Esta­do espa­ñol. De casa al tra­ba­jo y del tra­ba­jo a casa

Por Die­go Herchho­ren, Resu­men Lati­no­ame­ri­cano, 7 de noviem­bre de 2020.

Este artícu­lo fue escri­to el 20 de octu­bre de 2020 y publi­ca­do en MPR21.

El gobierno espa­ñol va a implan­tar en los pró­xi­mos días un toque de que­da que, suma­do a las res­tric­cio­nes ya apro­ba­das en todas las Comu­ni­da­des Autó­no­mas, supri­mi­rá las ya men­gua­das liber­ta­des de movi­mien­tos a tres casos: tra­ba­jo, estu­dios o trá­mi­tes. La ausen­cia de lec­tu­ras crí­ti­cas sobre la infor­ma­ción exis­ten­te res­pec­to a la pan­de­mia y la acep­ta­ción del rela­to ofi­cial tie­ne esca­sos pre­ce­den­tes en la izquier­da española.

Ori­gen mili­tar del tér­mino
El lla­ma­do toque de que­da es una ins­ti­tu­ción de carác­ter mili­tar, adop­ta­da gene­ral­men­te en esce­na­rios de gue­rra o de excep­cio­na­li­dad polí­ti­ca (dis­tur­bios, cri­sis socia­les) que con­sis­te en la res­tric­ción a cual­quier per­so­na de per­ma­ne­cer o cir­cu­lar por las calles de mane­ra libre y sin una jus­ti­fi­ca­ción con­si­de­ra­da váli­da por la auto­ri­dad del momen­to. Hay que retro­ce­der a la épo­ca de Fran­co para recor­dar la últi­ma vez que se implan­tó esta figu­ra, nor­mal­men­te anu­da­da a una decla­ra­ción de Esta­do de Excep­ción.
Para apre­ciar en sus debi­dos tér­mi­nos toda la char­la­ta­ne­ría de «ana­lis­tas» y «viró­lo­gos» que nos van a inten­tar con­ven­cer de lo bueno que esta esta medi­da, y que des­pier­ta un increí­ble sen­ti­mien­to de adhe­sión entre el joven pro­gre­sis­ta preo­cu­pa­do por «la pan­de­mia» y el Comi­sa­rio tor­tu­ra­dor que orga­ni­za las patru­llas que se «exce­de­rán» en el uso de la fuer­za cuan­do vean a una per­so­na por la calle; para poner en evi­den­cia la mez­quin­dad y la fra­gi­li­dad de todo este movi­mien­to, casi patrió­ti­co, que hay detrás de los cali­fi­ca­ti­vos de «irres­pon­sa­bles» a quie­nes no acep­ta­mos que nues­tras liber­ta­des sean piso­tea­das, nece­si­ta­mos con­tem­plar todo este espec­tácu­lo des­de un pun­to de vis­ta situa­do fue­ra de los lími­tes estric­tos del virus, de la enfer­me­dad o de la apa­ren­te dispu­ta polí­ti­ca entre Gobierno y Comu­ni­da­des Autónomas.

