Colom­bia. Masa­cres, cinis­mo y misoginia

Por Con­sue­lo Ahu­ma­da. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 17 de noviem­bre de 2020.

La masa­cre de San Mateo se cono­ció dos meses des­pués por­que las madres de los pre­sos fue­ron ame­na­za­das de muer­te, y como siem­pre, la res­pues­ta del gobierno fue la previsible.

Las masa­cres y ase­si­na­tos se incre­men­tan en todo el terri­to­rio nacio­nal, con una sis­te­ma­ti­ci­dad alar­man­te. Su regis­tro se con­vir­tió en noti­cia habi­tual en estos tiem­pos de pan­de­mia y desas­tres inver­na­les, lo mis­mo que la pre­vi­si­ble res­pues­ta del gobierno, cul­pan­do al nar­co­trá­fi­co, a las disi­den­cias y al acuer­do de paz.

En medio de tan deso­la­dor pano­ra­ma, se cono­ció un hecho horri­pi­lan­te que había per­ma­ne­ci­do ocul­to. El pasa­do 4 de sep­tiem­bre en la esta­ción de poli­cía de San Mateo, Soa­cha, se pro­du­jo un incen­dio, pro­vo­ca­do por uno de los jóve­nes que se encon­tra­ban allí detenidos.

Según denun­ció del con­ce­jal de Bogo­tá Die­go Can­cino, la Poli­cía no hizo nada por impe­dir que 9 de ellos murie­ran inci­ne­ra­dos. Al con­tra­rio, hay indi­cios de que un agen­te entró y avi­vó el fue­go con gaso­li­na. Todo en medio del deses­pe­ro y los gri­tos de las madres, her­ma­nas y com­pa­ñe­ras, quie­nes lle­va­ban horas espe­ran­do, sin que se les per­mi­tie­ra entrar pri­me­ro a visi­tar­los y des­pués a rescatarlos.

Can­cino reco­gió los des­ga­rra­do­res tes­ti­mo­nios de las madres sobre la “hogue­ra huma­na” y sobre el tra­to que reci­bie­ron los dete­ni­dos, lo que com­prue­ba el modus ope­ran­di de la Poli­cía. Esta­ban en un cuar­to minúscu­lo, en con­di­cio­nes infra­hu­ma­nas, some­ti­dos a vio­len­cia físi­ca y reci­bían comi­da solo cada 5 días, muchas veces descompuesta.

Esto suce­dió cua­tro días antes del ase­si­na­to de Javier Ordó­ñez a manos de agen­tes de la poli­cía en Bogo­tá, lo que exa­cer­bó los áni­mos y pro­vo­có las pro­tes­tas del 8 al 10 de sep­tiem­bre, con un sal­do de 13 jóve­nes muer­tos y 72 heri­dos a bala.

El infor­me “Boli­llo, Dios y patria”, pre­sen­ta­do por la ONG Tem­blo­res días antes de estos hechos, docu­men­ta­ba has­ta enton­ces 23 ase­si­na­tos en 2020 por vio­len­cia poli­cial, expre­sa­da en gol­pes, pata­das, agre­sio­nes con armas con­tun­den­tes y vio­la­cio­nes. Repor­ta­ba 162 casos de abu­sos extre­mos de la poli­cía, de los cua­les 12 ter­mi­na­ron en homi­ci­dio. El 14 % esta­ba rela­cio­na­do con pro­tes­ta social y los prin­ci­pa­les afec­ta­dos fue­ron jóve­nes entre 17 – 24 años. Seña­la­ba que la vio­len­cia poli­cial es mayor en los sec­to­res más pobres. Sin duda, el caso de Soacha.

Este muni­ci­pio ale­da­ño a Bogo­tá y vecino de Ciu­dad Bolí­var, con más de un millón de habi­tan­tes, es un ver­da­de­ro pol­vo­rín social. Sus nive­les de pobre­za y des­em­pleo son alar­man­tes, como tam­bién el núme­ro de des­pla­za­dos que allí habi­tan. La inver­sión públi­ca y social es muy redu­ci­da. Con­vi­ven allí miem­bros de ejér­ci­tos irre­gu­la­res, orga­ni­za­cio­nes cri­mi­na­les y mafias.

