Bra­sil. Bol­so­na­ro, enmu­de­ci­do, no salu­da a Biden

Por Dario Pig­not­ti. Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 9 de noviem­bre de 2020.

Enmu­de­ci­do. Jair Bol­so­na­ro no se mani­fes­tó has­ta el momen­to sobre el triun­fo de Joe Biden en las elec­cio­nes esta­dou­ni­den­ses, reci­bi­do de buen gra­do por Luiz Inácio Lula da Sil­va que cele­bró espe­cial­men­te la derro­ta de Donald Trump.

«El mun­do res­pi­ra ali­via­do con la vic­to­ria de Biden, en este momen­to tan impor­tan­te en que el pue­blo nor­te­ame­ri­cano se mani­fes­tó con­tra el trum­pis­mo y lo que éste repre­sen­ta por sus ata­ques a los dere­chos huma­nos y agre­sio­nes a nues­tra que­ri­da Amé­ri­ca Lati­na», afir­mó el ex man­da­ta­rio del PT. Su com­pa­ñe­ra, Dil­ma Rous­seff , des­ta­có que el resul­ta­do es «un alien­to para quie­nes luchan con­tra la extre­ma derecha».

Tan­to Lula como Dil­ma fue­ron más enfá­ti­cos en la derro­ta de Trump — de quien Bol­so­na­ro es un ému­lo – , que en los elo­gios a Biden, quien sien­do vice­pre­si­den­te nor­te­ame­ri­cano via­jó a Bra­sil en 2016 para res­pal­dar el gol­pe que derro­có a la enton­ces mandataria.

A con­tra­mano de su habi­tual ver­bo­rra­gia Bol­so­na­ro, que sue­le for­mu­lar dos o tres decla­ra­cio­nes por día, no se había pro­nun­cia­do has­ta las 16 horas de este domin­go sobre el des­en­la­ce de los comi­cios noti­cia­do por la CNN Bra­sil a las 13.20 horas del sabádo..

En cam­bio la sema­na pasa­da no dejó pasar un día sin hablar de las elec­cio­nes: mani­fes­tó su apo­yo a la can­di­da­tu­ra de Trump, su opo­si­ción a Biden y des­li­zó sos­pe­chas sobre posi­bles irre­gu­la­ri­da­des en el con­teo de votos, una espe­cu­la­ción expre­sa­da con todas las letras por su hijo, el dipu­tado Eduar­do Bol­so­na­ro, a quien le fue asig­na­do el papel de acti­vis­ta a favor de la reelec­ción del pre­si­den­te republicano.

Pero des­de el sába­do Bol­so­na­ro se lla­mó a silen­cio: ni una pala­bra sobre el nue­vo mapa polí­ti­co en Washing­ton. Ese mutis­mo retra­tó su ais­la­mien­to fren­te a otros man­da­ta­rios de la región de diver­so signo polí­ti­co, como Alber­to Fer­nán­dez, el uru­gua­yo Luis Alber­to Laca­lle Pou, el vene­zo­lano Nico­lás Madu­ro y Sebas­tián Piñe­ra, de Chi­le. Todos salu­da­ron a Biden, sin que con ello hayan ben­de­ci­do su administración.

El exca­pi­tán del Ejér­ci­to se con­vir­tió en una curio­si­dad glo­bal, inclu­so den­tro del «dream team» de la ultra­de­re­cha ya que has­ta el pre­mier bri­tá­ni­co Boris John­son y el pre­si­den­te hún­ga­ro Vik­tor Orbán feli­ci­ta­ron al exvi­ce­pre­si­den­te de Obama.

En Bra­si­lia se espe­cu­la res­pec­to de cómo serán las rela­cio­nes diplo­má­ti­cas con la futu­ra admi­nis­tra­ción demó­cra­ta y las razo­nes del obs­ti­na­do silencio.

Un tema sen­si­ble será la Ama­zo­nia. La futu­ra admi­nis­tra­ción de Biden y la vice­pre­si­den­ta afro­des­cen­dien­te, Kama­la Harris, pue­de poner un freno a la devas­ta­ción de la flo­res­ta per­pe­tra­da por el régi­men bra­si­le­ño. El demó­cra­ta citó el tema duran­te uno de los deba­tes de cam­pa­ña con Trump, cau­san­do el eno­jo de Bol­so­na­ro que lo acu­só de «inter­fe­rir» en la polí­ti­ca inter­na y ame­na­zar la sobe­ra­nía brasileñas.

En gene­ral no se apues­ta a que el con­ser­va­dor Biden asu­ma posi­cio­nes fran­ca­men­te rup­tu­ris­tas con Bra­si­lia. Sí se con­si­de­ra plau­si­ble que nau­fra­gue la actual alian­za entre Esta­dos Uni­dos y Bra­sil en la ONU en la agen­da rela­cio­na­da a las cues­tio­nes de géne­ro y dere­chos humanos.

Fuen­tes par­la­men­ta­rias dije­ron a este dia­rio que el man­da­ta­rio enfren­ta pre­sio­nes de mili­ta­res, no se sabe si esto repre­sen­ta al con­jun­to de las Fuer­zas Arma­das, para que se com­por­te con un míni­mo de prag­ma­tis­mo y envie un tele­gra­ma al futu­ro inqui­lino de la Casa Blan­ca por­que con el correr de los días este mutis­mo se vuel­ve cada vez más oneroso.

Una posi­ción simi­lar es defen­di­da por un sec­tor del cuer­po diplo­má­ti­co para el cual es con­ve­nien­te con­du­cir­se con rea­lis­mo ante la vic­to­ria de Biden, mis­mo que el resul­ta­do de los comi­cios sea judi­cia­li­za­do por Trump.

«Prag­ma­tis­mo» y «rea­lis­mo» son dos expre­sio­nes repe­ti­das en los pala­cios del Legis­la­ti­vo y de Ita­ma­raty (Can­ci­lle­ría), sepa­ra­dos por una ave­ni­da en el cen­tro de Brasilia.

En el cam­po con­ser­va­dor, el expre­si­den­te Michel Temer, pro­ta­go­nis­ta del gol­pe de 2016 y alia­do de Bol­so­na­ro, «feli­ci­tó» a su «ami­go Joe Biden» en la tar­de del sába­do, más o menos a la mis­ma hora que lo hizo el exmi­nis­tro de Jus­ti­cia, Ser­gio Moro, artí­fi­ce de la cau­sa Lava Jato. Moro fue un socio cla­ve de Bol­so­na­ro con quien rom­pió rela­cio­nes en abril pasa­do al renun­ciar a su car­go en el gabi­ne­te. El exjuez expre­sa a un sec­tor que bus­ca un recam­bio con­ser­va­dor , pre­sin­dien­do del bol­so­na­ris­mo, pero con apo­yo mili­tar, las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les de 2022.

Esos comi­cios bra­si­le­ños están en la cabe­za de todos, tam­bién la de Bol­so­na­ro, que al lla­mar­se a silen­cio y poner en duda el recuen­to de los votos nor­te­ame­ri­ca­nos, abre paso a una futu­ra denun­cia de frau­de si él fue­ra derro­ta­do den­tro de dos años. En rigor hace dos años, el exmi­li­tar ame­na­zó des­co­no­cer las elec­cio­nes que lo lle­va­ron a la pre­si­den­cia si éstas no lo daban como gana­dor: se anti­ci­pó a Trump.

Fuen­te: Pági­na 12

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