Bra­sil. El ter­mó­me­tro elec­to­ral en un con­tex­to de cambios

Por Fer­nan­do de la Cua­dra. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 9 de noviem­bre de 2020.

El pró­xi­mo 15 de noviem­bre ‑feria­do por ser el día en que se con­me­mo­ra la Pro­cla­ma­ción de la Repú­bli­ca- se rea­li­za­rán las elec­cio­nes muni­ci­pa­les en Bra­sil. Dichas elec­cio­nes se encuen­tran enmar­ca­das por dos hechos claves.

Pri­me­ro, por un con­tex­to inter­na­cio­nal influi­do por el triun­fo de Joe Biden, el can­di­da­to demó­cra­ta que nun­ca con­tó con la sim­pa­tía de Bol­so­na­ro. has­ta el últi­mo momen­to mani­fes­tó su cla­ro apo­yo a la reelec­ción de Donald Trump con el cual siem­pre tuvo una acti­tud de admi­ra­ción y has­ta de sumi­sión. Es con cer­te­za una derro­ta para el ex capi­tán que se ins­pi­ra­ba en el dis­cur­so agre­si­vo, ultra­con­ser­va­dor, racis­ta y misó­gino de su men­tor del norte.

En fun­ción de lo ante­rior, cabe hacer­se la pre­gun­ta res­pec­to a las con­se­cuen­cias que ten­drá la inmi­nen­te vic­to­ria del repre­sen­tan­te demó­cra­ta en las rela­cio­nes futu­ras entre ambos man­da­ta­rios y en la des­com­po­si­ción de la polí­ti­ca exte­rior agre­si­va que se fue urdien­do a par­tir de la lle­ga­da de Trump a la Casa Blan­ca. De hecho, el gobierno de Bol­so­na­ro se ha mos­tra­do en todo momen­to como un adu­la­dor y apo­ya­dor incon­di­cio­nal de la estra­te­gia inter­ven­cio­nis­ta de Esta­dos Uni­dos en torno a Vene­zue­la, per­mi­tien­do inclu­so que su Secre­ta­rio de Esta­do, Mike Pom­peu, en visi­ta al esta­do de Rorai­ma, demar­ca­se el papel que debe­ría desem­pe­ñar Bra­sil en su rela­ción con el país vecino.

En segun­do lugar, la jor­na­da elec­to­ral del pró­xi­mo 15 de noviem­bre, per­mi­ti­rá ir defi­nien­do el esce­na­rio futu­ro de lo que res­ta del gobierno Bol­so­na­ro y pre­de­cir las posi­bi­li­da­des de obte­ner éxi­to en sus pre­ten­sio­nes de per­pe­tuar­se en el poder por otros 4 años a par­tir de 2022. El pre­si­den­te se dice con­fia­do en que ese día será rati­fi­ca­da la pre­fe­ren­cia que ten­dría por par­te de la mayo­ría de la pobla­ción del país. Sin embar­go, según un estu­dio publi­ca­do recien­te­men­te bajo el títu­lo de O Bra­sil dobrou à direi­ta, el cien­tis­ta polí­ti­co Jai­ro Nico­lau sos­tie­ne que des­pués de la “espec­ta­cu­lar” vic­to­ria en 2018, la ten­den­cia obser­va­da en los últi­mos 2 años es que el apo­yo a Bol­so­na­ro y a la coa­li­ción que lo sus­ten­ta ha ido decli­nan­do sistemáticamente.

En su libro Nico­lau advier­te que des­de que ganó la elec­ción, Bol­so­na­ro se ha dedi­ca­do a pul­ve­ri­zar su rela­ción con los par­ti­dos que le daban sus­ten­to, renun­cian­do al par­ti­do que él mis­mo había fun­da­do, el Par­ti­do Social Libe­ral (PSL) e inten­tan­do orga­ni­zar otro refe­ren­te con el nom­bre de Alian­za por Bra­sil, lo cual ha sido, según las pala­bras del aca­dé­mi­co, “el mayor fra­ca­so en la his­to­ria de la for­ma­ción de par­ti­dos polí­ti­cos en Brasil”.

Jun­to con ello, el ex capi­tán se ha enfren­ta­do y reñi­do con alia­dos que otro­ra eran muy impor­tan­tes en la cap­ta­ción de un elec­to­ra­do des­con­ten­to con la polí­ti­ca pro­gre­sis­ta de los gobier­nos del PT. Nos refe­ri­mos a los gober­na­do­res de São Pau­lo y Rio de Janei­ro, que han cons­trui­do un dis­cur­so con fuer­te ape­lo a las cla­ses medias que se han sen­ti­do exclui­das de las polí­ti­cas inclu­si­vas des­ple­ga­das por las admi­nis­tra­cio­nes ante­rio­res. De per­der la pró­xi­ma con­tien­da muni­ci­pal en este últi­mo esta­do, el man­da­ta­rio esta­rá evi­den­cian­do su deca­den­cia en el reduc­to elec­to­ral de él, de sus hijos, de sus corre­li­gio­na­rios y de los mili­cia­nos que vie­nen con­tro­lan­do su base de votan­tes duran­te los últi­mos años.