La situa­ción de los/​as jóve­nes, es pre­ca­ria y sin espe­ran­za, lo que ha sido obje­to de aler­tas tem­pra­nas por la Defen­so­ría. Recor­de­mos a las víc­ti­mas de eje­cu­cio­nes judi­cia­les hace varios años y a sus madres ame­na­za­das y estigmatizadas.

La masa­cre de San Mateo no se cono­ció sino dos meses des­pués de que ocu­rrie­ra por­que las madres de los pre­sos tam­bién fue­ron ame­na­za­das de muer­te. La reac­ción de las auto­ri­da­des fue noto­ria. El alcal­de, tan preo­cu­pa­do por el paso de la min­ga por allí hace dos sema­nas, escon­dió el hecho. El pre­si­den­te del Con­ce­jo le dijo a Can­cino que no se entro­me­tie­ra, con­mi­nán­do­lo más bien a que se preo­cu­pa­ra por dos semá­fo­ros que difi­cul­tan el trá­fi­co en la Calle 13.

Por su par­te, el coman­dan­te de la Poli­cía de Cun­di­na­mar­ca des­cri­bió la tra­ge­dia como el resul­ta­do de un motín de los pre­sos y de la aso­na­da de los fami­lia­res y seña­ló que pro­ce­die­ron de inme­dia­to “a con­tro­lar el incen­dio, pres­tar los pri­me­ros auxi­lios y eva­cuar a las per­so­nas lesio­na­das”. Es fal­so, como lo mues­tran los videos.

En el mis­mo sen­ti­do y con el cinis­mo de siem­pre se pro­nun­ció el minis­tro de Defen­sa, quien apa­re­ció jun­to con el direc­tor de la Poli­cía Nacio­nal y recha­zó «con vehe­men­cia, la cam­pa­ña de des­le­gi­ti­ma­ción y des­pres­ti­gio de sec­to­res que hacen poli­ti­que­ría con la muer­te en con­tra de la institución”.

Una nota mar­ca­da de este régi­men fas­cis­toi­de es pre­ci­sa­men­te esa. No se bus­ca a los res­pon­sa­bles de los deli­tos, sino se les defien­de, al tiem­po que se estig­ma­ti­za a quien los denun­cia. En el caso de la Poli­cía y de las Fuer­zas Arma­das, ha sido un com­por­ta­mien­to per­ma­nen­te. Por ello, en mar­zo pasa­do, el infor­me de la Alta Comi­sio­na­da de la ONU pro­pu­so que la Poli­cía pasa­ra al Minis­te­rio del Inte­rior. Pero el Pre­si­den­te dijo que esto vio­la­ba la sobe­ra­nía nacional.

La sema­na pasa­da Adria­na Ville­gas, perio­dis­ta de La Patria de Mani­za­les, reci­bió una cita­ción para una dili­gen­cia de decla­ra­ción jura­men­ta­da de carác­ter obli­ga­to­rio, por par­te del Bata­llón Aya­cu­cho del Ejér­ci­to. ¿El moti­vo? una colum­na de opi­nión suya deno­mi­na­da “No es bro­ma, es vio­len­cia”, en don­de cues­tio­nó los can­tos misó­gi­nos que ento­nan los sol­da­dos del país y que pro­mue­ven la vio­len­cia y el ase­si­na­to de la mujer: Si algu­na vez yo tuve (madre), con mis manos la ahor­qué. Yo nun­ca tuve novia, ni nun­ca la tendré”.

La perio­dis­ta ha reci­bi­do amplia soli­da­ri­dad por el carác­ter inti­mi­da­to­rio de esta medi­da. El Bata­llón no acep­tó que fue­ra acom­pa­ña­da por un repre­sen­tan­te de la Fun­da­ción para la Liber­tad de Pren­sa, adu­cien­do reser­va de la inves­ti­ga­ción. Y el minis­tro en cam­pa­ña electoral.

Fuen­te: Las 2 Orillas

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