Toque de que­da y mili­ta­ri­za­ción pla­ni­fi­ca­da
Un recien­te artícu­lo de Car­lo­ta Gar­cía Enci­na, ana­lis­ta del Real Ins­ti­tu­to Elcano, des­cri­bía la pan­de­mia de coro­na­vi­rus como «una opor­tu­ni­dad para la OTAN». Con­cre­ta­men­te expre­sa­ba que «la uni­ver­sa­li­dad del coro­na­vi­rus hace que la OTAN deba defen­der a los 30 como si fue­ran uno solo, pasan­do del “uno para todos y todos para uno” al “todos para todos”.
En el año 2003, y anti­ci­pán­do­se a los hechos como el tram­po­so juga­dor de póker que anti­ci­pa sus resul­ta­dos, la OTAN difun­dió ‑no fue secre­to-el infor­me Urban Ope­ra­tions in the Year 2020, un aná­li­sis socio­eco­nó­mi­co de la situa­ción en Euro­pa don­de anti­ci­pa­ba una cri­sis social sin pre­ce­den­tes en la his­to­ria del capi­ta­lis­mo, don­de la pobre­za urba­na «podría cre­cer sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te en el futu­ro, con­du­cien­do a posi­bles suble­va­cio­nes, des­or­de­nes civi­les y ame­na­zas para la segu­ri­dad que impon­drán la inter­ven­ción de las auto­ri­da­des loca­les«.
El aná­li­sis era solo un anti­ci­po de la cri­sis que el sis­te­ma capi­ta­lis­ta esta­ba fra­guan­do. Nacio­nes Uni­das eva­luó en el año 2019, y con­tan­do con los datos a 31 de diciem­bre de 2018 (es decir, a menos de año y medio de la «cri­sis del coro­na­vi­rus»), que el 26,1% de la pobla­ción en Espa­ña, y el 29,5% de los meno­res de 18 años, se encon­tra­ban en situa­ción de pobre­za. Que más del 55% tuvo difi­cul­ta­des para lle­gar a fin de mes, y que el 5,4% tuvo caren­cias seve­ras (acce­so a luz, agua pota­ble, cale­fac­ción, etc.). El paro ofi­cial era del 13,78%, más del doble de la media de la UE y el paro juve­nil era del 30,51% entre meno­res de 25 años. Insis­ti­mos, antes del Esta­do de Alar­ma decre­ta­do el 14 de mar­zo de 2020.
«Nue­va excep­cio­na­li­dad »
Des­de aque­lla fecha, Espa­ña ha vivi­do la nor­ma­li­za­ción de la mili­ta­ri­za­ción de las calles pri­me­ro median­te la Ope­ra­ción Bal­mis (que toma el nom­bre de Fran­cis­co Javier Bal­mis, un médi­co mili­tar que uti­li­zó a 22 niños huér­fa­nos para expe­ri­men­tar e ino­cu­lar­les la virue­la) y lue­go median­te las pau­la­ti­nas res­tric­cio­nes a la liber­tad de movi­mien­tos, que serán vigi­la­dos de cer­ca por las fuer­zas de segu­ri­dad. El pre­tex­to no era como en otras oca­sio­nes un gru­po terro­ris­ta o una catás­tro­fe cli­má­ti­ca.
Hay dos for­mas de ana­li­zar las pre­mi­sas de todas estas deci­sio­nes, para lue­go deci­dir si debe­mos cues­tio­nar o no el rela­to ofi­cial «cien­tí­fi­co» que las moti­van. El pri­mer esta­do que debe­mos cons­ta­tar es, si pre­vio a todas estas res­tric­cio­nes exis­tían moti­vos de alar­ma entre el poder polí­ti­co y eco­nó­mi­co para adop­tar, libres de virus, deci­sio­nes pare­ci­das. No pode­mos entrar a exa­mi­nar aquí, natu­ral­men­te, aspec­tos más pre­ci­sos de natu­ra­le­za bio­ló­gi­ca que apa­ren­te­men­te son las que guían la acción polí­ti­ca del gobierno de coa­li­ción, pero sí debe lla­mar­nos la aten­ción la extra­or­di­na­ria coin­ci­den­cia de tiem­pos, deci­sio­nes y situa­cio­nes de una eco­no­mía malo­gra­da y social­men­te explo­si­va.
Toda inves­ti­ga­ción de un hecho («cri­sis del coro­na­vi­rus») tie­ne que par­tir de las cir­cuns­tan­cias que la rodean para obte­ner con­clu­sio­nes pre­ci­sas, y no al revés. El ori­gen de esta cri­sis que está empo­bre­cien­do a millo­nes de per­so­nas no pode­mos cir­cuns­cri­bir­la al 14 de mar­zo de 2020, por­que como hemos vis­to, el pro­ble­ma venía de mucho antes.
Si a esto le suma­mos que muchas de las deci­sio­nes que están trans­for­man­do la socie­dad hacia un mode­lo pri­va­tis­ta (ence­rra­do en casa) e indi­vi­dua­lis­ta (nor­ma­li­zan­do la supre­sión de dere­chos) se hicie­ron en base a cri­te­rios de un «comi­té de exper­tos» que no ha exis­ti­do nun­ca, podre­mos acti­var una alar­ma de que esto no es sola­men­te cosa de un «puto virus».
Pero la segun­da cues­tión que nece­si­ta­mos veri­fi­car es el efec­to disua­so­rio del ejer­ci­cio de esos dere­chos impli­can estas deci­sio­nes, por­que inclu­so la izquier­da está acep­tan­do el rela­to ofi­cial de los hechos con una asom­bro­sa pasi­vi­dad.
¿Debe­mos cum­plir con las res­tric­cio­nes?
Paul Von Hin­den­burg, quien lle­gó al poder gra­cias a su for­tu­na fami­liar, y con cre­den­cia­les fabri­ca­das por dicha for­tu­na, ter­mi­nó con la Cons­ti­tu­ción ale­ma­na de Wei­mar de 1919 al fir­mar el Decre­to de Incen­dios del Reichs­tag y mar­car el comien­zo de algo que en el momen­to de ser apro­ba­do nadie lla­ma­ba fas­cis­mo. En el con­tex­to actual, la suce­sión de regla­men­ta­cio­nes de esta «nue­va excep­cio­na­li­dad» otor­ga una dele­ga­ción extra­or­di­na­ria de fun­cio­nes en los agen­tes de la poli­cía o de la guar­dia civil.
Con este poder otor­ga­do, no hay lugar para dar mar­cha atrás. El toque de que­da que en las pró­xi­mas horas va a ins­tau­rar­se pue­de ser eli­mi­na­do algún día del BOE, pero el sen­ti­do de esta medi­da es que la psi­co­lo­gía de masas incor­po­re a su con­duc­ta una dis­ci­pli­na­da acti­tud ante la reali­dad que nos rodea.
Y lo que nos rodea es la que ya cono­ce­mos. Fren­te a la pre­gun­ta de si debe­mos o no cum­plir con las res­tric­cio­nes que nos impo­ne el Esta­do (con­fi­na­mien­to, ais­la­mien­to, no reunio­nes, no ocio), debe­mos pre­gun­tar­nos (al igual que debía­mos hacer­lo antes del 14 de mar­zo) si esta­mos dis­pues­tos a acep­tar o no que la pobre­za y la repre­sión for­men par­te de nues­tras vidas.

Itu­rria /​Fuen­te

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