Perú. Ex pro­cu­ra­dor Anti­co­rrup­ción de Perú: “El Con­gre­so usur­pó fun­cio­nes de un tri­bu­nal al con­de­nar a Vizcarra”

Maxi­mi­liano Alar­cón G. /​Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 13 de noviem­bre de 2020

El Con­gre­so peruano des­ti­tu­yó a Mar­tín Viz­ca­rra de la pre­si­den­cia de dicho país, quien es inves­ti­ga­do por pre­sun­tas coimas reci­bi­das de par­te de empre­sas cons­truc­to­ras. A raíz de esto, INTERFERENCIA con­ver­só con Anto­nio Mal­do­na­do, pro­cu­ra­dor Anti­co­rrup­ción entre 2004 y 2006 en Perú, quien sos­tie­ne que los par­la­men­ta­rios trans­gre­die­ron la cons­ti­tu­ción rea­li­zan­do un jui­cio anticipado.

El empleo polí­ti­co más peli­gro­so en Perú es el de pre­si­den­te de la repú­bli­ca. Des­de 1985 a la fecha todos los pre­si­den­tes de dicho país, a excep­ción de Valen­tín Pania­gua, se han vis­to invo­lu­cra­dos en con­flic­tos judi­cia­les prin­ci­pal­men­te liga­dos a la corrup­ción. Aho­ra el caso le toca a Mar­tín Vizcarra.

Duran­te la tar­de de ayer lunes el Con­gre­so de Perú des­ti­tu­yó al aho­ra ex man­da­ta­rio a tra­vés de una soli­ci­tud de vacan­cia, con 105 votos a favor, 19 en con­tra y 4 abs­ten­cio­nes, quien había asu­mi­do el car­go en mar­zo de 2018, lue­go de la renun­cia de Pedro Pablo Kuczyns­ki. A car­go del gobierno que­dó de mane­ra inte­ri­na el pre­si­den­te del Con­gre­so, Manuel Merino.

El argu­men­to uti­li­za­do por el Con­gre­so fue el de “per­ma­nen­te inca­pa­ci­dad moral” esta­ble­ci­do en la cons­ti­tu­ción local, moti­va­dos por pre­sun­tos US$ 637.000 que habría reci­bi­do Viz­ca­rra de par­te de dos empre­sas cons­truc­to­ras perua­nas para adju­di­car­se obras públi­cas mien­tras era gober­na­dor regio­nal de Moquegua.

En sep­tiem­bre pasa­do el Con­gre­so de Perú recha­zó otra moción de vacan­cia con­tra Viz­ca­rra, acu­sa­do aque­lla vez por pre­sun­ta res­pon­sa­bi­li­dad en con­tra­tos del gobierno ascen­den­tes a los US$ 50.000 en favor del can­tan­te Richard Swing. 

Algu­nos medios, como el dia­rio La Repú­bli­ca, hablan de un gol­pe de esta­do y el aná­li­sis de varios exper­tos cons­ti­tu­cio­na­lis­tas seña­lan que los con­gre­sis­tas apro­ba­ron esta vacan­cia yen­do más allá de lo que per­mi­te la cons­ti­tu­ción vigen­te, pues­to que se tra­ta­ría de un jui­cio anti­ci­pa­do que no le corres­pon­de a los par­la­men­ta­rios y que sería una manio­bra política.

A pro­pó­si­to de la ten­sión actual, INTERFERENCIA con­ver­só con Anto­nio Mal­do­na­do, quien fue­ra pro­cu­ra­dor Anti­co­rrup­ción del Perú –un símil al pre­si­den­te del Con­se­jo de Defen­sa del Esta­do chi­leno– y que inves­ti­gó casos de alta rele­van­cia polí­ti­ca, como los rela­ti­vos al ex pre­si­den­te Alber­to Fuji­mo­ri y que invo­lu­cra­ron al empre­sa­rio chi­leno-croa­ta, Andró­ni­co Luk­sic Craig

De entra­da, Mal­do­na­do indi­ca que “el Con­gre­so peruano que­bran­tó la cons­ti­tu­ción en la jor­na­da de ayer”.

– Muchos, inclu­so impor­tan­tes medios de comu­ni­ca­ción perua­nos, hablan de un gol­pe de esta­do. Se per­ci­be que hay ante­ce­den­tes judi­cia­les pero tam­bién un alto com­po­nen­te polí­ti­co en la deci­sión del Con­gre­so ¿Cuál es la situación?

