Nilo, con el con­si­guien­te dete­rio­ro de la ya muy com­pro­me­ti­da eco­no­mía egip­cia, por lo que la actual situa­ción de Tigray, daría a pre­gun­tar­se ¿en cuán­to podría estar influen­cia­da y finan­cia­da por la inte­li­gen­cia del gene­ral Abdul Fatah al-Sisi, que ya ha expre­sa­do su dis­gus­to por la obra? (Ver: Egip­to-Etio­pia: Las aguas bajan turbias).

El día cua­tro de este mes el Pri­mer Minis­tro, Pre­mio Nobel de la Paz 2019, orde­nó al ejér­ci­to se des­ple­ga­rá en Tigray para poner coto al gobierno regio­nal, domi­na­do por la etnia Tigray, que repre­sen­ta el 6 por cien­to del total de la pobla­ción etío­pe y el 96 del total de la pro­vin­cia, unos casi 5 millo­nes de per­so­nas, ocu­pó duran­te déca­das los más impor­tan­tes luga­res en el gobierno y la segu­ri­dad del país, situa­ción que fue rever­ti­da des­de la asun­ción del Pri­mer Minis­tro Ahmed Abiy en 2018. El gobierno regio­nal enca­be­za­do por Debretsion Gebre­mi­chael, acu­sa­do de rea­li­zar una cam­pa­ña de meses con­tra el gobierno cen­tral, al tiem­po que Abiy, res­pon­sa­bi­li­zó a los rebel­des del ata­que con­tra una base mili­tar, en el que se pro­vo­ca­ron varios muer­tos entre sus efectivos.

El Pri­mer Minis­tro tras decla­rar el “esta­do de emer­gen­cia” por seis meses en la pro­vin­cia rebel­de, dado que: “las acti­vi­da­des ile­ga­les y vio­len­tas, están ame­na­zan­do la sobe­ra­nía del país”. Mien­tras que las auto­ri­da­des regio­na­les han denun­cia­do públi­ca­men­te: “Que el gobierno fede­ral, con el des­plie­gue de tro­pas en Tigray pre­ten­de inti­mi­dar a su pobla­ción y some­ter­lo por la fuer­za”. Por lo que Gebre­mi­chael, advir­tió que se podría pro­du­cir un baño de san­gre y res­pon­sa­bi­li­zó a las auto­ri­da­des de Adís Abe­ba como de Asma­ra (Eri­trea) don­de los Tigray son mayo­ría con dos millo­nes vein­te per­so­nas, de haber­se pre­pa­ra­do para una gue­rra con­tra Tigray.

Pre­vio el envió de tro­pas por par­te del gobierno cen­tral, fue­ron cor­ta­das las líneas tele­fó­ni­cas e Inter­net en toda la región de Tigray, al tiem­po que Tigray TV anun­cia­ba que es espa­cio aéreo había sido cerra­do y que el coman­do nor­te del ejér­ci­to etío­pe se había pasa­do al gobierno de Tigray. Des­de el des­pa­cho del Pri­mer Minis­tro se infor­mó que el coman­do refe­ri­do, seguía leal al gobierno nacional.

Fron­te­ras

Tras la apro­ba­ción por par­te del Par­la­men­to nacio­nal, el día sie­te, de un plan, para des­ti­tuir el gobierno regio­nal de Tigray, des­ató las manos del Pri­mer Minis­tro Abey para la inter­ven­ción no solo polí­ti­ca sino tam­bién mili­tar en la pro­vin­cia, don­de ya ope­ra­ban tro­pas fede­ra­les des­de el día cua­tro. El ejér­ci­to etío­pe, uno de los mejor entre­na­dos del con­ti­nen­te con cer­ca de 140 mil hom­bres, foguea­do en los enfren­ta­mien­tos con­tra la orga­ni­za­ción terro­ris­ta Soma­lia al-Shab­bab y anti­guas gue­rras fron­te­ri­zas, podría lle­gar a resol­ver la cues­tión de mane­ra rápi­da, aun­que muy sangrienta.