A pesar de su recien­te apro­xi­ma­ción al con­glo­me­ra­do de par­ti­dos que se arti­cu­la en torno del lla­ma­do Cen­trão, Bol­so­na­ro no pue­de con­tar con el apo­yo cate­gó­ri­co de una masa bas­tan­te gela­ti­no­sa de par­ti­dos que res­pon­den fun­da­men­tal­men­te a intere­ses de cor­to pla­zo, de un fisio­lo­gis­mo sin pudor ni escrú­pu­los, que le pue­de dar la espal­da a cual­quier momen­to, depen­dien­do de la lec­tu­ra ins­tru­men­tal que reali­cen de la coyun­tu­ra política.

Otro gru­po más ideo­ló­gi­co sobre los que inten­ta apo­yar­se el ex capi­tán es pre­ci­sa­men­te el de sus com­pa­ñe­ros de armas, que se encuen­tran com­pi­tien­do en gran núme­ro para dispu­tar un car­go de alcal­de, vice alcal­de o con­ce­jal. En total son 6.700 miem­bros de las diver­sas ramas de las Fuer­zas Arma­das en acti­vi­dad o en reti­ro y efec­ti­vos de la Poli­cía Mili­tar que aspi­ran a trans­for­mar­se en diri­gen­tes de los gobier­nos muni­ci­pa­les. Pro­ba­ble­men­te el triun­fo de Bol­so­na­ro ha sido un gran estí­mu­lo para que muchos repre­sen­tan­tes de la poli­cía y la fami­lia mili­tar se sien­tan en con­di­cio­nes de salir vic­to­rio­sos en la futu­ra dispu­ta elec­to­ral. Si a ello le suma­mos el núme­ro de fun­cio­na­rios cas­tren­ses en los diver­sos minis­te­rios, el resul­ta­do es que la cifra de uni­for­ma­dos en las estruc­tu­ras del eje­cu­ti­vo y el legis­la­ti­vo es enor­me, como no se había vis­to antes en la his­to­ria bra­si­le­ña, ni siquie­ra en los tiem­pos de la ante­rior dic­ta­du­ra mili­tar (1964−1985).

Algu­nos pue­den argu­men­tar que elec­cio­nes muni­ci­pa­les no impli­can la rea­li­za­ción de un test o ple­bis­ci­to para medir el apo­yo del gobierno Bol­so­na­ro, aun­que es muy pro­ba­ble que esta vez la pos­tu­ra de la “anti polí­ti­ca” pro­mo­vi­da por el ex capi­tán sea inter­pe­la­da por los ciu­da­da­nos que han vis­to dete­rio­rar­se su cali­dad de vida en los últi­mos dos años. En el 2018 ser con­tra los polí­ti­cos tra­di­cio­na­les se trans­for­mó en la moda y supo­nía una espe­cie de cru­za­da en la lucha con­tra la corrup­ción. En la actua­li­dad, la corrup­ción tam­bién está ins­ta­la­da en el seno del gobierno y de los par­ti­dos que son su base de apoyo.

A pesar de las men­ti­ras y fake news divul­ga­das dia­ria­men­te por su gabi­ne­te de odio, los elec­to­res de Bol­so­na­ro ten­de­rán a dis­mi­nuir inevi­ta­ble­men­te en lo que res­ta de su man­da­to. Ade­más, aho­ra cuen­tan con el “efec­to demos­tra­ción” de la fra­ca­sa­da reelec­ción de Trump, lo cual pue­de trans­for­mar­se en una señal de la futu­ra con­tien­da en la esce­na bra­si­le­ña. Con la pan­de­mia toda­vía cobran­do la vida de miles de per­so­nas, la eco­no­mía en rece­sión y la pobre­za en aumen­to, las inten­cio­nes del eje­cu­ti­vo de per­pe­tuar­se en el poder se verán cier­ta­men­te com­pro­me­ti­das. Ello intro­du­ce un com­po­nen­te fun­da­men­tal que debie­ra ser con­si­de­ra­do por las fuer­zas demo­crá­ti­cas a la hora de cons­truir un pro­yec­to de uni­dad que per­mi­ta el des­mon­te de esta nefas­ta eta­pa de irrup­ción neo­fas­cis­ta que pre­ten­de ins­ta­lar­se defi­ni­ti­va­men­te en la República.

Fer­nan­do de la Cua­dra es doc­tor en Cien­cias Socia­les y edi­tor del blog Socia­lis­mo y Demo­cra­cia.

Fuen­te: https://​fmde​la​cua​dra​.blogs​pot​.com/​2​0​2​0​/​1​1​/​e​l​-​t​e​r​m​o​m​e​t​r​o​-​e​l​e​c​t​o​r​a​l​-​e​n​-​u​n​-​c​o​n​t​e​x​t​o​.​h​tml

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