– Hoy la mayo­ría de un con­gre­so elec­to para un perío­do cor­to ha toma­do una deci­sión que que­bran­ta la pro­pia cons­ti­tu­ción y lesio­na de mane­ra muy seria el débil y pre­ca­rio esta­do cons­ti­tu­cio­nal de derecho.

– ¿Los argu­men­tos judi­cia­les que impul­san esto tie­nen sustento?

– La sesión del Con­gre­so que ha deci­di­do la vacan­cia por inca­pa­ci­dad moral per­ma­nen­te del pre­si­den­te, ha sido invo­ca­da con­for­me lo que esta­ble­ce el artícu­lo 113 nume­ral 2 de la cons­ti­tu­ción. Este artícu­lo es sin­gu­lar por­que esta­ble­ce las situa­cio­nes de hecho, obje­ti­vas, por las cua­les un pre­si­den­te pue­de dejar de ser­lo, pero el nume­ral 2 (per­ma­nen­te inha­bi­li­dad polí­ti­ca o físi­ca decla­ra­da por el Con­gre­so) se refie­re a una situa­ción que no es obje­ti­va, que no es de hecho.

Esa cau­sal ha sido usa­da para hacer una valo­ra­ción en prin­ci­pio de hechos de con­te­ni­do penal. El pro­ble­ma con el artícu­lo es que no está dise­ña­do para valo­rar la con­duc­ta de un pre­si­den­te de cara a pre­sun­tos hechos delictivos.

Son tres nive­les don­de se arti­cu­la la res­pon­sa­bi­li­dad de un pre­si­den­te en el Perú. Uno es el nivel de la infrac­ción cons­ti­tu­cio­nal que se hace median­te el ante­jui­cio polí­ti­co, que es una suer­te de impeach­ment; otro el nivel de la posi­ble res­pon­sa­bi­li­dad penal que sólo se dilu­ci­da median­te la acción del sis­te­ma de admi­nis­tra­ción de jus­ti­cia con sus dos com­po­nen­tes prin­ci­pa­les, el Minis­te­rio Públi­co y el Poder Judi­cial; y final­men­te el lla­ma­do pre­cep­to de la inca­pa­ci­dad moral, que no apli­ca cuan­do los hechos tie­nen con­te­ni­do delic­ti­vo o tie­nen la natu­ra­le­za de una poten­cial infrac­ción constitucional.

– ¿En qué caso apli­ca­ría este numeral?

– Un caso que podría ejem­pla­ri­zar qué es inca­pa­ci­dad es que el pre­si­den­te mos­tra­ra sig­nos coti­dia­nos de ebrie­dad, que salie­ra al bal­cón del pala­cio de gobierno des­nu­do, o que con­su­mie­se dro­gas, o lo que ha hecho Trump y Bol­so­na­ro, decir que toman tales y cua­les medi­ci­nas y que con eso se cura el Covid-19, esos son supues­tos de inca­pa­ci­dad moral, no los supues­tos que die­ron ori­gen a este caso, por­que estos son de natu­ra­le­za jurí­di­co penal.

El mode­lo polí­ti­co peruano es pre­si­den­cia­lis­ta, el pre­si­den­te es ele­gi­do para un perío­do fijo y por eso tie­ne una serie de garan­tías que esta­ble­ce el artícu­lo 117 de la cons­ti­tu­ción. Pre­ci­sa­men­te por esa razón es que usar el argu­men­to de la inca­pa­ci­dad moral lesio­na la garan­tía que tie­ne un gobierno de ter­mi­nar su man­da­to en el pla­zo para el cual ha sido electo.

Hay que ano­tar tam­bién que esta­mos fren­te a una cons­ti­tu­ción que ha dife­ren­cia de lo que ha pasa­do en Chi­le, don­de ha habi­do un ple­bis­ci­to, se ha deci­di­do por la refor­ma a la cons­ti­tu­ción. En Perú tene­mos here­da­da y vigen­te la mis­ma cons­ti­tu­ción que nos dejó el dic­ta­dor (Alber­to Fuji­mo­ri). Ésta mere­ce­ría ser refor­ma­da por­que tie­ne una serie de pro­ble­mas, uno es el de este caso. Pese a la pre­ca­rie­dad nor­ma­ti­va, el Con­gre­so lo que ha hecho es ava­sa­llar­la com­ple­ta­men­te, ha que­bran­ta­do los prin­ci­pios del esta­do cons­ti­tu­cio­nal de dere­cho, ha usur­pa­do fun­cio­nes de un tri­bu­nal de jus­ti­cia al con­de­nar prác­ti­ca­men­te a Viz­ca­rra por los hechos de con­te­ni­do penal.