Se cono­ció que Addis Abe­ba habían bom­bar­dea­do posi­cio­nes de los rebel­des, cer­ca­nas a la ciu­dad de Meke­le, la capi­tal pro­vin­cial, logran­do des­truir las pla­ta­for­mas de lan­za­cohe­tes con un alcan­ce de has­ta 300 kiló­me­tros, al tiem­po que los aero­puer­tos de Gon­dar y Bahir, tam­bién sufrie­ron ata­ques lan­za­dos el vier­nes en la noche que pro­vo­ca­ron algu­nos daños no muy sig­ni­fi­ca­ti­vos. Por su par­te, el pasa­do día cator­ce, cohe­te­ría rebel­de alcan­zó a gol­pear la ciu­dad de Asma­ra, la capi­tal de Eri­trea, según decla­ra­cio­nes pos­te­rio­res de Gebre­mi­chael, el líder de los rebel­des, el ata­que con­tra Asma­ra, se pro­du­jo en repre­sa­lias por­que des­de el aero­puer­to de esa ciu­dad están des­pe­gan­do avio­nes etío­pes para ata­car Tigray, que ade­más denun­ció que regu­la­res eri­treos, están par­ti­ci­pan­do en com­ba­tes terres­tres. Más allá de las fuen­tes tigre­yas, se des­co­no­cen la efec­ti­vi­dad de los ata­que y deta­lles acer­ca de muer­tes o daños

Según ACNUR, tras las pri­me­ras accio­nes béli­cas, unos 35 mil des­pla­za­dos lle­ga­ron a Sudán, mien­tras se cal­cu­la que se con­ti­nuar las accio­nes la cifra podría tre­par rápi­da­men­te a 200 mil.

El domin­go 15 de noviem­bre, en la zona admi­nis­tra­ti­va de Mete­kel, don­de a fina­les de sep­tiem­bre pasa­do habían sido ase­si­na­dos 15 civi­les, en el mar­co de las elec­cio­nes regio­na­les, se infor­mó que al menos otras 34 per­so­nas, que se tras­la­da­ban en un auto­bús fue­ros ase­si­na­das por un gru­po no iden­ti­fi­ca­do en la región de Benishangul-Gumuz.

El lunes fue con­fir­ma­da por Amnis­tía Inter­na­cio­nal la matan­za en la loca­li­dad de Mai-Kadra, don­de habían sido ase­si­na­dos a mache­ta­zos cer­ca de qui­nien­tos miem­bros de la etnia amha­ra.

Tan­to Nacio­nes Uni­das, como varios paí­ses afri­ca­nos y occi­den­ta­les han lla­ma­do a dete­ner la esca­la­da, que más allá de los daños, podría gene­rar una impor­tan­te cri­sis humanitaria.

Aun­que las tro­pas de Addis Abe­ba están deci­di­das a derro­tar a los sepa­ra­tis­tas. Des­de el gobierno cen­tral, se anun­cia que será una “ope­ra­ción de cor­ta duración”,

ONU advier­te que la cues­tión de no dete­ner­se podría deri­var a un con­flic­to regio­nal, abar­can­do nacio­nes veci­nas, ya que toda esa región es una de las más con­flic­ti­vas del mun­do sur­ca­da por dife­ren­tes gue­rras como la de Sudán, del Sur, la ines­ta­bi­li­dad en los cam­pos de refu­gia­dos de Sudán, don­de en las últi­mos sema­nas una vez más se pro­du­je­ron ata­ques con­tra los des­pla­za­dos que allí se han esta­ble­ci­dos, la cons­tan­te gue­rra con­tra los muyahi­di­nes de al-Shab­bab y la gue­rra de Yemen, que está lejos de resol­ver­se Sudán. Por su par­te los Esta­dos Uni­dos, en medio de la escan­da­lo­sa situa­ción post elec­to­ral, solo emi­tió una tibia decla­ra­ción lla­man­do a las par­tes a dete­ner la crisis.

Todas las pre­sun­cio­nes en un con­flic­to de estas carac­te­rís­ti­cas son siem­pre, son siem­pre apre­su­ra­das, aun­que algo si se pue­de ase­gu­ra, cual­quie­ra sea la reso­lu­ción de este con­flic­to, más tem­prano que tar­de se vol­ve­rá a repetir.

*Gua­di Cal­vo es escri­tor y perio­dis­ta argen­tino. Ana­lis­ta Inter­na­cio­nal espe­cia­li­za­do en Áfri­ca, Medio Orien­te y Asia Cen­tral. En Face­book: https://​www​.face​book​.com/​l​i​n​e​a​i​n​t​e​r​n​a​c​i​o​n​a​lGC.

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