– Se pue­de inter­pre­tar como un jui­cio anti­ci­pa­do a Viz­ca­rra, pero ¿En qué eta­pa se encuen­tra la inves­ti­ga­ción judicial?

– Hay dos inves­ti­ga­cio­nes gran­des. La pri­me­ra se refie­re a la con­tra­ta­ción inde­bi­da de un per­so­na­je muy fol­cló­ri­co (Richard Swing) quien fue con­tra­ta­do, según pare­ce, debi­do a las deci­sio­nes que tomó el pre­si­den­te para favo­re­cer­lo. Esa inves­ti­ga­ción está más avan­za­da y está a car­go de los fis­ca­les anticorrupción. 

La segun­da inves­ti­ga­ción penal se refie­re a pre­sun­tos hechos de corrup­ción ocu­rri­dos cuan­do Viz­ca­rra era pre­si­den­te del gobierno regio­nal de Moque­gua, y a su vez tie­ne dos hechos dife­ren­tes. Unos vin­cu­la­dos a los patro­nes de corrup­ción lle­va­dos a cabo por las empre­sas cons­truc­to­ras bra­si­le­ñas y sus aso­cia­dos, mien­tras que el otro patrón de hechos está rela­cio­na­do con el lla­ma­do «club de la cons­truc­ción», que tra­ba­ja­ron de la mano con los bra­si­le­ños pero con cier­ta auto­no­mía. Estos últi­mos hechos están a car­go de dos fis­ca­lías, una per­te­ne­ce al gru­po espe­cial de fis­ca­les del caso Lava Jato, mien­tras que el otro paque­te de casos, el del club de la cons­truc­ción está a car­go de una fis­ca­lía del sis­te­ma ordi­na­rio anti­co­rrup­ción. Hay una situa­ción curio­sa, por­que ambas fis­ca­lías se atri­bu­yen la com­pe­ten­cia para inves­ti­gar estos dos últi­mos hechos. En todo caso ambos hechos, son de natu­ra­le­za penal y solo pue­den ser inves­ti­ga­dos por el Minis­te­rio Públi­co, el que si prue­ba que se come­tie­ron los deli­tos que se sos­pe­chan de Viz­ca­rra, debe­ría ir a jui­cio, a con­de­na y a la cár­cel, pero estos hechos de natu­ra­le­za penal están total­men­te exclui­dos de la invo­ca­ción que ha hecho el Con­gre­so para ini­ciar su audien­cia sobre pre­sun­ta inca­pa­ci­dad moral. 

– Hay un evi­den­te com­po­nen­te polí­ti­co ¿Pero estos sec­to­res que acu­sa­ron a Viz­ca­rra a qué responden?

– Hay varios par­ti­dos que hoy se unie­ron con el pro­pó­si­to de des­ti­tuir al ex pre­si­den­te Viz­ca­rra. Está Acción Popu­lar, un par­ti­do his­tó­ri­co; está un par­ti­do nue­vo, que se lla­ma Alian­za para El Pro­gre­so; está otro par­ti­do que se lla­ma Pode­mos; el par­ti­do de Izquier­da, Fren­te Amplio; el popu­lar evan­gé­li­co, el Fre­pap, y varios otros más. 

Todos estos par­ti­dos, son el pro­duc­to del régi­men cons­ti­tu­cio­nal vigen­te, es decir, si se hubie­ra refor­ma­do el orde­na­mien­to cons­ti­tu­cio­nal peruano no ten­dría­mos estos acto­res polí­ti­cos, como el fuji­mo­ris­mo, que es inves­ti­ga­do como orga­ni­za­ción cri­mi­nal. Los par­ti­dos polí­ti­cos todos tie­nen cuen­tas con la jus­ti­cia. Mar­ta Cha­vez, del fuji­mo­ris­mo, fue la per­so­na que encu­brió los gra­ví­si­mos deli­tos a los dere­chos huma­nos y deli­tos de corrup­ción de Fuji­mo­ri y hoy está en el Con­gre­so. Omar Cheha­de Moya fue el pri­mer vice­pre­si­den­te de Huma­la y fue pro­ce­sa­do por un caso de corrup­ción que no lle­gó a con­de­na por­que fue favo­re­ci­do por el pro­pio par­ti­do del señor Huma­la. Los pro­pios diri­gen­tes de Pode­mos están vin­cu­la­dos a uni­ver­si­da­des de dudo­sa repu­tación y con­duc­ta, inclu­so el fun­da­dor de uno de esos par­ti­dos fue hace unos días dete­ni­do por orden de la fis­cal que inves­ti­ga un caso deno­mi­na­do “los cue­llos blan­cos del puer­to”, por su pre­sun­ta vin­cu­la­ción a una orga­ni­za­ción cri­mi­nal deno­mi­na­da los gángs­ters de la polí­ti­ca. Uno de los par­ti­dos, el UPP, fue crea­do por el ex emba­ja­dor Javier Pérez de Cué­llar y aho­ra es un cas­ca­rón sin con­te­ni­do, digi­ta­do por un señor que se lla­ma Antau­ro Huma­la, que está cum­plien­do con­de­na en una car­cel de Lima por su lide­raz­go y par­ti­ci­pa­ción en un acto vio­len­to cono­ci­do como el andahuai­la­zo, que ter­mi­nó con el ase­si­na­to de poli­cías ren­di­dos, lo que tam­bién cons­ti­tu­ye una infrac­ción gra­ví­si­ma al dere­cho inter­na­cio­nal humanitario.

En resu­men, son par­ti­dos de cues­tio­na­bles pro­ce­den­cia, son líde­res con cuen­tas en la jus­ti­cia, que care­cen de total auto­ri­dad moral para juz­gar la auto­ri­dad moral de cual­quier otra per­so­na que no sean ellos.

– ¿Qué debió haber hecho el Con­gre­so ante la situa­ción de Vizcarra?

– El caso penal ya está en manos de fis­ca­lía, está en una inves­ti­ga­ción pre­pa­ra­to­ria, den­tro de esa fase hay una sub­fa­se deno­mi­na­da “inves­ti­ga­ción pre­li­mi­nar”, pero ya está sien­do inves­ti­ga­da con el Minis­te­rio Públi­co. El con­gre­so tenía que haber apo­ya­do a los fis­ca­les que tra­ba­jan en con­di­cio­nes pre­ca­rias, no dupli­car ni usur­par sus fun­cio­nes. Por cier­to, hay que inves­ti­gar los hechos de mane­ra penal y hacer votos para que la jus­ti­cia actúe con rigor, dili­gen­cia, y que en caso de que se com­prue­be la cul­pa­bi­li­dad de Viz­ca­rra, que ter­mi­na­se con­de­na­do. No había nada más que hacer. Hoy el tema prin­ci­pal no es Viz­ca­rra ni la corrup­ción que reali­zó, hoy el tema prin­ci­pal en Perú es la pan­de­mia, somos de los pri­me­ros paí­ses con más muer­tes en el mun­do, es una situa­ción gra­ví­si­ma. El Con­gre­so no está acom­pa­ñan­do a la socie­dad perua­na y sus inte­gran­tes se mue­ven con arre­glos a sus intere­ses pri­va­dos y par­ti­cu­la­res, que ade­más son nada loa­bles, como los ejem­plos de los nego­cios de uni­ver­si­da­des, el inte­rés del fuji­mo­ris­mo de aca­bar con la inves­ti­ga­ción de Lava Jato, etc. Es una situa­ción muy gra­ve, hoy se ha pro­du­ci­do un serio que­bran­ta­mien­to del esta­do de derecho.

– ¿Qué situa­ción polí­ti­ca se pro­yec­ta ahora? 

– El pano­ra­ma es muy oscu­ro, las pro­yec­cio­nes no son nada bue­nas. El día de maña­na el Con­gre­so va a asu­mir la pre­si­den­cia de la repú­bli­ca, se quie­bra el equi­li­brio de pode­res. Esa asun­ción iba a ser a las 6 de la tar­de ini­cial­men­te y aho­ra han con­vo­ca­do a la gen­te a las 10 de la maña­na. Van a gene­rar un gabi­ne­te con per­so­na­jes delez­na­bles, con pron­tua­rio poli­cial o judi­cial, es un retro­ce­so enor­me, que ten­drá impli­can­cias en la lucha con­tra la corrup­ción, salir de la pan­de­mia, la lucha con­tra la pobre­za. Es un gol­pe muy duro a cual­quier pro­gra­ma racio­nal y civi­li­za­do de gobierno democrático.

FUENTE : Interferencia 

Itu­rria /​Fuen­te

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